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Un apetito voraz
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Por Redacción

Un apetito voraz



Ayperi Alekseeva tenía una rara adicción: comía pelo y trozos de lana que encontraba en la alfombra en su casa. Llegó el día en que no pudo tomar ni comer nada, entonces fue llevada al hospital donde le encontraron una enorme bola de pelo bloqueando su sistema digestivo.


La joven, de 18 años, había sufrido de fuertes dolores de estómago, así que la llevaron al hospital y la operaron. Bahadir Bebezov, quien realizó la cirugía para salvarle la vida, explicó: “Los padres la trajeron después de que ella comenzó a perder peso. Entonces nos dimos cuenta de que teníamos que operar de inmediato”.


Después de la exitosa cirugía la señorita Alekseeva se está recuperando, y ha prometido que nunca volverá a comer pelo.



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Un apetito voraz

Ayperi Alekseeva tenía una rara adicción: comía pelo y trozos de lana que encontraba en la alfombra en su casa. Llegó el día en que no pudo tomar ni comer nada, entonces fue llevada al hospital donde le encontraron una enorme bola de pelo bloqueando su sistema digestivo.

La joven, de 18 años, había sufrido de fuertes dolores de estómago, así que la llevaron al hospital y la operaron. Bahadir Bebezov, quien realizó la cirugía para salvarle la vida, explicó: “Los padres la trajeron después de que ella comenzó a perder peso. Entonces nos dimos cuenta de que teníamos que operar de inmediato”.

Después de la exitosa cirugía la señorita Alekseeva se está recuperando, y ha prometido que nunca volverá a comer pelo.

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