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Por Redacción

Una campaña copada



Mientras miles de chicos mendocinos disfrutan de sus merecidas vacaciones de invierno, se divierten y aprovechan para dormir un ratito más, un grupo de niños –que también se divierte, juega con sus amigos o disfruta de salidas con la familia– no se olvida del compromiso que asumió hace un tiempo.


Es que los pequeños están llevando a cabo una campaña para ayudar a otros chicos como ellos, pero de una escuela rural del distrito San Roque, en el departamento Maipú.


Quisimos saber cómo concretan su misión benéfica los niños que asisten a la escuela María Cremaschi de Cavagnaro, ubicada en el barrio de mismo nombre, pero como ese lugar no cuenta con una plaza, nos reunimos en el espacio verde del barrio vecino. Al punto de encuentro, y en plena semana de vacaciones, llegaron los niños acompañados por mamás, papás y la maestra Mónica Godoy, todos con las mismas ganas de contarle a El Ciudadano lo que están haciendo.


Comienza una linda historia


Cierto día, la seño Mónica –así la llaman sus discípulos– les planteó a sus alumnos de segundo A la idea de juntar ropa, calzado, mercadería y útiles, entre otras cosas, para colaborar con otros chicos. La idea entusiasmó a los niños y a sus padres y todos se pusieron de cabeza en la búsqueda de donaciones.


“En la escuela tenemos un proyecto de convivencia; ya hicimos un taller y ahí trabajamos con los padres el tema de compartir, porque sabemos que hoy en día no hay mucho tiempo para hacerlo con los chicos: tanto mamás como papás trabajan mucho y entonces surgió la idea de interactuar con ellos a través de un cuadernito de valores que va casa por casa, y ahí van trabajando en cada familia las aptitudes que quieren”, explica Mónica.


“De ahí surgieron valores tan bonitos como la solidaridad, la empatía –eso de ponerse en el lugar de otro–, la humildad. Y con una de las mamás se nos ocurrió lo de ayudar a otros niños de la zona rural, los que si bien no conocemos, sabemos que necesitan algunas cosas. Así nació la idea de ayudar y brindarles felicidad a 164 chicos de la escuela Emilio Barrera, del distrito San Roque. Sabemos que en las escuelas, aunque los papás ayuden, siempre faltan cosas y queremos que ellos sientan y vivan esa solidaridad”, comenta la docente, quien lleva 22 años en actividad y transita el segundo año con este grupo de niños.


Cuando somos solidarios…


Los chicos, que tienen en promedio 7 años –algunos cumplen los 8 dentro de poco y así lo hicieron saber–, quisieron identificar esa campaña y para ello propusieron nombres para bautizarla, quedaron tres y entre todos votaron el que más les gustaba: ganó ‘Cuando somos solidarios otro corazón sonríe’, y, a modo de marca personal, cada uno se dibujó, y con la ayuda de las mamás confeccionaron el afiche de la acción conjunta. “Ellos saben que su corazón y su firma está ahí”, dice la maestra, y afirma que es una buena forma de que quienes ayudan conozcan a los que están trabajando en ello.


Avanza la charla con los chicos bajo el sol de las vacaciones de julio y aparecen respuestas de corazón: “Estamos juntando cosas para ayudar a otros niños. A la seño Mónica se le ocurrió y nosotros pensamos que está bueno ayudar. No conocemos a los chicos, pero nos parece que los vamos a hacer felices”, fue una de las opiniones.


“Les contamos a nuestras mamás y ellas nos dijeron que estaba re bueno”, comentó otro chico.


Cómo trabajan


Cada día, desde que comenzaron las vacaciones, los chicos recorrían las aulas de la escuela contándoles a los estudiantes lo que estaban haciendo y por qué lo hacían. Eso contagió a otros niños y a sus familias y ahora todo el colegio está colaborando. “Es muy bonito ver cómo se plantan delante de toda la escuela y por micrófono le cuentan al resto de los chicos por qué buscan ayuda”, cuenta la maestra, orgullosa de la acción de sus alumnos.


“Al principio juntábamos poquito porque algunos chicos faltaban o se olvidaban, pero después comenzamos a juntar un montón de bolsas”, explican los alumnos de 2º, que hoy están de vacaciones pero trasladan lo recolectado a sus casas y a las de sus vecinos.


Escuela de valores


Si bien quienes están llevando a cabo esta acción y hablando de valores en una plaza, en vez de estar jugando, son los chicos de 2º A, Mónica cuenta que la escuela a la que pertenecen tiene ese perfil: una institución donde se respeta la palabra del docente y a todos por igual, donde no tienen graves problemas de convivencia escolar y todo se resuelve hablando con los alumnos y con los padres.


“Tenemos un gran apoyo de los papás y las mamás y eso es muy importante, porque el lazo familia-escuela es indisoluble. Hay que apostar a los niños porque ellos son multiplicadores positivos de valores”, asegura la docente.


También piden una plaza


Los chicos cuentan sobre algunas de las salidas que han realizado –como al Parque Temático Vial, donde aprendieron normas básicas de seguridad, y a los Bomberos Voluntarios–, o sobre las charlas con una nutricionista (quien les explicó la importancia de las meriendas saludables) y con una farmacéutica, con quien conocieron la importancia de no automedicarse.


“Cuando salieron a dar una vuelta por el barrio descubrieron que no tenían plaza. Entonces pusieron manos a la obra y le escribieron una carta al intendente pidiéndole una. Nacho descubrió un lote que podría transformarse en un espacio de juegos y entonces le adjuntamos un plano de la plaza que nos gustaría. El intendente ha prometido que nos va a responder”, relata la maestra, entusiasmada.


El 28 de julio, cuando se encuentren con los alumnos de la escuela de San Roque para entregarles lo recaudado –evento en el que estará presente la Reina de la Vendimia del departamento–, seguramente si encuentran al intendente a quien quieren conocer, le van a recordar el tema de la plaza. De paso, le van a agradecer al municipio el hecho de que se les facilite el traslado de las donaciones mediante un móvil municipal.


Expectativas


“A los que ya nos han ayudado les decimos gracias por colaborar y por hacer felices a otros niños”, apuntó uno de los chicos. “Estamos juntando mercadería, ropa, juguetes, útiles, calzado, camperas y cartucheras”, explicó otro, y aclararon que no tienen que ser cosas rotas, “porque si donamos algo roto es como si no nos importaran quienes lo reciben y, aunque no los conocemos, merecen nuestro respeto”. La lista se completa con ropa de abrigo como una forma de pasar el invierno.


“Es una campaña muy bonita porque ha nacido desde ellos y la están vivenciando. Creo que es una acción que no se la van a olvidar más”, sintetiza la ‘seño Moni’.


Quienes deseen ayudar a estos chicos con la campaña pueden comunicarse con Gisela Calderini, una de las mamás, al teléfono 261 155064019 o por mail a giselacalderini@hotmail.com


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Una campaña copada

Mientras miles de chicos mendocinos disfrutan de sus merecidas vacaciones de invierno, se divierten y aprovechan para dormir un ratito más, un grupo de niños –que también se divierte, juega con sus amigos o disfruta de salidas con la familia– no se olvida del compromiso que asumió hace un tiempo.

Es que los pequeños están llevando a cabo una campaña para ayudar a otros chicos como ellos, pero de una escuela rural del distrito San Roque, en el departamento Maipú.

Quisimos saber cómo concretan su misión benéfica los niños que asisten a la escuela María Cremaschi de Cavagnaro, ubicada en el barrio de mismo nombre, pero como ese lugar no cuenta con una plaza, nos reunimos en el espacio verde del barrio vecino. Al punto de encuentro, y en plena semana de vacaciones, llegaron los niños acompañados por mamás, papás y la maestra Mónica Godoy, todos con las mismas ganas de contarle a El Ciudadano lo que están haciendo.

Comienza una linda historia

Cierto día, la seño Mónica –así la llaman sus discípulos– les planteó a sus alumnos de segundo A la idea de juntar ropa, calzado, mercadería y útiles, entre otras cosas, para colaborar con otros chicos. La idea entusiasmó a los niños y a sus padres y todos se pusieron de cabeza en la búsqueda de donaciones.

“En la escuela tenemos un proyecto de convivencia; ya hicimos un taller y ahí trabajamos con los padres el tema de compartir, porque sabemos que hoy en día no hay mucho tiempo para hacerlo con los chicos: tanto mamás como papás trabajan mucho y entonces surgió la idea de interactuar con ellos a través de un cuadernito de valores que va casa por casa, y ahí van trabajando en cada familia las aptitudes que quieren”, explica Mónica.

“De ahí surgieron valores tan bonitos como la solidaridad, la empatía –eso de ponerse en el lugar de otro–, la humildad. Y con una de las mamás se nos ocurrió lo de ayudar a otros niños de la zona rural, los que si bien no conocemos, sabemos que necesitan algunas cosas. Así nació la idea de ayudar y brindarles felicidad a 164 chicos de la escuela Emilio Barrera, del distrito San Roque. Sabemos que en las escuelas, aunque los papás ayuden, siempre faltan cosas y queremos que ellos sientan y vivan esa solidaridad”, comenta la docente, quien lleva 22 años en actividad y transita el segundo año con este grupo de niños.

Cuando somos solidarios…

Los chicos, que tienen en promedio 7 años –algunos cumplen los 8 dentro de poco y así lo hicieron saber–, quisieron identificar esa campaña y para ello propusieron nombres para bautizarla, quedaron tres y entre todos votaron el que más les gustaba: ganó ‘Cuando somos solidarios otro corazón sonríe’, y, a modo de marca personal, cada uno se dibujó, y con la ayuda de las mamás confeccionaron el afiche de la acción conjunta. “Ellos saben que su corazón y su firma está ahí”, dice la maestra, y afirma que es una buena forma de que quienes ayudan conozcan a los que están trabajando en ello.

Avanza la charla con los chicos bajo el sol de las vacaciones de julio y aparecen respuestas de corazón: “Estamos juntando cosas para ayudar a otros niños. A la seño Mónica se le ocurrió y nosotros pensamos que está bueno ayudar. No conocemos a los chicos, pero nos parece que los vamos a hacer felices”, fue una de las opiniones.

“Les contamos a nuestras mamás y ellas nos dijeron que estaba re bueno”, comentó otro chico.

Cómo trabajan

Cada día, desde que comenzaron las vacaciones, los chicos recorrían las aulas de la escuela contándoles a los estudiantes lo que estaban haciendo y por qué lo hacían. Eso contagió a otros niños y a sus familias y ahora todo el colegio está colaborando. “Es muy bonito ver cómo se plantan delante de toda la escuela y por micrófono le cuentan al resto de los chicos por qué buscan ayuda”, cuenta la maestra, orgullosa de la acción de sus alumnos.

“Al principio juntábamos poquito porque algunos chicos faltaban o se olvidaban, pero después comenzamos a juntar un montón de bolsas”, explican los alumnos de 2º, que hoy están de vacaciones pero trasladan lo recolectado a sus casas y a las de sus vecinos.

Escuela de valores

Si bien quienes están llevando a cabo esta acción y hablando de valores en una plaza, en vez de estar jugando, son los chicos de 2º A, Mónica cuenta que la escuela a la que pertenecen tiene ese perfil: una institución donde se respeta la palabra del docente y a todos por igual, donde no tienen graves problemas de convivencia escolar y todo se resuelve hablando con los alumnos y con los padres.

“Tenemos un gran apoyo de los papás y las mamás y eso es muy importante, porque el lazo familia-escuela es indisoluble. Hay que apostar a los niños porque ellos son multiplicadores positivos de valores”, asegura la docente.

También piden una plaza

Los chicos cuentan sobre algunas de las salidas que han realizado –como al Parque Temático Vial, donde aprendieron normas básicas de seguridad, y a los Bomberos Voluntarios–, o sobre las charlas con una nutricionista (quien les explicó la importancia de las meriendas saludables) y con una farmacéutica, con quien conocieron la importancia de no automedicarse.

“Cuando salieron a dar una vuelta por el barrio descubrieron que no tenían plaza. Entonces pusieron manos a la obra y le escribieron una carta al intendente pidiéndole una. Nacho descubrió un lote que podría transformarse en un espacio de juegos y entonces le adjuntamos un plano de la plaza que nos gustaría. El intendente ha prometido que nos va a responder”, relata la maestra, entusiasmada.

El 28 de julio, cuando se encuentren con los alumnos de la escuela de San Roque para entregarles lo recaudado –evento en el que estará presente la Reina de la Vendimia del departamento–, seguramente si encuentran al intendente a quien quieren conocer, le van a recordar el tema de la plaza. De paso, le van a agradecer al municipio el hecho de que se les facilite el traslado de las donaciones mediante un móvil municipal.

Expectativas

“A los que ya nos han ayudado les decimos gracias por colaborar y por hacer felices a otros niños”, apuntó uno de los chicos. “Estamos juntando mercadería, ropa, juguetes, útiles, calzado, camperas y cartucheras”, explicó otro, y aclararon que no tienen que ser cosas rotas, “porque si donamos algo roto es como si no nos importaran quienes lo reciben y, aunque no los conocemos, merecen nuestro respeto”. La lista se completa con ropa de abrigo como una forma de pasar el invierno.

“Es una campaña muy bonita porque ha nacido desde ellos y la están vivenciando. Creo que es una acción que no se la van a olvidar más”, sintetiza la ‘seño Moni’.

Quienes deseen ayudar a estos chicos con la campaña pueden comunicarse con Gisela Calderini, una de las mamás, al teléfono 261 155064019 o por mail a giselacalderini@hotmail.com

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