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Por Redacción

Sin dinero no hay matrimonio



El portavoz del Gobierno japonés, Takeo Kawamura, tuvo que aclarar unas declaraciones polémicas del primer ministro, Taro Aso, quien aseguró durante la campaña electoral que “los jóvenes con poco dinero no deberían casarse”. “Me parece difícil que alguien sin ningún ingreso pueda ser visto como objeto de respecto (por parte de la pareja)”, añadió Aso, que durante su mandato como primer ministro ha tenido problemas similares por sus declaraciones sobre las personas mayores o los médicos.


El estudiante le había transmitido sus inquietudes a Aso sobre el bajo índice de natalidad japonés, uno de los mayores problemas de un país cada vez más envejecido, y sobre los matrimonios, que se celebran cada vez a edad más tardía.


Según Kyodo, el primer ministro quiso recordar que es necesaria cierta capacidad financiera para poder crear una familia, aunque también se ha interpretado como una crítica a la falta de determinación de parados y personas con bajos ingresos para revertir la crisis. “No obstante, la edad del matrimonio depende de cada uno. Yo me casé mayor a pesar de que no era muy pobre”, añadió el primer ministro, miembro de una rica familia de la elite política y empresarial nipona.


El portavoz del Gobierno se apresuró a contextualizar el nuevo desliz verbal de Aso, y aseguró que fue un reflejo de su deseo de aprobar nuevas medidas para combatir el desempleo entre los jóvenes.


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Sin dinero no hay matrimonio

El portavoz del Gobierno japonés, Takeo Kawamura, tuvo que aclarar unas declaraciones polémicas del primer ministro, Taro Aso, quien aseguró durante la campaña electoral que “los jóvenes con poco dinero no deberían casarse”. “Me parece difícil que alguien sin ningún ingreso pueda ser visto como objeto de respecto (por parte de la pareja)”, añadió Aso, que durante su mandato como primer ministro ha tenido problemas similares por sus declaraciones sobre las personas mayores o los médicos.

El estudiante le había transmitido sus inquietudes a Aso sobre el bajo índice de natalidad japonés, uno de los mayores problemas de un país cada vez más envejecido, y sobre los matrimonios, que se celebran cada vez a edad más tardía.

Según Kyodo, el primer ministro quiso recordar que es necesaria cierta capacidad financiera para poder crear una familia, aunque también se ha interpretado como una crítica a la falta de determinación de parados y personas con bajos ingresos para revertir la crisis. “No obstante, la edad del matrimonio depende de cada uno. Yo me casé mayor a pesar de que no era muy pobre”, añadió el primer ministro, miembro de una rica familia de la elite política y empresarial nipona.

El portavoz del Gobierno se apresuró a contextualizar el nuevo desliz verbal de Aso, y aseguró que fue un reflejo de su deseo de aprobar nuevas medidas para combatir el desempleo entre los jóvenes.

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