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Pensando en el balotaje
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Por Redacción

Pensando en el balotaje



Ni las encuestas ni los políticos más experimentados acertaron con el resultado de la semana pasada, y ya pasada la sorpresa inicial de que Aníbal Fernández perdiera ante María Eugenia Vidal en Buenos Aires, los dos candidatos que quedaron para optar a presidente –Mauricio Macri y Daniel Scioli– sólo piensan en el balotaje.


El jefe de Gobierno porteño dejó de festejar el haber quedado a muy poca distancia del Gobernador bonaerense y éste dejó de lamentar el no poder lograr el porcentaje necesario para proclamarse presidente en la primera vuelta. Ambos saben que estos 20 días que quedan son pocos y que son muchas las cosas que quedan por hacer.


Las consultoras –aunque últimamente han fallado bastante– aseguran un predominio de Cambiemos de cara a la definitiva elección del 22 de noviembre, aunque algunos que conocen de historia política afirman que hay que ir con cuidado y respetar siempre a los peronistas.


Una nueva Mendoza


Nuestra provincia espera el 22 de noviembre con el equipo de Cambiemos consolidado, conducido por Alfredo Cornejo, Julio Cobos y Mauricio Macri. Si hasta Ernesto Sanz se ve reivindicado y recién ahora muchos radicales entienden la decisión del congreso radical de Gualeguaychú, que permitió armar este frente que aparece victorioso y que le dio a los radicales más de 400 intendencias en todo el país, siete de las cuales son capitales de provincia, nada mal para un partido que en un momento no muy lejano parecía extinguirse. Cornejo ya piensa en una nueva Mendoza, ordenada y previsible con una conducción más responsable y eficiente que la de los últimos ocho años. Por su parte, Cobos, luego de la gran elección a senador nacional seguirá traccionando para terminar con el régimen kirchnerista. Macri se dará una vuelta por estos lares el próximo jueves, cuando volverá a prometer ayuda a la provincia, que sin dudas, con un gobierno afín obtendrá más respaldo y beneficios que los obtenidos por Jaque y Pérez juntos.


Bolsa de gatos


Por ahora no parecen reproducirse, como solía decir el General, ya que en una bolsa de gatos hay justicialistas mendocinos peleados sin retorno, pases de facturas y ambiciones de algunos de comandar de ahora en más la resurrección del peronismo mendocino. Por ahora, sólo asoman la cabeza los azules Jorge Jiménez y Alejandro Bermejo, y el tándem sanrafaelino que conforman Omar y Emir Félix.


Luego de la muerte de Juan Carlos Mazzón ya no está la figura del padrino que todo lo arreglaba, y el PJ aparece más errático que nunca, con un Gobernador, ninguneado por propios y extraños. Triste final para quien alguna vez tuvo apetencias nacionales: hoy Paco Pérez no podría ser ni siquiera intendente. Para colmo de males, uno de los que quiere asomar como alternativa de conducción, el palmirense Jorge Tanús, no deja de sorprender con sus engaños de patas cortas. El dirigente provincial –que oculta el destino de sus vacaciones cuando lo sabía todo el mundo– aparece al menos como chiquilín e inmaduro: ya hace unas semanas había cometido un blooper cuando se le preguntó por el poco trabajo en la Legislatura y no tuvo mejor respuesta que decir que el motivo era el año electoral. Además, el camino sinuoso llevado últimamente por Tanús lo pone en una posición bastante difícil como para ser la solución que el PJ mendocino necesita.


Campaña rapidita


Los próximos días mostrarán  una campaña muy parecida a la realizada hasta la semana anterior a la elección nacional. No se esperan grandes cambios, pero sí una actitud agresiva por parte del justicialismo, que ve cómo se le escapa el poder como agua entre los dedos. Seguramente seguirán pegándole a Mauricio Macri, pero salvo que los dirigentes de Cambiemos cometan un grueso error, no se ve cómo harán para impedir un cambio que parece que llegó para quedarse, lo que hoy se puede palpar en la calle y es más que evidente. Es que hay muchos argentinos a los que les cuesta creer que ahora el kirchnerismo votará el 82% para los jubilados y que el Impuesto a las Ganancias será eliminado del sueldo de los trabajadores, cuando hasta hoy no lo ha hecho.


La inflación sigue subiendo como en los últimos años y, al fin de cuentas, lo mejor que le pasó a la economía en estos días es que los mercados subieron con el triunfo de Macri. El aire que se respira es de más oxígeno con la esperanza de que haya menos peleas, que se achique la grieta, que se vuelva a hablar de política sin pelear con el vecino o los parientes y volver a ser creíbles internacionalmente.


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Ni las encuestas ni los políticos más experimentados acertaron con el resultado de la semana pasada, y ya pasada la sorpresa inicial de que Aníbal Fernández perdiera ante María Eugenia Vidal en Buenos Aires, los dos candidatos que quedaron para optar a presidente –Mauricio Macri y Daniel Scioli– sólo piensan en el balotaje.

El jefe de Gobierno porteño dejó de festejar el haber quedado a muy poca distancia del Gobernador bonaerense y éste dejó de lamentar el no poder lograr el porcentaje necesario para proclamarse presidente en la primera vuelta. Ambos saben que estos 20 días que quedan son pocos y que son muchas las cosas que quedan por hacer.

Las consultoras –aunque últimamente han fallado bastante– aseguran un predominio de Cambiemos de cara a la definitiva elección del 22 de noviembre, aunque algunos que conocen de historia política afirman que hay que ir con cuidado y respetar siempre a los peronistas.

Una nueva Mendoza

Nuestra provincia espera el 22 de noviembre con el equipo de Cambiemos consolidado, conducido por Alfredo Cornejo, Julio Cobos y Mauricio Macri. Si hasta Ernesto Sanz se ve reivindicado y recién ahora muchos radicales entienden la decisión del congreso radical de Gualeguaychú, que permitió armar este frente que aparece victorioso y que le dio a los radicales más de 400 intendencias en todo el país, siete de las cuales son capitales de provincia, nada mal para un partido que en un momento no muy lejano parecía extinguirse. Cornejo ya piensa en una nueva Mendoza, ordenada y previsible con una conducción más responsable y eficiente que la de los últimos ocho años. Por su parte, Cobos, luego de la gran elección a senador nacional seguirá traccionando para terminar con el régimen kirchnerista. Macri se dará una vuelta por estos lares el próximo jueves, cuando volverá a prometer ayuda a la provincia, que sin dudas, con un gobierno afín obtendrá más respaldo y beneficios que los obtenidos por Jaque y Pérez juntos.

Bolsa de gatos

Por ahora no parecen reproducirse, como solía decir el General, ya que en una bolsa de gatos hay justicialistas mendocinos peleados sin retorno, pases de facturas y ambiciones de algunos de comandar de ahora en más la resurrección del peronismo mendocino. Por ahora, sólo asoman la cabeza los azules Jorge Jiménez y Alejandro Bermejo, y el tándem sanrafaelino que conforman Omar y Emir Félix.

Luego de la muerte de Juan Carlos Mazzón ya no está la figura del padrino que todo lo arreglaba, y el PJ aparece más errático que nunca, con un Gobernador, ninguneado por propios y extraños. Triste final para quien alguna vez tuvo apetencias nacionales: hoy Paco Pérez no podría ser ni siquiera intendente. Para colmo de males, uno de los que quiere asomar como alternativa de conducción, el palmirense Jorge Tanús, no deja de sorprender con sus engaños de patas cortas. El dirigente provincial –que oculta el destino de sus vacaciones cuando lo sabía todo el mundo– aparece al menos como chiquilín e inmaduro: ya hace unas semanas había cometido un blooper cuando se le preguntó por el poco trabajo en la Legislatura y no tuvo mejor respuesta que decir que el motivo era el año electoral. Además, el camino sinuoso llevado últimamente por Tanús lo pone en una posición bastante difícil como para ser la solución que el PJ mendocino necesita.

Campaña rapidita

Los próximos días mostrarán  una campaña muy parecida a la realizada hasta la semana anterior a la elección nacional. No se esperan grandes cambios, pero sí una actitud agresiva por parte del justicialismo, que ve cómo se le escapa el poder como agua entre los dedos. Seguramente seguirán pegándole a Mauricio Macri, pero salvo que los dirigentes de Cambiemos cometan un grueso error, no se ve cómo harán para impedir un cambio que parece que llegó para quedarse, lo que hoy se puede palpar en la calle y es más que evidente. Es que hay muchos argentinos a los que les cuesta creer que ahora el kirchnerismo votará el 82% para los jubilados y que el Impuesto a las Ganancias será eliminado del sueldo de los trabajadores, cuando hasta hoy no lo ha hecho.

La inflación sigue subiendo como en los últimos años y, al fin de cuentas, lo mejor que le pasó a la economía en estos días es que los mercados subieron con el triunfo de Macri. El aire que se respira es de más oxígeno con la esperanza de que haya menos peleas, que se achique la grieta, que se vuelva a hablar de política sin pelear con el vecino o los parientes y volver a ser creíbles internacionalmente.

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