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COVID-19 | 400 muertos por día ¿Por qué se mantiene el promedio?

A pesar del avance en la campaña de vacunación, el estado de la terapia intensiva en medio de la pandemia sigue siendo crítico en el país

Por Redacción

A pesar del avance en la campaña de vacunación y de que cada vez hay más ciudadanos inoculados, Argentina sigue reportando un promedio de 400 muertes diarias por Covid-19. Pero, ¿a qué se debe esta situación?

La semana pasada Argentina se convirtió en uno de los 10 países en el mundo en superar los 100.000 muertos por coronavirus, por lo que el Gobierno nacional decretó a través de una normativa publicada en el Boletín Oficial, cinco días de duelo nacional a raíz de la confirmación de la tristísima cifra.

Diría de forma muy cauta que hay cierto alivio en la atención. Pero ciertamente la tensión sigue presente. Después de la disminución en el número de contagios, esto se está trasladado a la disminución en terapia intensiva. Pero hay que recordar que venimos de algo verdaderamente dramático, el sistema sanitario hace dos meses colapsó abiertamente", sostuvo Arnaldo Dubín, jefe de terapia intensiva del Sanatorio Otamendi y miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), en diálogo con El Interactivo, que se emite de lunes a viernes por Facebook y YouTube de El Ciudadano.

"Que no hayamos tenido que contar muertos por la calle no excluye al colapso, porque los recursos físicos, tecnológicos, de medicinas y humanos fueron insuficientes para satisfacer la demanda de la pandemia. Por lo tanto, el sistema estuvo desbordado, el principal marcador de todo esto fue el aumento abrupto de mortalidad. Esos números que comunicó la provincia de Buenos Aires donde dos de cada tres pacientes se internaban en terapia intensiva no sobrevivían", continuó Dubín.

En ese sentido, el especialista agregó que “a diferencia de la primera ola, durante esta segunda ola tuvimos que incluir enfermos jóvenes sin comorbilidades e incluso mujeres embarazadas. Si bien ha habido una disminución en el número de contagios que ahora se traslada la contención a terapia intensiva. Todo lo que hemos sufrido, fundamentalmente los intensivistas, no solo en términos de una sobrecarga brutal de trabajo, sino malas condiciones laborales y remuneraciones insuficientes, va a ser difícil de resolver".

“Por primera vez en el transcurso de la pandemia ahora podemos vislumbrar un horizonte. Por un lado los contagios han disminuido, esta disminución no es casual sino que depende de dos cuestiones. Primero la implementación de restricciones que en su momento califiqué como insuficientes y tardías, pero que indudablemente provocaron una inflexión en el número de contagios; por otro lado un número de vacunados que crece de forma acelerada. Esto nos da la perspectiva de que a la salida del invierno la situación puede ser distinta. De todos modos todavía falta bastante para que podamos relajarnos, hasta ese momento existen riesgos de rebrote con la introducción de variantes que son más contagiosas, como la Delta. No hay que descartar que en algún momento necesitemos más restricciones. También me preocupa que en algunos sectores se hable de la escolaridad. Porque si bien estamos más aliviados la situación sigue siendo tensa", advirtió el miembro de la SATI.

- ¿Cómo ve la vacunación, se nota la diferencia de los que tienen primeras y segundas dosis colocadas?

- "Obviamente que el efecto beneficioso de la vacuna sobre los contagios y los efectos de las internaciones, no son del 100% pero hay estadísticas muy definidas. Hay un estudio de la provincia de Buenos Aires muestra cómo una sola dosis es capaz de disminuir enormemente los contagios y las internaciones y muertes. Eso no excluye que haya pacientes, aún con el esquema de vacunación completa, que puedan contraer la enfermedad y sufrir formas graves y mortales. Por eso nos tenemos que seguir cuidando, estos cuidados se van a tener que extremar si la variante Delta llega a tener circulación comunitaria, algo probable. Por eso también es atinada la medida de restringir el ingreso desde el exterior. Esta medida que ha sido atacada por la oposición es fundamental, porque tenemos que retrasar la circulación comunitaria de la variante Delta y avanzar con la vacunación".

- Han bajado los casos, seguimos en meseta alta, pero el número de fallecidos sigue siendo importante, estamos en 400 o 500 por día. ¿A qué se debe?

- "Si bien puede ser explicado parcialmente por la carga tardía de datos, hay otro factor importante. Muchos pacientes tienen internaciones que son muy prolongadas, incluso algunos tienen desenlace fatal después de dos o tres meses de internación. Esa es nuestra experiencia cotidiana, enfermos que después de una lucha desgraciadamente terminan muriendo después de meses de terapia intensiva. Siguen internados pacientes que se internaron durante el pico de la segunda ola, algo que se debe tener en cuenta".

- ¿Qué pasa cuando usted termina su turno agobiado, extenuado, y sale a la calle y ve un bar donde no se cumplen los protocolos? ¿Qué le pasa a usted como intensivista?

- "Bueno, esto es algo que lamentablemente hemos experimentado desde el inicio de la pandemia, conductas desaprensivas no solo de personas sino también de gobiernos. Esto a nosotros nos duele mucho, pero al mismo tiempo tenemos que deslindar esto de nuestro compromiso con el trabajo asistencial. Son dos carriles. Pero a título personal tengo que decir que mi capacidad de indignación no termina de saturarse nunca".