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Vacío legal para la donación de orina
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Por Redacción

Vacío legal para la donación de orina



Desde hace meses, algunas mujeres mendocinas, mayores de 48 años y en etapa de menopausia, participan en forma activa en el proyecto de recolección de micción que el laboratorio bonaerense Biomás utiliza para el desarrollo de tratamientos de fertilización. Al no existir un marco regulatorio para este tipo de actividades, el Ministerio de Salud intervino para garantizar obtención, recolección y transporte adecuados de la orina.


La tarea de este laboratorio, que lleva 40 años en funciones, es la recepción y el tratamiento de materia prima para la producción de Gonadotrofinas, hormonas que hombres y mujeres producen en forma natural y que tienen como función estimular las gónadas, es decir, ovarios y testículos. En la mujer, al entrar en la menopausia, el ovario se vuelve refractario a su acción, por lo que la hipófisis incrementa su producción de cuatro a seis veces. Estos niveles despiertan el interés de los investigadores desde hace más de 50 años, quiénes descubrieron que al extraerlas de estas mujeres se las podía utilizar como inductoras de la ovulación y además, para los tratamientos de fertilidad de baja y alta complejidad.


En Buenos Aires la práctica de recolección de orina no es nueva, por eso hay números relacionados con ella y con su destino final: el costo de cada ciclo de inducción de ovulación sería entre 400 y 800 pesos. Sin embargo, las gonadotrofinas también se obtienen en forma artificial mediante la síntesis de hormonas por ingeniería genética, de ello resulta un producto de máxima pureza que, por supuesto, tiene mayor costo.


En el sitio web de Biomás (www.biomas.net) se lee: “Usted desecha algo que otras mujeres necesitan para poder ser madres. Puede brindarle a una madre la posibilidad de tener un hijo, simplemente donando su orina”. Así, donarla es para muchas mujeres un acto de solidaridad con aquellas que no pueden ser madres; y para la empresa un negocio muy rentable. El laboratorio responsable de la producción de la hormona es el Instituto Massone, que se presenta como “el primer productor mundial de gonadotrofinas de origen natural” al elaborar por año 20 millones de viales (frascos/ampollas). El Instituto cuenta con el aval de organismos internacionales como la Food and Drug Administration de Estados Unidos y varias revistas internacionales lo premiaron en varias oportunidades por considerarlo una de las empresas que más exporta en el mundo, en primer lugar a Estados Unidos y Europa Occidental.


Si bien el Instituto Massone se inaugura en Buenos Aires en 1930 como importador de productos farmacéuticos italianos, recién en 1968 comienza la producción de gonadotrofinas de origen natural. Dentro de las especialidades que desarrolla con orina como materia prima, se destacan la Gonadotrofina Coriónica Humana (HCG – Coriogonadotripina), la Gonadotrofina Menopáusica Humana (HMG – Menotropina) y la Hormona Folículo Estimulante Humana (FSH-Urofolitropina). Todos estos productos se destinan a colaborar en tratamientos de fertilidad para parejas que no pueden tener hijos.


Según un ranking de las empresas que más venden en Argentina publicado por la revista Mercado, el Instituto Massone se ubica en el puesto 672, con ventas por 195 millones de pesos. En 2007, facturó 180. Además, realizó exportaciones por un total de 51 millones de dólares. La magnitud de la empresa en el país se da, en gran parte, gracias a la orina que reciben por la solidaridad de mujeres con sus congéneres y que reciben, a cambio y todos los meses, variados artículos de bazar: fuentes, frascos de vidrio, ensaladeras, toallas, repasadores, vasos, entre otros.


No obstante, existe un vacío legal respecto a estas prácticas. La Ley de Órganos y Materiales Anatómicos (Nº 24.193) regula la totalidad de la utilización de elementos del organismo humano, pero excluye los que son “naturalmente renovables y separables del cuerpo”. Por su parte, la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología médica) sólo se encarga de evaluar la calidad final del producto farmacéutico y no la manera en que se obtiene la orina para producirlo. El año pasado, la provincia de Buenos Aires estableció, por medio de la Ley 13.893, que “el transporte de la excreta humana en forma de orina, deberá realizarse en vehículos especialmente adecuados a tales fines, cuya aptitud y condiciones de seguridad deberán ser aprobadas”. No explicita nada sobre el lucrativo negocio de la orina.


Dada la ausencia de normativa y el incremento de la participación voluntaria de mujeres en Mendoza, el Ministerio de Salud decidió firmar un convenio con Biomás, en tanto le corresponde ejercer la policía sanitaria y la superintendencia de toda acción vinculada a esta cartera dentro del territorio de la provincia. Por otro lado, debe asegurar que las actividades de los particulares no impliquen un riesgo para la salud pública. El Subsecretario de Gestión, Oscar Renna, señala que la firma de este convenio es un instrumento secundario frente al vacío legal sobre el manejo de las excretas humanas, que permitirá controlar estas acciones que pueden tener impacto en la salud provincial y a su vez, dará tiempo para presentar un proyecto de ley que tenga como objetivo regular este tipo de actividades.


El convenio establece que la recolección y utilización de la orina humana debe efectuarse a través de procedimientos lícitos y en recipientes adecuados e identificados para garantizar la seguridad y salubridad; que el personal debe ser idóneo y el transporte de la materia prima debe realizarse en vehículos acondicionados para este fin; y que las personas responsables de los procedimientos deben contar con las habilitaciones pertinentes. Por otra parte, instituye que los procedimientos deben basarse en el principio de voluntariedad de las donaciones, la no remuneración, el anonimato y el altruismo del donante; que la orina se recolectará en bidones especiales destinados a esta actividad y que los envases deben retirarse del domicilio del donante y ser reemplazados en el mismo acto por otros de idénticas características.


Lo cierto es que sólo es un convenio entre partes donde la empresa queda sujeta a su buena voluntad de cumplir porque por lo descripto, no se desprenden las sanciones que recibiría en caso de no hacerlo. Si se tiene en cuenta que no hay marco legal que la obligue, aún con más razón. Sin embargo, el convenio no obliga a la empresa a hacer cosas distintas a las que hace. Esos mecanismos los utiliza desde el inicio de sus actividades en Buenos Aires. El aumento de la infertilidad en el país es el argumento que Biomás esgrime para su llegada a otras provincias, cada vez necesita más voluntarias…


Mendoza ya es parte de su mercado y lo serán otras provincias. Guaymallén fue el gran punto de lanzamiento de recolección, tal vez es por eso que cada vez más casas tengan a ciertos horarios y en ciertos días, bidones de orina en sus puertas que esperan ser recogidos por el personal de la empresa. Un paisaje nuevo al que hay que ir acostumbrándose…


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Vacío legal para la donación de orina

Desde hace meses, algunas mujeres mendocinas, mayores de 48 años y en etapa de menopausia, participan en forma activa en el proyecto de recolección de micción que el laboratorio bonaerense Biomás utiliza para el desarrollo de tratamientos de fertilización. Al no existir un marco regulatorio para este tipo de actividades, el Ministerio de Salud intervino para garantizar obtención, recolección y transporte adecuados de la orina.

La tarea de este laboratorio, que lleva 40 años en funciones, es la recepción y el tratamiento de materia prima para la producción de Gonadotrofinas, hormonas que hombres y mujeres producen en forma natural y que tienen como función estimular las gónadas, es decir, ovarios y testículos. En la mujer, al entrar en la menopausia, el ovario se vuelve refractario a su acción, por lo que la hipófisis incrementa su producción de cuatro a seis veces. Estos niveles despiertan el interés de los investigadores desde hace más de 50 años, quiénes descubrieron que al extraerlas de estas mujeres se las podía utilizar como inductoras de la ovulación y además, para los tratamientos de fertilidad de baja y alta complejidad.

En Buenos Aires la práctica de recolección de orina no es nueva, por eso hay números relacionados con ella y con su destino final: el costo de cada ciclo de inducción de ovulación sería entre 400 y 800 pesos. Sin embargo, las gonadotrofinas también se obtienen en forma artificial mediante la síntesis de hormonas por ingeniería genética, de ello resulta un producto de máxima pureza que, por supuesto, tiene mayor costo.

En el sitio web de Biomás (www.biomas.net) se lee: “Usted desecha algo que otras mujeres necesitan para poder ser madres. Puede brindarle a una madre la posibilidad de tener un hijo, simplemente donando su orina”. Así, donarla es para muchas mujeres un acto de solidaridad con aquellas que no pueden ser madres; y para la empresa un negocio muy rentable. El laboratorio responsable de la producción de la hormona es el Instituto Massone, que se presenta como “el primer productor mundial de gonadotrofinas de origen natural” al elaborar por año 20 millones de viales (frascos/ampollas). El Instituto cuenta con el aval de organismos internacionales como la Food and Drug Administration de Estados Unidos y varias revistas internacionales lo premiaron en varias oportunidades por considerarlo una de las empresas que más exporta en el mundo, en primer lugar a Estados Unidos y Europa Occidental.

Si bien el Instituto Massone se inaugura en Buenos Aires en 1930 como importador de productos farmacéuticos italianos, recién en 1968 comienza la producción de gonadotrofinas de origen natural. Dentro de las especialidades que desarrolla con orina como materia prima, se destacan la Gonadotrofina Coriónica Humana (HCG – Coriogonadotripina), la Gonadotrofina Menopáusica Humana (HMG – Menotropina) y la Hormona Folículo Estimulante Humana (FSH-Urofolitropina). Todos estos productos se destinan a colaborar en tratamientos de fertilidad para parejas que no pueden tener hijos.

Según un ranking de las empresas que más venden en Argentina publicado por la revista Mercado, el Instituto Massone se ubica en el puesto 672, con ventas por 195 millones de pesos. En 2007, facturó 180. Además, realizó exportaciones por un total de 51 millones de dólares. La magnitud de la empresa en el país se da, en gran parte, gracias a la orina que reciben por la solidaridad de mujeres con sus congéneres y que reciben, a cambio y todos los meses, variados artículos de bazar: fuentes, frascos de vidrio, ensaladeras, toallas, repasadores, vasos, entre otros.

No obstante, existe un vacío legal respecto a estas prácticas. La Ley de Órganos y Materiales Anatómicos (Nº 24.193) regula la totalidad de la utilización de elementos del organismo humano, pero excluye los que son “naturalmente renovables y separables del cuerpo”. Por su parte, la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología médica) sólo se encarga de evaluar la calidad final del producto farmacéutico y no la manera en que se obtiene la orina para producirlo. El año pasado, la provincia de Buenos Aires estableció, por medio de la Ley 13.893, que “el transporte de la excreta humana en forma de orina, deberá realizarse en vehículos especialmente adecuados a tales fines, cuya aptitud y condiciones de seguridad deberán ser aprobadas”. No explicita nada sobre el lucrativo negocio de la orina.

Dada la ausencia de normativa y el incremento de la participación voluntaria de mujeres en Mendoza, el Ministerio de Salud decidió firmar un convenio con Biomás, en tanto le corresponde ejercer la policía sanitaria y la superintendencia de toda acción vinculada a esta cartera dentro del territorio de la provincia. Por otro lado, debe asegurar que las actividades de los particulares no impliquen un riesgo para la salud pública. El Subsecretario de Gestión, Oscar Renna, señala que la firma de este convenio es un instrumento secundario frente al vacío legal sobre el manejo de las excretas humanas, que permitirá controlar estas acciones que pueden tener impacto en la salud provincial y a su vez, dará tiempo para presentar un proyecto de ley que tenga como objetivo regular este tipo de actividades.

El convenio establece que la recolección y utilización de la orina humana debe efectuarse a través de procedimientos lícitos y en recipientes adecuados e identificados para garantizar la seguridad y salubridad; que el personal debe ser idóneo y el transporte de la materia prima debe realizarse en vehículos acondicionados para este fin; y que las personas responsables de los procedimientos deben contar con las habilitaciones pertinentes. Por otra parte, instituye que los procedimientos deben basarse en el principio de voluntariedad de las donaciones, la no remuneración, el anonimato y el altruismo del donante; que la orina se recolectará en bidones especiales destinados a esta actividad y que los envases deben retirarse del domicilio del donante y ser reemplazados en el mismo acto por otros de idénticas características.

Lo cierto es que sólo es un convenio entre partes donde la empresa queda sujeta a su buena voluntad de cumplir porque por lo descripto, no se desprenden las sanciones que recibiría en caso de no hacerlo. Si se tiene en cuenta que no hay marco legal que la obligue, aún con más razón. Sin embargo, el convenio no obliga a la empresa a hacer cosas distintas a las que hace. Esos mecanismos los utiliza desde el inicio de sus actividades en Buenos Aires. El aumento de la infertilidad en el país es el argumento que Biomás esgrime para su llegada a otras provincias, cada vez necesita más voluntarias…

Mendoza ya es parte de su mercado y lo serán otras provincias. Guaymallén fue el gran punto de lanzamiento de recolección, tal vez es por eso que cada vez más casas tengan a ciertos horarios y en ciertos días, bidones de orina en sus puertas que esperan ser recogidos por el personal de la empresa. Un paisaje nuevo al que hay que ir acostumbrándose…

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