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Por Redacción

Y la Argentina dividida finalmente habló



La política exterior y la defensa están ausentes en las plataformas de los candidatos a presidente.


Falta muy poco tiempo para las elecciones presidenciales y vemos cómo la política exterior y la defensa, están prácticamente ausentes de las plataformas de campaña de todos los aspirantes a la Presidencia de la Nación. Increíblemente una fecha patria sirvió de escenario nacional para mostrar y escuchar a esos millones que en todo el país vitorearon, aplaudieron y bailaron a compás de muchos discursos cargados de promesas de campaña, de cruces de candidatos y ponderaciones a dirigentes “ungidos en cuasi santos”. Mientras, la recordación del 25 de mayo quedaba relegada vilmente en la sensata memoria de esos otros millones de connacionales que en muchos casos lloraron en silencio por lo que tenían ante sus ojos.


Uno se metía entre la gente que llevaba a sus hijos, mientras  se escuchaba el cálculo de lo que “le podía redundar en beneficio de esa salida”: chocolate con tortas y más tarde abundante locro con mucho pan y jugo. Eso sin contar que en algunos casos hubo algunos pesos extras para las batucadas y quienes portaban pancartas con leyendas de él o los candidatos. Personas que en muchos casos “algo” habían escuchado de un “tal 25 de mayo”. Mismos seres que se mezclaban entre mujeres y hombres uniformados que habían ido a desfilar y participar de “un acto patrio”, pero que sin embargo estaban rodeados de gente que no entendía de ceremonias, que daban rienda a la “chacota” mientras se ejecutaba el himno nacional. Cuestión que caía groseramente al ritmo de la pestilencia política de los discursos. Alocuciones que estuvieron intencionalmente muy lejos de conmemorar esa historia tan nuestra para solo reflejar esos pronunciamientos de campaña cargados de espeluznante  sectarismo.


Y ahí estaba hablando esa “otra parte” del país dividido mostrando con inadmisible exageración que le educación y la formación de sus ciudadanos se ha hundido en las aguas oscuras del analfabetismo y de la insensibilidad. Con pérdida total de una sana conciencia de esa nación por la que un puñado de hombres iniciaron un camino de grandeza soberana un 22 de mayo y lo cristalizaron tres días después con fundamentales determinaciones ese 25 de mayo de 1810.


Lo sucedido en la recordación de esta fecha patria donde se llegó a decir abiertamente que el país se había fundado el 25 de mayo del 2003 no fue casualidad, es el resultado de todo un tiempo donde se fue destrozando la educación. Se fue alimentando idolatrar el pensamiento único de los que se quieren perpetuar más allá de toda lógica democrática. Se fue priorizando el antagonismo y la anulación de poderes al borde permanente de “unicato”. Se fue dejando de lado el respeto por las instituciones, las libertades públicas y el pensamiento ajeno.


Uno mira hacia adelante, como lo hacen millones de connacionales, preguntándose cómo se une nuevamente toda una nación que no tiene por qué estar en ese permanente estado de conmoción interna. Sobre todo, cuando muchos entienden que todo esto obedece a un maquiavélico plan de los que con total impunidad han manejado la administración de la nación. Tierra que necesariamente deberá recuperarse una vez que recupere en plenitud su educación. Cuestión que puede y debe ser el eje central de un cambio absoluto del sentido que la República Argentina deberá tomar a partir del 10 de diciembre venidero.


Será entonces el tiempo de poner nuevamente en valor la democracia, única forma en la que también se recuperará el valor de nuestra historia y del sentido de pertenencia que abarca a todos. Para que el país dividido de paso al país único e indisoluble, con sublime respeto a nuestra verdadera identidad, sin que nada, ni nadie esté sobre la misma, como “jamás debió estarlo”.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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Y la Argentina dividida finalmente habló

La política exterior y la defensa están ausentes en las plataformas de los candidatos a presidente.

Falta muy poco tiempo para las elecciones presidenciales y vemos cómo la política exterior y la defensa, están prácticamente ausentes de las plataformas de campaña de todos los aspirantes a la Presidencia de la Nación. Increíblemente una fecha patria sirvió de escenario nacional para mostrar y escuchar a esos millones que en todo el país vitorearon, aplaudieron y bailaron a compás de muchos discursos cargados de promesas de campaña, de cruces de candidatos y ponderaciones a dirigentes “ungidos en cuasi santos”. Mientras, la recordación del 25 de mayo quedaba relegada vilmente en la sensata memoria de esos otros millones de connacionales que en muchos casos lloraron en silencio por lo que tenían ante sus ojos.

Uno se metía entre la gente que llevaba a sus hijos, mientras  se escuchaba el cálculo de lo que “le podía redundar en beneficio de esa salida”: chocolate con tortas y más tarde abundante locro con mucho pan y jugo. Eso sin contar que en algunos casos hubo algunos pesos extras para las batucadas y quienes portaban pancartas con leyendas de él o los candidatos. Personas que en muchos casos “algo” habían escuchado de un “tal 25 de mayo”. Mismos seres que se mezclaban entre mujeres y hombres uniformados que habían ido a desfilar y participar de “un acto patrio”, pero que sin embargo estaban rodeados de gente que no entendía de ceremonias, que daban rienda a la “chacota” mientras se ejecutaba el himno nacional. Cuestión que caía groseramente al ritmo de la pestilencia política de los discursos. Alocuciones que estuvieron intencionalmente muy lejos de conmemorar esa historia tan nuestra para solo reflejar esos pronunciamientos de campaña cargados de espeluznante  sectarismo.

Y ahí estaba hablando esa “otra parte” del país dividido mostrando con inadmisible exageración que le educación y la formación de sus ciudadanos se ha hundido en las aguas oscuras del analfabetismo y de la insensibilidad. Con pérdida total de una sana conciencia de esa nación por la que un puñado de hombres iniciaron un camino de grandeza soberana un 22 de mayo y lo cristalizaron tres días después con fundamentales determinaciones ese 25 de mayo de 1810.

Lo sucedido en la recordación de esta fecha patria donde se llegó a decir abiertamente que el país se había fundado el 25 de mayo del 2003 no fue casualidad, es el resultado de todo un tiempo donde se fue destrozando la educación. Se fue alimentando idolatrar el pensamiento único de los que se quieren perpetuar más allá de toda lógica democrática. Se fue priorizando el antagonismo y la anulación de poderes al borde permanente de “unicato”. Se fue dejando de lado el respeto por las instituciones, las libertades públicas y el pensamiento ajeno.

Uno mira hacia adelante, como lo hacen millones de connacionales, preguntándose cómo se une nuevamente toda una nación que no tiene por qué estar en ese permanente estado de conmoción interna. Sobre todo, cuando muchos entienden que todo esto obedece a un maquiavélico plan de los que con total impunidad han manejado la administración de la nación. Tierra que necesariamente deberá recuperarse una vez que recupere en plenitud su educación. Cuestión que puede y debe ser el eje central de un cambio absoluto del sentido que la República Argentina deberá tomar a partir del 10 de diciembre venidero.

Será entonces el tiempo de poner nuevamente en valor la democracia, única forma en la que también se recuperará el valor de nuestra historia y del sentido de pertenencia que abarca a todos. Para que el país dividido de paso al país único e indisoluble, con sublime respeto a nuestra verdadera identidad, sin que nada, ni nadie esté sobre la misma, como “jamás debió estarlo”.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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