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Una rica alcaldesa que manejaba un humilde ayuntamiento por Whatsapp
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Por Redacción

Una rica alcaldesa que manejaba un humilde ayuntamiento por Whatsapp



En los tiempos que corren es muy común que una joven esté conectada la mayor parte del día a internet, haciéndose selfies, usando WhatsApp y enseñando cada detalle de su vida en redes sociales.


Nada sería anormal si no fuese porque esta es la vida de una alcaldesa que usaba las facilidades de la tecnología para comunicarse con sus asesores y gobernar un municipio de bajos recursos, del que ella prefería mantenerse a la distancia.


Lidiane Leite, de 25 años, era la alcaldesa del humilde ayuntamiento de Bom Jardim, una localidad en el estado de Maranhão, uno de los más pobres de Brasil, al norte del país. A pesar de los escasos recursos del municipio, Lidiane y su novio, Beto Rocha, llevaban una vida de lujo hasta la semana pasada, cuando se hicieron de conocimiento público la malversación de fondos y los desvíos en el área de educación, estimados en un millón y medio de euros.


Lidiane se esfumó de la vida virtual y real, y está prófuga de Interpol. Beto, que también era político, está detenido.


El escándalo estalló tras las quejas de los profesores del municipio, que llevan meses sin sueldo, mientras que la bella Lidiane administraba el pueblo desde su celular, en una mansión en São Luis, la capital del Estado, a 277 kilómetros de la sede del ayuntamiento.


Aprovechando las ventajas de las redes sociales, la alcaldesa se comunicaba con sus 35.000 habitantes y les daba órdenes a sus subordinados a través de un grupo de mensajería en el WhatsApp, donde ella usaba el seudónimo “Leide Day”, algo así entre Lidiane y un homenaje a la inolvidable Diana de Gales.


“Yo me compró lo que quiero, gasto lo que quiero y no me interesa lo que piensan. Un besito en el hombro a los envidiosos”, escribía la alcaldesa en las redes sociales, parafraseando a la popular cantante de Funk brasileña, Valeska Popozuda, que así como, Lidiane es una representante del famoso estilo “ostentación”, una moda internacional que define en Brasil a los que fueron pobres y ahora están devenidos en nuevos ricos, que muestran sus conquistas sociales con símbolos de lujo.


Lidiane, que no terminó la escuela primaria y era una humilde vendedora ambulante de leche, entró en la política de la mano de su novio, un ganadero millonario, que se retiró de la vida pública perseguido por denuncias de corrupción.


La joven aprovechó su simpatía y su facilidad con las redes sociales para lanzarse a la alcaldía, devolviéndole el favor a su novio, a quien nombró como su principal asesor.


Tal vez por eso no sea casual que Lidiane no le diera ninguna importancia a la educación y usase el área como la principal caja de sus desvíos.


Los abusos de esta alcaldesa fue una tragedia más en la miserable vida de Bom Jardim que tiene un índice de desarrollo humano (IDH) de sólo 0,538,cercano al de Pakistán y donde un 32% de los jóvenes son analfabetos.


En el municipio, los estudiantes no recibían refrigerio alguno y parte de las clases eran dadas bajo la sombra de árboles, lo que no tiene nada de frugal cuando se está a temperaturas tropicales muy cercanas a la línea del Ecuador.


Ahora “Leide Day” no es más un seudónimo de ostentación en la red social, sino un alias más en la lista de los buscados de Interpol.



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Una rica alcaldesa que manejaba un humilde ayuntamiento por Whatsapp

En los tiempos que corren es muy común que una joven esté conectada la mayor parte del día a internet, haciéndose selfies, usando WhatsApp y enseñando cada detalle de su vida en redes sociales.

Nada sería anormal si no fuese porque esta es la vida de una alcaldesa que usaba las facilidades de la tecnología para comunicarse con sus asesores y gobernar un municipio de bajos recursos, del que ella prefería mantenerse a la distancia.

Lidiane Leite, de 25 años, era la alcaldesa del humilde ayuntamiento de Bom Jardim, una localidad en el estado de Maranhão, uno de los más pobres de Brasil, al norte del país. A pesar de los escasos recursos del municipio, Lidiane y su novio, Beto Rocha, llevaban una vida de lujo hasta la semana pasada, cuando se hicieron de conocimiento público la malversación de fondos y los desvíos en el área de educación, estimados en un millón y medio de euros.

Lidiane se esfumó de la vida virtual y real, y está prófuga de Interpol. Beto, que también era político, está detenido.

El escándalo estalló tras las quejas de los profesores del municipio, que llevan meses sin sueldo, mientras que la bella Lidiane administraba el pueblo desde su celular, en una mansión en São Luis, la capital del Estado, a 277 kilómetros de la sede del ayuntamiento.

Aprovechando las ventajas de las redes sociales, la alcaldesa se comunicaba con sus 35.000 habitantes y les daba órdenes a sus subordinados a través de un grupo de mensajería en el WhatsApp, donde ella usaba el seudónimo “Leide Day”, algo así entre Lidiane y un homenaje a la inolvidable Diana de Gales.

“Yo me compró lo que quiero, gasto lo que quiero y no me interesa lo que piensan. Un besito en el hombro a los envidiosos”, escribía la alcaldesa en las redes sociales, parafraseando a la popular cantante de Funk brasileña, Valeska Popozuda, que así como, Lidiane es una representante del famoso estilo “ostentación”, una moda internacional que define en Brasil a los que fueron pobres y ahora están devenidos en nuevos ricos, que muestran sus conquistas sociales con símbolos de lujo.

Lidiane, que no terminó la escuela primaria y era una humilde vendedora ambulante de leche, entró en la política de la mano de su novio, un ganadero millonario, que se retiró de la vida pública perseguido por denuncias de corrupción.

La joven aprovechó su simpatía y su facilidad con las redes sociales para lanzarse a la alcaldía, devolviéndole el favor a su novio, a quien nombró como su principal asesor.

Tal vez por eso no sea casual que Lidiane no le diera ninguna importancia a la educación y usase el área como la principal caja de sus desvíos.

Los abusos de esta alcaldesa fue una tragedia más en la miserable vida de Bom Jardim que tiene un índice de desarrollo humano (IDH) de sólo 0,538,cercano al de Pakistán y donde un 32% de los jóvenes son analfabetos.

En el municipio, los estudiantes no recibían refrigerio alguno y parte de las clases eran dadas bajo la sombra de árboles, lo que no tiene nada de frugal cuando se está a temperaturas tropicales muy cercanas a la línea del Ecuador.

Ahora “Leide Day” no es más un seudónimo de ostentación en la red social, sino un alias más en la lista de los buscados de Interpol.

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