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Por Redacción

Voluntad y esfuerzo: claves para lograr sueños



A Viviana Picón siempre le gustó cocinar y, a través de una charla de café, podemos imaginarla desde siempre poniéndose manos a la obra en la cocina, no sólo con el amor que las mamás lo hacen, sino con la pasión de transformar cualquier materia prima en una obra de arte culinario.


La protagonista de esta nota dejó sus estudios secundarios en segundo año y desde ahí sus padres la prepararon para que se casara, lo que hizo a los 19 con Miguel, con quien tuvo tres hijos, hoy profesionales. Esta introducción carece de sentido si no ahondamos en un momento que fue decisivo para Viviana y para sus afectos. “Un día llevé a mi hija a que aprendiera guitarra y mientras la esperaba me inscribí para estudiar cocina en Las Niñas de Ayohuma, un CCT que funcionaba en la escuela Rawson. Hice el curso de un año y me anoté para hacer otro, pero de dos años de duración con un desarrollo completo, y me gustó más aún. De ahí salí abanderada de la escuela”, relató la mujer que, de grande, empezó su carrera como estudiante.


Ir por más


Una vez concluida esa etapa se fue focalizando en lo que más le gustaba y comenzó a especializarse en el arte de la pastelería, en el Sindicato de Pasteleros, y hasta se animó a participar de un concurso provincial. “Había hecho el mejor brownie de mi vida, pero en un momento de nervios lo tiré a la basura y me bajaron puntos por eso. De todas maneras, fue una experiencia maravillosa conocer a tanta gente, entre ellos, al maestro Ruiz que es el capitán del equipo de Pasteleros Argentinos que compite en Francia”, explicó la mujer.


Sumando desafíos


“Mi hija mayor había abandonado sus estudios secundarios como yo, así que un día le propuse como desafío terminarlos juntas en un CENS, y como pensó que yo iba a abandonar me dijo que sí y nos inscribimos”, contó Viviana.


Lejos de eso, la mujer no sólo no abandonó sus estudios, sino que salió abanderada del CENS y a su hija eso la motivó para seguir estudiando, al punto que hoy es enfermera profesional y trabaja en el Hospital Español. A esta anécdota le suma otras, como cuando empezó a vender pastafrolas en el Parque San Martín, en tiempos de la gripe A, o sándwiches en la puerta de la cancha para pagar los estudios de su hija, que estaba embarazada de Lucía, a quien define como la luz de sus ojos.


“Soy una persona que no para hasta no ver el objetivo y uno de ellos eran mis hijos, ya que lo único que les podía dejar de herencia eran los estudios. Hoy, Juan Carlos es profe de Educación Física, Érica enfermera profesional y Melisa está a tres materias de ser licenciada en Música”, relató la mujer.


El estudio no sólo significaría una herencia, sino una forma de vida para Viviana. Por esos días, también se inscribió en la escuela de Gastronomía Arrayanes, donde se recibió de especialista en Técnica y Arte Gastronómico, mientras cursaba los sábados la carrera de Pastelería en la escuela de Elizabeth Caram. “Y aunque no lo creás, tengo ganas de estudiar Historia en algún momento de mi vida, es algo que también me gusta mucho”, sonrió la imparable dama.


Tiempo de siembra


Un día cualquiera, Viviana abrió el diario y vio un ofrecimiento de siete horas cátedra de Gastronomía en cuarto llamado, y partió con su carpeta de antecedentes hacia el CCT del barrio Paulo VI. “He sido alumna y ahora soy docente de un centro y tomé las horas para dar clases”, dijo, y recordó haber trabajado en su vida en distintas rubros, pero había llegado el momento de empezar a demostrar todo lo aprendido y para lo cual se había formado. “Siempre fui muy exigente conmigo: me levantaba a las 4 de la mañana a estudiar y soñaba con el 10, ese que llegó con su última materia”, relató.


El CCT en el que trabaja Picón presenta una oferta muy amplia, tanto para jóvenes como para adultos que buscan capacitarse en oficios y así obtener herramientas para una salida laboral. Viviana detalló todas las actividades que allí se ofrecen  (ver aparte) pero hizo hincapié especialmente en la calidad humana. “El plantel de docentes, celadores y alumnos es excelente, la escuela es maravillosa y desde cada una de las actividades buscamos transmitir valores y que sean unidos todos”, comentó, y agregó cómo a través del trabajo en equipo han logrado no sólo grandes avances en el aprendizaje, sino también a nivel humano, aportando cada uno lo mejor desde el área en la que se desempeña.


Pero no todo es color de rosas, ya que el edificio donde funciona el centro de capacitación, compartido con un CEBA, ha sufrido varios robos en los últimos años. Aún así han contado con la colaboración de la comunidad y de la Municipalidad de Godoy Cruz para seguir creciendo: “Al principio salía de mi casa con mis cacerolas para enseñar y hoy tengo un espacio y elementos necesarios para dar clases”.


Tiempo de cosecha


Si bien como docente suplente desde hace más de ocho años espera su titularización, la mayor gratificación la encuentra en el día a día. “Me pongo contenta cuando siento que el alumno superó al maestro y les digo que me saco el sombrero y eso es algo que no les gusta a todos los docentes; yo he tenido algunos maestros que me veían como competencia. En cambio, para mí es importante enseñar todo lo que sé y es un orgullo ver que transmití esa enseñanza. Soy exigente, pero también soy compinche; hablo mucho con mis alumnos, son divinos y me río mucho con ellos. Tener alumnos que están trabajando en restaurantes o que han podido poner su propio negocio llevando a la práctica lo que les enseñé, me pone feliz”, relató.


–¿Qué creés que sienten tus hijos cuando te ven?


“Creo que sienten orgullo”, dice con toda la humildad del mundo.


Centro de capacitación para el trabajo juana azurduy de padilla


· artes aplicadas


· artes culinarias


· artístico artesanal


· camperas y parkas


· construcción: instalaciones eléctricas de obras


· cosmetología y peluquería


· labores a mano: bordados artesanales sobre tejidos


· metalmecánica


· modas


· mozos y mozas (mozo – camarero de salón)


· peluquería y cosmetología, depilación


· peluquería y cosmetología


· perfeccionamiento para oficiales de la construcción


Cabo San Sebastián S/Nº, barrio Paulo VI, Las Tortugas, Godoy Cruz, Mendoza.


Teléfono: 0261 – 4523838


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Voluntad y esfuerzo: claves para lograr sueños

A Viviana Picón siempre le gustó cocinar y, a través de una charla de café, podemos imaginarla desde siempre poniéndose manos a la obra en la cocina, no sólo con el amor que las mamás lo hacen, sino con la pasión de transformar cualquier materia prima en una obra de arte culinario.

La protagonista de esta nota dejó sus estudios secundarios en segundo año y desde ahí sus padres la prepararon para que se casara, lo que hizo a los 19 con Miguel, con quien tuvo tres hijos, hoy profesionales. Esta introducción carece de sentido si no ahondamos en un momento que fue decisivo para Viviana y para sus afectos. “Un día llevé a mi hija a que aprendiera guitarra y mientras la esperaba me inscribí para estudiar cocina en Las Niñas de Ayohuma, un CCT que funcionaba en la escuela Rawson. Hice el curso de un año y me anoté para hacer otro, pero de dos años de duración con un desarrollo completo, y me gustó más aún. De ahí salí abanderada de la escuela”, relató la mujer que, de grande, empezó su carrera como estudiante.

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Una vez concluida esa etapa se fue focalizando en lo que más le gustaba y comenzó a especializarse en el arte de la pastelería, en el Sindicato de Pasteleros, y hasta se animó a participar de un concurso provincial. “Había hecho el mejor brownie de mi vida, pero en un momento de nervios lo tiré a la basura y me bajaron puntos por eso. De todas maneras, fue una experiencia maravillosa conocer a tanta gente, entre ellos, al maestro Ruiz que es el capitán del equipo de Pasteleros Argentinos que compite en Francia”, explicó la mujer.

Sumando desafíos

“Mi hija mayor había abandonado sus estudios secundarios como yo, así que un día le propuse como desafío terminarlos juntas en un CENS, y como pensó que yo iba a abandonar me dijo que sí y nos inscribimos”, contó Viviana.

Lejos de eso, la mujer no sólo no abandonó sus estudios, sino que salió abanderada del CENS y a su hija eso la motivó para seguir estudiando, al punto que hoy es enfermera profesional y trabaja en el Hospital Español. A esta anécdota le suma otras, como cuando empezó a vender pastafrolas en el Parque San Martín, en tiempos de la gripe A, o sándwiches en la puerta de la cancha para pagar los estudios de su hija, que estaba embarazada de Lucía, a quien define como la luz de sus ojos.

“Soy una persona que no para hasta no ver el objetivo y uno de ellos eran mis hijos, ya que lo único que les podía dejar de herencia eran los estudios. Hoy, Juan Carlos es profe de Educación Física, Érica enfermera profesional y Melisa está a tres materias de ser licenciada en Música”, relató la mujer.

El estudio no sólo significaría una herencia, sino una forma de vida para Viviana. Por esos días, también se inscribió en la escuela de Gastronomía Arrayanes, donde se recibió de especialista en Técnica y Arte Gastronómico, mientras cursaba los sábados la carrera de Pastelería en la escuela de Elizabeth Caram. “Y aunque no lo creás, tengo ganas de estudiar Historia en algún momento de mi vida, es algo que también me gusta mucho”, sonrió la imparable dama.

Tiempo de siembra

Un día cualquiera, Viviana abrió el diario y vio un ofrecimiento de siete horas cátedra de Gastronomía en cuarto llamado, y partió con su carpeta de antecedentes hacia el CCT del barrio Paulo VI. “He sido alumna y ahora soy docente de un centro y tomé las horas para dar clases”, dijo, y recordó haber trabajado en su vida en distintas rubros, pero había llegado el momento de empezar a demostrar todo lo aprendido y para lo cual se había formado. “Siempre fui muy exigente conmigo: me levantaba a las 4 de la mañana a estudiar y soñaba con el 10, ese que llegó con su última materia”, relató.

El CCT en el que trabaja Picón presenta una oferta muy amplia, tanto para jóvenes como para adultos que buscan capacitarse en oficios y así obtener herramientas para una salida laboral. Viviana detalló todas las actividades que allí se ofrecen  (ver aparte) pero hizo hincapié especialmente en la calidad humana. “El plantel de docentes, celadores y alumnos es excelente, la escuela es maravillosa y desde cada una de las actividades buscamos transmitir valores y que sean unidos todos”, comentó, y agregó cómo a través del trabajo en equipo han logrado no sólo grandes avances en el aprendizaje, sino también a nivel humano, aportando cada uno lo mejor desde el área en la que se desempeña.

Pero no todo es color de rosas, ya que el edificio donde funciona el centro de capacitación, compartido con un CEBA, ha sufrido varios robos en los últimos años. Aún así han contado con la colaboración de la comunidad y de la Municipalidad de Godoy Cruz para seguir creciendo: “Al principio salía de mi casa con mis cacerolas para enseñar y hoy tengo un espacio y elementos necesarios para dar clases”.

Tiempo de cosecha

Si bien como docente suplente desde hace más de ocho años espera su titularización, la mayor gratificación la encuentra en el día a día. “Me pongo contenta cuando siento que el alumno superó al maestro y les digo que me saco el sombrero y eso es algo que no les gusta a todos los docentes; yo he tenido algunos maestros que me veían como competencia. En cambio, para mí es importante enseñar todo lo que sé y es un orgullo ver que transmití esa enseñanza. Soy exigente, pero también soy compinche; hablo mucho con mis alumnos, son divinos y me río mucho con ellos. Tener alumnos que están trabajando en restaurantes o que han podido poner su propio negocio llevando a la práctica lo que les enseñé, me pone feliz”, relató.

–¿Qué creés que sienten tus hijos cuando te ven?

“Creo que sienten orgullo”, dice con toda la humildad del mundo.

Centro de capacitación para el trabajo juana azurduy de padilla

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· artístico artesanal

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· construcción: instalaciones eléctricas de obras

· cosmetología y peluquería

· labores a mano: bordados artesanales sobre tejidos

· metalmecánica

· modas

· mozos y mozas (mozo – camarero de salón)

· peluquería y cosmetología, depilación

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