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Por Redacción

Tecnología LED Solar para llevar luz a 1300 millones de personas



La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha nombrado al 2015 como el “Año Internacional de la Luz” (IYOL en sus siglas en inglés). Esta iniciativa mundial, apoyada por la UNESCO, reunirá a un gran consorcio de grupos de interés quienes pondrán de relieve el impacto de la luz en el desarrollo social y económico del planeta. Una de las primeras advertencias enmarcadas en este Año de la Luz es un llamamiento para terminar con la pobreza de la luz y las muertes que ello genera cada año.


Según la Agencia Internacional de la Energía, más de 1.300 millones de personas en el mundo viven en condiciones de pobreza energética, al no tener acceso a la electricidad. Al caer la noche, no tienen acceso a luz eléctrica, por lo que recurren a lámparas de Keroseno y velas para iluminar sus hogares y negocios. Estas fuentes de luz primitivas se cobran la vida de 1,5 millones de personas cada año, según la Organización Mundial de la Salud, debido a enfermedades respiratorias e incendios.


La pobreza de la luz afecta a grandes extensiones de África, Asia y Sudamérica. Muchas de estas regiones en vías de desarrollo, presentan limitaciones geográficas y financieras que hacen inviable las redes eléctricas. Además, la dispersión de las comunidades aisladas en el territorio dificulta la llegada de electricidad a las mismas. Por ejemplo, en el sur de Sudán, sólo un 1,5% de la población tiene acceso a la luz eléctrica según el Banco Mundial.


Los avances en el campo de la iluminación acontecidos en las últimas décadas hacen posible la llegada de la luz a estas áreas, permitiendo luchar contra la pobreza de luz que afecta a tantas personas en el mundo. La tecnología LED solar puede proporcionar luz por un coste menor que el funcionamiento de las lámparas de keroseno, evitando los peligros para la salud, la seguridad o el medioambiente, sin necesidad de grandes inversiones en infraestructuras, ya que cada soporte actúa como una unidad independiente de iluminación.


Conseguir que 1.300 millones de personas salgan de la pobreza de la luz tendría un impacto positivo en el desarrollo económico, social y cultural de estas regiones, además de un potente impulso al PIB mundial.



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Tecnología LED Solar para llevar luz a 1300 millones de personas

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha nombrado al 2015 como el “Año Internacional de la Luz” (IYOL en sus siglas en inglés). Esta iniciativa mundial, apoyada por la UNESCO, reunirá a un gran consorcio de grupos de interés quienes pondrán de relieve el impacto de la luz en el desarrollo social y económico del planeta. Una de las primeras advertencias enmarcadas en este Año de la Luz es un llamamiento para terminar con la pobreza de la luz y las muertes que ello genera cada año.

Según la Agencia Internacional de la Energía, más de 1.300 millones de personas en el mundo viven en condiciones de pobreza energética, al no tener acceso a la electricidad. Al caer la noche, no tienen acceso a luz eléctrica, por lo que recurren a lámparas de Keroseno y velas para iluminar sus hogares y negocios. Estas fuentes de luz primitivas se cobran la vida de 1,5 millones de personas cada año, según la Organización Mundial de la Salud, debido a enfermedades respiratorias e incendios.

La pobreza de la luz afecta a grandes extensiones de África, Asia y Sudamérica. Muchas de estas regiones en vías de desarrollo, presentan limitaciones geográficas y financieras que hacen inviable las redes eléctricas. Además, la dispersión de las comunidades aisladas en el territorio dificulta la llegada de electricidad a las mismas. Por ejemplo, en el sur de Sudán, sólo un 1,5% de la población tiene acceso a la luz eléctrica según el Banco Mundial.

Los avances en el campo de la iluminación acontecidos en las últimas décadas hacen posible la llegada de la luz a estas áreas, permitiendo luchar contra la pobreza de luz que afecta a tantas personas en el mundo. La tecnología LED solar puede proporcionar luz por un coste menor que el funcionamiento de las lámparas de keroseno, evitando los peligros para la salud, la seguridad o el medioambiente, sin necesidad de grandes inversiones en infraestructuras, ya que cada soporte actúa como una unidad independiente de iluminación.

Conseguir que 1.300 millones de personas salgan de la pobreza de la luz tendría un impacto positivo en el desarrollo económico, social y cultural de estas regiones, además de un potente impulso al PIB mundial.

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