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“Todo por un sueño de libertad e independencia”
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Por Redacción

“Todo por un sueño de libertad e independencia”



Carlos Reta es músico y el responsable del taller de personalización de motos Custom Evolution, donde se hace restauración, pintura y armado de motos, es decir, toda la estética. Empezó en este arte restaurando su propia moto y aprovechando cada uno de los encuentros de clubes para mirar cómo se trabajaba para luego ponerlo en práctica.


Su trabajo ‘normal’ –como él mismo dice– lo llevó a aprender tornería, metalúrgica y soldadura, pero todo lo demás fue a prueba y error con su moto. Un día, alguien vio sus trabajos y le pidió primero un manubrio, después alguna otra pieza, hasta que cierta vez, una persona llegó desde San Luis con una Honda Shadow para personalizarla, y así el hobby pasó a ser un desafío y hoy un trabajo, no sólo para él, sino también para sus empleados –Brian y Ariel–, y cita obligada para los amigos los sábados al mediodía, cuando religiosamente se disfruta el asado del fin de semana.


El vía crucis de Gustavo


El otro protagonista de esta historia es Gustavo Gabriel Znoy Páez, un jujeño de 31 años, discapacitado. “A los 9 años de edad sufrí una enfermedad inmunológica llamada dermatomiositis. No la heredé ni me la contagiaron, mi propio cuerpo la creó por un desorden de las mismas defensas, que atacaron mis músculos y piel, dejándome totalmente sin fuerzas. Así estuve dos años en hospitales, y sólo podía mover los ojos y hablar muy suavemente, sin poder tragar mi propia saliva. Mis únicos músculos que funcionaban eran el corazón, pulmones y los párpados, nada más”, relata Gustavo, y agrega un dato no menos importante: en su provincia no hay transporte adaptado para discapacitados.


Por eso estudió hasta séptimo grado, ya que su condición imposibilitaba cualquier traslado y no contaba con dinero suficiente para pagar remises.


Gustavo fue el primer caso de dermatomiositis en Jujuy, diagnóstico que recién recibió en el Hospital Garrahan, en Buenos Aires, cuando ya se había perdido un tiempo valioso en tratamientos, y si bien hoy su enfermedad está en remisión, las secuelas lo han dejado con pocas fuerzas en sus brazos y en silla de ruedas.


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Comienza un sueño


“El sueño de manejar una moto surgió hace unos cinco años al ver la situación del transporte público en mi provincia, y después de haber mandado muchas notas pidiendo mejoras, no sólo para mí, sino también para todos mi camaradas”, relata Gustavo, quien desde las redes sociales milita activamente para lograr mejoras para quienes sufren algún tipo de discapacidad y necesitan ayuda.


“Un día tomé coraje y decidí escribir en mi Facebook pidiendo ayuda para concretar mi sueño de ‘libertad e independencia’. Así me contacté con grupos de ‘moteros’ explicando que quería tener mi moto adaptada a mis capacidades y así cumplir mi sueño. La repercusión fue tal que recibí más de cinco mil respuestas”, cuenta orgulloso. Las respuestas no sólo lo animaban para no bajar los brazos, sino también le indicaban sitios en el país donde podían asesorarlo y ayudarlo a cumplir su sueño.


“Todo arrancó en las redes sociales. Gustavo hizo una publicación contando su historia y empezaron a etiquetar talleres del país. Entonces él empezó a consultar a todos, incluso a nosotros, y ahí entramos en contacto. A Gustavo le daba un poco de miedo mandar su moto, ya que no conocía a nadie del ambiente, pero después de que hablamos se quedó más tranquilo”, relata Carlos.


Solidaridad sobre ruedas


Sabido es que dentro del ambiente de los moteros –o motoqueros– existe una solidaridad implícita que pocas veces se conoce puertas afuera de sus clubes, pero que es digna de ser destacada.


Una vez que Gustavo recibió excelentes referencias del trabajo que realizan en el taller mendocino se decidió a mandar su moto. Y así comenzó una cadena de buena predisposición: un camionero amigo de Carlos, también amante de las dos ruedas pasó a buscar el vehículo por el domicilio del jujeño y lo llevó hasta Santiago del Estero, desde donde otro transportista fue el encargado de traerla a Mendoza para que en el taller pusieran manos a la obra.


“Cuando nos enteramos lo que Gustavo quería hacer y conocimos su historia, nos tocó profundamente. Fue la primera vez que alguien nos pide un trabajo así y decidimos hacerlo porque a cualquiera nos puede pasar estar en su misma situación, y nos gustaría que nos den una mano”, cuenta Reta.


Suma de voluntades


El responsable del taller contó no sólo con el aval de su familia, sino también con el de sus empleados, amigos y clientes. Materia prima y tiempo de trabajo, además de ayuda económica, son algunos de los aportes necesarios para que una Gilera 200 cc se convierta en una motocicleta adaptada a una persona que no puede caminar y que posee poca fuerza para maniobrarla, a la cual pueda subir con su silla de ruedas y así desplazarse en forma autónoma.


El proyecto está basado en un prototipo americano, sin precedentes en la provincia, para lo cual es necesario conseguir un eje trasero de cuatriciclo. “Con eso estamos listos para arrancar el armado. Hay unas treinta personas que han ofrecido su tiempo libre para venir a trabajar en el proyecto; hay gente para buscar las materias primas, comprar materiales o llevar piezas a cromarlas, por ejemplo, y otras que van a colaborar con dinero. Todo sirve”, dice Carlos, y cuenta que lleva el detalle de todo lo que se va juntando para entregárselo a Gustavo y que él sepa quiénes son las personas que lo ayudan a hacer realidad su anhelo.


“Nosotros no sólo queremos que sea funcional a las necesidades de Gustavo, sino que además sea un producto de exposición y que él se sienta orgulloso de lo que tiene. Lo vamos a llevar a otro nivel: la idea es que a donde Gustavo vaya lo feliciten por la moto que tiene”, explica sonriente el responsable de Custom.


Por lo que vemos, esta historia continuará y seguro que tendrá un final feliz…


¿Te gustaría ser parte de este sueño?


Podés contactarte con los chicos del taller en Facebook:


Custom Evolution Carlos; al teléfono de su responsable: 2616671134; o bien pasar por el taller, en la calle Brandsen al 2578, de Dorrego, Guaymallén.


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“Todo por un sueño de libertad e independencia”

Carlos Reta es músico y el responsable del taller de personalización de motos Custom Evolution, donde se hace restauración, pintura y armado de motos, es decir, toda la estética. Empezó en este arte restaurando su propia moto y aprovechando cada uno de los encuentros de clubes para mirar cómo se trabajaba para luego ponerlo en práctica.

Su trabajo ‘normal’ –como él mismo dice– lo llevó a aprender tornería, metalúrgica y soldadura, pero todo lo demás fue a prueba y error con su moto. Un día, alguien vio sus trabajos y le pidió primero un manubrio, después alguna otra pieza, hasta que cierta vez, una persona llegó desde San Luis con una Honda Shadow para personalizarla, y así el hobby pasó a ser un desafío y hoy un trabajo, no sólo para él, sino también para sus empleados –Brian y Ariel–, y cita obligada para los amigos los sábados al mediodía, cuando religiosamente se disfruta el asado del fin de semana.

El vía crucis de Gustavo

El otro protagonista de esta historia es Gustavo Gabriel Znoy Páez, un jujeño de 31 años, discapacitado. “A los 9 años de edad sufrí una enfermedad inmunológica llamada dermatomiositis. No la heredé ni me la contagiaron, mi propio cuerpo la creó por un desorden de las mismas defensas, que atacaron mis músculos y piel, dejándome totalmente sin fuerzas. Así estuve dos años en hospitales, y sólo podía mover los ojos y hablar muy suavemente, sin poder tragar mi propia saliva. Mis únicos músculos que funcionaban eran el corazón, pulmones y los párpados, nada más”, relata Gustavo, y agrega un dato no menos importante: en su provincia no hay transporte adaptado para discapacitados.

Por eso estudió hasta séptimo grado, ya que su condición imposibilitaba cualquier traslado y no contaba con dinero suficiente para pagar remises.

Gustavo fue el primer caso de dermatomiositis en Jujuy, diagnóstico que recién recibió en el Hospital Garrahan, en Buenos Aires, cuando ya se había perdido un tiempo valioso en tratamientos, y si bien hoy su enfermedad está en remisión, las secuelas lo han dejado con pocas fuerzas en sus brazos y en silla de ruedas.

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Comienza un sueño

“El sueño de manejar una moto surgió hace unos cinco años al ver la situación del transporte público en mi provincia, y después de haber mandado muchas notas pidiendo mejoras, no sólo para mí, sino también para todos mi camaradas”, relata Gustavo, quien desde las redes sociales milita activamente para lograr mejoras para quienes sufren algún tipo de discapacidad y necesitan ayuda.

“Un día tomé coraje y decidí escribir en mi Facebook pidiendo ayuda para concretar mi sueño de ‘libertad e independencia’. Así me contacté con grupos de ‘moteros’ explicando que quería tener mi moto adaptada a mis capacidades y así cumplir mi sueño. La repercusión fue tal que recibí más de cinco mil respuestas”, cuenta orgulloso. Las respuestas no sólo lo animaban para no bajar los brazos, sino también le indicaban sitios en el país donde podían asesorarlo y ayudarlo a cumplir su sueño.

“Todo arrancó en las redes sociales. Gustavo hizo una publicación contando su historia y empezaron a etiquetar talleres del país. Entonces él empezó a consultar a todos, incluso a nosotros, y ahí entramos en contacto. A Gustavo le daba un poco de miedo mandar su moto, ya que no conocía a nadie del ambiente, pero después de que hablamos se quedó más tranquilo”, relata Carlos.

Solidaridad sobre ruedas

Sabido es que dentro del ambiente de los moteros –o motoqueros– existe una solidaridad implícita que pocas veces se conoce puertas afuera de sus clubes, pero que es digna de ser destacada.

Una vez que Gustavo recibió excelentes referencias del trabajo que realizan en el taller mendocino se decidió a mandar su moto. Y así comenzó una cadena de buena predisposición: un camionero amigo de Carlos, también amante de las dos ruedas pasó a buscar el vehículo por el domicilio del jujeño y lo llevó hasta Santiago del Estero, desde donde otro transportista fue el encargado de traerla a Mendoza para que en el taller pusieran manos a la obra.

“Cuando nos enteramos lo que Gustavo quería hacer y conocimos su historia, nos tocó profundamente. Fue la primera vez que alguien nos pide un trabajo así y decidimos hacerlo porque a cualquiera nos puede pasar estar en su misma situación, y nos gustaría que nos den una mano”, cuenta Reta.

Suma de voluntades

El responsable del taller contó no sólo con el aval de su familia, sino también con el de sus empleados, amigos y clientes. Materia prima y tiempo de trabajo, además de ayuda económica, son algunos de los aportes necesarios para que una Gilera 200 cc se convierta en una motocicleta adaptada a una persona que no puede caminar y que posee poca fuerza para maniobrarla, a la cual pueda subir con su silla de ruedas y así desplazarse en forma autónoma.

El proyecto está basado en un prototipo americano, sin precedentes en la provincia, para lo cual es necesario conseguir un eje trasero de cuatriciclo. “Con eso estamos listos para arrancar el armado. Hay unas treinta personas que han ofrecido su tiempo libre para venir a trabajar en el proyecto; hay gente para buscar las materias primas, comprar materiales o llevar piezas a cromarlas, por ejemplo, y otras que van a colaborar con dinero. Todo sirve”, dice Carlos, y cuenta que lleva el detalle de todo lo que se va juntando para entregárselo a Gustavo y que él sepa quiénes son las personas que lo ayudan a hacer realidad su anhelo.

“Nosotros no sólo queremos que sea funcional a las necesidades de Gustavo, sino que además sea un producto de exposición y que él se sienta orgulloso de lo que tiene. Lo vamos a llevar a otro nivel: la idea es que a donde Gustavo vaya lo feliciten por la moto que tiene”, explica sonriente el responsable de Custom.

Por lo que vemos, esta historia continuará y seguro que tendrá un final feliz…

¿Te gustaría ser parte de este sueño?

Podés contactarte con los chicos del taller en Facebook:

Custom Evolution Carlos; al teléfono de su responsable: 2616671134; o bien pasar por el taller, en la calle Brandsen al 2578, de Dorrego, Guaymallén.

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