Recolectores pura sangre: crece la cantidad de carretelas tiradas por caballos en Mendoza
Cargando...
Por Redacción

Recolectores pura sangre: crece la cantidad de carretelas tiradas por caballos en Mendoza



Era de esperar. Con el aumento de la pobreza, cundieron las actividades laborales de emergencia, como el cirujeo de residuos con carros de tracción a sangre.


Según una investigación realizada por El Ciudadano, la cantidad de carretelas se incrementó exponencialmente durante los últimos meses, y la pobreza motiva hoy su prevalencia.


Lo cierto es que ante la falta de empleo, los vecinos del Gran Mendoza y alrededores son testigos de una realidad tan triste como preocupante: volvieron las carretelas a recorrer las calles.


Fuentes de las áreas de Desarrollo Social municipales consultadas por este medio, reconocieron que “todavía falta mucho para la erradicación total”, ya que a pesar de la implementación de programas en los que se intercambia un caballo por una moto, el número de carros es mucho mayor que años anteriores.


Íconos de pobreza


A esta altura puede afirmarse que los carros tirados por caballos y mulas forman parte del paisaje urbano mendocino. De esta manera, los carreteleros son un reflejo de la desocupación, indigencia, indiferencia y falta de humanidad. Ellos se ocupan de la basura ciudadana, y aunque en varias oportunidades se han hecho propuestas para erradicarlos, los carros con tracción a sangre siguen ocupando las calles, las avenidas, las rutas y los basurales.


En concordancia, la queja ciudadana por el maltrato que algunos les dan a sus animales suele ser frecuente, y también por el peligro que implica compartir los mismos espacios que los autos, lo que está cada vez más presente.


Comen de la basura


La frase no es literal pero está muy cerca de serlo. En Mendoza, serían unas 400 las familias dedicadas a recolectar y seleccionar desperdicios por la calle, e inclusive algunos municipios las están registrando en una base de datos a fin de que reciban herramientas para mejorar sus condiciones de laburo.


Estas personas, en la medida que pueden, separan cartón, vidrio, metales y plásticos y luego los venden en chacaritas, en las que generalmente les pagan muy poco. Luego, lo que sobra y carece de valor es arrojado en basurales a cielo abierto, generando así contaminación.


“La mayoría de estas personas trabajan con carretelas de tracción a sangre. Se trata de gente muy pobre que hace trabajos inhumanos para poder vivir. El Gobierno debería erradicar totalmente los basurales y reubicar a estas personas”, comentó Juana Bastías, activista de la ONG Vegana Mendoza, quien además trabaja ofreciendo talleres gratuitos de reciclaje y negociación en zonas vulnerables.


En este punto, lo que más preocupa de los basurales, en relación con la gente que trabaja en ellos, es que muchos menores “colaboran” en este tipo de tareas insalubres. “Todos los días se ven chicos juntando vidrio, separando cartón, recogiendo plástico y comiendo en estos espacios. Ellos lo hacen por las pocas monedas que les da una chacarita que está acá cerca, pero la verdad es que lo que todos saben y no dicen es que trabajan para un adulto que nunca está presente en El Pozo”, afirmó Alicia Rosales, una vecina del barrio Campo Pappa.


Municipios en acción por la erradicación


La tarea de los municipios del Gran Mendoza es fundamental para solucionar este tema con tantos años de historia. Lo cierto es que las carretelas no van a desaparecer de la noche a la mañana y el mejor ejemplo es Guaymallén, en donde el año pasado se intercambiaron 30 caballos por 30 motos, pero la problemática sigue vigente. Al respecto, Alejandro Orellana, subdirector de Desarrollo Social de ese municipio, dijo a El Ciudadano: “Este año, por fin pudimos avanzar sobre las transferencias de las motos que se entregaron en el 2014. En nuestras calles hay 26 recuperadores urbanos, los cuales están contenidos y preparados, pero la idea es que se sumen más personas. Nosotros les damos combustible y capacitación, pero el tema es fuerte y todavía falta mucho para lograr la erradicación”.


Otro municipio que está a punto de poner otros nueve recuperadores en la calle, es Godoy Cruz. En este municipio se creó un registro de recuperadores que, si atraviesan una serie de capacitaciones y requisitos simples, podrán acceder a una moto que cancelarán a largo plazo. “La idea es que no sientan que se les regala nada. Ellos se tienen que ganar el vehículo. Mientras tanto, estamos controlando la seguridad de los carros y de los animales para disminuir riesgos hasta tanto tengan sus motos”, dijo Andrés Fuenzalida, director de Desarrollo Social de esa comuna.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen

Recolectores pura sangre: crece la cantidad de carretelas tiradas por caballos en Mendoza

imagen

Era de esperar. Con el aumento de la pobreza, cundieron las actividades laborales de emergencia, como el cirujeo de residuos con carros de tracción a sangre.

Según una investigación realizada por El Ciudadano, la cantidad de carretelas se incrementó exponencialmente durante los últimos meses, y la pobreza motiva hoy su prevalencia.

Lo cierto es que ante la falta de empleo, los vecinos del Gran Mendoza y alrededores son testigos de una realidad tan triste como preocupante: volvieron las carretelas a recorrer las calles.

Fuentes de las áreas de Desarrollo Social municipales consultadas por este medio, reconocieron que “todavía falta mucho para la erradicación total”, ya que a pesar de la implementación de programas en los que se intercambia un caballo por una moto, el número de carros es mucho mayor que años anteriores.

Íconos de pobreza

A esta altura puede afirmarse que los carros tirados por caballos y mulas forman parte del paisaje urbano mendocino. De esta manera, los carreteleros son un reflejo de la desocupación, indigencia, indiferencia y falta de humanidad. Ellos se ocupan de la basura ciudadana, y aunque en varias oportunidades se han hecho propuestas para erradicarlos, los carros con tracción a sangre siguen ocupando las calles, las avenidas, las rutas y los basurales.

En concordancia, la queja ciudadana por el maltrato que algunos les dan a sus animales suele ser frecuente, y también por el peligro que implica compartir los mismos espacios que los autos, lo que está cada vez más presente.

Comen de la basura

La frase no es literal pero está muy cerca de serlo. En Mendoza, serían unas 400 las familias dedicadas a recolectar y seleccionar desperdicios por la calle, e inclusive algunos municipios las están registrando en una base de datos a fin de que reciban herramientas para mejorar sus condiciones de laburo.

Estas personas, en la medida que pueden, separan cartón, vidrio, metales y plásticos y luego los venden en chacaritas, en las que generalmente les pagan muy poco. Luego, lo que sobra y carece de valor es arrojado en basurales a cielo abierto, generando así contaminación.

“La mayoría de estas personas trabajan con carretelas de tracción a sangre. Se trata de gente muy pobre que hace trabajos inhumanos para poder vivir. El Gobierno debería erradicar totalmente los basurales y reubicar a estas personas”, comentó Juana Bastías, activista de la ONG Vegana Mendoza, quien además trabaja ofreciendo talleres gratuitos de reciclaje y negociación en zonas vulnerables.

En este punto, lo que más preocupa de los basurales, en relación con la gente que trabaja en ellos, es que muchos menores “colaboran” en este tipo de tareas insalubres. “Todos los días se ven chicos juntando vidrio, separando cartón, recogiendo plástico y comiendo en estos espacios. Ellos lo hacen por las pocas monedas que les da una chacarita que está acá cerca, pero la verdad es que lo que todos saben y no dicen es que trabajan para un adulto que nunca está presente en El Pozo”, afirmó Alicia Rosales, una vecina del barrio Campo Pappa.

Municipios en acción por la erradicación

La tarea de los municipios del Gran Mendoza es fundamental para solucionar este tema con tantos años de historia. Lo cierto es que las carretelas no van a desaparecer de la noche a la mañana y el mejor ejemplo es Guaymallén, en donde el año pasado se intercambiaron 30 caballos por 30 motos, pero la problemática sigue vigente. Al respecto, Alejandro Orellana, subdirector de Desarrollo Social de ese municipio, dijo a El Ciudadano: “Este año, por fin pudimos avanzar sobre las transferencias de las motos que se entregaron en el 2014. En nuestras calles hay 26 recuperadores urbanos, los cuales están contenidos y preparados, pero la idea es que se sumen más personas. Nosotros les damos combustible y capacitación, pero el tema es fuerte y todavía falta mucho para lograr la erradicación”.

Otro municipio que está a punto de poner otros nueve recuperadores en la calle, es Godoy Cruz. En este municipio se creó un registro de recuperadores que, si atraviesan una serie de capacitaciones y requisitos simples, podrán acceder a una moto que cancelarán a largo plazo. “La idea es que no sientan que se les regala nada. Ellos se tienen que ganar el vehículo. Mientras tanto, estamos controlando la seguridad de los carros y de los animales para disminuir riesgos hasta tanto tengan sus motos”, dijo Andrés Fuenzalida, director de Desarrollo Social de esa comuna.

comentarios

imagen imagen
Login