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Por Redacción

Una tarde de fútbol, un domingo cualquiera



Por Gabriel Landart


Con el regreso de nuestro querido fútbol de primera división, se extraña cada vez más el Mundial, y no hablo de lo que genera la competencia en los espectadores de turno sino del nivel de juego expuesto en la misma. En el fútbol argentino, semillero de este deporte a nivel mundial, cuesta terminar de ver los partidos. Es una difícil misión contar cuatro pases seguidos, idea de juego, improvisación y predicción en velocidad.
Claro, siempre aparecen honrosas excepciones y este fin de semana le tocó a River. El conjunto que ahora dirige Marcelo Gallardo tuvo 45 minutos que le bastaron para superar a su rival y distinguirse del resto.
Para alcanzar este objetivo Gallardo debió aprender la lección. En su debut modificó lo que funcionaba para marcar su impronta, pero se equivocó. El Muñeco eligió a Ponzio, Carlos Sánchez y Osmar Ferreyra para ocupar la zona de creación. Así el equipo careció de recuperación y tuvo poca creatividad para generar.
Entonces el adiestrador volvió a las fuentes. Reconoció su error y puso en cancha a Rojas, Kranevitter y Carlos Sánchez. De esta forma el elenco de Núñez recuperó la banda ancha y tuvo conexión 4G en todo el Monumental. Regresó el volumen de juego y de no ser por la impericia de sus delanteros debió golear a Rosario Central, su partener en la tarde de domingo.
De esta forma, con poco, no fue un domingo cualquiera en el Monumental: fue una tarde de fútbol en Núñez.


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Una tarde de fútbol, un domingo cualquiera

Por Gabriel Landart

Con el regreso de nuestro querido fútbol de primera división, se extraña cada vez más el Mundial, y no hablo de lo que genera la competencia en los espectadores de turno sino del nivel de juego expuesto en la misma. En el fútbol argentino, semillero de este deporte a nivel mundial, cuesta terminar de ver los partidos. Es una difícil misión contar cuatro pases seguidos, idea de juego, improvisación y predicción en velocidad.
Claro, siempre aparecen honrosas excepciones y este fin de semana le tocó a River. El conjunto que ahora dirige Marcelo Gallardo tuvo 45 minutos que le bastaron para superar a su rival y distinguirse del resto.
Para alcanzar este objetivo Gallardo debió aprender la lección. En su debut modificó lo que funcionaba para marcar su impronta, pero se equivocó. El Muñeco eligió a Ponzio, Carlos Sánchez y Osmar Ferreyra para ocupar la zona de creación. Así el equipo careció de recuperación y tuvo poca creatividad para generar.
Entonces el adiestrador volvió a las fuentes. Reconoció su error y puso en cancha a Rojas, Kranevitter y Carlos Sánchez. De esta forma el elenco de Núñez recuperó la banda ancha y tuvo conexión 4G en todo el Monumental. Regresó el volumen de juego y de no ser por la impericia de sus delanteros debió golear a Rosario Central, su partener en la tarde de domingo.
De esta forma, con poco, no fue un domingo cualquiera en el Monumental: fue una tarde de fútbol en Núñez.

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