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Sarkozy declara, acusado de una posible implicancia en tráfico de influencias
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Por Redacción

Sarkozy declara, acusado de una posible implicancia en tráfico de influencias



El ex-presidente Nicolas Sarkozy fue llamado este martes a declarar ante la Policía Judicial de Nanterre, localidad cercana a París, sobre un caso de presunto tráfico de influencias y violación del secreto de instrucción. Los agentes de justicia, según indicaron los medios galos, le colocaron en régimen de garde à vue, una medida inédita hasta ahora para un antiguo mandatario y durante la cual está bajo la jurisdicción de la Policía judicial y con asistencia letrada, lo que permite interrogarle hasta 48 horas en caso de que sea necesario.


Los investigadores intentan determinar si el ex-jefe de Estado y su entorno crearon una red de informadores que les mantenía al tanto de la evolución de los procesos judiciales que amenazaran al político conservador.


Sarkozy llegó a la sede policial a primera hora de la mañana y un día después de que también fueran interrogados su abogado, Thierry Herzog, y dos altos magistrados del Tribunal de Casación, Gilbert Azibert y Patrick Sassoust, que siguen en régimen de detención provisional. De Azibert, se sospecha que recababa información de consejeros del Tribunal Supremo sobre los avances en la investigación sobre presunta la financiación ilegal de la campaña que llevó a Sarkozy al Palacio de los Campos Elíseos. Según esa teoría, el letrado defensor de Sarkozy le prometió como contrapartida que el expresidente le ayudaría a conseguir un puesto en la administración del Principado de Mónaco que buscaba.


El ex presidente francés se apartó de la vida política en 2012 tras ser derrotado en las elecciones generales, pero había anunciado su intención de volver a la política activa y crear un nuevo partido político. Sin embargo, los numerosos escándalos con los que se le ha relacionado en los últimos años están complicando sus objetivos. A las pocas semanas de perder la inmunidad ligada a su cargo de presidente, hace más de dos años, Sarkozy ya tenía cuatro frentes judiciales abiertos.


La primera denuncia tras la pérdida de la inmunidad la pusieron dos familias de víctimas de un atentado en Pakistán, en el que los perpetradores habrían estado relacionados con la compra fraudulenta de armamento a Francia. Las familias acusaban a Sarkozy de violar el secreto de sumario porque emitió un comunicado en el que aseguraba que su nombre no aparecía en la documentación del caso.


En el llamado ”caso de las escuchas” se investiga, entre otros asuntos, si el político conservador recibió financiación ilegal para su campaña presidencial de parte de la multimillonaria heredera del grupo de cosméticos L’Oréal, Liliane Bettencourt, y del depuesto dictador libio Muahmar Gadafi. La investigación estaba relacionada, en origen, con las pesquisas abiertas para determinar si parte de la campaña que le llevó al cargo en 2007 fue financiada por el régimen libio.


La investigación, en estos casos, llevó a la Policía francesa a registrar el domicilio de Sarkozy y sus despachos en París. Finalmente, los jueces retiraron los cargos contra el ex mandatario al considerar que las pruebas eran “muy débiles”. Las escuchas a las que fue sometido Sarkozy posteriormente, condujeron el pasado febrero a la apertura de una investigación judicial por los cargos de “violación del secreto de sumario” y de “tráfico de influencias”. Una serie de escuchas judiciales publicadas a principios de este año revelaron que Sarkozy tenía varios informantes en la fiscalía que le informaban de la marcha de las causas que tiene abiertas y mostraban que el ex presidente francés puso en marcha “un gabinete negro para neutralizar a los jueces que le investigan”.


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Sarkozy declara, acusado de una posible implicancia en tráfico de influencias

El ex-presidente Nicolas Sarkozy fue llamado este martes a declarar ante la Policía Judicial de Nanterre, localidad cercana a París, sobre un caso de presunto tráfico de influencias y violación del secreto de instrucción. Los agentes de justicia, según indicaron los medios galos, le colocaron en régimen de garde à vue, una medida inédita hasta ahora para un antiguo mandatario y durante la cual está bajo la jurisdicción de la Policía judicial y con asistencia letrada, lo que permite interrogarle hasta 48 horas en caso de que sea necesario.

Los investigadores intentan determinar si el ex-jefe de Estado y su entorno crearon una red de informadores que les mantenía al tanto de la evolución de los procesos judiciales que amenazaran al político conservador.

Sarkozy llegó a la sede policial a primera hora de la mañana y un día después de que también fueran interrogados su abogado, Thierry Herzog, y dos altos magistrados del Tribunal de Casación, Gilbert Azibert y Patrick Sassoust, que siguen en régimen de detención provisional. De Azibert, se sospecha que recababa información de consejeros del Tribunal Supremo sobre los avances en la investigación sobre presunta la financiación ilegal de la campaña que llevó a Sarkozy al Palacio de los Campos Elíseos. Según esa teoría, el letrado defensor de Sarkozy le prometió como contrapartida que el expresidente le ayudaría a conseguir un puesto en la administración del Principado de Mónaco que buscaba.

El ex presidente francés se apartó de la vida política en 2012 tras ser derrotado en las elecciones generales, pero había anunciado su intención de volver a la política activa y crear un nuevo partido político. Sin embargo, los numerosos escándalos con los que se le ha relacionado en los últimos años están complicando sus objetivos. A las pocas semanas de perder la inmunidad ligada a su cargo de presidente, hace más de dos años, Sarkozy ya tenía cuatro frentes judiciales abiertos.

La primera denuncia tras la pérdida de la inmunidad la pusieron dos familias de víctimas de un atentado en Pakistán, en el que los perpetradores habrían estado relacionados con la compra fraudulenta de armamento a Francia. Las familias acusaban a Sarkozy de violar el secreto de sumario porque emitió un comunicado en el que aseguraba que su nombre no aparecía en la documentación del caso.

En el llamado ”caso de las escuchas” se investiga, entre otros asuntos, si el político conservador recibió financiación ilegal para su campaña presidencial de parte de la multimillonaria heredera del grupo de cosméticos L’Oréal, Liliane Bettencourt, y del depuesto dictador libio Muahmar Gadafi. La investigación estaba relacionada, en origen, con las pesquisas abiertas para determinar si parte de la campaña que le llevó al cargo en 2007 fue financiada por el régimen libio.

La investigación, en estos casos, llevó a la Policía francesa a registrar el domicilio de Sarkozy y sus despachos en París. Finalmente, los jueces retiraron los cargos contra el ex mandatario al considerar que las pruebas eran “muy débiles”. Las escuchas a las que fue sometido Sarkozy posteriormente, condujeron el pasado febrero a la apertura de una investigación judicial por los cargos de “violación del secreto de sumario” y de “tráfico de influencias”. Una serie de escuchas judiciales publicadas a principios de este año revelaron que Sarkozy tenía varios informantes en la fiscalía que le informaban de la marcha de las causas que tiene abiertas y mostraban que el ex presidente francés puso en marcha “un gabinete negro para neutralizar a los jueces que le investigan”.

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