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Prácticas sexuales desprotegidas, principal causa de la infección con VIH/SIDA
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Por Redacción

Prácticas sexuales desprotegidas, principal causa de la infección con VIH/SIDA



El Área de Epidemiología del Ministro de Salud de la provincia presenta el informe 2015 sobre VIH/SIDA, donde se resumen los principales aspectos de la epidemia para avanzar en la comprensión de su comportamiento desde la aparición del primer caso en Mendoza en 1984 a octubre de este año. No obstante, el trabajo se centra en la población afectada hasta 2014 aunque aún no están todos los casos notificados.


Antes de presentar la situación actual es preciso repasar ciertos hitos fundamentales para luego determinar las transformaciones que se suceden desde entonces a octubre 2015: en 1982 se diagnostica el primer caso de VIH/Sida en la Argentina, en el ’84 el primero en Mendoza y en el ’88 el primer caso femenino en nuestro territorio. En 1991 se incorpora el análisis obligatorio de VIH de todo órgano, sangre y/o hemoderivado que se utilice en trasplantes y/o transfusiones; se promulga la Ley Nacional de Sida y se crea la actual Dirección Nacional de Sida y ETS.


Por otra parte, en 1995 comienza el uso de la triterapia antirretroviral para el tratamiento farmacológico del VIH/Sida, un año después se implementa el tratamiento de profilaxis para la prevención de la transmisión vertical y en 1997 se crea por ley el Programa Provincial de Sida de Mendoza. Por último, en 2002, se promulga de la Ley Nacional de obligatoriedad para ofrecer el test de VIH a toda mujer embarazada.


El informe revela los siguientes aspectos fundamentales:



  • Tasas de VIH, SIDA y defunciones desde 1989 a 2013: Desde el año 2000 se profundiza la diferencia entre las tasas de VIH, las de Sida y defunciones. La diferencia entre las tasas de VIH con las de Sida se da a partir de 2007 porque desde entonces se implementan nuevas técnicas de diagnóstico y se intensifica la promoción del testeo voluntario. En síntesis: mientras más temprano el diagnóstico de VIH menos posibilidades de desarrollar Sida y a menos nuevas infecciones con el virus, menos tasas de Sida.


Por otra parte, en este punto las tasas de Sida tienden a acercarse a las de defunciones. Es decir, un diagnóstico tardío se relaciona con una enfermedad marcadora de Sida y sus posibles consecuencias irreversibles. En síntesis: un diagnóstico a tiempo permite evitar el desarrollo de la enfermedad y garantizar calidad de vida.



  • El 95.65 % de la población diagnosticada se encuentra entre los 15 y los 59 años, lo que se relaciona en forma directa con las prácticas sexuales desprotegidas, que son la principal vía de transmisión en esta amplia franja etaria.

  • El sector entre 0 y 14 años responde en totalidad a niños/as infectados por transmisión vertical. Los primeros casos se registran a principios de los ‘90 y disminuyen a partir de 1996 con la aplicación de los protocolos de profilaxis para la transmisión vertical. No obstante y a pesar de ello, aún se diagnostican pequeños con el virus debido al acceso tardío al diagnóstico de la embarazada. Cuando su detección es a tiempo, el tratamiento antirretroviral reduce esta posibilidad a cero en nuestra provincia.


En síntesis: es obligatorio para los médicos y obstetras ofrecer el test a toda mujer en el primer, segundo y tercer trimestre de embarazo.



  • El diagnóstico en personas mayores de 60 años se vincula a transfusiones sanguíneas y hemoderivados; por lo que esta vía de transmisión  se redujo de manera considerable tras la ley que obliga al testeo de ambos para transfusión o trasplante. En síntesis: los nuevos casos en esta franja etaria comienzan a vincularse con su vida sexual y la falta de uso de métodos de protección.

  • Hay una tendencia constante a una mayor participación de la mujer en la epidemia, los datos preliminares dan cuenta de una fémina por cada 1.72 hombres. La principal vía de transmisión de las mujeres son las practicas sexuales desprotegidas. En síntesis: es preciso profundizar la promoción del uso del preservativo y terminar con los mitos y las relaciones de poder de género que impidan el acceso y el uso de protección en las prácticas sexuales femeninas.

  • Si bien la epidemia afecta a todas las franjas etarias, la edad promedio de las personas infectadas es entre 32 y 36 años; las que, en su mayoría, tienen relaciones sexuales sin preservativo. En términos generales, las edades que van entre 20 y 40 años comprenden más del 60 % de los casos tanto para el período 2010/14 como para el año en curso. Desde los ’90 desciende la participación de personas entre 20 y 30 años mientras que asciende la de los mayores de 40. En síntesis: es un mito que a mayor edad menos probabilidades de infección. Hay que instalar pautas de autocuidado y prevención entre adolescentes y adultos. Existe un aumento constante de la edad al momento del diagnóstico, el que a su vez es mayor entre mujeres que hombres. Este aumento implica tanto un descenso de los diagnósticos tardíos como un aumento de la edad al momento de la infección.

  • En los primeros años, el 90 % de las personas infectadas residía en el Gran Mendoza. Al extenderse los servicios de detección a otras partes de la provincia hoy se sabe que las zonas con más incidencia son las más pobladas y urbanas, de allí que el Gran Mendoza Norte registre tasas más altas que la media provincial, incluso más que en el Gran Mendoza Sur. Si bien en todas las regiones hay una tendencia ascendente, es más notoria en el Centro-Oeste.

  • Toda persona, sin importar su nivel de escolaridad, tiene probabilidad de tener infección por VIH. En nuestra provincia, más del 80 % de la población con el virus no finalizó o nunca comenzó un estudio terciario / universitario. En síntesis: es fundamental informar sobre el VIH y su prevención desde el nivel primario para garantizar el acceso al conocimiento sobre el tema.

  • Las políticas públicas, la implementación de leyes y una mayor profilaxis disminuyen las vías de transmisión de la epidemia; por lo que en la actualidad la principal vía responde a las prácticas sexuales desprotegidas. La disminución de transmisión por otras vías se debe al desuso de métodos inyectables para el consumo de drogas recreativas o el uso de material descartable,  la obligatoriedad del testeo de sangre y hemoderivados para transfusión y trasplante; y el uso de tratamientos antirretrovirales  de profilaxis para evitar la infección de madre a hijo. Cabe destacar que los casos que se detectan de transmisión vertical se vinculan embarazadas diagnosticadas durante el parto o el puerperio.

  • Si bien se desarrollan políticas de concientización para el uso de preservativo y para favorecer el acceso gratuito a él, las prácticas sexuales no pueden regularse por ninguna ley o norma escrita por pertenecer al ámbito privado de las personas. Por ende, la decisión de protegerse, o no, depende de motivos personales y socioculturales de cada individuo. Lo cierto es que las prácticas sexuales sin protección constituyen la principal vía de infección de VIH, ya sea que sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales o de hombres con mujeres  trans o travestis. La mayor cantidad de casos se da entre prácticas sexuales heterosexuales, a pesar de ello desde 2010 se observa un descenso de ellas y entre varones bisexuales, y un ascenso entre las prácticas homosexuales. En síntesis: es preciso modificar las estrategias en cuanto  a políticas de sensibilización,  comunicación, prevención y acceso al testeo.


Lo expuesto implica que ninguna población debe ser desatendida como objetivo de las campañas y otras actividades para la sensibilización y prevención del VIH/Sida, en tanto la problemática no es exclusiva de ciertas personas con ciertas prácticas sexuales. Hay que comprender y tomar real conciencia que toda práctica sexual sin protección constituye una situación de vulnerabilidad frente a la epidemia, sin importar cuál es el género, la situación social, el lugar de residencia, ni el nivel educativo.


Otro aspecto a tener en cuenta es que los diagnósticos tardíos son, aún hoy, un problema a resolver. El desarrollo en materia farmacológica permite que una persona con un diagnóstico temprano sostenga su calidad de vida y desarrolle todas sus actividades cotidianas sin sufrir complicaciones o enfermedades oportunistas. Sin embargo, muchas personas acceden a su diagnóstico cuando presentan una enfermedad marcadora de Sida y/o ya están hospitalizados porque estigmas y discriminación las alejan del testeo temprano.  Es decir, mitos, estigma y discriminación son el principal factor en la limitación a un acceso temprano al diagnóstico de la infección por VIH.


Otro aspecto a mejorar refiere a las prácticas clínicas que no solicitan el test de VIH como parte de la rutina de los controles de salud general. Un objetivo es inculcar el pedido de testeo entre los profesionales de salud pero también desterrar en ellos los mismos mitos, estigma y discriminación.


Cualquier persona puede infectarse con VIH, el uso de preservativos es la forma más simple y eficaz para combatir la epidemia. Es una decisión individual que puede modificar en positivo a toda la comunidad.


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Prácticas sexuales desprotegidas, principal causa de la infección con VIH/SIDA

El Área de Epidemiología del Ministro de Salud de la provincia presenta el informe 2015 sobre VIH/SIDA, donde se resumen los principales aspectos de la epidemia para avanzar en la comprensión de su comportamiento desde la aparición del primer caso en Mendoza en 1984 a octubre de este año. No obstante, el trabajo se centra en la población afectada hasta 2014 aunque aún no están todos los casos notificados.

Antes de presentar la situación actual es preciso repasar ciertos hitos fundamentales para luego determinar las transformaciones que se suceden desde entonces a octubre 2015: en 1982 se diagnostica el primer caso de VIH/Sida en la Argentina, en el ’84 el primero en Mendoza y en el ’88 el primer caso femenino en nuestro territorio. En 1991 se incorpora el análisis obligatorio de VIH de todo órgano, sangre y/o hemoderivado que se utilice en trasplantes y/o transfusiones; se promulga la Ley Nacional de Sida y se crea la actual Dirección Nacional de Sida y ETS.

Por otra parte, en 1995 comienza el uso de la triterapia antirretroviral para el tratamiento farmacológico del VIH/Sida, un año después se implementa el tratamiento de profilaxis para la prevención de la transmisión vertical y en 1997 se crea por ley el Programa Provincial de Sida de Mendoza. Por último, en 2002, se promulga de la Ley Nacional de obligatoriedad para ofrecer el test de VIH a toda mujer embarazada.

El informe revela los siguientes aspectos fundamentales:

  • Tasas de VIH, SIDA y defunciones desde 1989 a 2013: Desde el año 2000 se profundiza la diferencia entre las tasas de VIH, las de Sida y defunciones. La diferencia entre las tasas de VIH con las de Sida se da a partir de 2007 porque desde entonces se implementan nuevas técnicas de diagnóstico y se intensifica la promoción del testeo voluntario. En síntesis: mientras más temprano el diagnóstico de VIH menos posibilidades de desarrollar Sida y a menos nuevas infecciones con el virus, menos tasas de Sida.

Por otra parte, en este punto las tasas de Sida tienden a acercarse a las de defunciones. Es decir, un diagnóstico tardío se relaciona con una enfermedad marcadora de Sida y sus posibles consecuencias irreversibles. En síntesis: un diagnóstico a tiempo permite evitar el desarrollo de la enfermedad y garantizar calidad de vida.

  • El 95.65 % de la población diagnosticada se encuentra entre los 15 y los 59 años, lo que se relaciona en forma directa con las prácticas sexuales desprotegidas, que son la principal vía de transmisión en esta amplia franja etaria.
  • El sector entre 0 y 14 años responde en totalidad a niños/as infectados por transmisión vertical. Los primeros casos se registran a principios de los ‘90 y disminuyen a partir de 1996 con la aplicación de los protocolos de profilaxis para la transmisión vertical. No obstante y a pesar de ello, aún se diagnostican pequeños con el virus debido al acceso tardío al diagnóstico de la embarazada. Cuando su detección es a tiempo, el tratamiento antirretroviral reduce esta posibilidad a cero en nuestra provincia.

En síntesis: es obligatorio para los médicos y obstetras ofrecer el test a toda mujer en el primer, segundo y tercer trimestre de embarazo.

  • El diagnóstico en personas mayores de 60 años se vincula a transfusiones sanguíneas y hemoderivados; por lo que esta vía de transmisión  se redujo de manera considerable tras la ley que obliga al testeo de ambos para transfusión o trasplante. En síntesis: los nuevos casos en esta franja etaria comienzan a vincularse con su vida sexual y la falta de uso de métodos de protección.
  • Hay una tendencia constante a una mayor participación de la mujer en la epidemia, los datos preliminares dan cuenta de una fémina por cada 1.72 hombres. La principal vía de transmisión de las mujeres son las practicas sexuales desprotegidas. En síntesis: es preciso profundizar la promoción del uso del preservativo y terminar con los mitos y las relaciones de poder de género que impidan el acceso y el uso de protección en las prácticas sexuales femeninas.
  • Si bien la epidemia afecta a todas las franjas etarias, la edad promedio de las personas infectadas es entre 32 y 36 años; las que, en su mayoría, tienen relaciones sexuales sin preservativo. En términos generales, las edades que van entre 20 y 40 años comprenden más del 60 % de los casos tanto para el período 2010/14 como para el año en curso. Desde los ’90 desciende la participación de personas entre 20 y 30 años mientras que asciende la de los mayores de 40. En síntesis: es un mito que a mayor edad menos probabilidades de infección. Hay que instalar pautas de autocuidado y prevención entre adolescentes y adultos. Existe un aumento constante de la edad al momento del diagnóstico, el que a su vez es mayor entre mujeres que hombres. Este aumento implica tanto un descenso de los diagnósticos tardíos como un aumento de la edad al momento de la infección.
  • En los primeros años, el 90 % de las personas infectadas residía en el Gran Mendoza. Al extenderse los servicios de detección a otras partes de la provincia hoy se sabe que las zonas con más incidencia son las más pobladas y urbanas, de allí que el Gran Mendoza Norte registre tasas más altas que la media provincial, incluso más que en el Gran Mendoza Sur. Si bien en todas las regiones hay una tendencia ascendente, es más notoria en el Centro-Oeste.
  • Toda persona, sin importar su nivel de escolaridad, tiene probabilidad de tener infección por VIH. En nuestra provincia, más del 80 % de la población con el virus no finalizó o nunca comenzó un estudio terciario / universitario. En síntesis: es fundamental informar sobre el VIH y su prevención desde el nivel primario para garantizar el acceso al conocimiento sobre el tema.
  • Las políticas públicas, la implementación de leyes y una mayor profilaxis disminuyen las vías de transmisión de la epidemia; por lo que en la actualidad la principal vía responde a las prácticas sexuales desprotegidas. La disminución de transmisión por otras vías se debe al desuso de métodos inyectables para el consumo de drogas recreativas o el uso de material descartable,  la obligatoriedad del testeo de sangre y hemoderivados para transfusión y trasplante; y el uso de tratamientos antirretrovirales  de profilaxis para evitar la infección de madre a hijo. Cabe destacar que los casos que se detectan de transmisión vertical se vinculan embarazadas diagnosticadas durante el parto o el puerperio.
  • Si bien se desarrollan políticas de concientización para el uso de preservativo y para favorecer el acceso gratuito a él, las prácticas sexuales no pueden regularse por ninguna ley o norma escrita por pertenecer al ámbito privado de las personas. Por ende, la decisión de protegerse, o no, depende de motivos personales y socioculturales de cada individuo. Lo cierto es que las prácticas sexuales sin protección constituyen la principal vía de infección de VIH, ya sea que sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales o de hombres con mujeres  trans o travestis. La mayor cantidad de casos se da entre prácticas sexuales heterosexuales, a pesar de ello desde 2010 se observa un descenso de ellas y entre varones bisexuales, y un ascenso entre las prácticas homosexuales. En síntesis: es preciso modificar las estrategias en cuanto  a políticas de sensibilización,  comunicación, prevención y acceso al testeo.

Lo expuesto implica que ninguna población debe ser desatendida como objetivo de las campañas y otras actividades para la sensibilización y prevención del VIH/Sida, en tanto la problemática no es exclusiva de ciertas personas con ciertas prácticas sexuales. Hay que comprender y tomar real conciencia que toda práctica sexual sin protección constituye una situación de vulnerabilidad frente a la epidemia, sin importar cuál es el género, la situación social, el lugar de residencia, ni el nivel educativo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los diagnósticos tardíos son, aún hoy, un problema a resolver. El desarrollo en materia farmacológica permite que una persona con un diagnóstico temprano sostenga su calidad de vida y desarrolle todas sus actividades cotidianas sin sufrir complicaciones o enfermedades oportunistas. Sin embargo, muchas personas acceden a su diagnóstico cuando presentan una enfermedad marcadora de Sida y/o ya están hospitalizados porque estigmas y discriminación las alejan del testeo temprano.  Es decir, mitos, estigma y discriminación son el principal factor en la limitación a un acceso temprano al diagnóstico de la infección por VIH.

Otro aspecto a mejorar refiere a las prácticas clínicas que no solicitan el test de VIH como parte de la rutina de los controles de salud general. Un objetivo es inculcar el pedido de testeo entre los profesionales de salud pero también desterrar en ellos los mismos mitos, estigma y discriminación.

Cualquier persona puede infectarse con VIH, el uso de preservativos es la forma más simple y eficaz para combatir la epidemia. Es una decisión individual que puede modificar en positivo a toda la comunidad.

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