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Sin estigmatizar: la OMS cambiará el nombre de las cepas de COVID-19

El organismo establece que no deben referirse a lugares, nombres de personas, animales o culturas

Por Redacción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que está trabajando para cambiar los nombres de las variantes de COVID-19 con el fin de dejar de "estigmatizar a los países" o regiones donde se detectaron las cepas por primera vez.

En ese sentido, el organismo indicó que ya llevan dos meses desarrollando una nomenclatura para cada variante, es decir, su nombre. La directora de enfermedades emergentes y zoonosis de la OMS, Maria Van Kerkhove, admitió que desde la entidad pensaron que iba a ser fácil denominar a este nuevo grupo de virus pero no lo fue, aunque afirmó que esperan poder anunciarlo "muy pronto".

Es que Kerkhove destacó que llevan años "diciendo que la ubicación no debe ser el nombre del patógeno", como sucede actualmente con las variantes detectadas. ¿Cuáles son estas cepas?

Las conocidas hasta el momento son las comúnmente llamadas variante británica, sudafricana y brasileña. Todas son parte del virus SARS-CoV-2, más conocido como coronavirus o COVID-19.

También lo había expresado el propio director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien aseguró que "tener un nombre es importante para evitar el uso de otros nombres que pueden ser inexactos o estigmatizantes. También nos da un formato estándar para usar en futuros brotes de otras y nuevas versiones del coronavirus".

Es por eso que la organización estableció que dichos nombres no deben hacer referencia a lugares geográficos, nombres de personas, animales o tipos de comida, como tampoco a ninguna cultura o industria en particular. Tal medida fue establecida en el 2015 con un instructivo para designar nuevas enfermedades, lo que no se cumplió en este caso. Otro objetivo es que el nombre sea pronunciable.

Con respecto a la demora por encontrar un nuevo nombra para las diferentes cepas, la epidemióloga molecular de la Universidad de Berna (Suiza), Emma Hodcroft, aseguró que es muy difícil "encontrar nombres que sean distintos, informativos, que no impliquen referencias geográficas y que sean pronunciables y memorables".

"Parece algo sencillo, pero en realidad es una gran exigencia tratar de transmitir toda esta información", agregó.

Generalmente se da un nombre nuevo y particular a las variantes cuando hay nuevos brotes y se registran cambios de comportamiento del virus. Por ejemplo cuando se transmiten más fácilmente, como la británica o la brasileña, o si eluden la respuesta inmune como la sudafricana.

Esto es porque los virus están mutando constantemente y, de hecho, se espera que con el tiempo aparezcan más variantes.