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Por Redacción

Todo por culpa del predictivo



La tecnología es, dicen, algo que avanza en nuestro propio beneficio. Computadoras, laptops, tablets, y los más que necesarios smartphones. Para lograr una comunicación más rápida, hace tiempo se diseñó lo que se conoce como “texto predictivo”: uno presiona un solo botón por letra, y el sistema “adivina” o “supone” lo que uno quiere escribir. Se gana tiempo y practicidad, en un mundo cada vez más apurado.


Pero muchas veces las cosas no salen como uno quiere: esta tecnología puede creer que uno quería poner una cosa, y larga el mensaje con palabras que nunca quisimos escribir. Lo de abajo es un ejemplo de que no siempre podemos confiar en el predictivo. Y esta desconfianza no es zonza: a muchos de nosotros nos han pasado cosas similares. ¿Hacemos el recorrido?



WA 01Alguien que le desea a su “vida” un descanso particular. ¿Acto fallido? 


WA 02No aclares que oscurece: anduviste por la facu y dejaste tu huella. Lo sabemos.


WA 03No hay duda de que el envío incluyó un dolor indescriptible.


WA 04La cuarta es la vencida, campeón: por hacerte el anglo te salió la primavera.


WA 05“Llegaron” los diccionarios: el predictivo no es a prueba de caballos. O yeguas, en este caso.


WA 06Una hermana que es el sostén de la familia: una chica muy contenedora.


WA 07Ojo que también hay machos pobres. Y muchos no se llaman Ignacio, precisamente.


 Por eso, la próxima vez que escribas un mensaje, leé bien lo que pusiste. Porque además, muchas veces, el teléfono no reconoce las palabras, y todo se puede interpretar mal. Y ahí pueden aparecer problemas muy mmmmddddfarrrrrrrrgh.


 


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Todo por culpa del predictivo

La tecnología es, dicen, algo que avanza en nuestro propio beneficio. Computadoras, laptops, tablets, y los más que necesarios smartphones. Para lograr una comunicación más rápida, hace tiempo se diseñó lo que se conoce como “texto predictivo”: uno presiona un solo botón por letra, y el sistema “adivina” o “supone” lo que uno quiere escribir. Se gana tiempo y practicidad, en un mundo cada vez más apurado.

Pero muchas veces las cosas no salen como uno quiere: esta tecnología puede creer que uno quería poner una cosa, y larga el mensaje con palabras que nunca quisimos escribir. Lo de abajo es un ejemplo de que no siempre podemos confiar en el predictivo. Y esta desconfianza no es zonza: a muchos de nosotros nos han pasado cosas similares. ¿Hacemos el recorrido?

WA 01Alguien que le desea a su “vida” un descanso particular. ¿Acto fallido? 

WA 02No aclares que oscurece: anduviste por la facu y dejaste tu huella. Lo sabemos.

WA 03No hay duda de que el envío incluyó un dolor indescriptible.

WA 04La cuarta es la vencida, campeón: por hacerte el anglo te salió la primavera.

WA 05“Llegaron” los diccionarios: el predictivo no es a prueba de caballos. O yeguas, en este caso.

WA 06Una hermana que es el sostén de la familia: una chica muy contenedora.

WA 07Ojo que también hay machos pobres. Y muchos no se llaman Ignacio, precisamente.

 Por eso, la próxima vez que escribas un mensaje, leé bien lo que pusiste. Porque además, muchas veces, el teléfono no reconoce las palabras, y todo se puede interpretar mal. Y ahí pueden aparecer problemas muy mmmmddddfarrrrrrrrgh.

 

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