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Cómo son los cascos de ventilación para pacientes con COVID-19

Se han distribuido unas 2.500 unidades en el país y su demanda sigue creciendo. Cómo funcionan las cápsulas de oxígeno

Por Redacción

Con el aumento de casos en medio de la segunda ola de COVID-19 que se vive en el país, de a poco van surgiendo diferentes soluciones para tratar a los pacientes que padecen el virus.

Una de ellas es la nueva propuesta para diversas afecciones respiratorias. Se trata de SilCap, un casco de ventilación para personas con coronavirus creado en Argentina por la compañía Silmag en conjunto con la Municipalidad de Córdoba.

El objetivo es sumar soluciones que acompañen a la campaña de vacunación y, a la vez, colaborar con el sistema sanitario y los insumos disponibles mediante una terapia que ya se utiliza en otros países del mundo. Teniendo en cuenta que el oxígeno es uno de los productos con más demanda, tener un insumo que permita atender a una mayor cantidad de personas puede ser una buena noticia para afrontar la pandemia.

¿Cómo funcionan los cascos?

Son cápsulas de ventilación para realizar la terapia de presión positiva continua en las vías respiratorias, también llamada CPAP, en los pacientes que padecen COVID-19 y afecciones respiratorias, ya sean derivadas de la enfermedad o no.

Para ello, usa un mecanismo no invasivo de ventilación a través de un circuito cerrado de aire y oxígeno que se conecta directamente con el panel de oxigenoterapia de internación.

Está aprobado para el uso en personas mayores de 18 años por unas 8 horas diarias y puede servir para otras terapias respiratorias. Si bien este casco es de producción nacional, son varias la compañías que ofrecen este tipo de terapias para tratar a los pacientes durante la pandemia y su demanda crece cada vez más.

Los cascos evitan que los pacientes tengan que ser intubados o conectados a respiradores, permitiendo otras acciones como hablar y alimentarse. Entre otras ventajas, reduce el riesgo de contagio del personal de salud porque la cápsula está sellada en el cuello del paciente, no tiene látex y tiene un filtro para no contaminar el medioambiente.

Según indicó La Nación hace algunos días, ya fueron distribuidas unas 2.500 unidades en distintos hospitales y sanatorios desde el inicio de la pandemia. En el Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, logró reducir los tiempos de internación en terapia intensiva y también las secuelas derivadas de los tratamientos invasivos.