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Por Redacción
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Sacerdote advierte sobre desnutrición infantil



El presbítero Jorge Aníbal Beigbeder, director diocesano de Obras Misionales Pontificias, de la diócesis de Lomas de Zamora, advirtió sobre la desnutrición infantil y señaló que la muerte del niño Néstor Femenía, de la comunidad qom, en el Chaco, no es “un hecho aislado”. El sacerdote misionó durante tres años en distintos lugares de esa provincia, entre ellos Tartagal (poblado chaqueño homónimo de la ciudad salteña), donde atendió un puesto sanitario y pudo ver muchos casos de niños y de embarazadas con desnutrición.


El padre Beigbeder ha estado siempre vinculado a la pastoral sanitaria. Antes de entrar en el seminario, estudió medicina. Luego, en el hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, se recibió de instrumentador quirúrgico. Se ha desempeñado en el hospital materno infantil Oscar Alende, de Ingeniero Budge. Ha seguido cursos de bioética en la Universidad Católica Argentina (UCA). El sacerdote une a esos estudios y conocimientos, una rica experiencia personal. Entre 1993 y 1997 fue misionero en el norte de Costa de Marfil, en el continente africano, donde también actuó como agente sanitario, en zonas muy pobres y de pocos recursos médicos.


En su escrito, el presbítero Beigbeder señaló la alta tasa de desnutrición en el Chaco y citó al doctor Abel Albino, médico pediatra, de la Fundación Conin, a quien considera un “gran bienhechor”. Animó a “asumir con responsabilidad los problemas serios que tiene nuestra patria”, para “que no tengamos que lamentar más fallecimientos como el del pequeño Néstor”.


El escrito del sacerdote

“La muerte del niño Néstor Femenía, perteneciente a la Comunidad Qom, nos causa un profundo dolor y consideramos que no es un “hecho aislado” como dijo el gobernador en licencia del Chaco, Jorge Capitanich. Y decimos esto con “conocimiento de causa”, porque estamos en contacto permanente con misioneros que están trabajando desde hace varios años en la provincia y porque tuvimos la posibilidad de misionar durante tres años seguidos en lugares como El Sauzalito, Tres Pozos y Tartagal (en la provincia del Chaco; en wichí se dice “Tapalís”). En este último poblado, Tartagal (Tapalís), trabajamos en el Puesto Sanitario y vimos un número significativo de niños y de embarazadas con desnutrición y tuvimos la posibilidad de hablar con profesionales del Hospital de Sauzalito.


Además, calificar de “hecho aislado” a este caso, es desconocer una situación de gravedad social que ya tiene como antecedente un amparo ratificado por el Superior Tribunal de Justicia, que ordenó al Gobierno del Chaco garantizar los derechos de los pueblos originarios Qom, Wichí y Mocoví, en cumplimiento del artículo 37 de la Constitución Provincial, ante una presentación judicial realizada en 2007 por el Instituto del Aborigen Chaqueño (IDACh).


El Centro de Estudios Sociales Nelson Mandela, quizás la ONG más prestigiosa que trabaja en el Chaco, sostiene que en la provincia existe un 49,7% de pobreza y un 17,2% de indigencia, y que en este contexto unos 15 mil niños se encuentran desnutridos, anémicos o mal nutridos, muchos de ellos o la mayoría, perteneciente a la comunidad Qom. Esto explica, también, por qué el Chaco tiene la tasa de desnutrición infantil más alta de la Argentina, ya que casi un 20% de los niños bajo atención médica tienen algún tipo de desnutrición.


El doctor Abel Albino, médico pediatra, presidente de la Fundación Conin, decía: “¿Saben por qué encuentro desnutridos yo? Porque los busco. Los pibes que andan con la onda destrozando pajaritos también los encuentran porque los buscan. Yo salgo a la mañana temprano a buscar a estos niños. ¿Dónde están estos niños? ¿Van por la peatonal, los encontrás en el cine, van a la escuela? No. Están en cajas de zapato o cajones de manzana en las esquinas de los ranchos. Y uno entra al rancho, saluda y pregunta: ¿Qué hace esta criatura? “No sé, me nació enfermito”, me responden. Y preguntamos si quiere que lo llevemos a nuestro hospital a recuperarlo (en el que ya recuperamos 1500 desnutridos graves). Lo primero que hacemos es bañarlo porque el desnutrido es maloliente, flacucho y feúcho. No dan ganas de abrazarlo ni de contenerlo. Por eso lo bañamos, lo perfumamos y lo vestimos bien bonito, y así ya es distinto. Y empezamos a alimentarlo con gotero porque no se les puede dar biberón porque lo vomita. Tenemos que probar tolerancia. Así hasta que empieza a succionar, a lo mejor al día siguiente o a los dos días. Y entonces traemos a la madre y vemos si es analfabeta. Y generalmente sí, es analfabeta. Entonces, le enseñamos a leer y escribir”


Este gran bienhechor, el doctor Albino, que ama a nuestra Patria de verdad, afirma: “La desnutrición es el resultado final del subdesarrollo, genera pobre cableado neurológico y su consecuencia es la debilidad mental: ese niño desnutrido estará condenado de por vida, no tendrá posibilidades de aprender y, por ende, estará condicionado al desempleo y sub-empleo, repitiendo el ciclo de miseria, pobreza, desocupación y subdesarrollo del cual fue víctima. ¡El daño es individual y social!”


Deseamos que en este Nuevo Año 2015, gobernantes y ciudadanos, asumamos con responsabilidad los problemas serios que tiene nuestra patria y que no tengamos que lamentar más fallecimientos como el del pequeño Néstor./ Fuente: Agencia AICA


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Sacerdote advierte sobre desnutrición infantil

El presbítero Jorge Aníbal Beigbeder, director diocesano de Obras Misionales Pontificias, de la diócesis de Lomas de Zamora, advirtió sobre la desnutrición infantil y señaló que la muerte del niño Néstor Femenía, de la comunidad qom, en el Chaco, no es “un hecho aislado”. El sacerdote misionó durante tres años en distintos lugares de esa provincia, entre ellos Tartagal (poblado chaqueño homónimo de la ciudad salteña), donde atendió un puesto sanitario y pudo ver muchos casos de niños y de embarazadas con desnutrición.

El padre Beigbeder ha estado siempre vinculado a la pastoral sanitaria. Antes de entrar en el seminario, estudió medicina. Luego, en el hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, se recibió de instrumentador quirúrgico. Se ha desempeñado en el hospital materno infantil Oscar Alende, de Ingeniero Budge. Ha seguido cursos de bioética en la Universidad Católica Argentina (UCA). El sacerdote une a esos estudios y conocimientos, una rica experiencia personal. Entre 1993 y 1997 fue misionero en el norte de Costa de Marfil, en el continente africano, donde también actuó como agente sanitario, en zonas muy pobres y de pocos recursos médicos.

En su escrito, el presbítero Beigbeder señaló la alta tasa de desnutrición en el Chaco y citó al doctor Abel Albino, médico pediatra, de la Fundación Conin, a quien considera un “gran bienhechor”. Animó a “asumir con responsabilidad los problemas serios que tiene nuestra patria”, para “que no tengamos que lamentar más fallecimientos como el del pequeño Néstor”.

El escrito del sacerdote
“La muerte del niño Néstor Femenía, perteneciente a la Comunidad Qom, nos causa un profundo dolor y consideramos que no es un “hecho aislado” como dijo el gobernador en licencia del Chaco, Jorge Capitanich. Y decimos esto con “conocimiento de causa”, porque estamos en contacto permanente con misioneros que están trabajando desde hace varios años en la provincia y porque tuvimos la posibilidad de misionar durante tres años seguidos en lugares como El Sauzalito, Tres Pozos y Tartagal (en la provincia del Chaco; en wichí se dice “Tapalís”). En este último poblado, Tartagal (Tapalís), trabajamos en el Puesto Sanitario y vimos un número significativo de niños y de embarazadas con desnutrición y tuvimos la posibilidad de hablar con profesionales del Hospital de Sauzalito.

Además, calificar de “hecho aislado” a este caso, es desconocer una situación de gravedad social que ya tiene como antecedente un amparo ratificado por el Superior Tribunal de Justicia, que ordenó al Gobierno del Chaco garantizar los derechos de los pueblos originarios Qom, Wichí y Mocoví, en cumplimiento del artículo 37 de la Constitución Provincial, ante una presentación judicial realizada en 2007 por el Instituto del Aborigen Chaqueño (IDACh).

El Centro de Estudios Sociales Nelson Mandela, quizás la ONG más prestigiosa que trabaja en el Chaco, sostiene que en la provincia existe un 49,7% de pobreza y un 17,2% de indigencia, y que en este contexto unos 15 mil niños se encuentran desnutridos, anémicos o mal nutridos, muchos de ellos o la mayoría, perteneciente a la comunidad Qom. Esto explica, también, por qué el Chaco tiene la tasa de desnutrición infantil más alta de la Argentina, ya que casi un 20% de los niños bajo atención médica tienen algún tipo de desnutrición.

El doctor Abel Albino, médico pediatra, presidente de la Fundación Conin, decía: “¿Saben por qué encuentro desnutridos yo? Porque los busco. Los pibes que andan con la onda destrozando pajaritos también los encuentran porque los buscan. Yo salgo a la mañana temprano a buscar a estos niños. ¿Dónde están estos niños? ¿Van por la peatonal, los encontrás en el cine, van a la escuela? No. Están en cajas de zapato o cajones de manzana en las esquinas de los ranchos. Y uno entra al rancho, saluda y pregunta: ¿Qué hace esta criatura? “No sé, me nació enfermito”, me responden. Y preguntamos si quiere que lo llevemos a nuestro hospital a recuperarlo (en el que ya recuperamos 1500 desnutridos graves). Lo primero que hacemos es bañarlo porque el desnutrido es maloliente, flacucho y feúcho. No dan ganas de abrazarlo ni de contenerlo. Por eso lo bañamos, lo perfumamos y lo vestimos bien bonito, y así ya es distinto. Y empezamos a alimentarlo con gotero porque no se les puede dar biberón porque lo vomita. Tenemos que probar tolerancia. Así hasta que empieza a succionar, a lo mejor al día siguiente o a los dos días. Y entonces traemos a la madre y vemos si es analfabeta. Y generalmente sí, es analfabeta. Entonces, le enseñamos a leer y escribir”

Este gran bienhechor, el doctor Albino, que ama a nuestra Patria de verdad, afirma: “La desnutrición es el resultado final del subdesarrollo, genera pobre cableado neurológico y su consecuencia es la debilidad mental: ese niño desnutrido estará condenado de por vida, no tendrá posibilidades de aprender y, por ende, estará condicionado al desempleo y sub-empleo, repitiendo el ciclo de miseria, pobreza, desocupación y subdesarrollo del cual fue víctima. ¡El daño es individual y social!”

Deseamos que en este Nuevo Año 2015, gobernantes y ciudadanos, asumamos con responsabilidad los problemas serios que tiene nuestra patria y que no tengamos que lamentar más fallecimientos como el del pequeño Néstor./ Fuente: Agencia AICA

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