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Por Redacción
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Un distorsionado coto de caza



El reciente viaje a Macedonia que llevó a cabo una delegación del Poder Ejecutivo de la provincia, junto a legisladores de la oposición y enviados de algunos medios bendecidos por la administración de Francisco Pérez, trajo algo más que una renovada discusión por la explotación minera metalífera. Puso de nuevo al descubierto el añejo tema de la pauta oficial. Tema tan añejo, como observado e intencionalmente no debatido.


Sucede que los caminos políticos y económicos penetran en un intrincado laberinto de intereses cruzados, donde todos sacan ventajas. Donde no hay solidaridad, mucho menos comprensiones y donde la libertad de prensa pasa a ser un elemento de extorsión o, simplemente, de acuerdo muy interesado de partes. Se callan o se acomodan noticias y comentarios a medias, en la medida que se esté al día con abultados montos acordados de esa jugosa y apetecible pauta.


Eso, sin contar lo que muestra el lado gubernamental con una legión de empleados y funcionarios políticos o de carrera, que prendidos como “pirañas hambrientas” se transforman en estamentos donde cada vez que se quiera cobrar la publicidad oficial “habría que dejar algo”.


Como se ve, esto también deja al descubierto otra cara monstruosa de una faceta de la corrupción, cuyo caso emblemático en Mendoza es lo sucedido durante la administración de Celso Alejandro Jaque. En esos tiempos, de acuerdo a lo investigado por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay, se habría producido el delito de administración fraudulenta por el pago de sobreprecios en contrataciones de publicidad. Por esta acción han quedado imputados Alejandro Cazabán, que por entonces fuera hombre fuerte en el cargo de secretario general de esa gobernación y quien supo manejar la pauta oficial con “todos los medios”; los comunicadores Pablo Catania y Ricardo Fúnez, quienes habrían firmado las órdenes de publicidad; y el fotógrafo sanrafaelino devenido a empresario de medios Gustavo Matar.


Pero, volviendo al tema del viaje a Macedonia y lo que se oculta detrás de la nueva instalación del debate minero, es para nada disimulada la manipulación informativa entre el Gobierno y algunos medios. A propósito, días atrás dos periodistas hablaban de este tema y uno le confesaba al otro el mensaje que habría recibido cuando gestionaba la pauta oficial para un emprendimiento radial, sugiriéndole “cuidar la gestión”,  inadecuado mensaje que raya lo grave e inadmisible de lo que aquí se expone.


Pero, como ya expresamos, deja al descubierto el espurio manejo de los dineros públicos para promocionar los actos de gobierno, que no salen de la billetera de ningún funcionario sino de las rentas generales a las que aportan, en este caso, todos los mendocinos. Sin embargo la discrecionalidad es casi siempre a gusto y sectario placer de quienes administran la provincia, sea del color político que raye, para nada resistida por algunos medios, aunque en honor a la verdad existen las excepciones.


Todo un tema, en el que de acuerdo a esos cruzados intereses hay muchos protagonistas y también muchos “que reciben” diferentes órdenes, desplantes y desagradables momentos de los primeros. Sobre estos últimos, aquellos pequeños empresarios de medios que de casualidad, más que por causalidad, reciben una pequeña porción de la pauta oficial que por ley le corresponde, deben hacer todo un peregrinaje para después de muchos meses, y de acuerdo al humor del funcionario de turno, reciba el pago respectivo.


El otro testimonio, mucho más delicado, es el que pueden dar los trabajadores de prensa. Los mismos que deben soportar el humor, el desplante y hasta los gritos de todo funcionario que no le guste lo que le preguntan, quienes no dudan en levantar el teléfono y llamar al directivo del medio o su socio en la publicidad oficial, para recordarle la misma y el negocio acordado con la cajoneada libertad de prensa. Conclusión: llamado de atención al periodista o directa censura como aleccionador ejemplo de obediente comportamiento con el poder de turno, que en muchos casos ha significado la pérdida de la fuente de trabajo.


Como se puede apreciar, aquí importa un rábano aspectos constitucionales como las libertades de trabajo, de prensa y de expresión, por lo que también queda al descubierto que la ciudadanía no tiene idea de lo que se hace con sus dineros que constituyen, además, la pauta oficial del Gobierno, ni de lo que algunos medios y ciertos periodistas hacen con ese deber que jamás deberían dejar de tener como parámetros en la credibilidad informativa. Y las razones de por qué, además, a los intereses políticos empresarios no les conviene que en estas tierras cuyanas exista una ley de acceso a la información pública. Es que este instrumento dejaría al descubierto graves aspectos del manejo de la cosa pública de la que la gente no tiene idea y echaría por tierra ese cuestionado manoseo de la pauta oficial, entre otras cosas.


Macedonia y el abonado viaje a algunos medios para ponderar y poner nuevamente en agenda el tema minero, muestran hasta qué punto se puede llegar a manipular a la opinión pública, que incrédula todavía piensa que a Mendoza no ha llegado el desparpajo, el insolente manejo informativo ni la oscura mano que ha ensuciado la noble tarea de informar en la República Argentina.


Daniel Gallardo – Periodista y productor Estudio Cooperativa 91.7


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Un distorsionado coto de caza

El reciente viaje a Macedonia que llevó a cabo una delegación del Poder Ejecutivo de la provincia, junto a legisladores de la oposición y enviados de algunos medios bendecidos por la administración de Francisco Pérez, trajo algo más que una renovada discusión por la explotación minera metalífera. Puso de nuevo al descubierto el añejo tema de la pauta oficial. Tema tan añejo, como observado e intencionalmente no debatido.

Sucede que los caminos políticos y económicos penetran en un intrincado laberinto de intereses cruzados, donde todos sacan ventajas. Donde no hay solidaridad, mucho menos comprensiones y donde la libertad de prensa pasa a ser un elemento de extorsión o, simplemente, de acuerdo muy interesado de partes. Se callan o se acomodan noticias y comentarios a medias, en la medida que se esté al día con abultados montos acordados de esa jugosa y apetecible pauta.

Eso, sin contar lo que muestra el lado gubernamental con una legión de empleados y funcionarios políticos o de carrera, que prendidos como “pirañas hambrientas” se transforman en estamentos donde cada vez que se quiera cobrar la publicidad oficial “habría que dejar algo”.

Como se ve, esto también deja al descubierto otra cara monstruosa de una faceta de la corrupción, cuyo caso emblemático en Mendoza es lo sucedido durante la administración de Celso Alejandro Jaque. En esos tiempos, de acuerdo a lo investigado por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay, se habría producido el delito de administración fraudulenta por el pago de sobreprecios en contrataciones de publicidad. Por esta acción han quedado imputados Alejandro Cazabán, que por entonces fuera hombre fuerte en el cargo de secretario general de esa gobernación y quien supo manejar la pauta oficial con “todos los medios”; los comunicadores Pablo Catania y Ricardo Fúnez, quienes habrían firmado las órdenes de publicidad; y el fotógrafo sanrafaelino devenido a empresario de medios Gustavo Matar.

Pero, volviendo al tema del viaje a Macedonia y lo que se oculta detrás de la nueva instalación del debate minero, es para nada disimulada la manipulación informativa entre el Gobierno y algunos medios. A propósito, días atrás dos periodistas hablaban de este tema y uno le confesaba al otro el mensaje que habría recibido cuando gestionaba la pauta oficial para un emprendimiento radial, sugiriéndole “cuidar la gestión”,  inadecuado mensaje que raya lo grave e inadmisible de lo que aquí se expone.

Pero, como ya expresamos, deja al descubierto el espurio manejo de los dineros públicos para promocionar los actos de gobierno, que no salen de la billetera de ningún funcionario sino de las rentas generales a las que aportan, en este caso, todos los mendocinos. Sin embargo la discrecionalidad es casi siempre a gusto y sectario placer de quienes administran la provincia, sea del color político que raye, para nada resistida por algunos medios, aunque en honor a la verdad existen las excepciones.

Todo un tema, en el que de acuerdo a esos cruzados intereses hay muchos protagonistas y también muchos “que reciben” diferentes órdenes, desplantes y desagradables momentos de los primeros. Sobre estos últimos, aquellos pequeños empresarios de medios que de casualidad, más que por causalidad, reciben una pequeña porción de la pauta oficial que por ley le corresponde, deben hacer todo un peregrinaje para después de muchos meses, y de acuerdo al humor del funcionario de turno, reciba el pago respectivo.

El otro testimonio, mucho más delicado, es el que pueden dar los trabajadores de prensa. Los mismos que deben soportar el humor, el desplante y hasta los gritos de todo funcionario que no le guste lo que le preguntan, quienes no dudan en levantar el teléfono y llamar al directivo del medio o su socio en la publicidad oficial, para recordarle la misma y el negocio acordado con la cajoneada libertad de prensa. Conclusión: llamado de atención al periodista o directa censura como aleccionador ejemplo de obediente comportamiento con el poder de turno, que en muchos casos ha significado la pérdida de la fuente de trabajo.

Como se puede apreciar, aquí importa un rábano aspectos constitucionales como las libertades de trabajo, de prensa y de expresión, por lo que también queda al descubierto que la ciudadanía no tiene idea de lo que se hace con sus dineros que constituyen, además, la pauta oficial del Gobierno, ni de lo que algunos medios y ciertos periodistas hacen con ese deber que jamás deberían dejar de tener como parámetros en la credibilidad informativa. Y las razones de por qué, además, a los intereses políticos empresarios no les conviene que en estas tierras cuyanas exista una ley de acceso a la información pública. Es que este instrumento dejaría al descubierto graves aspectos del manejo de la cosa pública de la que la gente no tiene idea y echaría por tierra ese cuestionado manoseo de la pauta oficial, entre otras cosas.

Macedonia y el abonado viaje a algunos medios para ponderar y poner nuevamente en agenda el tema minero, muestran hasta qué punto se puede llegar a manipular a la opinión pública, que incrédula todavía piensa que a Mendoza no ha llegado el desparpajo, el insolente manejo informativo ni la oscura mano que ha ensuciado la noble tarea de informar en la República Argentina.

Daniel Gallardo – Periodista y productor Estudio Cooperativa 91.7

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