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Por Redacción

Se frustran esperanzas de hallar con vida a estudiantes mexicanos



A dos semanas de la desaparición de 43 estudiantes mexicanos en ataques de la policía, el hallazgo de más fosas clandestinas donde se teme que estén enterrados los jóvenes han dejado poco lugar a las esperanzas de encontrarlos con vida. La identificación de los cuerpos hallados en la ciudad de Iguala (sur) puede demorarse días o semanas debido a su alto estado de carbonización.


Pero la confesión de varios detenidos de que allí enterraron a jóvenes apuntan a que finalmente fueron asesinados tras ser tiroteados por policías municipales y sicarios del cártel local Guerreros Unidos la noche del 26 de septiembre. Las sospechas sobre los responsables de ordenar este ataque que ha conmocionado a México se dirigen hacia el alcalde de Iguala y su esposa, María de los Ángeles Pineda, hermana de narcotraficantes.


Uno de los últimos detenidos del caso es Salomón Pineda, alias “El Molón”, hermano de la esposa del alcalde y presunto miembro de Guerreros Unidos, quien confesó ser uno de los autores materiales del crimen, señaló este viernes el fiscal general, Jesús Murillo Karam, a la emisora MVS Radio. La detención de “El Molón” y de otras tres personas llevó a los investigadores hacia cuatro nuevas fosas clandestinas con cuerpos, ubicadas en una zona montañosa cercana a Iguala, donde Pineda aseguró que se enterró a estudiantes.


El pasado fin de semana fueron halladas otras cinco fosas con 28 cadáveres que aún están siendo identificados, localizadas donde otros dos sicarios también aseguran haber enterrado a estudiantes asesinados. En una sexta fosa no se halló cuerpos, precisó el fiscal este viernes. Sin embargo, las autoridades piden esperar al fin de los peritajes de los cuerpos, en los que colaboran forenses independientes argentinos, para confirmar la muerte de los estudiantes.


Las familias se resisten a perder la esperanza y aseguran que sus hijos siguen en manos de policías de Iguala que

están fugitivos. Hay cerca de 40 detenidos por este caso, entre ellos al menos 26 policías municipales.


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Se frustran esperanzas de hallar con vida a estudiantes mexicanos

A dos semanas de la desaparición de 43 estudiantes mexicanos en ataques de la policía, el hallazgo de más fosas clandestinas donde se teme que estén enterrados los jóvenes han dejado poco lugar a las esperanzas de encontrarlos con vida. La identificación de los cuerpos hallados en la ciudad de Iguala (sur) puede demorarse días o semanas debido a su alto estado de carbonización.

Pero la confesión de varios detenidos de que allí enterraron a jóvenes apuntan a que finalmente fueron asesinados tras ser tiroteados por policías municipales y sicarios del cártel local Guerreros Unidos la noche del 26 de septiembre. Las sospechas sobre los responsables de ordenar este ataque que ha conmocionado a México se dirigen hacia el alcalde de Iguala y su esposa, María de los Ángeles Pineda, hermana de narcotraficantes.

Uno de los últimos detenidos del caso es Salomón Pineda, alias “El Molón”, hermano de la esposa del alcalde y presunto miembro de Guerreros Unidos, quien confesó ser uno de los autores materiales del crimen, señaló este viernes el fiscal general, Jesús Murillo Karam, a la emisora MVS Radio. La detención de “El Molón” y de otras tres personas llevó a los investigadores hacia cuatro nuevas fosas clandestinas con cuerpos, ubicadas en una zona montañosa cercana a Iguala, donde Pineda aseguró que se enterró a estudiantes.

El pasado fin de semana fueron halladas otras cinco fosas con 28 cadáveres que aún están siendo identificados, localizadas donde otros dos sicarios también aseguran haber enterrado a estudiantes asesinados. En una sexta fosa no se halló cuerpos, precisó el fiscal este viernes. Sin embargo, las autoridades piden esperar al fin de los peritajes de los cuerpos, en los que colaboran forenses independientes argentinos, para confirmar la muerte de los estudiantes.

Las familias se resisten a perder la esperanza y aseguran que sus hijos siguen en manos de policías de Iguala que
están fugitivos. Hay cerca de 40 detenidos por este caso, entre ellos al menos 26 policías municipales.

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