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Protegen de la tuberculosis a trabajadores rurales
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Por Redacción

Protegen de la tuberculosis a trabajadores rurales



Si bien es curable y prevenible, la tuberculosis es la responsable de la muerte de alrededor de 2 millones de personas al año en el mundo, por lo que constituye uno de los principales problemas de salud pública, tanto entre países como hacia el interior de ellos.


En la Argentina se registra un leve descenso de notificaciones con respecto a lo observado en años anteriores, pero existe una considerable brecha entre diferentes jurisdicciones del país, con elevada concentración de casos en provincias como Salta, Jujuy y Formosa, cuyas tasas duplican la media nacional; a su vez, la provincia de Buenos Aires y su Ciudad Autónoma notifican la mitad de los casos de todo el país. Por otro lado, los más afectados son los grupos sociales más vulnerables: jóvenes adultos entre los 24 y los 34 años, mujeres entre 15 y 44 años; y población con condiciones sociales desfavorables.


En estos grupos los casos de tuberculosis pueden permanecer un tiempo variable antes de diagnosticarse en forma correcta y de iniciar el tratamiento de la enfermedad. Durante este lapso, estas personas constituyen fuentes de diseminación de la enfermedad entre la población san y a su vez, aquellos que compartan más tiempo con enfermos no detectados y sin tratamiento tendrán más riesgo de infectarse y/o de enfermar.


La presencia del bacilo de la tuberculosis es una condición necesaria pero no suficiente para que ocurra la infección en una persona. Otros determinantes, como la condición nutricional e inmunitaria, las condiciones de hacinamiento, la escasa ventilación y la falta de higiene, entre otros, contribuyen a aumentar la probabilidad de que, en presencia del bacilo, ocurra la infección y en posterior, la enfermedad.


En síntesis, la distribución desigual de la tuberculosis se asocia a determinantes sociales para identificar las áreas y los grupos de población que concentran mayor cantidad de casos y que están más expuestos a contraer la enfermedad en el futuro. En Mendoza, esos grupos de riesgo se concentran en primer lugar en Tupungato, luego en Lavalle y después en Luján, Tunuyán y San Carlos.


Por ello, la provincia, a través del Programa Nacional de Tuberculosis, dicta talleres a trabajadores rurales con el objetivo de concientizarlos sobre la enfermedad e inducirlos a la consulta precoz para detectarla y tratarla a tiempo; y con ello, a su vez, evitar los contagios y la consecuente propagación de la enfermedad.


Si se tiene en cuenta que las personas más afectadas por ella son los jóvenes, hay que entender que representa un importante impacto en el grupo poblacional motor de la economía en la sociedad y en muchos casos, en la dinámica familiar. Por ello es fundamental conocerla, prevenirla y tratarla a tiempo.


La enfermedad…


La causa la mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones pero puede migrar a otros órganos. Si bien es curable y prevenible, un enfermo puede morir si no recibe tratamiento adecuado y a tiempo. Hay que tener en cuenta que se transmite de persona a persona a través del aire, basta para infectarse que alguien sano inhale los bacilos tuberculosos que un enfermo expulsa al toser, estornudar o escupir.


Sus síntomas más notorios son tos, fiebre, sudores nocturnos, cansancio permanente, dificultad para respirar, expectoración con sangre y pérdida de peso. Estos pueden ser leves durante muchos meses por lo que, en ocasiones, los pacientes tardan en acudir al médico; en estos casos hay riesgos para ellos pero también para las personas a las que pueden transmitirle la bacteria. Los números son contundentes: a lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar de 10 a 15 personas por contacto estrecho. No obstante, cabe aclarar que si un enfermo está en tratamiento no contagia y además, ese contagio no es posible al compartir mate, cubiertos, vasos, entre otros.


Por los motivos expuestos, es conveniente que ante los primeros síntomas se busque atención médica inmediata, no sólo para evitar la propagación sino también porque la tuberculosis es curable si su detección es temprana y el tratamiento es el adecuado. Entonces, hay que recordar que ante la presencia de tos por más de 15 días, es preciso realizar un sencillo estudio que permitirá determinar, de ser necesario, el tratamiento correspondiente. Ambos son gratuitos en todos los centros de salud y hospitales públicos del país.


Otro aspecto importante es su prevención. Las medidas que deben adoptarse para prevenir la tuberculosis son: controlar a todos los contactos que viven con la persona que tiene la enfermedad, colocar a los recién nacidos la vacuna BCG para evitar sus formas graves, cubrirse la boca al toser y estornudar; y enseñar en las escuelas, el barrio y la comunidad que todos debemos luchar contra ella.


Estos consejos son buenos ya que más allá de los grupos descriptos como los más afectados, también tienen riesgo de contagio los bebés, los ancianos y las personas con sistemas inmunitarios débiles, por ejemplo, quienes tienen HIV o diabetes o aquellos que se someten a quimioterapia o a ciertos medicamentos. No obstante, el peligro de contraer la enfermedad es mayor no sólo para quien convive con una persona que tiene la enfermedad, sino también para los que viven en condiciones insalubres o de hacinamiento y para los que padecen desnutrición.


No cabe duda que la tuberculosis tiene estrecha relación con la población que más carencias tiene y por ende, menos calidad de vida. El hacinamiento y las condiciones insalubres suelen ser dos flagelos a los que se enfrenta gran parte de la población rural de nuestra provincia, tanto más si se trata de obreros golondrina. Sólo un estricto control sobre sus formas de trabajo y de vida, más eficientes medidas preventivas de salud, podrán garantizar una lucha efectiva contra la enfermedad.


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Protegen de la tuberculosis a trabajadores rurales

Si bien es curable y prevenible, la tuberculosis es la responsable de la muerte de alrededor de 2 millones de personas al año en el mundo, por lo que constituye uno de los principales problemas de salud pública, tanto entre países como hacia el interior de ellos.

En la Argentina se registra un leve descenso de notificaciones con respecto a lo observado en años anteriores, pero existe una considerable brecha entre diferentes jurisdicciones del país, con elevada concentración de casos en provincias como Salta, Jujuy y Formosa, cuyas tasas duplican la media nacional; a su vez, la provincia de Buenos Aires y su Ciudad Autónoma notifican la mitad de los casos de todo el país. Por otro lado, los más afectados son los grupos sociales más vulnerables: jóvenes adultos entre los 24 y los 34 años, mujeres entre 15 y 44 años; y población con condiciones sociales desfavorables.

En estos grupos los casos de tuberculosis pueden permanecer un tiempo variable antes de diagnosticarse en forma correcta y de iniciar el tratamiento de la enfermedad. Durante este lapso, estas personas constituyen fuentes de diseminación de la enfermedad entre la población san y a su vez, aquellos que compartan más tiempo con enfermos no detectados y sin tratamiento tendrán más riesgo de infectarse y/o de enfermar.

La presencia del bacilo de la tuberculosis es una condición necesaria pero no suficiente para que ocurra la infección en una persona. Otros determinantes, como la condición nutricional e inmunitaria, las condiciones de hacinamiento, la escasa ventilación y la falta de higiene, entre otros, contribuyen a aumentar la probabilidad de que, en presencia del bacilo, ocurra la infección y en posterior, la enfermedad.

En síntesis, la distribución desigual de la tuberculosis se asocia a determinantes sociales para identificar las áreas y los grupos de población que concentran mayor cantidad de casos y que están más expuestos a contraer la enfermedad en el futuro. En Mendoza, esos grupos de riesgo se concentran en primer lugar en Tupungato, luego en Lavalle y después en Luján, Tunuyán y San Carlos.

Por ello, la provincia, a través del Programa Nacional de Tuberculosis, dicta talleres a trabajadores rurales con el objetivo de concientizarlos sobre la enfermedad e inducirlos a la consulta precoz para detectarla y tratarla a tiempo; y con ello, a su vez, evitar los contagios y la consecuente propagación de la enfermedad.

Si se tiene en cuenta que las personas más afectadas por ella son los jóvenes, hay que entender que representa un importante impacto en el grupo poblacional motor de la economía en la sociedad y en muchos casos, en la dinámica familiar. Por ello es fundamental conocerla, prevenirla y tratarla a tiempo.

La enfermedad…

La causa la mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones pero puede migrar a otros órganos. Si bien es curable y prevenible, un enfermo puede morir si no recibe tratamiento adecuado y a tiempo. Hay que tener en cuenta que se transmite de persona a persona a través del aire, basta para infectarse que alguien sano inhale los bacilos tuberculosos que un enfermo expulsa al toser, estornudar o escupir.

Sus síntomas más notorios son tos, fiebre, sudores nocturnos, cansancio permanente, dificultad para respirar, expectoración con sangre y pérdida de peso. Estos pueden ser leves durante muchos meses por lo que, en ocasiones, los pacientes tardan en acudir al médico; en estos casos hay riesgos para ellos pero también para las personas a las que pueden transmitirle la bacteria. Los números son contundentes: a lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar de 10 a 15 personas por contacto estrecho. No obstante, cabe aclarar que si un enfermo está en tratamiento no contagia y además, ese contagio no es posible al compartir mate, cubiertos, vasos, entre otros.

Por los motivos expuestos, es conveniente que ante los primeros síntomas se busque atención médica inmediata, no sólo para evitar la propagación sino también porque la tuberculosis es curable si su detección es temprana y el tratamiento es el adecuado. Entonces, hay que recordar que ante la presencia de tos por más de 15 días, es preciso realizar un sencillo estudio que permitirá determinar, de ser necesario, el tratamiento correspondiente. Ambos son gratuitos en todos los centros de salud y hospitales públicos del país.

Otro aspecto importante es su prevención. Las medidas que deben adoptarse para prevenir la tuberculosis son: controlar a todos los contactos que viven con la persona que tiene la enfermedad, colocar a los recién nacidos la vacuna BCG para evitar sus formas graves, cubrirse la boca al toser y estornudar; y enseñar en las escuelas, el barrio y la comunidad que todos debemos luchar contra ella.

Estos consejos son buenos ya que más allá de los grupos descriptos como los más afectados, también tienen riesgo de contagio los bebés, los ancianos y las personas con sistemas inmunitarios débiles, por ejemplo, quienes tienen HIV o diabetes o aquellos que se someten a quimioterapia o a ciertos medicamentos. No obstante, el peligro de contraer la enfermedad es mayor no sólo para quien convive con una persona que tiene la enfermedad, sino también para los que viven en condiciones insalubres o de hacinamiento y para los que padecen desnutrición.

No cabe duda que la tuberculosis tiene estrecha relación con la población que más carencias tiene y por ende, menos calidad de vida. El hacinamiento y las condiciones insalubres suelen ser dos flagelos a los que se enfrenta gran parte de la población rural de nuestra provincia, tanto más si se trata de obreros golondrina. Sólo un estricto control sobre sus formas de trabajo y de vida, más eficientes medidas preventivas de salud, podrán garantizar una lucha efectiva contra la enfermedad.

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