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Por Redacción

Remedios caseros contra la artrosis



La artrosis no es una enfermedad que como se cree afecta sólo a personas mayores sino que sorprende también a jóvenes y a deportistas, por lo que es preciso conocer cómo apaliar sus complicaciones a fin de mantener la calidad de vida.


Artrosis no es lo mismo que artritis, son dos dolencias distintas que suelen presentarse juntas y que causan dolor e incluso, en casos graves, inmovilizan las articulaciones. Mientras que la artritis es una membrana que las recubre y que, en casos extremos, ataca al hueso y al cartílago; la artrosis tiene un componente degenerativo y surge del desgaste del cartílago que envuelve la cabeza de los huesos de cada articulación y que evita el roce entre ellos. Por lo tanto, los huesos se friccionan, lo que causa dolor y dificultad para flexionar la articulación.


Como la artritis, la artrosis es más habitual en mujeres y aunque se identifican varias causas que la generan, no todos los casos tienen explicación. Por lo general suele devenir del deterioro que provoca la edad, la herencia, la falla en uno de los genes responsables del colágeno, viejas lesiones en la articulación, exceso de peso que incrementa el esfuerzo de cadera y rodillas; y/o exceso de trabajo reiterativo, es decir, repetir el mismo esfuerzo sobre una articulación durante mucho tiempo.


La artrosis puede afectar manos, cadera, rodillas y pies. Se caracteriza por la rigidez matutina, la deformación de la articulación, un crujido que acompaña los movimientos e incrementa el dolor y una reducción de la movilidad capaz de generar atrofia muscular.


Los especialistas en terapias naturales aconsejan algunas prácticas hogareñas para combatir el dolor y la rigidez:



  • Arcilla: mezclarla con agua caliente hasta formar una pasta para colocar en la zona del dolor hasta que se enfríe.

  • Agua: sumergir el área del dolor en un recipiente con agua a 36°C durante 10 minutos. Luego sumergirla en agua fría por 5 minutos. Repetir el ciclo 3 veces.

  • Huevo y limón: introducir un huevo  en un vaso con jugo de limón y dejar macerar durante la noche para que la cáscara desprenda su calcio. Por la mañana retirar el huevo, agitar bien el líquido y beberlo dos o tres veces a la semana.

  • Cola de caballo: colocar un manojo en una taza de agua hirviendo y beber una vez al día.

  • Ortiga: colocar 3 cucharadas en una taza y hervir. Dejar reposar por 3 horas, colar, agregar un ajo picado y una cucharadita de jugo de limón. Tomar medio vaso en ayuna.

  • Lavanda: verter un puñado de flores en un litro de agua recién hervida, mezclar bien, tapar el recipiente y dejar reposar por 2 días. Luego filtrar la preparación con una tela de gasa y presionar para extraer el máximo de las flores. Añadir 2 cucharadas de vodka y volver a mezclar. Colocar en una botella de vidrio con cierre hermético y aplicar mediante fricciones en el área del dolor.

  • Verbena: hervir un puñado en un litro de agua por 10 minutos. Añadir vinagre de vino y aplicar las hojas calientes, a modo de cataplasma, sobre la zona de dolor.

  • Aceite, ruda y alcanfor: insertar ruda y pastillas de alcanfor en una botellita de aceite, calentar la preparación y aplicar en el área de dolor mediante masajes circulares. También sirve poner ruda y alcanfor en una botella de alcohol, dejar macerar por 48 horas y luego aplicar cada vez que se precise alivianar el dolor y la rigidez. Otra opción es introducir un pedacito de alcanfor en ¼ litro de aceite de oliva hasta que se disuelva y luego frotar donde se necesite.

  • Vino y ajenjo: preparar en una cacerola  ½ litro de vino blanco con 20 gramos de ajenjo, poner al fuego hasta que hierva y luego endulzar con miel. Tomar una copita antes del desayuno cada 3 días reduce el dolor en forma efectiva.

  • Arvejas: hervir vainas enteras, después machacarlas para colocarlas a modo de cataplasma sobre las articulaciones comprometidas.

  • Mostaza: ponerla en una tapa de botella con pimienta, luego frotar esta preparación donde duele.

  • Jengibre: rayar su raíz en agua hirviendo y tomar esta infusión 2 veces al día.


Otras recomendaciones:



  • Las terapias de acupunsión, como la acupuntura o la auriculoterapia, suelen reducir el dolor y la rigidez que causa la artrosis.

  • Controlar el peso, realizar actividad física y aumentar el consumo de calcio mediante la ingesta de lácteos, harinas integrales y tres cucharaditas diarias de semillas de sésamo.

  • Consumir sustancias ricas en cartílago para garantizar que los del cuerpo resistan mejor el paso de los años y el uso continuo. La gelatina es un excelente alimento para las articulaciones porque tiene una composición parecida a la de los cartílagos y porque presenta muchas posibilidades en la cocina, tanto en postres como en platos salados.

  • Aprender a cargar objetos y distribuir bien su peso para evitar el mal uso de las articulaciones y el sobreesfuerzo. Se recomienda:


–          Para recoger algo del suelo flexionar las rodillas, agacharse y subir siempre con la espalda derecha.


–          Repartir el peso de los objetos por igual entre las dos manos, llevarlos siempre pegados al cuerpo y mantener recta la columna.


–          Usar un carrito o una maleta para transportar objetos. Empujar siempre hacia adelante, nunca tirando de ellos.


Realizar ejercicios específicos para evitar la artrosis de cadera, al menos tres veces al día:


–   Flexionar al máximo las piernas sin levantar los talones del suelo. Las personas mayores pueden sujetarse con las manos.


–   Flexionar cadera, rodillas y tobillos y dar “saltos de rana”.


–   Caminar en “cuclillas” durante un minuto con las piernas flexionadas en su totalidad.


La artrosis no tiene cura pero los tratamientos paliativos son útiles para reducir el dolor y aumentar la calidad de vida, ya sea que ellos sean remedios caseros, fármacos que reducen las molestias o quirúrgicos cuando el caso reviste gravedad. Hacer ejercicios y cumplir una dieta personalizada contribuye a frenar su evolución y mitigar el dolor. Cabe destacar que los analgésicos no evitan que esta enfermedad destruya el cartílago por lo que el mejor tratamiento es la prevención: evitar el sobrepeso y la sobrecarga en las articulaciones.


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Remedios caseros contra la artrosis

La artrosis no es una enfermedad que como se cree afecta sólo a personas mayores sino que sorprende también a jóvenes y a deportistas, por lo que es preciso conocer cómo apaliar sus complicaciones a fin de mantener la calidad de vida.

Artrosis no es lo mismo que artritis, son dos dolencias distintas que suelen presentarse juntas y que causan dolor e incluso, en casos graves, inmovilizan las articulaciones. Mientras que la artritis es una membrana que las recubre y que, en casos extremos, ataca al hueso y al cartílago; la artrosis tiene un componente degenerativo y surge del desgaste del cartílago que envuelve la cabeza de los huesos de cada articulación y que evita el roce entre ellos. Por lo tanto, los huesos se friccionan, lo que causa dolor y dificultad para flexionar la articulación.

Como la artritis, la artrosis es más habitual en mujeres y aunque se identifican varias causas que la generan, no todos los casos tienen explicación. Por lo general suele devenir del deterioro que provoca la edad, la herencia, la falla en uno de los genes responsables del colágeno, viejas lesiones en la articulación, exceso de peso que incrementa el esfuerzo de cadera y rodillas; y/o exceso de trabajo reiterativo, es decir, repetir el mismo esfuerzo sobre una articulación durante mucho tiempo.

La artrosis puede afectar manos, cadera, rodillas y pies. Se caracteriza por la rigidez matutina, la deformación de la articulación, un crujido que acompaña los movimientos e incrementa el dolor y una reducción de la movilidad capaz de generar atrofia muscular.

Los especialistas en terapias naturales aconsejan algunas prácticas hogareñas para combatir el dolor y la rigidez:

  • Arcilla: mezclarla con agua caliente hasta formar una pasta para colocar en la zona del dolor hasta que se enfríe.
  • Agua: sumergir el área del dolor en un recipiente con agua a 36°C durante 10 minutos. Luego sumergirla en agua fría por 5 minutos. Repetir el ciclo 3 veces.
  • Huevo y limón: introducir un huevo  en un vaso con jugo de limón y dejar macerar durante la noche para que la cáscara desprenda su calcio. Por la mañana retirar el huevo, agitar bien el líquido y beberlo dos o tres veces a la semana.
  • Cola de caballo: colocar un manojo en una taza de agua hirviendo y beber una vez al día.
  • Ortiga: colocar 3 cucharadas en una taza y hervir. Dejar reposar por 3 horas, colar, agregar un ajo picado y una cucharadita de jugo de limón. Tomar medio vaso en ayuna.
  • Lavanda: verter un puñado de flores en un litro de agua recién hervida, mezclar bien, tapar el recipiente y dejar reposar por 2 días. Luego filtrar la preparación con una tela de gasa y presionar para extraer el máximo de las flores. Añadir 2 cucharadas de vodka y volver a mezclar. Colocar en una botella de vidrio con cierre hermético y aplicar mediante fricciones en el área del dolor.
  • Verbena: hervir un puñado en un litro de agua por 10 minutos. Añadir vinagre de vino y aplicar las hojas calientes, a modo de cataplasma, sobre la zona de dolor.
  • Aceite, ruda y alcanfor: insertar ruda y pastillas de alcanfor en una botellita de aceite, calentar la preparación y aplicar en el área de dolor mediante masajes circulares. También sirve poner ruda y alcanfor en una botella de alcohol, dejar macerar por 48 horas y luego aplicar cada vez que se precise alivianar el dolor y la rigidez. Otra opción es introducir un pedacito de alcanfor en ¼ litro de aceite de oliva hasta que se disuelva y luego frotar donde se necesite.
  • Vino y ajenjo: preparar en una cacerola  ½ litro de vino blanco con 20 gramos de ajenjo, poner al fuego hasta que hierva y luego endulzar con miel. Tomar una copita antes del desayuno cada 3 días reduce el dolor en forma efectiva.
  • Arvejas: hervir vainas enteras, después machacarlas para colocarlas a modo de cataplasma sobre las articulaciones comprometidas.
  • Mostaza: ponerla en una tapa de botella con pimienta, luego frotar esta preparación donde duele.
  • Jengibre: rayar su raíz en agua hirviendo y tomar esta infusión 2 veces al día.

Otras recomendaciones:

  • Las terapias de acupunsión, como la acupuntura o la auriculoterapia, suelen reducir el dolor y la rigidez que causa la artrosis.
  • Controlar el peso, realizar actividad física y aumentar el consumo de calcio mediante la ingesta de lácteos, harinas integrales y tres cucharaditas diarias de semillas de sésamo.
  • Consumir sustancias ricas en cartílago para garantizar que los del cuerpo resistan mejor el paso de los años y el uso continuo. La gelatina es un excelente alimento para las articulaciones porque tiene una composición parecida a la de los cartílagos y porque presenta muchas posibilidades en la cocina, tanto en postres como en platos salados.
  • Aprender a cargar objetos y distribuir bien su peso para evitar el mal uso de las articulaciones y el sobreesfuerzo. Se recomienda:

–          Para recoger algo del suelo flexionar las rodillas, agacharse y subir siempre con la espalda derecha.

–          Repartir el peso de los objetos por igual entre las dos manos, llevarlos siempre pegados al cuerpo y mantener recta la columna.

–          Usar un carrito o una maleta para transportar objetos. Empujar siempre hacia adelante, nunca tirando de ellos.

Realizar ejercicios específicos para evitar la artrosis de cadera, al menos tres veces al día:

–   Flexionar al máximo las piernas sin levantar los talones del suelo. Las personas mayores pueden sujetarse con las manos.

–   Flexionar cadera, rodillas y tobillos y dar “saltos de rana”.

–   Caminar en “cuclillas” durante un minuto con las piernas flexionadas en su totalidad.

La artrosis no tiene cura pero los tratamientos paliativos son útiles para reducir el dolor y aumentar la calidad de vida, ya sea que ellos sean remedios caseros, fármacos que reducen las molestias o quirúrgicos cuando el caso reviste gravedad. Hacer ejercicios y cumplir una dieta personalizada contribuye a frenar su evolución y mitigar el dolor. Cabe destacar que los analgésicos no evitan que esta enfermedad destruya el cartílago por lo que el mejor tratamiento es la prevención: evitar el sobrepeso y la sobrecarga en las articulaciones.

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