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Por Redacción

Polémica por la Ley de Educación bonaerense



La polémica reforma educativa dispuesta por el gobierno bonaerense –que contempla la eliminación del 1, 2 y 3 como calificaciones y habilita a los alumnos a llevarse previas– tuvo una rara virtud: quebrar la hegemonía del tema económico en la agenda política de cara a las presidenciales de 2015. En el Día del Maestro, los principales aspirantes a suceder a Cristina Kirchner se vieron obligados a dejar de lado, por un momento, a los holdouts, el default, el dólar y la inflación, y pronunciarse sobre un tema tradicionalmente declamado como prioritario, pero que pocas veces es atendido más allá de las cuestiones presupuestarias y salariales.

El jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri se refirió a la reforma como algo “impensable”, rechazó cualquier posibilidad de implementar algo parecido en la Ciudad. “Estamos totalmente en desacuerdo”, dijo al diario Clarín, y agregó: “Me cuesta creer que con un esquema en el cual todos van a aprobar, estemos dando más posibilidades de futuro”.

El diputado por el Frente Renovador Sergio Massa le reclamó a Scioli que “dé marcha atrás” con la reforma “porque le hace daño a los chicos y docentes, a los que forman en conocimiento y valores, a los que preparan a nuestros chicos para el futuro”. El ex intendente de Tigre aseguró que “incluir” es “darle acceso al conocimiento” a los alumnos y “capacitar a los docentes”. “La educación es un valor central para generar igualdad de oportunidades, pero esa igualdad tiene que ser hacia arriba, nunca hacia abajo”, argumentó.

La diputada nacional de la Coalición Cívica ARI-UNEN Elisa Carrió aseguró que “el PJ bonaerense convirtió las escuelas en asilos” y consideró que “en la provincia de Buenos Aires no se reconoce el mérito, la educación y la formación cultural”.

El jefe de la UCR, Ernesto Sanz, sostuvo que “quienes creen que la educación mejora facilitando pasar de grado, no hacen más que destruir la cultura del esfuerzo” y advirtió que “tiene que aprobar el que se esfuerza, estudia y progresa y tiene que tener otra oportunidad el que no lo hace, pero nunca ser promovido sin más”.

Por su parte, el gobernador bonaerense Daniel Scioli defendió los cambios impulsados por su administración, argumentando que el tema “no es nuevo”, pero sus contrincantes buscan “utilizarlo políticamente”. “Las reformas tienen que ver con la discusión educativa, la calidad educativa, con bajar los niveles de deserción y generar en estos momentos incentivos y disciplinas”, aclaró el gobernador.

Scioli sostuvo que “se está buscando su utilización desde el punto de vista político” y apuntó contra Massa: según explicó, la directora de la cartera de Educación de la Provincia, Nora de Lucía, le informó que la reforma “se viene trabajando desde el 2009 y tuvo el respaldo de todas las fuerzas políticas, pero ahora (Massa) dice que no sabía o se opone”.

Habrá que esperar para ver si la declamada preocupación por la calidad educativa gana protagonismo en el debate político, o si se apaga con el correr de los días y se archiva hasta febrero, cuando comience la próxima paritaria docente.


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Polémica por la Ley de Educación bonaerense

La polémica reforma educativa dispuesta por el gobierno bonaerense –que contempla la eliminación del 1, 2 y 3 como calificaciones y habilita a los alumnos a llevarse previas– tuvo una rara virtud: quebrar la hegemonía del tema económico en la agenda política de cara a las presidenciales de 2015. En el Día del Maestro, los principales aspirantes a suceder a Cristina Kirchner se vieron obligados a dejar de lado, por un momento, a los holdouts, el default, el dólar y la inflación, y pronunciarse sobre un tema tradicionalmente declamado como prioritario, pero que pocas veces es atendido más allá de las cuestiones presupuestarias y salariales.
El jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri se refirió a la reforma como algo “impensable”, rechazó cualquier posibilidad de implementar algo parecido en la Ciudad. “Estamos totalmente en desacuerdo”, dijo al diario Clarín, y agregó: “Me cuesta creer que con un esquema en el cual todos van a aprobar, estemos dando más posibilidades de futuro”.
El diputado por el Frente Renovador Sergio Massa le reclamó a Scioli que “dé marcha atrás” con la reforma “porque le hace daño a los chicos y docentes, a los que forman en conocimiento y valores, a los que preparan a nuestros chicos para el futuro”. El ex intendente de Tigre aseguró que “incluir” es “darle acceso al conocimiento” a los alumnos y “capacitar a los docentes”. “La educación es un valor central para generar igualdad de oportunidades, pero esa igualdad tiene que ser hacia arriba, nunca hacia abajo”, argumentó.
La diputada nacional de la Coalición Cívica ARI-UNEN Elisa Carrió aseguró que “el PJ bonaerense convirtió las escuelas en asilos” y consideró que “en la provincia de Buenos Aires no se reconoce el mérito, la educación y la formación cultural”.
El jefe de la UCR, Ernesto Sanz, sostuvo que “quienes creen que la educación mejora facilitando pasar de grado, no hacen más que destruir la cultura del esfuerzo” y advirtió que “tiene que aprobar el que se esfuerza, estudia y progresa y tiene que tener otra oportunidad el que no lo hace, pero nunca ser promovido sin más”.
Por su parte, el gobernador bonaerense Daniel Scioli defendió los cambios impulsados por su administración, argumentando que el tema “no es nuevo”, pero sus contrincantes buscan “utilizarlo políticamente”. “Las reformas tienen que ver con la discusión educativa, la calidad educativa, con bajar los niveles de deserción y generar en estos momentos incentivos y disciplinas”, aclaró el gobernador.
Scioli sostuvo que “se está buscando su utilización desde el punto de vista político” y apuntó contra Massa: según explicó, la directora de la cartera de Educación de la Provincia, Nora de Lucía, le informó que la reforma “se viene trabajando desde el 2009 y tuvo el respaldo de todas las fuerzas políticas, pero ahora (Massa) dice que no sabía o se opone”.
Habrá que esperar para ver si la declamada preocupación por la calidad educativa gana protagonismo en el debate político, o si se apaga con el correr de los días y se archiva hasta febrero, cuando comience la próxima paritaria docente.

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