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Por Redacción

Promesas de los presidenciables sobre el crédito hipotecario



Según una nota publicada hoy en Clarín, firmada por el periodista Gustavo Bazzan, en el tramo final de la campaña, los tres candidatos presidenciales que marchan al frente en las encuestas pusieron la cuestión “techo propio” al tope de las promesas electorales. Hasta hablaron de una cifra parecida: sumar, entre unidades nuevas y créditos hipotecarios, planes para acercar soluciones a un millón familias. La vivienda es un tema sensible para los argentinos. Todos quieren ser propietarios y quienes se ven obligados a alquilar sienten que están tirando la plata.


La realidad es que el mercado de créditos hipotecarios se empezó a frenar en 2007, a partir de la espiralización de la inflación. Y se congeló casi por completo desde el mismo momento en que se estableció el cepo cambiario, hace ya cuatro años.


Daniel Scioli, con trazo grueso y sin muchas precisiones, habló de reactivar el crédito hipotecario con tasa fija y en pesos, además de alcanzar un piso de al menos 250.000 viviendas nuevas por año, financiadas con el plan Procrear. La presencia de Diego Bossio en el futuro gabinete hace pensar en que la línea Procrear, financiada con fondos de la ANSeS, será clave.


Mauricio Macri coincidió en el millón de viviendas para un mandato de cuatro años. En sus equipos confían en la fuerte reactivación del crédito hipotecario tomando como modelo lo que se hace en Chile y también en Uruguay. Fijar cuotas acordes a los salarios de las familias y utilizar una unidad de indexación para que las cuotas acompañen la marcha de la inflación y del poder adquisitivo.


“Vamos a ser creíbles fijando metas decrecientes de inflación para cada año, para darle previsibilidad a todo el mundo, a los que toman créditos y a los bancos, que darán esos créditos” dijeron en los equipos de Cambiemos.


En UNA, el partido de Sergio Massa, apuestan a 1,2 millón de viviendas, con créditos en pesos a 20 años y a una tasa de interés máxima del 10% anual.


En cualquier caso, los tres candidatos apuestan a volver a una ecuación famosa en los hoy demonizados años 90. Una cuota igual a un alquiler. En la última década, lo que se vio es que creció la cantidad de inquilinos y ya se hizo común hablar de la inquilinización de la sociedad.


Los planes Procrear intentaron atenuar esa tendencia, pero no fueron muy eficaces en los grandes centros urbanos, por las dificultades para tener un terreno propio.


Como sea, Scioli, Macri y Massa apuntan a un tema hipersensible para la clase media y media baja. Y lo hacen después de una década en que prácticamente desapareció el crédito hipotecario. Hoy la inflación hace imposible rearmar el mercado del crédito. Los salarios necesarios para calificar a un préstamos deben ser altísimos para una sociedad donde las familias tienen ingresos promedio que no superan los 15.000 pesos.


Según un informe de Reporte Inmobiliario, el esfuerzo salarial medido en años para la compra de una unidad de 2 ambientes usada de 40 m2 en la ciudad de Buenos Aires es hoy de 7 años. Es decir, se necesitan los salarios completos de 7 años para pagar ese departamento. En los años 90, esa relación era de apenas 3 años.


Por eso en el sector de las inmobiliarias creen que el proceso será lento. Los precios de los departamentos no bajaron, pero obviamente si las tasas caen y se dan préstamos a 20 o 30 años, la cuota se pone al alcance de la clase media. Será cuestión de esperar./ Fuente: Clarin


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Promesas de los presidenciables sobre el crédito hipotecario

Según una nota publicada hoy en Clarín, firmada por el periodista Gustavo Bazzan, en el tramo final de la campaña, los tres candidatos presidenciales que marchan al frente en las encuestas pusieron la cuestión “techo propio” al tope de las promesas electorales. Hasta hablaron de una cifra parecida: sumar, entre unidades nuevas y créditos hipotecarios, planes para acercar soluciones a un millón familias. La vivienda es un tema sensible para los argentinos. Todos quieren ser propietarios y quienes se ven obligados a alquilar sienten que están tirando la plata.

La realidad es que el mercado de créditos hipotecarios se empezó a frenar en 2007, a partir de la espiralización de la inflación. Y se congeló casi por completo desde el mismo momento en que se estableció el cepo cambiario, hace ya cuatro años.

Daniel Scioli, con trazo grueso y sin muchas precisiones, habló de reactivar el crédito hipotecario con tasa fija y en pesos, además de alcanzar un piso de al menos 250.000 viviendas nuevas por año, financiadas con el plan Procrear. La presencia de Diego Bossio en el futuro gabinete hace pensar en que la línea Procrear, financiada con fondos de la ANSeS, será clave.

Mauricio Macri coincidió en el millón de viviendas para un mandato de cuatro años. En sus equipos confían en la fuerte reactivación del crédito hipotecario tomando como modelo lo que se hace en Chile y también en Uruguay. Fijar cuotas acordes a los salarios de las familias y utilizar una unidad de indexación para que las cuotas acompañen la marcha de la inflación y del poder adquisitivo.

“Vamos a ser creíbles fijando metas decrecientes de inflación para cada año, para darle previsibilidad a todo el mundo, a los que toman créditos y a los bancos, que darán esos créditos” dijeron en los equipos de Cambiemos.

En UNA, el partido de Sergio Massa, apuestan a 1,2 millón de viviendas, con créditos en pesos a 20 años y a una tasa de interés máxima del 10% anual.

En cualquier caso, los tres candidatos apuestan a volver a una ecuación famosa en los hoy demonizados años 90. Una cuota igual a un alquiler. En la última década, lo que se vio es que creció la cantidad de inquilinos y ya se hizo común hablar de la inquilinización de la sociedad.

Los planes Procrear intentaron atenuar esa tendencia, pero no fueron muy eficaces en los grandes centros urbanos, por las dificultades para tener un terreno propio.

Como sea, Scioli, Macri y Massa apuntan a un tema hipersensible para la clase media y media baja. Y lo hacen después de una década en que prácticamente desapareció el crédito hipotecario. Hoy la inflación hace imposible rearmar el mercado del crédito. Los salarios necesarios para calificar a un préstamos deben ser altísimos para una sociedad donde las familias tienen ingresos promedio que no superan los 15.000 pesos.

Según un informe de Reporte Inmobiliario, el esfuerzo salarial medido en años para la compra de una unidad de 2 ambientes usada de 40 m2 en la ciudad de Buenos Aires es hoy de 7 años. Es decir, se necesitan los salarios completos de 7 años para pagar ese departamento. En los años 90, esa relación era de apenas 3 años.

Por eso en el sector de las inmobiliarias creen que el proceso será lento. Los precios de los departamentos no bajaron, pero obviamente si las tasas caen y se dan préstamos a 20 o 30 años, la cuota se pone al alcance de la clase media. Será cuestión de esperar./ Fuente: Clarin

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