Preocupa la nueva modalidad de secuestros virtuales “a la mendocina”
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Por Redacción

Preocupa la nueva modalidad de secuestros virtuales “a la mendocina”



Los primeros secuestros virtuales vía telefónica datan del 2010, y desde ese tiempo a esta parte, las modalidades de engaño para convencer a las posibles víctimas han mutado con la renovación del ‘speech’.


Es que antes, los falsos secuestradores pedían grandes sumas de dinero y decían tener de rehenes a mujeres –para lo que utilizaban un personaje que hacía de “llorona”– y hombres adultos. En cambio, ahora prefieren utilizar el argumento de que capturan a niños en las puertas de las escuelas, clubes e institutos y, paradójicamente, piden muy poco por el rescate con vida.


Según fuentes policiales, estos nuevos argumentos de persuasión son muy efectivos en nuestra provincia, y por lo general tienen origen de difusión en penitenciarías, en las que conseguir un chip telefónico en muy fácil. Además, el trabajo de inteligencia previo por parte de los falsos captores requiere de varias horas de internet, a la que acceden mediante tecnología de resguardo de datos integrados (microchip).


Secuestro virtual, miedo real


Inocentemente, un papá comparte vía Facebook una foto de sus hijos en el marco de un acto escolar con la inscripción “Los granaderos Martín y Lucas del colegio Nº 3.342”. El papá no lo sabe, pero en este simple, y muchas veces cotidiano, impulso está exponiendo la seguridad de su familiar.


A partir de ahí, el procedimiento se inicia durante las largas horas de “descanso” de los internos, en las que estos expertos del discurso verbal buscan “peces” en el vasto océano de internet, donde todos los días miles de personas comparten información íntima sin pensarlo dos veces.


Así, con solo dos datos, los delincuentes ya tienen material suficiente para iniciar el proceso de estafa. Si retomamos el ejemplo inicial, los “investigadores” criminales difunden entre sus pares la publicación para luego conseguir el teléfono –que muchas veces es publicado en Facebook– y concretar de esta manera la amenaza.


Un caso reciente –sucedido el último viernes en un colegio de San José, Guaymallén–, da cuenta de un secuestro virtual desactivado gracias a que la víctima, María Emilia, de 43 años, cortó inmediatamente la comunicación y llamó a la Policía.


Después se supo que 48 horas antes de recibir la intimidación concreta, María había subido una foto a Facebook en donde se la veía junto a su hija de 10 años en la puerta de un conocido colegio católico de la zona. “Me llamaron cerca de las 13, justo cuando mi nena sale de la escuela. Me dijeron que querían $2.500 porque tenían a mi hija secuestrada. Me dijeron su nombre y el colegio desde donde supuestamente la habían secuestrado. Al escuchar todos estos datos correctos, me asusté porque a mi hija la pasa a buscar un transporte escolar y tarda en llegar, pero por suerte me acordé de la foto que había subido, me calmé y corté. Inmediatamente verifiqué que mi hija estuviera bien y después dí aviso a la Policía”, comentó María Emilia a El Ciudadano.


La hija de la entrevistada nunca fue secuestrada, pero la avivada estuvo cerca de concretarse porque la mamá había dado a conocer públicamente nombre, rasgos físicos y colegio de la menor. De otra forma, esto nunca hubiese pasado.


Cortar, mantener la calma y llamar a la Policía


Muchos ciudadanos son engañados diariamente por delincuentes, mediante un simple llamado de teléfono, con el solo objetivo de robarles dinero o elementos de valor diciendo que un familiar fue secuestrado o sufrió un accidente.

Para evitar caer en esta modalidad de hecho delictivo denominado “secuestro virtual”, el Ministerio de Seguridad dio a conocer medidas a seguir para no ser víctimas de estos engaños en caso de recibir una llamada de estas características.


1 – Nunca brinde información personal de algún familiar o actividad que realice, y al mismo tiempo advierta de esta situación al resto de los integrantes de la familia.


2 – Llame a la persona a que se cree fue víctima del presunto secuestro o que sufrió el accidente, siempre manteniendo la calma y utilizando un teléfono alternativo. Si se trata de un niño, llame al adulto a cargo en ese momento.


3 – Corte la llamada con alguna excusa, como batería baja o pérdida de la señal de teléfono.


4- Comuníquese inmediatamente al 911 o a la comisaría más cercana para alertar sobre la situación.


Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano


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Los primeros secuestros virtuales vía telefónica datan del 2010, y desde ese tiempo a esta parte, las modalidades de engaño para convencer a las posibles víctimas han mutado con la renovación del ‘speech’.

Es que antes, los falsos secuestradores pedían grandes sumas de dinero y decían tener de rehenes a mujeres –para lo que utilizaban un personaje que hacía de “llorona”– y hombres adultos. En cambio, ahora prefieren utilizar el argumento de que capturan a niños en las puertas de las escuelas, clubes e institutos y, paradójicamente, piden muy poco por el rescate con vida.

Según fuentes policiales, estos nuevos argumentos de persuasión son muy efectivos en nuestra provincia, y por lo general tienen origen de difusión en penitenciarías, en las que conseguir un chip telefónico en muy fácil. Además, el trabajo de inteligencia previo por parte de los falsos captores requiere de varias horas de internet, a la que acceden mediante tecnología de resguardo de datos integrados (microchip).

Secuestro virtual, miedo real

Inocentemente, un papá comparte vía Facebook una foto de sus hijos en el marco de un acto escolar con la inscripción “Los granaderos Martín y Lucas del colegio Nº 3.342”. El papá no lo sabe, pero en este simple, y muchas veces cotidiano, impulso está exponiendo la seguridad de su familiar.

A partir de ahí, el procedimiento se inicia durante las largas horas de “descanso” de los internos, en las que estos expertos del discurso verbal buscan “peces” en el vasto océano de internet, donde todos los días miles de personas comparten información íntima sin pensarlo dos veces.

Así, con solo dos datos, los delincuentes ya tienen material suficiente para iniciar el proceso de estafa. Si retomamos el ejemplo inicial, los “investigadores” criminales difunden entre sus pares la publicación para luego conseguir el teléfono –que muchas veces es publicado en Facebook– y concretar de esta manera la amenaza.

Un caso reciente –sucedido el último viernes en un colegio de San José, Guaymallén–, da cuenta de un secuestro virtual desactivado gracias a que la víctima, María Emilia, de 43 años, cortó inmediatamente la comunicación y llamó a la Policía.

Después se supo que 48 horas antes de recibir la intimidación concreta, María había subido una foto a Facebook en donde se la veía junto a su hija de 10 años en la puerta de un conocido colegio católico de la zona. “Me llamaron cerca de las 13, justo cuando mi nena sale de la escuela. Me dijeron que querían $2.500 porque tenían a mi hija secuestrada. Me dijeron su nombre y el colegio desde donde supuestamente la habían secuestrado. Al escuchar todos estos datos correctos, me asusté porque a mi hija la pasa a buscar un transporte escolar y tarda en llegar, pero por suerte me acordé de la foto que había subido, me calmé y corté. Inmediatamente verifiqué que mi hija estuviera bien y después dí aviso a la Policía”, comentó María Emilia a El Ciudadano.

La hija de la entrevistada nunca fue secuestrada, pero la avivada estuvo cerca de concretarse porque la mamá había dado a conocer públicamente nombre, rasgos físicos y colegio de la menor. De otra forma, esto nunca hubiese pasado.

Cortar, mantener la calma y llamar a la Policía

Muchos ciudadanos son engañados diariamente por delincuentes, mediante un simple llamado de teléfono, con el solo objetivo de robarles dinero o elementos de valor diciendo que un familiar fue secuestrado o sufrió un accidente.
Para evitar caer en esta modalidad de hecho delictivo denominado “secuestro virtual”, el Ministerio de Seguridad dio a conocer medidas a seguir para no ser víctimas de estos engaños en caso de recibir una llamada de estas características.

1 – Nunca brinde información personal de algún familiar o actividad que realice, y al mismo tiempo advierta de esta situación al resto de los integrantes de la familia.

2 – Llame a la persona a que se cree fue víctima del presunto secuestro o que sufrió el accidente, siempre manteniendo la calma y utilizando un teléfono alternativo. Si se trata de un niño, llame al adulto a cargo en ese momento.

3 – Corte la llamada con alguna excusa, como batería baja o pérdida de la señal de teléfono.

4- Comuníquese inmediatamente al 911 o a la comisaría más cercana para alertar sobre la situación.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano

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