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Para el Reino Unido la capacidad militar argentina es casi inexistente
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Por Redacción

Para el Reino Unido la capacidad militar argentina es casi inexistente



Un informe publicado hace escasos días por el portal web “UK Defence”, que se dedica a analizar la actualidad de las fuerzas armadas británicas y dar a conocer los más recientes avances en materia de tecnología militar, se hizo eco de un análisis reciente de los servicios de inteligencia de su “majestad”, donde se detalla que después de un período significativo de deterioro, las fuerzas armadas argentinas han dejado de ser una fuerza militar capaz.


Entre los argumentos que sustentan la antedicha afirmación se hace relevancia en la pérdida, casi completa, de la capacidad de interdicción y defensa del espacio aéreo por parte de la Fuerza Aérea, debido a que el pasado 14 del corriente mes se oficializó, en el 103º aniversario de la creación de esa institución, el inicio de la retirada y desmantelamiento de los cazabombarderos Mirage, tras 43 años de digno servicio.


Esto deja a los “custodios del aire” con sólo dos tipos de aviones, que por sus características responden a misiones más de ataque que de cobertura aérea. Los A-4 skyhawk y los IA-63 Pampa, que también son víctimas de la esterilidad de fondos.


Con respecto a las otras dos fuerzas, Ejército y Armada, el panorama no resulta nada alentador. La Armada Argentina rara vez pone a la mar sus unidades debido a la restricción presupuestaria, en consecuencia se carece también de los repuestos necesarios para mantener en plena operatividad las naves, y a su vez, los sistemas de armas, navegación y detección se encuentran en considerable desactualización.


El informe manifiesta que las tripulaciones de los submarinos, los cuales recientemente fueron beneficiados con una modesta modernización, necesitan por lo menos 100 días de práctica de inmersión al año y lo que se sabe es que las horas de ejercicio sumergido no llega ni al 5% de lo idóneo.


Los cuatro destructores: Almirante Brown, Heroína, La Argentina y Sarandí, manifiestan diferentes problemas en sus turbinas y necesitan repuestos de diferente índole, aparte de las ya manifestadas actualizaciones de sus sistemas. Los analistas sostienen que la capacidad de respuesta de la fuerza de mar se ha reducido a una intermitente presencia de Corbetas y Patrulleras.


La aviación naval, que fuera el “terror” de la Armada británica durante el conflicto de Malvinas también se encuentra muy limitada en sus capacidades funcionales. A la desactualización y veteranía de los A-4 Skyhawk se suma el alto costo de manutención para la reducida escuadrilla de Super Etendard, junto a la falta de repuestos y modernización para esta excelente aeronave, sumado a la ausencia de misiles antibuque exocet, que son el complemento ideal de este cazabombardero en una modalidad de ataque contra objetivos navales.


El Ejército, pese a haber sido el más beneficiado en las partidas presupuestarias en lo que respecta a compra de equipos y repontenciamiento de algunos de sus sistemas de armas, ( tanques y sistemas anti-tanque), sufre de falta de municiones de diferente tipo para el correcto pertrecho y ejercicio de sus efectivos, como así también  de una actualización del equipamiento básico de combate y una casi inexistencia de una capacidad de despliegue helitransportado y aerotransportado.


El informe finaliza diciendo que este cuadro general desalentador atenta de forma significativa contra la doctrina y moral de las fuerzas armadas argentinas y de su personal militar, desalentando el espíritu de férrea vigilancia del territorio que consideran soberano y en consecuencia: diluyendo a “inexistente” alguna posible resistencia o oposición, en la esfera militar, a los intereses de su “Majestad” en los mares del Atlántico Sur.


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Para el Reino Unido la capacidad militar argentina es casi inexistente

Un informe publicado hace escasos días por el portal web “UK Defence”, que se dedica a analizar la actualidad de las fuerzas armadas británicas y dar a conocer los más recientes avances en materia de tecnología militar, se hizo eco de un análisis reciente de los servicios de inteligencia de su “majestad”, donde se detalla que después de un período significativo de deterioro, las fuerzas armadas argentinas han dejado de ser una fuerza militar capaz.

Entre los argumentos que sustentan la antedicha afirmación se hace relevancia en la pérdida, casi completa, de la capacidad de interdicción y defensa del espacio aéreo por parte de la Fuerza Aérea, debido a que el pasado 14 del corriente mes se oficializó, en el 103º aniversario de la creación de esa institución, el inicio de la retirada y desmantelamiento de los cazabombarderos Mirage, tras 43 años de digno servicio.

Esto deja a los “custodios del aire” con sólo dos tipos de aviones, que por sus características responden a misiones más de ataque que de cobertura aérea. Los A-4 skyhawk y los IA-63 Pampa, que también son víctimas de la esterilidad de fondos.

Con respecto a las otras dos fuerzas, Ejército y Armada, el panorama no resulta nada alentador. La Armada Argentina rara vez pone a la mar sus unidades debido a la restricción presupuestaria, en consecuencia se carece también de los repuestos necesarios para mantener en plena operatividad las naves, y a su vez, los sistemas de armas, navegación y detección se encuentran en considerable desactualización.

El informe manifiesta que las tripulaciones de los submarinos, los cuales recientemente fueron beneficiados con una modesta modernización, necesitan por lo menos 100 días de práctica de inmersión al año y lo que se sabe es que las horas de ejercicio sumergido no llega ni al 5% de lo idóneo.

Los cuatro destructores: Almirante Brown, Heroína, La Argentina y Sarandí, manifiestan diferentes problemas en sus turbinas y necesitan repuestos de diferente índole, aparte de las ya manifestadas actualizaciones de sus sistemas. Los analistas sostienen que la capacidad de respuesta de la fuerza de mar se ha reducido a una intermitente presencia de Corbetas y Patrulleras.

La aviación naval, que fuera el “terror” de la Armada británica durante el conflicto de Malvinas también se encuentra muy limitada en sus capacidades funcionales. A la desactualización y veteranía de los A-4 Skyhawk se suma el alto costo de manutención para la reducida escuadrilla de Super Etendard, junto a la falta de repuestos y modernización para esta excelente aeronave, sumado a la ausencia de misiles antibuque exocet, que son el complemento ideal de este cazabombardero en una modalidad de ataque contra objetivos navales.

El Ejército, pese a haber sido el más beneficiado en las partidas presupuestarias en lo que respecta a compra de equipos y repontenciamiento de algunos de sus sistemas de armas, ( tanques y sistemas anti-tanque), sufre de falta de municiones de diferente tipo para el correcto pertrecho y ejercicio de sus efectivos, como así también  de una actualización del equipamiento básico de combate y una casi inexistencia de una capacidad de despliegue helitransportado y aerotransportado.

El informe finaliza diciendo que este cuadro general desalentador atenta de forma significativa contra la doctrina y moral de las fuerzas armadas argentinas y de su personal militar, desalentando el espíritu de férrea vigilancia del territorio que consideran soberano y en consecuencia: diluyendo a “inexistente” alguna posible resistencia o oposición, en la esfera militar, a los intereses de su “Majestad” en los mares del Atlántico Sur.

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