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Vientos y sol mendocinos, ¡negocio puro y seguro!
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Por Redacción

Vientos y sol mendocinos, ¡negocio puro y seguro!



Hoy, tanto nuestro país como la provincia comienzan a entender que de la mano de las energías renovables no solo llegarán importantes inversiones del exterior, sino que debe comenzarse a ver a este campo como parte de la denominada “matriz productiva”. Un paso que elevaría el nivel de vida de la gente, proyectando aún más los sentidos de crecimiento que siempre tiene como nervio motor el mendocino.


El campo de la pobreza continúa allí, mientras nuestros pobres e indigentes se amontonan al compás del crecimiento de precarios asentamientos en todo el país. En los últimos años la desocupación, la desinversión, el cierre de fábricas, la crisis del campo y la mezcla explosiva de inflación y recesión hicieron añicos el estándar de vida de asalariados. Profundizando el empleo en negro y ese inadmisible manoseo de los que viven galopando las osamenta de seres que mantienen a como dé lugar el estado de flotación a sus familias, paro no caer precisamente por debajo de implacable línea de la pobreza.


Todo lo expresado tiene contundente muestrario que pega en el rostro de todo este estado provincial cuyano. Como por ejemplo que un poco más de 5 mil familias de Mendoza cocinan a leña como consecuencia directa del estado en viven muchos mendocinos, es decir indigencia absoluta. Dato que proviene de informes oficiales, necesaria aclaración para demostrar que tanto la nación como la provincia saben muy bien del tema. Donde inadmisiblemente hasta hace poco se aplicaba la metodología de ocultar todo porque así lo indica san política sectaria, prepotente y humillante. Y que uno espera que todo eso comience a ser diferente con contundencia.


Pero, volviendo a eso de utilizar leña. En Mendoza hace algunos años que se observa a la gente que usando la leña que produce nuestro monte nativo y se nota sin mucho análisis que a nadie no se le ocurrió elevar el nivel de vida de los mendocinos con la utilización de energías renovables. Las mismas que nos coloca la naturaleza autóctona a diario. Las mismas que desde siempre pudieron demostrar como el sol, vientos, ríos, lagos y arroyos de nuestros glaciares y la tierra fértil pueden transformarse en esos recursos energéticos renovables que tanto necesitamos para hoy, para mañana y para el largo futuro de nuestra generaciones.


Entonces surgen las preguntas de siempre: ¿cómo puede ser posible que en el mundo se esté avanzando a grandes pasos sobre recursos energéticos renovables?; ¿cómo puede ser posible que la República Federativa del Brasil sea el país sudamericano y por ende latinoamericano que esté ampliamente posesionado sobre un tema que Argentina debería ser de arrolladora avanzada?. Preguntas que tienen inmediatas respuestas cuando se recuerda aquel balance de ganancias, que decía que las cuentas del mundo en el año 2014 arrojaron la imponente cifra de 440 mil millones de dólares. Que 10 mil millones de dólares se invirtieron en Brasil. Mientras que en nuestro país (en pleno apogeo kirchnerista) solo se notaron un poco más de 2 mil tres cientos millones de dólares por los pocos aprovechamientos de recursos energéticos renovables. Los mismos que se ubican en la Mesopotamia con la elaboración de biodiesel que se elabora a partir del cultivo de la soja o de colza en provincias como Mendoza y la captación de energía eólica que se produce en el sur patagónico.


Lo increíble que tanto nuestro país como nuestra provincia figuran desde hace mucho tiempo en los mapas satelitales del mundo, donde expertos y científicos estudia estos lugares. Porque son consideradas zonas propicias con altos niveles de excelencias para producir vientos y por el imponente número de ríos de montaña. Cuestión que hace también surjan preguntas mirando el sector privado: ¿cómo puede ser posible que entre productores y vecinos de los oasis productivos no se haya instalado la idea de invertir sobre esos bienes que ellos cuidan y que les darían bienestar y desarrollo? Cara opuesta de lo que ocurre en otros países de América y el mundo, cuando uno nota que en el parque industrial ubicado en el carril Rodríguez Peña se fabrican molinos para producir energía eólica que se importa a diferentes países del orbe. Sobre todo, cuando se cae en la cuenta que en nuestro territorio tenemos “constantes, variados y abundante cantidad de vientos” que de acuerdo a esos estudios científicos son grandes aportes de energía pura y renovable. Siendo como dato sobresaliente para la ciencia del mundo que los vientos que se producen en esta parte de Argentina, sobre todo en Mendoza: “¡son ÚNICOS en el planeta!”. Ni hablar del sol, que aquí en nuestra provincia lo tenemos en un 90 % del año.


De todo esto nadie había hablado y mucho menos había mostrado como planes a largo plazo en la provincia. Aún cuando tenemos un recurso no renovable que tiene punto final en un futuro no muy lejano, como es el petróleo. Y, cuando hemos visto que la gente con necesidades se calentarse e iluminarse se volcó lentamente a lo que el medio ambiente les estaba brindando.


Dicen que la actual administración provincial posee planes para encontrar soluciones a largo plazo y elevar el estándar de vida de quienes habitan esta tierra. Algo que por estos días se ha mostrado a los departamentos de Lavalle y General Alvear donde estarían los primeros compromisos de inversión internacional en energías renovables que fortalecerían el modo de vida de la gente de allí. Ciudadanos a los que se les había negando recibir el sabio y aprovechado desarrollo que la tierra y el medio ambiente que la contiene, poseen guardados en sus puras y renovables entrañas.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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Vientos y sol mendocinos, ¡negocio puro y seguro!

Hoy, tanto nuestro país como la provincia comienzan a entender que de la mano de las energías renovables no solo llegarán importantes inversiones del exterior, sino que debe comenzarse a ver a este campo como parte de la denominada “matriz productiva”. Un paso que elevaría el nivel de vida de la gente, proyectando aún más los sentidos de crecimiento que siempre tiene como nervio motor el mendocino.

El campo de la pobreza continúa allí, mientras nuestros pobres e indigentes se amontonan al compás del crecimiento de precarios asentamientos en todo el país. En los últimos años la desocupación, la desinversión, el cierre de fábricas, la crisis del campo y la mezcla explosiva de inflación y recesión hicieron añicos el estándar de vida de asalariados. Profundizando el empleo en negro y ese inadmisible manoseo de los que viven galopando las osamenta de seres que mantienen a como dé lugar el estado de flotación a sus familias, paro no caer precisamente por debajo de implacable línea de la pobreza.

Todo lo expresado tiene contundente muestrario que pega en el rostro de todo este estado provincial cuyano. Como por ejemplo que un poco más de 5 mil familias de Mendoza cocinan a leña como consecuencia directa del estado en viven muchos mendocinos, es decir indigencia absoluta. Dato que proviene de informes oficiales, necesaria aclaración para demostrar que tanto la nación como la provincia saben muy bien del tema. Donde inadmisiblemente hasta hace poco se aplicaba la metodología de ocultar todo porque así lo indica san política sectaria, prepotente y humillante. Y que uno espera que todo eso comience a ser diferente con contundencia.

Pero, volviendo a eso de utilizar leña. En Mendoza hace algunos años que se observa a la gente que usando la leña que produce nuestro monte nativo y se nota sin mucho análisis que a nadie no se le ocurrió elevar el nivel de vida de los mendocinos con la utilización de energías renovables. Las mismas que nos coloca la naturaleza autóctona a diario. Las mismas que desde siempre pudieron demostrar como el sol, vientos, ríos, lagos y arroyos de nuestros glaciares y la tierra fértil pueden transformarse en esos recursos energéticos renovables que tanto necesitamos para hoy, para mañana y para el largo futuro de nuestra generaciones.

Entonces surgen las preguntas de siempre: ¿cómo puede ser posible que en el mundo se esté avanzando a grandes pasos sobre recursos energéticos renovables?; ¿cómo puede ser posible que la República Federativa del Brasil sea el país sudamericano y por ende latinoamericano que esté ampliamente posesionado sobre un tema que Argentina debería ser de arrolladora avanzada?. Preguntas que tienen inmediatas respuestas cuando se recuerda aquel balance de ganancias, que decía que las cuentas del mundo en el año 2014 arrojaron la imponente cifra de 440 mil millones de dólares. Que 10 mil millones de dólares se invirtieron en Brasil. Mientras que en nuestro país (en pleno apogeo kirchnerista) solo se notaron un poco más de 2 mil tres cientos millones de dólares por los pocos aprovechamientos de recursos energéticos renovables. Los mismos que se ubican en la Mesopotamia con la elaboración de biodiesel que se elabora a partir del cultivo de la soja o de colza en provincias como Mendoza y la captación de energía eólica que se produce en el sur patagónico.

Lo increíble que tanto nuestro país como nuestra provincia figuran desde hace mucho tiempo en los mapas satelitales del mundo, donde expertos y científicos estudia estos lugares. Porque son consideradas zonas propicias con altos niveles de excelencias para producir vientos y por el imponente número de ríos de montaña. Cuestión que hace también surjan preguntas mirando el sector privado: ¿cómo puede ser posible que entre productores y vecinos de los oasis productivos no se haya instalado la idea de invertir sobre esos bienes que ellos cuidan y que les darían bienestar y desarrollo? Cara opuesta de lo que ocurre en otros países de América y el mundo, cuando uno nota que en el parque industrial ubicado en el carril Rodríguez Peña se fabrican molinos para producir energía eólica que se importa a diferentes países del orbe. Sobre todo, cuando se cae en la cuenta que en nuestro territorio tenemos “constantes, variados y abundante cantidad de vientos” que de acuerdo a esos estudios científicos son grandes aportes de energía pura y renovable. Siendo como dato sobresaliente para la ciencia del mundo que los vientos que se producen en esta parte de Argentina, sobre todo en Mendoza: “¡son ÚNICOS en el planeta!”. Ni hablar del sol, que aquí en nuestra provincia lo tenemos en un 90 % del año.

De todo esto nadie había hablado y mucho menos había mostrado como planes a largo plazo en la provincia. Aún cuando tenemos un recurso no renovable que tiene punto final en un futuro no muy lejano, como es el petróleo. Y, cuando hemos visto que la gente con necesidades se calentarse e iluminarse se volcó lentamente a lo que el medio ambiente les estaba brindando.

Dicen que la actual administración provincial posee planes para encontrar soluciones a largo plazo y elevar el estándar de vida de quienes habitan esta tierra. Algo que por estos días se ha mostrado a los departamentos de Lavalle y General Alvear donde estarían los primeros compromisos de inversión internacional en energías renovables que fortalecerían el modo de vida de la gente de allí. Ciudadanos a los que se les había negando recibir el sabio y aprovechado desarrollo que la tierra y el medio ambiente que la contiene, poseen guardados en sus puras y renovables entrañas.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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