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Por Redacción
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Picaduras y mordeduras de insectos



En la vida cotidiana hay muchos y diferentes insectos que pueden ser inocuos para las personas o bien causarles algún daño, y muchos pueden tener una reacción alérgica grave que se conoce como anafilaxia. Ésta provoca complicaciones severas e incluso la muerte, por lo que necesita atención médica con urgencia. Las reacciones graves son capaces de afectar a todo el cuerpo y pueden ocurrir en forma muy rápida, a menudo en cuestión de pocos minutos y sin el tratamiento adecuado pueden ser mortales, por eso es que no hay que dudar en llamar al servicio de emergencias o trasladar a la persona lo más rápido posible a un centro asistencial.


En la época estival es natural dejar buena parte del cuerpo al descubierto para contrarrestar el calor del ambiente, por eso se eleva la posibilidad de recibir algún tipo de picadura o mordedura de insectos o arácnidos propios de la estación, a los que puede encasillarse en dos categorías dentro de los considerados agresivos: por un lado, los venenosos o picadores, entre ellos, avispas, abejas, abejorros, hormigas, arañas y escorpiones; y por otro, los parásitos o chupadores, entre los que se enlistan mosquitos, tábanos, pulgas, chinches, ácaros y garrapatas. Además se diferencian tres tipos de reacciones a las picaduras de insectos:



  • La reacción local intensa siempre es igual, cada vez que un insecto pica a la persona ella manifiesta la misma reacción, que siempre es local pero más intensa que en el resto de las personas. Es la más frecuente en quienes padecen cualquier tipo de alergia pero no es preciso ser alérgico para tenerla. Hay que prestar atención porque la aparición de reacciones locales intensas puede indicar una progresiva sensibilización alérgica.

  • Otro tipo de reacción es la que padecen las personas que son alérgicas declaradas, en ellas es más intensa y reviste un mayor peligro porque la persona se sensibiliza y la reacción pasa de ser local a sistémica, es decir, se extiende con la posibilidad de causar un shock anafiláctico. Es estos casos los síntomas son variados, aparecen a los 15 minutos e incluyen urticaria generalizada (ronchas)e inflamación de cara y cuello, lo que afecta las vías respiratorias y dificulta la respiración.

  • Por su parte la reacción tóxica ocurre en personas que reciben gran cantidad de veneno como consecuencia de picaduras múltiples o bien por donde se localizan, por ejemplo, son peligrosas las que se registran en cabeza y cuello porque más de 40 picaduras de mosquitos o aún menos de avispas pueden implicar un riesgo importante. Además, las picaduras en párpados, labios u otras zonas sensibles, originan una gran reacción local.


Si se tiene en cuenta la frecuencia, las picaduras de los mosquitos son las que causan más problemas, pero son las avispas y las abejas (himenópteros) las más peligrosas:



  • Picadura de mosquitos: es el insecto que más picaduras produce. Aunque su presencia es propia del verano, Mendoza no descansó de él en el invierno. El mosquito ataca para alimentarse mediante la succión de la sangre de sus víctimas, desde el comienzo del crepúsculo hasta la salida del sol. Para succionar atraviesa con su aparato succionador la piel e inocula una sustancia anticoagulante que le permite “chupar” la sangre, es ella la que ocasiona la picazón y la típica roncha. Le atrae el dióxido de carbono,  las sustancias químicas que se desprenden con el sudor y la temperatura corporal. El diagnóstico de su picadura es sencillo porque en el lugar aparece una roncha circular u ovalada. Un dato que puede resultar novedoso para muchos, es que sólo pica el mosquito hembra porque el cuerpo humano tiene una proteína que ella necesita para la formación de sus huevos, mientras que el macho se alimenta de néctar. Las moscas, por su parte, aplican un pequeño mordisco que es imperceptible y que no deja ninguna marca ni provoca reacción alguna.



  • Picadura de abejas, avispas: en el caso de abejas y avispas se sufre un doloroso pinchazo que produce inflamación, urticaria y edema en la zona. Suelen ser las que producen más reacciones alérgicas, muchas de ellas peligrosas y hasta mortales. También son de los insectos que más atacan en verano y lo hacen como método de defensa a lo que ellas consideran una agresión. Cuando la persona no es alérgica sus efectos no son dañinos, pero si lo es, al igual que cuando las picaduras son múltiples o en la zona de la boca o la garganta, siempre hay que acudir al médico.



  • Picadura de pulgas y garrapatas: la de pulgas es fáciles de reconocer porque pican casi en hilera o en grupos y se manifiesta con ronchas centradas por el punto de la picadura. El mayor problema que presenta es de índole sanitario por cuanto transmiten enfermedades al picar. Lo mismo transmiten las garrapatas, además de inocular bajo la piel su saliva con enzimas que generan efectos tóxicos y de provocar lesiones por la acción de sus piezas bucales en la piel. Cabe destacar que estos parásitos si sitúan en la piel del hospedador y se alimentan de su sangre por eso nunca hay que arrancar la garrapata de cuajo ni con pinzas, porque sólo se elimina el cuerpo mientras la cabeza continúa  bajo la piel, con el consiguiente riesgo de infección. Debe retirarse en un centro médico que además controle la lesión.



  • Picadura de chinches: es grande y aislada. Se diferencian de pulgas y mosquitos porque succionan de forma lenta hasta saciarse, incluso aumentan varias veces su volumen tras lo cual se despegan para permanecer en la ropa de cama o las prendas de su víctima para luego picar otra vez.



  • Picadura de araña y escorpión: la que ocasiona la viuda negra o la reclusa parda, es seria y puede ser mortal; no obstante, la mayoría de las picaduras de arañas es inofensiva. Este tipo de picadura es más común de lo que se cree. Puede provocar dolor inmediato o posterior y según la araña, la picadura puede adquirir distintas dimensiones o incluso colores llamativos como el azul. En lo posible, siempre es bueno llevar de manera rápida y segura al arácnido para su identificación, lo mismo con los insectos.  En el caso de los escorpiones, vale decir que permanecen gran parte del día refugiados bajo troncos y rocas. Su picadura provoca fuertes dolores y picazón en la zona afectada y sus alrededores. En población alérgica o si el veneno alcanza el torrente sanguíneo puede producir sudoración, taquicardia, hipotensión y obnubilación.



  • Mordedura de serpiente: cuando es venenosa se caracteriza por la presencia de dos pequeños orificios sangrantes, mientras que cuando no lo es, la mordedura presenta una serie de puntos sangrantes en hilera, sin dolor ni inflamación importante. En lo posible hay que identificar el tipo de animal que causó la mordedura, para ello hay que diferenciar las víboras, que son siempre venenosas, de las culebras, que son en su mayoría inofensivas. Las víboras tienen pupila vertical, cuello pronunciado, escama con quilla, cabeza triangular cubierta de escamas pequeñas y su cuerpo no es muy extenso. Por su parte la culebra presenta pupila redondeada, cuello poco marcado, escama sin quilla, cabeza ovalada y cubierta de escamas grandes en forma de placa; y cuerpo más largo que la víbora. La mordedura de serpiente forma un edema que progresa hacia la extremidad, causa enrojecimiento en torno a los puntos de la mordedura y en casos graves, evoluciona a ampolla o necrosis. La lesión es muy dolorosa e hipersensible a la palpación y movilidad articular. Además, suele producir vómitos, náuseas y mareos, sin embargo, rara vez provoca trastornos respiratorios o cardíacos, excepto por reacción alérgica.



  • Picadura de medusas y anémonas: poseen pequeños aguijones en sus tentáculos que al tocarlos se clavan en la piel y producen ronchas agrupadas en forma lineal. Esta picadura produce dolor intenso, picazón y ronchas. Se recomienda lavar las lesiones con agua salada a temperatura de 50°C y aplicar sobre ellas alcohol de 90° o compresas de amoniaco. Es importante no tocar la zona para evitar que se extienda el veneno y porque pueden quedar tentáculos que dañen aún más. Si no se consigue apaciguar la molestia con agua salada caliente, el frío también es muy recomendable.


Existen síntomas generales tras la picadura de un insecto, los más simples varían de acuerdo con el tipo de insecto y el individuo, pero su manifestación suele incluir dolor localizado, enrojecimiento, hinchazón o picazón, ardor, entumecimiento  u hormigueo. Por otro lado, entre los síntomas que denotan atención inmediata se encuentran: dificultad para respirar, respiración entrecortada o con silbidos; opresión en la garganta o dificultad para tragar, sensación de debilidad y/o progresivo color morado en la piel o los labios. Frente a estas claras evidencias de la picadura de un insecto hay que adherir a medidas generales que suelen ser útiles:



  • Retirar el aguijón si está presente, se puede raspar la zona con la parte posterior de una tarjeta de crédito o algún otro objeto con borde recto. No utilizar pinzas porque pueden apretar el saco del veneno y aumentar su liberación.

  • Lavar muy bien el área con agua y jabón.

  • Cubrir la zona de la picadura con hielo envuelto en un trozo de tela durante 10 minutos, retirar por otros 10 minutos y repetir el proceso.

  • Si se es alérgico a la picadura de insectos o del insecto en cuestión, tomar un antihistamínico o aplicar cremas que reduzcan la picazón.

  • Durante los siguientes días estar atento a señales de infección, como incremento del enrojecimiento, hinchazón o dolor.

  • No aplicar torniquetes.

  • No ingerir estimulantes, aspirinas ni cualquier otro medicamento para el dolor, a menos que el médico lo prescriba. Pueden aplicarse pomadas y lociones con hidrocortisona o calamina, como también remedios naturales sobre la picadura: amoniaco, sal, jugo natural de limón o manzanilla.

  • En el caso de mordedura de serpiente o picadura de escorpión, colocar a la víctima en posición de reposo para que el veneno no se extienda con rapidez, inmovilizar la zona afectada, aplicar frío local para retrasar la absorción del veneno y calmar el dolor; retirar anillos u otros objetos que puedan presionar en caso de edema e inflamación, limpiar y desinfectar la herida; y controlar en forma constante los signos vitales. Es crucial evitar el uso de remedios caseros como incisiones en la herida, cauterizaciones con herramientas, succión del veneno y uso de torniquetes, pues pueden agravar el estado del paciente o poner en peligro a quien lo auxilia.


Si bien los insectos atacan cuando uno menos lo espera o cuando se duerme, hay algunas medidas que pueden prevenir sus picaduras como no provocarlos, evitar los movimientos rápidos y bruscos cerca de colmenas o nidos; intentar no usar perfumes ni ropa con figuras florales o de color oscuro, utilizar repelentes apropiados y ropa protectora; y ser cauteloso al comer en espacios abiertos, en especial al ingerir bebidas azucaradas o en áreas cercanas a depósitos de basura, ya que a menudo atraen a las abejas. La misma recomendación es útil en piscinas y zonas con agua que suelen atraer a estos insectos. Para el cuidado dentro del hogar son efectivas las telas mosquiteras, los insecticidas,  las tabletas mata mosquitos, los espirales y las velas aromáticas de citronela. Para el exterior existen repelentes e insecticidas que no hacen daño a las plantas ni a las mascotas.


Es relevante aclarar que no hay que aplicar ningún tipo de repelente a pequeños menores de dos años porque son más sensibles a las picaduras, es mejor el uso de mosquiteros en cochecitos, cunas, catres o camas. Como refuerzo se pueden colocar en puertas y ventanas ramilletes de romero o eucalipto puesto que son buenos bloqueadores.


Además, aquellas personas que tienen alergias serias a picaduras o mordeduras de insectos deben llevar un botiquín de emergencia que contenga medicación recetada por el médico para contrarrestar efectos nocivos. A los amigos y familiares se les debe enseñar a utilizarlo en caso de no poder hacerlo en forma propia. Es de mucha utilidad portar un brazalete de identificación médica.


Respecto a la prevención de mordedura se serpiente hay que tener en cuenta el uso de pantalones largos y botas con calcetín grueso; no remover malezas con las manos ni levantar piedras o troncos del suelo sin antes asegurarse de que no hay ningún animal peligroso; comprobar que no hay peligro donde se colocan toallas o mantas para descansar y revisar la ropa antes de vestirse.


También se recomienda no manipular ningún animal si no se está seguro de su peligrosidad y de hacerlo, usar protección en las manos. No es que piquen más en verano sino que los insectos son más activos en esta época porque es cuando proliferan, lo que coincide con una mayor actividad también de las personas que buscan darle batalla al calor mediante la realización de actividades al aire libre. Con las precauciones necesarias se puede vivir en forma cómoda y sin molestias este momento del año que renueva energías y que tanto se espera.


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Picaduras y mordeduras de insectos

En la vida cotidiana hay muchos y diferentes insectos que pueden ser inocuos para las personas o bien causarles algún daño, y muchos pueden tener una reacción alérgica grave que se conoce como anafilaxia. Ésta provoca complicaciones severas e incluso la muerte, por lo que necesita atención médica con urgencia. Las reacciones graves son capaces de afectar a todo el cuerpo y pueden ocurrir en forma muy rápida, a menudo en cuestión de pocos minutos y sin el tratamiento adecuado pueden ser mortales, por eso es que no hay que dudar en llamar al servicio de emergencias o trasladar a la persona lo más rápido posible a un centro asistencial.

En la época estival es natural dejar buena parte del cuerpo al descubierto para contrarrestar el calor del ambiente, por eso se eleva la posibilidad de recibir algún tipo de picadura o mordedura de insectos o arácnidos propios de la estación, a los que puede encasillarse en dos categorías dentro de los considerados agresivos: por un lado, los venenosos o picadores, entre ellos, avispas, abejas, abejorros, hormigas, arañas y escorpiones; y por otro, los parásitos o chupadores, entre los que se enlistan mosquitos, tábanos, pulgas, chinches, ácaros y garrapatas. Además se diferencian tres tipos de reacciones a las picaduras de insectos:

  • La reacción local intensa siempre es igual, cada vez que un insecto pica a la persona ella manifiesta la misma reacción, que siempre es local pero más intensa que en el resto de las personas. Es la más frecuente en quienes padecen cualquier tipo de alergia pero no es preciso ser alérgico para tenerla. Hay que prestar atención porque la aparición de reacciones locales intensas puede indicar una progresiva sensibilización alérgica.
  • Otro tipo de reacción es la que padecen las personas que son alérgicas declaradas, en ellas es más intensa y reviste un mayor peligro porque la persona se sensibiliza y la reacción pasa de ser local a sistémica, es decir, se extiende con la posibilidad de causar un shock anafiláctico. Es estos casos los síntomas son variados, aparecen a los 15 minutos e incluyen urticaria generalizada (ronchas)e inflamación de cara y cuello, lo que afecta las vías respiratorias y dificulta la respiración.
  • Por su parte la reacción tóxica ocurre en personas que reciben gran cantidad de veneno como consecuencia de picaduras múltiples o bien por donde se localizan, por ejemplo, son peligrosas las que se registran en cabeza y cuello porque más de 40 picaduras de mosquitos o aún menos de avispas pueden implicar un riesgo importante. Además, las picaduras en párpados, labios u otras zonas sensibles, originan una gran reacción local.

Si se tiene en cuenta la frecuencia, las picaduras de los mosquitos son las que causan más problemas, pero son las avispas y las abejas (himenópteros) las más peligrosas:

  • Picadura de mosquitos: es el insecto que más picaduras produce. Aunque su presencia es propia del verano, Mendoza no descansó de él en el invierno. El mosquito ataca para alimentarse mediante la succión de la sangre de sus víctimas, desde el comienzo del crepúsculo hasta la salida del sol. Para succionar atraviesa con su aparato succionador la piel e inocula una sustancia anticoagulante que le permite “chupar” la sangre, es ella la que ocasiona la picazón y la típica roncha. Le atrae el dióxido de carbono,  las sustancias químicas que se desprenden con el sudor y la temperatura corporal. El diagnóstico de su picadura es sencillo porque en el lugar aparece una roncha circular u ovalada. Un dato que puede resultar novedoso para muchos, es que sólo pica el mosquito hembra porque el cuerpo humano tiene una proteína que ella necesita para la formación de sus huevos, mientras que el macho se alimenta de néctar. Las moscas, por su parte, aplican un pequeño mordisco que es imperceptible y que no deja ninguna marca ni provoca reacción alguna.
  • Picadura de abejas, avispas: en el caso de abejas y avispas se sufre un doloroso pinchazo que produce inflamación, urticaria y edema en la zona. Suelen ser las que producen más reacciones alérgicas, muchas de ellas peligrosas y hasta mortales. También son de los insectos que más atacan en verano y lo hacen como método de defensa a lo que ellas consideran una agresión. Cuando la persona no es alérgica sus efectos no son dañinos, pero si lo es, al igual que cuando las picaduras son múltiples o en la zona de la boca o la garganta, siempre hay que acudir al médico.
  • Picadura de pulgas y garrapatas: la de pulgas es fáciles de reconocer porque pican casi en hilera o en grupos y se manifiesta con ronchas centradas por el punto de la picadura. El mayor problema que presenta es de índole sanitario por cuanto transmiten enfermedades al picar. Lo mismo transmiten las garrapatas, además de inocular bajo la piel su saliva con enzimas que generan efectos tóxicos y de provocar lesiones por la acción de sus piezas bucales en la piel. Cabe destacar que estos parásitos si sitúan en la piel del hospedador y se alimentan de su sangre por eso nunca hay que arrancar la garrapata de cuajo ni con pinzas, porque sólo se elimina el cuerpo mientras la cabeza continúa  bajo la piel, con el consiguiente riesgo de infección. Debe retirarse en un centro médico que además controle la lesión.
  • Picadura de chinches: es grande y aislada. Se diferencian de pulgas y mosquitos porque succionan de forma lenta hasta saciarse, incluso aumentan varias veces su volumen tras lo cual se despegan para permanecer en la ropa de cama o las prendas de su víctima para luego picar otra vez.
  • Picadura de araña y escorpión: la que ocasiona la viuda negra o la reclusa parda, es seria y puede ser mortal; no obstante, la mayoría de las picaduras de arañas es inofensiva. Este tipo de picadura es más común de lo que se cree. Puede provocar dolor inmediato o posterior y según la araña, la picadura puede adquirir distintas dimensiones o incluso colores llamativos como el azul. En lo posible, siempre es bueno llevar de manera rápida y segura al arácnido para su identificación, lo mismo con los insectos.  En el caso de los escorpiones, vale decir que permanecen gran parte del día refugiados bajo troncos y rocas. Su picadura provoca fuertes dolores y picazón en la zona afectada y sus alrededores. En población alérgica o si el veneno alcanza el torrente sanguíneo puede producir sudoración, taquicardia, hipotensión y obnubilación.
  • Mordedura de serpiente: cuando es venenosa se caracteriza por la presencia de dos pequeños orificios sangrantes, mientras que cuando no lo es, la mordedura presenta una serie de puntos sangrantes en hilera, sin dolor ni inflamación importante. En lo posible hay que identificar el tipo de animal que causó la mordedura, para ello hay que diferenciar las víboras, que son siempre venenosas, de las culebras, que son en su mayoría inofensivas. Las víboras tienen pupila vertical, cuello pronunciado, escama con quilla, cabeza triangular cubierta de escamas pequeñas y su cuerpo no es muy extenso. Por su parte la culebra presenta pupila redondeada, cuello poco marcado, escama sin quilla, cabeza ovalada y cubierta de escamas grandes en forma de placa; y cuerpo más largo que la víbora. La mordedura de serpiente forma un edema que progresa hacia la extremidad, causa enrojecimiento en torno a los puntos de la mordedura y en casos graves, evoluciona a ampolla o necrosis. La lesión es muy dolorosa e hipersensible a la palpación y movilidad articular. Además, suele producir vómitos, náuseas y mareos, sin embargo, rara vez provoca trastornos respiratorios o cardíacos, excepto por reacción alérgica.
  • Picadura de medusas y anémonas: poseen pequeños aguijones en sus tentáculos que al tocarlos se clavan en la piel y producen ronchas agrupadas en forma lineal. Esta picadura produce dolor intenso, picazón y ronchas. Se recomienda lavar las lesiones con agua salada a temperatura de 50°C y aplicar sobre ellas alcohol de 90° o compresas de amoniaco. Es importante no tocar la zona para evitar que se extienda el veneno y porque pueden quedar tentáculos que dañen aún más. Si no se consigue apaciguar la molestia con agua salada caliente, el frío también es muy recomendable.

Existen síntomas generales tras la picadura de un insecto, los más simples varían de acuerdo con el tipo de insecto y el individuo, pero su manifestación suele incluir dolor localizado, enrojecimiento, hinchazón o picazón, ardor, entumecimiento  u hormigueo. Por otro lado, entre los síntomas que denotan atención inmediata se encuentran: dificultad para respirar, respiración entrecortada o con silbidos; opresión en la garganta o dificultad para tragar, sensación de debilidad y/o progresivo color morado en la piel o los labios. Frente a estas claras evidencias de la picadura de un insecto hay que adherir a medidas generales que suelen ser útiles:

  • Retirar el aguijón si está presente, se puede raspar la zona con la parte posterior de una tarjeta de crédito o algún otro objeto con borde recto. No utilizar pinzas porque pueden apretar el saco del veneno y aumentar su liberación.
  • Lavar muy bien el área con agua y jabón.
  • Cubrir la zona de la picadura con hielo envuelto en un trozo de tela durante 10 minutos, retirar por otros 10 minutos y repetir el proceso.
  • Si se es alérgico a la picadura de insectos o del insecto en cuestión, tomar un antihistamínico o aplicar cremas que reduzcan la picazón.
  • Durante los siguientes días estar atento a señales de infección, como incremento del enrojecimiento, hinchazón o dolor.
  • No aplicar torniquetes.
  • No ingerir estimulantes, aspirinas ni cualquier otro medicamento para el dolor, a menos que el médico lo prescriba. Pueden aplicarse pomadas y lociones con hidrocortisona o calamina, como también remedios naturales sobre la picadura: amoniaco, sal, jugo natural de limón o manzanilla.
  • En el caso de mordedura de serpiente o picadura de escorpión, colocar a la víctima en posición de reposo para que el veneno no se extienda con rapidez, inmovilizar la zona afectada, aplicar frío local para retrasar la absorción del veneno y calmar el dolor; retirar anillos u otros objetos que puedan presionar en caso de edema e inflamación, limpiar y desinfectar la herida; y controlar en forma constante los signos vitales. Es crucial evitar el uso de remedios caseros como incisiones en la herida, cauterizaciones con herramientas, succión del veneno y uso de torniquetes, pues pueden agravar el estado del paciente o poner en peligro a quien lo auxilia.

Si bien los insectos atacan cuando uno menos lo espera o cuando se duerme, hay algunas medidas que pueden prevenir sus picaduras como no provocarlos, evitar los movimientos rápidos y bruscos cerca de colmenas o nidos; intentar no usar perfumes ni ropa con figuras florales o de color oscuro, utilizar repelentes apropiados y ropa protectora; y ser cauteloso al comer en espacios abiertos, en especial al ingerir bebidas azucaradas o en áreas cercanas a depósitos de basura, ya que a menudo atraen a las abejas. La misma recomendación es útil en piscinas y zonas con agua que suelen atraer a estos insectos. Para el cuidado dentro del hogar son efectivas las telas mosquiteras, los insecticidas,  las tabletas mata mosquitos, los espirales y las velas aromáticas de citronela. Para el exterior existen repelentes e insecticidas que no hacen daño a las plantas ni a las mascotas.

Es relevante aclarar que no hay que aplicar ningún tipo de repelente a pequeños menores de dos años porque son más sensibles a las picaduras, es mejor el uso de mosquiteros en cochecitos, cunas, catres o camas. Como refuerzo se pueden colocar en puertas y ventanas ramilletes de romero o eucalipto puesto que son buenos bloqueadores.

Además, aquellas personas que tienen alergias serias a picaduras o mordeduras de insectos deben llevar un botiquín de emergencia que contenga medicación recetada por el médico para contrarrestar efectos nocivos. A los amigos y familiares se les debe enseñar a utilizarlo en caso de no poder hacerlo en forma propia. Es de mucha utilidad portar un brazalete de identificación médica.

Respecto a la prevención de mordedura se serpiente hay que tener en cuenta el uso de pantalones largos y botas con calcetín grueso; no remover malezas con las manos ni levantar piedras o troncos del suelo sin antes asegurarse de que no hay ningún animal peligroso; comprobar que no hay peligro donde se colocan toallas o mantas para descansar y revisar la ropa antes de vestirse.

También se recomienda no manipular ningún animal si no se está seguro de su peligrosidad y de hacerlo, usar protección en las manos. No es que piquen más en verano sino que los insectos son más activos en esta época porque es cuando proliferan, lo que coincide con una mayor actividad también de las personas que buscan darle batalla al calor mediante la realización de actividades al aire libre. Con las precauciones necesarias se puede vivir en forma cómoda y sin molestias este momento del año que renueva energías y que tanto se espera.

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