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Por Redacción

Vacío legal en guarderías



Padres de niños presuntamente víctimas de abusos verbales y maltrato físico de una guardería de Chacras de Coria, se autoconvocaron para desnudar una realidad que desde hace años afecta a cada niño que pasa sus primeros años de vida en un jardín maternal privado: la ausencia de un organismo que determine el seguimiento pedagógico y psicológico de maestros y autoridades responsables de niños a partir de los 45 días de vida hasta los 4 años. Es que nunca existió en Mendoza un organismo que controle este tipo de lugares desde el aspecto humano y educativo.

Los municipios sí controlan, pero su tarea se limita a inspeccionar la higiene y entrega de alimentos en esos espacios. Pero, desde la calidad del servicio hasta la preparación profesional de sus empleados, no hay normativas legales que garanticen la seguridad de estos chicos.

El tema quedó al descubierto un mes atrás cuando una bebita murió en una guardería de la Ciudad. Finalmente la persona a cargo quedó libre de toda culpa ya que no había accionado mal. Minutos después del lamentable hecho, la directora del lugar aseguró a la prensa que todas sus docentes son maestras recibidas y por ende están psicológicamente preparadas para afrontar cualquier tipo de contingencia sin perder la calma. En ese jardincito las cosas funcionaban correctamente, pero hay varios en los que no pasa lo mismo.


Una denuncia concreta


A la redacción de El Ciudadano, llegaron denuncias provenientes de padres de pequeños que asisten a un jardín ubicado a cuadras de la plaza de Chacras. En este lugar, las cosas no estarían del todo bien y fueron los padres los que se encargaron de destapar una situación que también podrían estar viviendo otros niños ante la falta de control estatal.

En ese lugar, según una ex empleada (quien prefiere reservar su identidad por temor, ya que fue despedida estando embarazada por denunciar las agresiones), se maltrataba a los chicos tanto desde lo físico como desde lo verbal. “Yo lo vi con mis ojos. Pude presenciar cómo maestras que no estaban recibidas o auxiliares insultaban chicos de 2 ó 3 años. Por eso, ante la repetición de estos hechos, fui a hablar con la psicopedagoga para que calmara a mis ex compañeras. La profesional, María Elena Toso, dijo que se iba a encargar inmediatamente de lo que pasaba, pero la situación no cambió y los chicos seguían diciendo que tenían miedo de ir al jardín”.

Lo cierto es que, ante la gran cantidad de irregularidades y maltratos producto de la pobre instrucción de estas auxiliares que evidentemente no estarían psicológicamente preparadas para responsabilizarse de niños pequeños, padres de ocho menores se juntaron y denunciaron ante la DGE los hechos, al mismo tiempo que solicitaron inspecciones. Sin embargo, los pedidos no fueron escuchados porque la Dirección General de Escuelas no tiene potestad para controlar estos lugares que hoy por hoy no están regulados por ningún organismo gubernamental.

Mientras tanto, los padres siguen “paseando” a los niños de un lugar a otro en busca de verdaderos profesionales que hoy el sistema no garantiza.

Del establecimiento citado anteriormente, ya se fueron ocho chicos (dos de salita de 3, dos de salita bebé y tres de salita de 4), situación que demuestra el lamentable presente que en estos tiempos viven los padres niños pequeños que no tienen dónde dejarlos sino en guarderías privadas./ Orlando Tirapu


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Vacío legal en guarderías

Padres de niños presuntamente víctimas de abusos verbales y maltrato físico de una guardería de Chacras de Coria, se autoconvocaron para desnudar una realidad que desde hace años afecta a cada niño que pasa sus primeros años de vida en un jardín maternal privado: la ausencia de un organismo que determine el seguimiento pedagógico y psicológico de maestros y autoridades responsables de niños a partir de los 45 días de vida hasta los 4 años. Es que nunca existió en Mendoza un organismo que controle este tipo de lugares desde el aspecto humano y educativo.
Los municipios sí controlan, pero su tarea se limita a inspeccionar la higiene y entrega de alimentos en esos espacios. Pero, desde la calidad del servicio hasta la preparación profesional de sus empleados, no hay normativas legales que garanticen la seguridad de estos chicos.
El tema quedó al descubierto un mes atrás cuando una bebita murió en una guardería de la Ciudad. Finalmente la persona a cargo quedó libre de toda culpa ya que no había accionado mal. Minutos después del lamentable hecho, la directora del lugar aseguró a la prensa que todas sus docentes son maestras recibidas y por ende están psicológicamente preparadas para afrontar cualquier tipo de contingencia sin perder la calma. En ese jardincito las cosas funcionaban correctamente, pero hay varios en los que no pasa lo mismo.

Una denuncia concreta

A la redacción de El Ciudadano, llegaron denuncias provenientes de padres de pequeños que asisten a un jardín ubicado a cuadras de la plaza de Chacras. En este lugar, las cosas no estarían del todo bien y fueron los padres los que se encargaron de destapar una situación que también podrían estar viviendo otros niños ante la falta de control estatal.
En ese lugar, según una ex empleada (quien prefiere reservar su identidad por temor, ya que fue despedida estando embarazada por denunciar las agresiones), se maltrataba a los chicos tanto desde lo físico como desde lo verbal. “Yo lo vi con mis ojos. Pude presenciar cómo maestras que no estaban recibidas o auxiliares insultaban chicos de 2 ó 3 años. Por eso, ante la repetición de estos hechos, fui a hablar con la psicopedagoga para que calmara a mis ex compañeras. La profesional, María Elena Toso, dijo que se iba a encargar inmediatamente de lo que pasaba, pero la situación no cambió y los chicos seguían diciendo que tenían miedo de ir al jardín”.
Lo cierto es que, ante la gran cantidad de irregularidades y maltratos producto de la pobre instrucción de estas auxiliares que evidentemente no estarían psicológicamente preparadas para responsabilizarse de niños pequeños, padres de ocho menores se juntaron y denunciaron ante la DGE los hechos, al mismo tiempo que solicitaron inspecciones. Sin embargo, los pedidos no fueron escuchados porque la Dirección General de Escuelas no tiene potestad para controlar estos lugares que hoy por hoy no están regulados por ningún organismo gubernamental.
Mientras tanto, los padres siguen “paseando” a los niños de un lugar a otro en busca de verdaderos profesionales que hoy el sistema no garantiza.
Del establecimiento citado anteriormente, ya se fueron ocho chicos (dos de salita de 3, dos de salita bebé y tres de salita de 4), situación que demuestra el lamentable presente que en estos tiempos viven los padres niños pequeños que no tienen dónde dejarlos sino en guarderías privadas./ Orlando Tirapu

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