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Por Redacción

“Queremos formar buenas personas”



Desde hace dos años, la Unión Vecinal Favorita Centro recibe diariamente a decenas de chicos de ese conglomerado –ubicado en la Ciudad de Mendoza–, que forman parte de los equipos de la Escuela de Fútbol Infantil (EFI), que llevan adelante el ex jugador Luis Chavo Juncos y el profe barrial Juan Arce. Claro que ellos no están solos, ya que Andrea Furfari, una godoicruceña que se enamoró del proyecto una vez que lo conoció, es quien se encarga de gestionar la ayuda para mejorar las condiciones de entrenamiento y de vida de cada uno de los chicos y chicas que asisten a la escuela.


Los profes

Juan recibió a El Ciudadano y como profe barrial –desde hace 20 años– se encargó de ponernos en contexto para así dimensionar mejor la obra que llevan adelante.

“Empecé formando la categoría 84 y voy por la 2008. Empecé en un campito de juego en el barrio 31 de Mayo, después me fui a La Olla, en el centro de La Favorita, ahí hacíamos torneos, hasta que se armó el proyecto de Ciudad Oeste y me llevaron como profe de todas las categorías infantiles. Ahí pase 14 años de mi vida; fue un proyecto muy lindo donde se daban 250 raciones de comida todas las noches, que es lo que apunto a hacer acá”, dijo con algo de nostalgia Juan, y recordó el celebrado espacio donde muchos chicos, durante años, abandonaron la calle para encontrar refugio en el deporte.

A la charla se sumó Luis, un ex jugador de Independiente que además ha vestido la camiseta de varios clubes, entre ellos Gimnasia. Él es el otro responsable de llevar adelante la Escuela de Fútbol Infantil de La Favorita, donde puede transmitir a cada uno de los chicos y chicas su experiencia como deportista.

De las ocho categorías que tienen en la escuela, el profe Luis entrena a los más pequeños, con quienes trabaja en iniciación motriz, y dos equipos femeninos, uno de nenas y otro de chicas, donde incluso hay mamás que “la “rompen” jugando al futbol.

El tercero de los entrenadores es Flavio Arce, hijo de Juan y también ex jugador, quien dejó los entrenamientos para poder cursar Periodismo Deportivo, y como parte del staff se encarga de algunas categorías.


Pasado y presente de la EFI

El Chavo, apasionado por su tarea, explica cómo es la historia de la EFI. “Nosotros empezamos con un grupo de chicos en unas canchitas de fútbol sintético en la entrada del barrio, pero les cobraban y, como muchos de los chicos que vienen no pueden pagar para jugar, nos fuimos de ese lugar”, inicia su relato.

“La presidenta de la unión vecinal nos ofreció este espacio y estamos muy agradecidos porque nos ayuda a alejar a los chicos de los problemas que tenemos en el barrio. Hay pibes que les gusta entrenar y otros que no pueden hacerlo por las condiciones en las que viven: hay quienes no reciben el apoyo de su familia para poder entrenar. Acá hay de todo, chicos que vienen bien comidos de su casa y chicos que no y eso les imposibilita desarrollarse en el deporte”, explica el ex jugador y resume: “Cuando detectamos problemas de alimentación les armamos una bolsita para que se lleven a la casa y les damos la merienda cada vez que vienen a entrenar”.

Por su parte, Andrea se interesó por la causa y es quien se encarga de hacer las notas de pedido, llamar e insistir para conseguir desde meriendas y alimentos hasta indumentaria para que los chicos y jóvenes hagan deporte. “Empecé pidiendo leche, azúcar y tortitas a mis amigas a través de WhatsApp”, contó la mujer, que trabaja en una empresa de monitoreo y dedica gran parte de su tiempo libre a gestionar cosas para los demás.

También explicó que “después fueron las notas y los llamados telefónicos. Algunos están dando frutos, ya que desde hace un mes la Municipalidad de la Ciudad, a través de Pablo Espina, da la leche para los chicos y ha enviado obreros para mejorar las instalaciones de la unión vecinal. En la EFI esperan que este beneficio no se vea afectado, ya que es indispensable para quienes acuden a hacer deportes”.

el partido que no fue y espera ser

En el salón donde se comparte la merienda luego de cada entrenamiento, los responsables de la escuelita de fútbol contaron que el año pasado organizaron un partido a beneficio, para el que tanto las glorias de Independiente como las de Gimnasia habían comprometido su presencia muy entusiasmados. Tenían la cancha y todo lo necesario, pero a último momento desde el Ministerio de Seguridad no lo permitió, ya que tenían conocimiento de que algunos hinchas mal intencionados podían empañar el festejo y una noble causa con actitudes violentas. Eso le hubiese permitido a la escuela de fútbol mejorar la indumentaria, las meriendas y las instalaciones donde los chicos juegan. La propuesta sigue en pie y los profes esperan que este año pueda realizarse el espectáculo con los veteranos de ambos equipos, que desde un principio apoyaron la iniciativa.


Premio a los logros

El objetivo central de la EFI es la contención a través del deporte, pero como bien explicó Juan, “no esperan que sean los mejores, pero sí que sean buenas personas”. Más allá de eso, la escuela ya tiene a dos de sus chicos jugando en la cuarta de Gimnasia y han conseguido premios buenísimos para los que traigan las mejores calificaciones en el primer trimestre de la escuela, por lo que la preocupación de estos profes está centrada en ayudarles a superarse todos los días en todos los ámbitos.

lo mejor esta por venir

Juan reconoce que muchas personas se han ido sumando con su aporte y no les cuesta hacer memoria porque los tienen muy presentes y están muy agradecidos. Es el caso de Beatriz, Pablo, Alberto o Víctor, y la lista continúa por el bien de los chicos que se llenan de felicidad por contar con personas que los ayudan.

Por su parte, Luis relató cómo sus compañeros del club Independiente también colaboran con la causa. En medio de la charla, apareció uno de los chicos con una bolsa de tortitas y otro, más pequeño de estatura, con todas las camisetas de su división lavadas y perfumadas por su mamá.

Es difícil imaginar la situación porque merece ser vivenciada para reconocer en esa comunidad las ganas de salir adelante. “Es fundamental manejar el mismo dialecto del chico para llegar a él, si no, no sirve. Al pibe lo tenés que entender porque hay chicos que te cuentan cosas que ni a los padres les cuentan. Me he formado para trabajar con ellos y ahora que me retiré de mi trabajo puedo dedicarles las 24 horas. Yo sé que no voy a cambiar el mundo, pero mi barrio lo voy a arreglar”, reflexionó Juan, quien vive en La Favorita desde hace más de 30 años, desde que no había “casi nada ni casi nadie” y desde su compromiso, ahora siente que tiene “todo” por hacer./

Pinta tu aldea y pintarás el mundo./ Rebeca Rodriguez


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“Queremos formar buenas personas”

Desde hace dos años, la Unión Vecinal Favorita Centro recibe diariamente a decenas de chicos de ese conglomerado –ubicado en la Ciudad de Mendoza–, que forman parte de los equipos de la Escuela de Fútbol Infantil (EFI), que llevan adelante el ex jugador Luis Chavo Juncos y el profe barrial Juan Arce. Claro que ellos no están solos, ya que Andrea Furfari, una godoicruceña que se enamoró del proyecto una vez que lo conoció, es quien se encarga de gestionar la ayuda para mejorar las condiciones de entrenamiento y de vida de cada uno de los chicos y chicas que asisten a la escuela.

Los profes
Juan recibió a El Ciudadano y como profe barrial –desde hace 20 años– se encargó de ponernos en contexto para así dimensionar mejor la obra que llevan adelante.
“Empecé formando la categoría 84 y voy por la 2008. Empecé en un campito de juego en el barrio 31 de Mayo, después me fui a La Olla, en el centro de La Favorita, ahí hacíamos torneos, hasta que se armó el proyecto de Ciudad Oeste y me llevaron como profe de todas las categorías infantiles. Ahí pase 14 años de mi vida; fue un proyecto muy lindo donde se daban 250 raciones de comida todas las noches, que es lo que apunto a hacer acá”, dijo con algo de nostalgia Juan, y recordó el celebrado espacio donde muchos chicos, durante años, abandonaron la calle para encontrar refugio en el deporte.
A la charla se sumó Luis, un ex jugador de Independiente que además ha vestido la camiseta de varios clubes, entre ellos Gimnasia. Él es el otro responsable de llevar adelante la Escuela de Fútbol Infantil de La Favorita, donde puede transmitir a cada uno de los chicos y chicas su experiencia como deportista.
De las ocho categorías que tienen en la escuela, el profe Luis entrena a los más pequeños, con quienes trabaja en iniciación motriz, y dos equipos femeninos, uno de nenas y otro de chicas, donde incluso hay mamás que “la “rompen” jugando al futbol.
El tercero de los entrenadores es Flavio Arce, hijo de Juan y también ex jugador, quien dejó los entrenamientos para poder cursar Periodismo Deportivo, y como parte del staff se encarga de algunas categorías.

Pasado y presente de la EFI
El Chavo, apasionado por su tarea, explica cómo es la historia de la EFI. “Nosotros empezamos con un grupo de chicos en unas canchitas de fútbol sintético en la entrada del barrio, pero les cobraban y, como muchos de los chicos que vienen no pueden pagar para jugar, nos fuimos de ese lugar”, inicia su relato.
“La presidenta de la unión vecinal nos ofreció este espacio y estamos muy agradecidos porque nos ayuda a alejar a los chicos de los problemas que tenemos en el barrio. Hay pibes que les gusta entrenar y otros que no pueden hacerlo por las condiciones en las que viven: hay quienes no reciben el apoyo de su familia para poder entrenar. Acá hay de todo, chicos que vienen bien comidos de su casa y chicos que no y eso les imposibilita desarrollarse en el deporte”, explica el ex jugador y resume: “Cuando detectamos problemas de alimentación les armamos una bolsita para que se lleven a la casa y les damos la merienda cada vez que vienen a entrenar”.
Por su parte, Andrea se interesó por la causa y es quien se encarga de hacer las notas de pedido, llamar e insistir para conseguir desde meriendas y alimentos hasta indumentaria para que los chicos y jóvenes hagan deporte. “Empecé pidiendo leche, azúcar y tortitas a mis amigas a través de WhatsApp”, contó la mujer, que trabaja en una empresa de monitoreo y dedica gran parte de su tiempo libre a gestionar cosas para los demás.
También explicó que “después fueron las notas y los llamados telefónicos. Algunos están dando frutos, ya que desde hace un mes la Municipalidad de la Ciudad, a través de Pablo Espina, da la leche para los chicos y ha enviado obreros para mejorar las instalaciones de la unión vecinal. En la EFI esperan que este beneficio no se vea afectado, ya que es indispensable para quienes acuden a hacer deportes”.
el partido que no fue y espera ser
En el salón donde se comparte la merienda luego de cada entrenamiento, los responsables de la escuelita de fútbol contaron que el año pasado organizaron un partido a beneficio, para el que tanto las glorias de Independiente como las de Gimnasia habían comprometido su presencia muy entusiasmados. Tenían la cancha y todo lo necesario, pero a último momento desde el Ministerio de Seguridad no lo permitió, ya que tenían conocimiento de que algunos hinchas mal intencionados podían empañar el festejo y una noble causa con actitudes violentas. Eso le hubiese permitido a la escuela de fútbol mejorar la indumentaria, las meriendas y las instalaciones donde los chicos juegan. La propuesta sigue en pie y los profes esperan que este año pueda realizarse el espectáculo con los veteranos de ambos equipos, que desde un principio apoyaron la iniciativa.

Premio a los logros
El objetivo central de la EFI es la contención a través del deporte, pero como bien explicó Juan, “no esperan que sean los mejores, pero sí que sean buenas personas”. Más allá de eso, la escuela ya tiene a dos de sus chicos jugando en la cuarta de Gimnasia y han conseguido premios buenísimos para los que traigan las mejores calificaciones en el primer trimestre de la escuela, por lo que la preocupación de estos profes está centrada en ayudarles a superarse todos los días en todos los ámbitos.
lo mejor esta por venir
Juan reconoce que muchas personas se han ido sumando con su aporte y no les cuesta hacer memoria porque los tienen muy presentes y están muy agradecidos. Es el caso de Beatriz, Pablo, Alberto o Víctor, y la lista continúa por el bien de los chicos que se llenan de felicidad por contar con personas que los ayudan.
Por su parte, Luis relató cómo sus compañeros del club Independiente también colaboran con la causa. En medio de la charla, apareció uno de los chicos con una bolsa de tortitas y otro, más pequeño de estatura, con todas las camisetas de su división lavadas y perfumadas por su mamá.
Es difícil imaginar la situación porque merece ser vivenciada para reconocer en esa comunidad las ganas de salir adelante. “Es fundamental manejar el mismo dialecto del chico para llegar a él, si no, no sirve. Al pibe lo tenés que entender porque hay chicos que te cuentan cosas que ni a los padres les cuentan. Me he formado para trabajar con ellos y ahora que me retiré de mi trabajo puedo dedicarles las 24 horas. Yo sé que no voy a cambiar el mundo, pero mi barrio lo voy a arreglar”, reflexionó Juan, quien vive en La Favorita desde hace más de 30 años, desde que no había “casi nada ni casi nadie” y desde su compromiso, ahora siente que tiene “todo” por hacer./
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