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Confinamiento de los chicos: “No es bueno obligarlos a las clases virtuales”

En Mendoza, los alumnos de escuelas primarias y secundarias tendrán clases virtuales toda esta semana debido a las medidas decretadas por el Gobierno nacional

Durante el 2020, la pandemia de COVID-19 privó a los niños de las clases presenciales. Muchos de ellos sufrieron las consecuencias de no poder relacionarse, no solo desde lo afectivo, sino también desde lo educativo, ya que no todos tenían acceso a la conectividad.

Desde el 22 y hasta el 30 de este mes, la Argentina atraviesa un nuevo confinamiento estricto, por lo que nuevamente los chicos se quedan sin asistir a las escuelas, pero muchos establecimientos escolares informaron que en estos días los niños deberán cumplir con las horas de dictado de clases desde las plataformas virtuales, algo que para muchas familias resulta casi efímero, ya que no todos cuentan con la tecnología necesaria para poder cumplir con lo que solicitan desde el colegio.

Además, los chicos tuvieron que volver a cambiar su rutina, ya que durante el año pasado no fueron muchos los horarios que debieron cumplir, las clases virtuales eran discontinuas, ni tampoco tenían actividades extra escolares que realizar.

Pero este año se ha vuelto a adaptar a la presencialidad, con todo lo que ello implica, ya que están los protocolos que deben cumplir en el día a día, a los que sin dudas los pequeños se adaptaron sin inconvenientes.

El Ciudadano le consultó a la psicóloga Paola Pizarro sobre cómo puede afectarles a los chicos volver por unos días a la virtualidad, en el caso del Nivel Primario, y sobre el rumor que el Secundario no volvería, por el momento, a las aulas.

“Por la etapa que atraviesan, los adolescentes buscan independencia, diferenciarse de los adultos de su casa, y el grupo de pares es muy importante para ellos”, indicó Pizarro, y agregó: “Creo que son los que peor la pasan con el confinamiento, ya que necesitan a sus amigos para seguir creciendo”.

“En relación con los niños, en los más pequeños depende mucho de cómo lo vivencien los adultos responsables, sus temores, ansiedades, la comunicación (cómo hablan de todo esto con ellos) la capacidad de los niños para expresar sus emociones y la de los adultos también”.

“Hay niños que han tenido síntomas como: ansiedad, temor a salir, dificultades en la alimentación, dificultades en el sueño. Va a depender de cómo pueda afrontar el estrés y del acompañamiento de la familia, que también transita por lo mismo”, indicó la profesional de la salud.

Y agregó: “Depende de las herramientas que tengamos los adultos para acompañar este momento, y de cómo puedan acompañarnos a los adultos también, ya que la incertidumbre es difícil de llevar”.

Con respecto a los colegios que han colocado de forma obligatoria tener que conectarse toda la mañana a las clases virtuales, y sobre cómo se hace desde la casa para que tengan incentivo para estar presente en el zoom, Pizarro indicó: “Hay muchos chicos que no tienen conectividad y esto después de un año no se ha modificado. Además, obligar a los chicos es un sin sentido. De nada sirve que el adolescente esté frente a la computadora o algún dispositivo electrónico si su cabeza está en otro lado”, reflexionó.

“La obligación no sirve, si ellos no pueden ver la ventaja o el beneficio no es productivo para nadie. Solo es una formalidad para los colegios”, cerró.