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Sólo hay billetes de 100 pesos
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Por Redacción

Sólo hay billetes de 100 pesos



Banqueros, ex trabajadores del Banco Central, comerciantes (mayoristas y minoristas), especialistas y ciudadanos en general consultados por este medio concuerdan en una realidad: con los billetes que hay en circulación no alcanza. Inclusive cualquier persona que esté leyendo estas líneas lo puede comprobar intentando sacar dinero de un cajero automático un día domingo o en vísperas de un feriado.


Es que la inflación acumulada les quitó poder de compra a los $100, el papel moneda de más alta denominación desde hace 22 años (todo un récord a nivel continental con excepción de EE.UU.), y esta obstinación por parte del Gobierno nacional en no reconocer el aumento de precios, hoy le impide a la ciudadanía en general operar con la seguridad, la accesibilidad y el cambio que se merecen.


Por otra parte, al margen de la incomodidad que genera un billete tan grande en denominación y tan chico en valor “real” hasta para transacciones comerciales habituales, existe también una desventaja netamente económica que le toca pagar a los bancos: el alto costo operativo. A nivel de recursos humanos, todas la entidades bancarias del país (inclusive el Banco de la Nación Argentina) necesitan de más personal para cargar los cajeros, ya sea propio o con la contratación de transportes de caudales para hacer efectiva la reposición.


Según Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia (segundo banco del país), mantener al billete de $100 como el de más alta denominación tiene varias desventajas. “Por un lado, aumenta la inseguridad. Los consumidores necesitan más billetes para sus gastos y se transforman en el objetivo más valioso para los ladrones. Lo mismo les sucede a los bancos (la tasa de robos contra entidades bancarias y cambiarias aumentó el 11% durante los últimos 10 años).


Mientras tanto, funcionarios oficialistas defienden el billete de $100 a rajatabla, a pesar de que es el de más alta denominación y representa el 68% de los billetes en circulación con el mayor gasto en impresión de billetes que esto implica.


Según los especialistas consultados por este medio, la solución sería imprimir billetes de $200 y $500. De concretarse este pedido –también realizado por cinco legisladores nacionales y siempre desoído por el oficialismo–, se podrían reducir gastos al imprimir una menor cantidad de papel. Pero el argumento de peso de la Casa de la Moneda para aferrarse al de $100 sigue siendo que en Estados Unidos el billete de más valor es el de 100 dólares desde hace un siglo, cuando las diferencias en términos inflacionarios no tienen punto de comparación ahora ni nunca antes.


Por otra parte, Luis Mongelli, secretario de Acción Gremial de La Bancaria, aseguró a la prensa que la carencia tiene que ver con la gente que guarda el dinero en casa y con los cambistas. El especialista explicó que se trata de un problema que deriva de la escasez de billetes de $100 en el Tesoro Regional del Banco Central.


A su vez, este faltante en el organismo, según su análisis, se debe a que la gente que ahorra en su casa ahora lo hace con billetes de $100. Sumada a esta situación está la de los cambistas que compran y venden dólares, y ese dinero no queda en circulación.


Finalmente, la fuente confirmó que también existe un pedido formal de la Asociación Bancaria a nivel nacional para que el Banco Central emita un billete de mayor denominación, por las razones ya expresadas.


Incluso, en la incesante necesidad de emitir sin pausa para compensar la mayor cantidad de billetes que demanda una economía inflacionaria (y el mayor deterioro físico que deviene de un mayor pase de manos), el Gobierno no tuvo otra alternativa que archivar su idea de dar de baja los billetes que llevan la imagen de Julio Argentino Roca para reemplazarlos íntegramente por los de Evita. “Para 2015, habremos completado los reemplazos”, se había entusiasmado hace dos años la presidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura, pero la situación está peor que nunca y cualquiera lo puede comprobar con acercarse a un cajero automático.


Cada vez hay más billetes ‘chicos’ deteriorados


Si bien todos los bancos tienen la obligación de cambiarlos, la realidad marca que, a raíz de la pobre emisión de moneda de baja denominación por parte del Banco Central, los comercios tienen cada vez más billetes deteriorados. “Todos vienen con el billete de $100 porque el cajero no les da otra opción. El problema es que cuando necesitamos dar cambio, o no tenemos billetes chicos o los que tenemos están todos rotos y entregarlos al consumidor en ese estado no es justo. La otra que nos queda es no aceptarlos pero en la situación económica actual no nos podemos dar esos gustos”, comentó a El Ciudadano Raquel Jaime, encargada de seis locales comerciales del gran Mendoza.


Para colmo, el nuevo billete de $50 (emitido en homenaje a los combatientes de Malvinas) todavía no se instala con fuerza en la provincia. “El billete de Malvinas iba a oxigenar la falta para poder dar cambio, pero la verdad es que recibo uno al mes teniendo en cuenta todos los comercios a mi cargo”, finalizó la empresaria consultada.


Un billete deteriorado es aquel que se encuentra roto, perforado, borrado, manchado, descolorido, sucio, quemado o cercenado involuntariamente. Para ser aceptado, su superficie debe abarcar, por lo menos, el 60% del billete completo. Si el papel presentado está dividido o fragmentado, puede ser canjeado en un banco, siempre que las partes presentadas pertenezcan con toda evidencia al mismo ejemplar y la superficie a total alcance, por lo menos, al 60% del billete completo. En Mendoza, el canje de un billete deteriorado se puede hacer en sucursales del Banco Nación o de cualquier otra entidad que opere en la provincia.


Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line


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Banqueros, ex trabajadores del Banco Central, comerciantes (mayoristas y minoristas), especialistas y ciudadanos en general consultados por este medio concuerdan en una realidad: con los billetes que hay en circulación no alcanza. Inclusive cualquier persona que esté leyendo estas líneas lo puede comprobar intentando sacar dinero de un cajero automático un día domingo o en vísperas de un feriado.

Es que la inflación acumulada les quitó poder de compra a los $100, el papel moneda de más alta denominación desde hace 22 años (todo un récord a nivel continental con excepción de EE.UU.), y esta obstinación por parte del Gobierno nacional en no reconocer el aumento de precios, hoy le impide a la ciudadanía en general operar con la seguridad, la accesibilidad y el cambio que se merecen.

Por otra parte, al margen de la incomodidad que genera un billete tan grande en denominación y tan chico en valor “real” hasta para transacciones comerciales habituales, existe también una desventaja netamente económica que le toca pagar a los bancos: el alto costo operativo. A nivel de recursos humanos, todas la entidades bancarias del país (inclusive el Banco de la Nación Argentina) necesitan de más personal para cargar los cajeros, ya sea propio o con la contratación de transportes de caudales para hacer efectiva la reposición.

Según Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia (segundo banco del país), mantener al billete de $100 como el de más alta denominación tiene varias desventajas. “Por un lado, aumenta la inseguridad. Los consumidores necesitan más billetes para sus gastos y se transforman en el objetivo más valioso para los ladrones. Lo mismo les sucede a los bancos (la tasa de robos contra entidades bancarias y cambiarias aumentó el 11% durante los últimos 10 años).

Mientras tanto, funcionarios oficialistas defienden el billete de $100 a rajatabla, a pesar de que es el de más alta denominación y representa el 68% de los billetes en circulación con el mayor gasto en impresión de billetes que esto implica.

Según los especialistas consultados por este medio, la solución sería imprimir billetes de $200 y $500. De concretarse este pedido –también realizado por cinco legisladores nacionales y siempre desoído por el oficialismo–, se podrían reducir gastos al imprimir una menor cantidad de papel. Pero el argumento de peso de la Casa de la Moneda para aferrarse al de $100 sigue siendo que en Estados Unidos el billete de más valor es el de 100 dólares desde hace un siglo, cuando las diferencias en términos inflacionarios no tienen punto de comparación ahora ni nunca antes.

Por otra parte, Luis Mongelli, secretario de Acción Gremial de La Bancaria, aseguró a la prensa que la carencia tiene que ver con la gente que guarda el dinero en casa y con los cambistas. El especialista explicó que se trata de un problema que deriva de la escasez de billetes de $100 en el Tesoro Regional del Banco Central.

A su vez, este faltante en el organismo, según su análisis, se debe a que la gente que ahorra en su casa ahora lo hace con billetes de $100. Sumada a esta situación está la de los cambistas que compran y venden dólares, y ese dinero no queda en circulación.

Finalmente, la fuente confirmó que también existe un pedido formal de la Asociación Bancaria a nivel nacional para que el Banco Central emita un billete de mayor denominación, por las razones ya expresadas.

Incluso, en la incesante necesidad de emitir sin pausa para compensar la mayor cantidad de billetes que demanda una economía inflacionaria (y el mayor deterioro físico que deviene de un mayor pase de manos), el Gobierno no tuvo otra alternativa que archivar su idea de dar de baja los billetes que llevan la imagen de Julio Argentino Roca para reemplazarlos íntegramente por los de Evita. “Para 2015, habremos completado los reemplazos”, se había entusiasmado hace dos años la presidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura, pero la situación está peor que nunca y cualquiera lo puede comprobar con acercarse a un cajero automático.

Cada vez hay más billetes ‘chicos’ deteriorados

Si bien todos los bancos tienen la obligación de cambiarlos, la realidad marca que, a raíz de la pobre emisión de moneda de baja denominación por parte del Banco Central, los comercios tienen cada vez más billetes deteriorados. “Todos vienen con el billete de $100 porque el cajero no les da otra opción. El problema es que cuando necesitamos dar cambio, o no tenemos billetes chicos o los que tenemos están todos rotos y entregarlos al consumidor en ese estado no es justo. La otra que nos queda es no aceptarlos pero en la situación económica actual no nos podemos dar esos gustos”, comentó a El Ciudadano Raquel Jaime, encargada de seis locales comerciales del gran Mendoza.

Para colmo, el nuevo billete de $50 (emitido en homenaje a los combatientes de Malvinas) todavía no se instala con fuerza en la provincia. “El billete de Malvinas iba a oxigenar la falta para poder dar cambio, pero la verdad es que recibo uno al mes teniendo en cuenta todos los comercios a mi cargo”, finalizó la empresaria consultada.

Un billete deteriorado es aquel que se encuentra roto, perforado, borrado, manchado, descolorido, sucio, quemado o cercenado involuntariamente. Para ser aceptado, su superficie debe abarcar, por lo menos, el 60% del billete completo. Si el papel presentado está dividido o fragmentado, puede ser canjeado en un banco, siempre que las partes presentadas pertenezcan con toda evidencia al mismo ejemplar y la superficie a total alcance, por lo menos, al 60% del billete completo. En Mendoza, el canje de un billete deteriorado se puede hacer en sucursales del Banco Nación o de cualquier otra entidad que opere en la provincia.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line

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