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Vinos y chocolates: una fórmula infalible

Estos días para quedarse en casa y con la llegada del otoño, se presentan ideales para combinar estos dos productos que invitan al placer y que poseen amplios beneficios para la salud. En esta nota, todos los secretos que tenés que saber sobre este maridaje

Llegó el otoño y esos días más frescos donde nos refugiamos en el calor del hogar,  donde buscamos ese momento de recogimiento y para estar con uno mismo. También para largas charlas e intimidad, y con ello, el momento de un delicioso vino y un buen chocolate.

Vino y chocolate, quizás una fórmula perfecta para el disfrute. Una oportunidad ideal para retomar un libro que dejamos sin terminar, ver una película o una charla con amigos. Un maridaje que nos invita a vivir momentos únicos.

Pero necesariamente surgen algunas preguntas cuando hablamos de esta combinación. El chocolate es un producto que algunos se resisten a acompañarlo con vino, a pesar de que la fusión de ambos puede ser muy buena. Claro, no todos los vinos van bien con el chocolate y para ello hay que saber diferencias algunos conceptos.

Un consejo para tener en cuenta. Por lo general, el chocolate va mejor va mejor con vinos tintos o bien con más cuerpo, como el caso de algunos blancos. No así con algunos espumantes o blancos con un alto nivel de acidez, donde es más difícil combinarlos debido a que esta última se refuerza con la acidez natural del cacao.

El chocolate natural tiene aromas muy particulares que combinan muy bien con el vino. El Malbec, el Syrah y algunos vinos dulces o tardíos, son una buena alternativa.

¿Una fórmula que alarga la vida?

Estudios científicos han comprobado las propiedades antioxidantes tanto del vino como del chocolate. Y los recomiendan, siempre en justas medidas, para prevenir enfermedades y evitar la oxidación de las células.

Vino y chocolate, dicen los que saben “que alargan la vida”. Mejor aún si podemos hacer eterno el momento, la charla, la película y el libro y ese calor de hogar que nos invita la estación invernal.

Una barra de 100 gramos de chocolate negro con 70 a 85 % de cacao contiene:

11 gramos de fibra. 67% de la dosis diaria recomendad de hierro. 58 % de magnesio. 89 % de cobre y 98 % de manganeso. Además, altas cantidades de zinc, potasio, fósforo y selenio. Por lo tanto su consumo también mejora la salud de muchas otras maneras: baja la presión arterial, mejora el flujo sanguíneo, disminuye el riesgo de la enfermedad cardíaca, protege la piel del daño solar y aumenta la función del cerebro, entre otros.

Por el lado del vino, los investigadores sostienen que la presencia del químico natural llamado Resveratrol tiene propiedades antienvejecimiento, el cual se encuentra en varias plantas, especialmente en la piel de las uvas tintas, las grosellas, las moras, el maní y el cacao.

Estudios recientes realizados en el Centro de Investigación de Nutrición de la Universidad de Northumbria, en Reino Unido, demostraron que el resveratrol incrementó el flujo de sangre al cerebro, lo que sugiere un beneficio considerable para la función cerebral saludable y los efectos neuroprotectores.

También se ha demostrado que el resveratrol puede prevenir la diabetes, la prediabetes y la obesidad, ayudar a la digestión y energizar el cuerpo.

Además, la escuela de medicina de Harvard también ha confirmado los beneficios antienvejecimiento del resveratrol que se encuentra en el vino tinto. Según David Sinclair, profesor de genética de esta universidad, “el resveratrol es un poderoso antioxidante que previene el daño causado por los radicales libres”.

¿Cómo distinguimos un buen chocolate?

Es fundamental para hacer un buen maridaje con vino saber la calidad del chocolate. “Para que sea un buen chocolate tiene que extraerse de la planta de cacao, de la cual se obtiene licor de cacao, manteca de cacao (la parte cremosa y componente más importante) y el resto que es conocido como cascarilla -como le decían antiguamente-, o simplemente cacao”, asegura Marcos Juárez, propietario de la fábrica Chocolezza.

“Ese chocolate se llama cobertura contrariamente a lo que se conoce como “chocolate fantasía”, donde todos estos componentes naturales son reemplazados por aceites vegetales hidrogenados, margarinas, grasas bovinas, colorantes y saborizantes, para dejar de ser un chocolate real y ser un producto de mentira”.

“Cuando consumimos un chocolate genuino nos damos cuenta porque se derrite en la mano. La manteca de cacao se derrite con la temperatura corporal. Caso contrario, el chocolate fantasía necesita mucho más temperatura para derretirse, lo identificamos cuando nos deja una sensación grasosa en el paladar”, agrega Juárez.

Vino y chocolate, ¿existirá mayor placer? Ahora podemos disfrutar de este increíble maridaje y mejor aún, sentir como rejuvenece nuestro cuerpo.