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Por Redacción

París prohibirá las chimeneas hogareñas



Para los parisinos las veladas al calor del fuego serán dentro de poco un recuerdo del pasado: la utilización de las chimeneas estará prohibida a partir del 1 de enero próximo en la capital francesa y su región. El objetivo de esta prohibición es reducir la emisión de partículas finas, que tienen graves consecuencias para la salud, pero la decisión ha desatado una ola de protestas.


“La emisión de partículas finas del fuego de una chimenea durante varias horas equivale a la de un automóvil clásico cuando circula varios miles de kilómetros”, afirma Julien Assoun, funcionario de los servicios regionales de Medio Ambiente y Energía. En la región parisina (Isla de Francia) hay “100.000 chimeneas abiertas, responsables de 25% de las emisiones de esas partículas, es decir tanto como los automóviles”, argumenta.


Pero esas estadísticas son cuestionadas por el presidente de la asociación interprofesional maderera France Bois forêt, Laurent Denormandie, que critica la decisión, y argumenta que la leña de las chimeneas hogareñas sólo representa el 5% de las emisiones, y la circulación automovilística el 40%.


La asociación de consumidores Que Choisir se unió también a las críticas. Según ella, “39% de las emisiones de partículas finas proceden de la circulación automovilística y 4% de la leña”. También la asociación de deshollinadores de París hizo oír sus críticas, Uno de sus miembros, Thierry Pujo, señaló que “de las 135.000 chimeneas abiertas de París, sólo se utilizan el 10%, y además solamente seis o siete veces por año”.

“Se prende el fuego por placer. No se utilizan como calefacción. Las llamas de la leña se reservan para las fiestas familiares, para Navidad, para algunas reuniones de amigos o para citas románticas”, dijo.


Las autoridades de la región parisina, que por el momento no prevén crear una policía de chimeneas, afirman que no estarán prohibidas las chimeneas equipadas de “inserts”, que permiten cerrar el hogar y reducen el 90% de las emisiones de partículas. Pero con esas puertas, desaparece la magia y la estética del fuego hogareño, argumentan los defensores de la chimeneas abiertas.


“¡Resistencia!”, clama el novelista Pierre Patrolin, que se burla de la decisión de prohibir las chimeneas en vísperas de Navidad.


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París prohibirá las chimeneas hogareñas

Para los parisinos las veladas al calor del fuego serán dentro de poco un recuerdo del pasado: la utilización de las chimeneas estará prohibida a partir del 1 de enero próximo en la capital francesa y su región. El objetivo de esta prohibición es reducir la emisión de partículas finas, que tienen graves consecuencias para la salud, pero la decisión ha desatado una ola de protestas.

“La emisión de partículas finas del fuego de una chimenea durante varias horas equivale a la de un automóvil clásico cuando circula varios miles de kilómetros”, afirma Julien Assoun, funcionario de los servicios regionales de Medio Ambiente y Energía. En la región parisina (Isla de Francia) hay “100.000 chimeneas abiertas, responsables de 25% de las emisiones de esas partículas, es decir tanto como los automóviles”, argumenta.

Pero esas estadísticas son cuestionadas por el presidente de la asociación interprofesional maderera France Bois forêt, Laurent Denormandie, que critica la decisión, y argumenta que la leña de las chimeneas hogareñas sólo representa el 5% de las emisiones, y la circulación automovilística el 40%.

La asociación de consumidores Que Choisir se unió también a las críticas. Según ella, “39% de las emisiones de partículas finas proceden de la circulación automovilística y 4% de la leña”. También la asociación de deshollinadores de París hizo oír sus críticas, Uno de sus miembros, Thierry Pujo, señaló que “de las 135.000 chimeneas abiertas de París, sólo se utilizan el 10%, y además solamente seis o siete veces por año”.
“Se prende el fuego por placer. No se utilizan como calefacción. Las llamas de la leña se reservan para las fiestas familiares, para Navidad, para algunas reuniones de amigos o para citas románticas”, dijo.

Las autoridades de la región parisina, que por el momento no prevén crear una policía de chimeneas, afirman que no estarán prohibidas las chimeneas equipadas de “inserts”, que permiten cerrar el hogar y reducen el 90% de las emisiones de partículas. Pero con esas puertas, desaparece la magia y la estética del fuego hogareño, argumentan los defensores de la chimeneas abiertas.

“¡Resistencia!”, clama el novelista Pierre Patrolin, que se burla de la decisión de prohibir las chimeneas en vísperas de Navidad.

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