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Por Redacción
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Yulin, el festival gastronómico de China de carne de perro



Para festejar el solsticio de verano en el hemisferio norte, la ciudad china de Yulin, en la región sureña de Guangxi, celebra estos días un particular festival gastronómico a base de carne de perro. Miles de canes son devorados en esta fiesta que escandaliza no sólo a la opinión internacional, sino también dentro del país asiático. Aunque comer perro no es habitual en China, su carne se puede encontrar en algunos restaurantes, sobre todo de provincias fronterizas con otros países donde sí es más frecuente, como Corea del Norte o, en este caso, Vietnam.


Frente a esta costumbre, en los últimos años han proliferado numerosos grupos protectores de animales que denuncian el comercio con carne de perro y, especialmente, las salvajes condiciones que sufren los animales.


Criados en granjas o cazados en las calles, los perros son transportados en camiones con jaulas hasta los mercados donde son sacrificados, la mayoría de las veces sin cumplir las más mínimas condiciones de higiene y seguridad. Tras cortarles el cuello o romperles la cabeza, los perros son sumergidos en agua hirviendo para quitarles el pelo. Asados con sopletes, como muestran las fotos distribuidas por los grupos defensores de los animales, los canes permanecen rígidos y hasta enseñando los colmillos en los estantes de los puestos.


Con el fin de denunciar este maltrato, una defensora de los animales, Yang Xiaoyun, ha pagado 7.000 yuanes (1.000 euros) para salvar a un centenar de perros que iban a ser cocinados en el “festival de la carne de Yulin”.


Según informa la agencia France Press citando portales informativos de internet en China, la mujer, de 65 años, tiene previsto llevarse todos los perros a su casa, que está a unos 2.000 kilómetros de la región descripta, cercano a Pekín.


Las nuevas generaciones urbanas, que se han educado bajo la influencia occidental que ha traído el crecimiento económico, recelan de estas costumbres rurales tan salvajes. De hecho, ya hay treinta millones de hogares chinos que tienen perros ( no para comérselos, sino como mascotas ), a pesar de lo caro que resulta mantenerlos por las restricciones de las autoridades para impedir su proliferación en las masificadas ciudades.


Pero, frente a estos nuevos hábitos sociales, los grupos protectores de animales calculan que en China se comen unos diez millones de perros al año. Un plato que empaña la imagen internacional del país y se suma a la multitud de especies más o menos singulares, como monos, gatos o incluso ratas, que acaban en la cazuela.


Sin embargo, el consumo de canes está mucho más extendido en Vietnam o en las dos Coreas, donde el “mejor amigo del hombre” se ofrece abiertamente en los menús de los restaurantes.



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Yulin, el festival gastronómico de China de carne de perro

Para festejar el solsticio de verano en el hemisferio norte, la ciudad china de Yulin, en la región sureña de Guangxi, celebra estos días un particular festival gastronómico a base de carne de perro. Miles de canes son devorados en esta fiesta que escandaliza no sólo a la opinión internacional, sino también dentro del país asiático. Aunque comer perro no es habitual en China, su carne se puede encontrar en algunos restaurantes, sobre todo de provincias fronterizas con otros países donde sí es más frecuente, como Corea del Norte o, en este caso, Vietnam.

Frente a esta costumbre, en los últimos años han proliferado numerosos grupos protectores de animales que denuncian el comercio con carne de perro y, especialmente, las salvajes condiciones que sufren los animales.

Criados en granjas o cazados en las calles, los perros son transportados en camiones con jaulas hasta los mercados donde son sacrificados, la mayoría de las veces sin cumplir las más mínimas condiciones de higiene y seguridad. Tras cortarles el cuello o romperles la cabeza, los perros son sumergidos en agua hirviendo para quitarles el pelo. Asados con sopletes, como muestran las fotos distribuidas por los grupos defensores de los animales, los canes permanecen rígidos y hasta enseñando los colmillos en los estantes de los puestos.

Con el fin de denunciar este maltrato, una defensora de los animales, Yang Xiaoyun, ha pagado 7.000 yuanes (1.000 euros) para salvar a un centenar de perros que iban a ser cocinados en el “festival de la carne de Yulin”.

Según informa la agencia France Press citando portales informativos de internet en China, la mujer, de 65 años, tiene previsto llevarse todos los perros a su casa, que está a unos 2.000 kilómetros de la región descripta, cercano a Pekín.

Las nuevas generaciones urbanas, que se han educado bajo la influencia occidental que ha traído el crecimiento económico, recelan de estas costumbres rurales tan salvajes. De hecho, ya hay treinta millones de hogares chinos que tienen perros ( no para comérselos, sino como mascotas ), a pesar de lo caro que resulta mantenerlos por las restricciones de las autoridades para impedir su proliferación en las masificadas ciudades.

Pero, frente a estos nuevos hábitos sociales, los grupos protectores de animales calculan que en China se comen unos diez millones de perros al año. Un plato que empaña la imagen internacional del país y se suma a la multitud de especies más o menos singulares, como monos, gatos o incluso ratas, que acaban en la cazuela.

Sin embargo, el consumo de canes está mucho más extendido en Vietnam o en las dos Coreas, donde el “mejor amigo del hombre” se ofrece abiertamente en los menús de los restaurantes.

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