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Repunte de contagios en Argentina y la opción del toque de queda sanitario

La restricción de circulación nocturna es una de las opciones que planteó un asesor sanitario del gobierno de Kicillof. El panorama nacional comienza a volverse preocupante

Quizás la esperanza de que comienza un año nuevo, el 2021, nos impide ver de momento que la situación sanitaria del país se está complejizando nuevamente a raíz de la pandemia de coronavirus. No es una sensación, son números que los que avalan dicha opinión.

Las 300 mil dosis de vacunas de las Sputnik V que llegaron al país recientemente, son apenas el primer paso para que al menos el personal sanitario y dentro de este, el de primerísimo orden como terapistas y todos aquellos vinculados al combate del COVID-19, obtengan una inmunización con alto porcentaje de eficacia, tras la primera dosis a la espera de recibir la segunda –que otorga según el Instituto Gamaleya, un 91% de inmunidad frente al virus-.

Lejos está el cuadro, de momento, de una población argentina vacunada en un gran número pero sin embargo, el virus arremete nuevamente en esta temporada de verano y aprovechando las conductas más relajadas entre las que se encuentras las reuniones familiares, fiestas clandestinas, el turismo y el cansancio generalizado tras la cuarentena estricta vivida en 2020 y todas las limitaciones que se implementaron a lo largo y ancho del país.

Jorge Rachid, médico sanitarista e integrante del comité de asesores del gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof, propuso este viernes que se imponga una "restricción nocturna para circular", entre otras medidas para mitigar el creciente número de contagios de coronavirus.

Los últimos reportes del Ministerio de Salud de la Nación, demostraron la existencia de cifras de contagios que no se veían desde hace dos meses atrás en la Argentina, superando así los 11 mil casos diarios. La curva de descenso de casos, se cortó desde principios de noviembre y ahora no solo van en franco ascenso, sino que este podría acelerarse hasta quien sabe qué punto, amenazando nuevamente con saturar el sistema sanitario. 

Rachid, hombre de peso en la política sanitaria de la provincia de Buenos Aires, que alberga a millones y millones de habitantes, cree que debe limitarse la circulación "entre las 22 y las 6" y también, añadió como sugerencia "el cierre de fronteras".

Como imaginará el lector, cualquier política o cambio que se adopte en Buenos Aires, puede ser tomado como un espejo o la antesala de lo que podría terminar pasando a nivel nacional. Cada provincia evaluará su situación y medidas a tomar pero algo comienza a ser innegable, la segunda de ola de contagios, parece empezar a hacer mella en la Argentina justo antes de que la vacuna sea masiva y haya transcurrido el tiempo necesario en el organismo de cada persona que la recibió, para que así logre su máxima eficacia.

"Vamos a tener que tomar medidas más duras”, evaluó en diálogo con Radio 10 el médico sanitarista e integrante del comité de asesores del gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño, admitió recientemente en diálogo con medios porteños que "está presente el riesgo de rebrote" de coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires. "Veníamos de dos meses en baja de cantidad de casos y, desde hace dos semanas tuvimos una meseta primero y aumento después”, evaluó.

El ministro de Salud de Jujuy, Gustavo Bouhid, también advirtió que está comenzando un rebrote de casos de coronavirus. “No teníamos casos y ahora tenemos” agregó en diálogo con la prensa.

El propio presidente Alberto Fernández consideró también charlando con medios que "diciembre fue un mes de relajamiento, hubo marchas y situaciones que hicieron que el virus circule con mayor rapidez".

Tras "dos semanas con aumentos significativos, hemos retrocedido dos meses", dijo por su parte el viceministro de la Salud de la Provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak.

 

El toque de queda sanitario

Si bien Fernández descartó en declaraciones recientes que vaya a aplicarse un toque de queda tampoco desestimó según palabras textuales de él, que buscarán “ver la manera en la que las fuerzas policiales puedan actuar para disipar las reuniones y demás".

Volver a fases anteriores, es una herramienta que el gobierno nacional tiene presente todo el tiempo. Puede resultar antipática y lo saben pero tampoco y dado todo lo ocurrido y que están a pocos meses de que la vacuna sea un hecho consumado en la mayoría de los habitantes, van a arriesgar lo conseguido hasta el momento o al menos que el panorama sanitario se torne bruscamente complicado, el costo político de no atenderlo a tiempo o de la forma adecuada puede tener duras secuelas en las urnas en este 2021.

El confinamiento duro como el que se vivió en abril, marzo y mayo, no sería una opción a tener en cuenta pero sí lo son la toma de medidas restrictivas por zonas. Medidas parciales que atiendan la situación si se torna grave en tal o cual lugar del país. Es en ese contexto donde podría llegar el toque de queda sanitario para esa localidad, departamento o partido. El presidente no lo admite en los medios pero parte de su gabinete, ya lo tiene en mente y como la pandemia es un hecho mutable y cambiante (en la medida que el virus siga circulando)  aquello a lo que se le dijo “no” se le puede terminar diciendo “sí”, si la situación apremia. Solo basta revisar las políticas implementadas en año pasado para ver los frenos y aceleraciones de medidas que se fueron tomando.