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Por Redacción

Papanicolau gratuito para prevenir el cáncer



El cáncer de cuello de útero refleja con máxima crudeza la desigualdad social en salud. En el mundo se dan 490.000 nuevos casos por año, con más de 270.000 mujeres muertas por su causa; el 85 % de ellas residen en países en vía de desarrollo. Es decir, afecta en mayor medida a mujeres de bajo nivel socioeconómico, socialmente vulnerables, que no acceden a los servicios de prevención y detección. En la Argentina el cáncer cervicouterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres entre 35 y 64 años y por lo general afecta, como en el mundo, a mujeres de bajo nivel socioeconómico. Alrededor de 4.000 casos nuevos se diagnostican cada año y alrededor de 1.800 mujeres mueren por su causa. En Mendoza, se da más en féminas entre 23 y 37 años.

Las mujeres deben conocer qué es y cómo prevenir este cáncer y actuar en consecuencia. Los hombres deben estar al tanto de sus riesgos, estimular a la mujer para que realice los controles correspondientes y protegerla durante las relaciones sexuales.


Qué es el cáncer de cuello de útero

Este cáncer se produce por un crecimiento anormal de las células del cuello del útero. Lo causan algunos tipos de Virus de Papiloma Humano (HPV). El HPV se transmite, por lo general, a través de las relaciones sexuales y en la mayoría de os casos desaparece solo, pero si la infección persiste puede producir lesiones que al paso de los años pueden, a su vez, convertirse en cáncer.


Lesiones precancerosas en el cuello del útero

Son alteraciones de las células causadas por los VPH oncogénicos. Se estima un promedio de 10 años de evolución desde las lesiones precancerosas hasta el cáncer. Existen “de bajo grado” o “de alto grado”. Se considera que recién a partir de estas últimas, aumenta la posibilidad de evolución a un cáncer.


Cuáles son los síntomas

Las lesiones precancerosas y el cáncer en sus estadios tempranos suelen no producir síntomas, a menudo están ausentes hasta que aparece un cáncer invasivo verdadero y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto ocurre, los síntomas más comunes son:

• Sangrado vaginal anormal y/o sangrado después de sostener relaciones sexuales (coito vaginal); sangrado después de la menopausia, sangrado y manchado entre periodos menstruales y/o periodos menstruales que duran más tiempo o con sangrado más profuso de lo usual.

• Una secreción vaginal inusual (la secreción puede contener algo de sangre y puede presentarse entre los periodos o después de la menopausia).

• Dolor durante las relaciones sexuales (coito vaginal).


Se puede prevenir con el Papanicolau

El cáncer de cuello de útero se puede prevenir mediante la realización del Papanicolaou, o PAP, que detecta posibles lesiones en el cuello del útero.

El PAP es una prueba sencilla que no produce dolor y dura sólo unos minutos; además, reduce un 80% la incidencia y la mortalidad por esta enfermedad. Se recomienda hacerlo a toda mujer a partir de los 21 años y en especial a las que están entre los 35 y los 64. Si durante dos años seguidos el resultado del PAP es negativo, se recomienda hacer un PAP cada dos años.

Si el resultado del PAP es anormal o con alteraciones significa que hay algún tipo de lesión que hay que controlar y en caso que sea necesario, tratar. Cabe destacar que se realiza en los centros de salud y hospitales de todo el país y que es gratuito.

Respecto del cáncer uterino, es importante saber que la posibilidad de padecerlo aumenta con la edad, la mayor incidencia y mortalidad por esta causa se da en mujeres mayores de 50 años, por lo tanto después de la menopausia también deben hacerse el PAP.

Por su parte, las mujeres de 70 o más años, que obtuvieron tres o más resultados normales de Papanicolaou y que no tuvieron resultados anormales en los 10 años previos, pueden dejar de hacerse esta prueba. Así mismo las que se sometieron a una extirpación total del útero y del cuello uterino (histerectomía), a menos que la cirugía fuera parte del tratamiento de pre cáncer o cáncer de cuello uterino.

No obstante, las mujeres con histerectomía a las que no se les haya extirpado el cuello uterino, deben continuar realizándose el PAP.


Las lesiones precancerosas se pueden tratar

Por lo general, las de bajo grado no necesitan tratamiento pero es preciso hacer un seguimiento con un PAP cada seis meses. Para las lesiones de alto grado existen diferentes tratamientos y es el médico el que determina cuál es correcto para cada caso.

Hay que destacar que en 2011 nuestro país lanzó la vacunación gratuita para niñas de 11 años con el objetivo de prevenir el contagio del HPV y de garantizar mayor equidad entre los diferentes estamentos sociales. Sin embargo, la vacuna no es la panacea, sólo protege contra el 70 u 80% de los virus que pueden llevar al cáncer de cuello uterino.

Es conveniente saber que se conocen alrededor de 170 tipos de HPV y que la forma más común de contagio es la transmisión sexual; no obstante, hay que tener en cuenta que puede adquirirse de otras maneras, como por ejemplo, elementos contaminados en lugares públicos, compartir ropa íntima, toallas, baños o por contagio de la madre a su hijo durante el parto vaginal.

Por ello se insiste en la necesidad de los controles, ya que se trata de una patología asintomática cuyas lesiones suelen aparecer alrededor de los cinco años posteriores al contagio.


Factores de riesgo

La mayoría de las mujeres se infecta en algún momento de su vida con un tipo de VPH, pero sólo unas pocas desarrollan cáncer. Los factores de riesgo que pueden influir en la posibilidad de que una mujer infectada desarrolle o no cáncer incluyen:

– Edad temprana en el primer coito.

– Edad temprana en el primer parto.

– Alta cantidad de embarazos.

– Fumar.

– No realizarse pruebas de detección ni tratar las lesiones precancerosas.

– Uso a largo plazo de anticonceptivos hormonales.

– Muchas parejas sexuales; parejas de alto riesgo.

– Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) u otra infección de transmisión sexual (herpes o Chlamydia trachomatis).

– Inmunosupresión debido al VIH, otras enfermedades, quimioterapia u otras causas.

Estas señales y síntomas también pueden ser causados por otras condiciones que no son cáncer de cuello uterino.

Por ejemplo, una infección puede causar dolor o sangrado. Aun así, si aparece cualquiera de estos problemas, hay que consultar inmediatamente al médico, aunque se cumpla con pruebas periódicas de PAP. Si es una infección, necesitará tratamiento. De ser cáncer, ignorar los síntomas puede permitir que el cáncer progrese a una etapa más avanzada y que se reduzcan sus probabilidades de un tratamiento eficaz.


¡Hacete el Papanicolau GRATIS!

El Ministerio de Salud provincial está realizando una campaña para la prevención del cáncer de útero y cuello uterino. En este sentido, el programa está a disposición de todas las mujeres de la provincia, quienes pueden obtener su turno en http://www.pap.mendoza.gov.ar/index.php. Por otro lado, se informó que el Hospital Sícoli, de Lavalle, realiza el estudio todos los viernes a mujeres de 35 a 64 años, mientras que el 20 de este mes se harán en Costa de Araujo.


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Papanicolau gratuito para prevenir el cáncer

El cáncer de cuello de útero refleja con máxima crudeza la desigualdad social en salud. En el mundo se dan 490.000 nuevos casos por año, con más de 270.000 mujeres muertas por su causa; el 85 % de ellas residen en países en vía de desarrollo. Es decir, afecta en mayor medida a mujeres de bajo nivel socioeconómico, socialmente vulnerables, que no acceden a los servicios de prevención y detección. En la Argentina el cáncer cervicouterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres entre 35 y 64 años y por lo general afecta, como en el mundo, a mujeres de bajo nivel socioeconómico. Alrededor de 4.000 casos nuevos se diagnostican cada año y alrededor de 1.800 mujeres mueren por su causa. En Mendoza, se da más en féminas entre 23 y 37 años.
Las mujeres deben conocer qué es y cómo prevenir este cáncer y actuar en consecuencia. Los hombres deben estar al tanto de sus riesgos, estimular a la mujer para que realice los controles correspondientes y protegerla durante las relaciones sexuales.

Qué es el cáncer de cuello de útero
Este cáncer se produce por un crecimiento anormal de las células del cuello del útero. Lo causan algunos tipos de Virus de Papiloma Humano (HPV). El HPV se transmite, por lo general, a través de las relaciones sexuales y en la mayoría de os casos desaparece solo, pero si la infección persiste puede producir lesiones que al paso de los años pueden, a su vez, convertirse en cáncer.

Lesiones precancerosas en el cuello del útero
Son alteraciones de las células causadas por los VPH oncogénicos. Se estima un promedio de 10 años de evolución desde las lesiones precancerosas hasta el cáncer. Existen “de bajo grado” o “de alto grado”. Se considera que recién a partir de estas últimas, aumenta la posibilidad de evolución a un cáncer.

Cuáles son los síntomas
Las lesiones precancerosas y el cáncer en sus estadios tempranos suelen no producir síntomas, a menudo están ausentes hasta que aparece un cáncer invasivo verdadero y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto ocurre, los síntomas más comunes son:
• Sangrado vaginal anormal y/o sangrado después de sostener relaciones sexuales (coito vaginal); sangrado después de la menopausia, sangrado y manchado entre periodos menstruales y/o periodos menstruales que duran más tiempo o con sangrado más profuso de lo usual.
• Una secreción vaginal inusual (la secreción puede contener algo de sangre y puede presentarse entre los periodos o después de la menopausia).
• Dolor durante las relaciones sexuales (coito vaginal).

Se puede prevenir con el Papanicolau
El cáncer de cuello de útero se puede prevenir mediante la realización del Papanicolaou, o PAP, que detecta posibles lesiones en el cuello del útero.
El PAP es una prueba sencilla que no produce dolor y dura sólo unos minutos; además, reduce un 80% la incidencia y la mortalidad por esta enfermedad. Se recomienda hacerlo a toda mujer a partir de los 21 años y en especial a las que están entre los 35 y los 64. Si durante dos años seguidos el resultado del PAP es negativo, se recomienda hacer un PAP cada dos años.
Si el resultado del PAP es anormal o con alteraciones significa que hay algún tipo de lesión que hay que controlar y en caso que sea necesario, tratar. Cabe destacar que se realiza en los centros de salud y hospitales de todo el país y que es gratuito.
Respecto del cáncer uterino, es importante saber que la posibilidad de padecerlo aumenta con la edad, la mayor incidencia y mortalidad por esta causa se da en mujeres mayores de 50 años, por lo tanto después de la menopausia también deben hacerse el PAP.
Por su parte, las mujeres de 70 o más años, que obtuvieron tres o más resultados normales de Papanicolaou y que no tuvieron resultados anormales en los 10 años previos, pueden dejar de hacerse esta prueba. Así mismo las que se sometieron a una extirpación total del útero y del cuello uterino (histerectomía), a menos que la cirugía fuera parte del tratamiento de pre cáncer o cáncer de cuello uterino.
No obstante, las mujeres con histerectomía a las que no se les haya extirpado el cuello uterino, deben continuar realizándose el PAP.

Las lesiones precancerosas se pueden tratar
Por lo general, las de bajo grado no necesitan tratamiento pero es preciso hacer un seguimiento con un PAP cada seis meses. Para las lesiones de alto grado existen diferentes tratamientos y es el médico el que determina cuál es correcto para cada caso.
Hay que destacar que en 2011 nuestro país lanzó la vacunación gratuita para niñas de 11 años con el objetivo de prevenir el contagio del HPV y de garantizar mayor equidad entre los diferentes estamentos sociales. Sin embargo, la vacuna no es la panacea, sólo protege contra el 70 u 80% de los virus que pueden llevar al cáncer de cuello uterino.
Es conveniente saber que se conocen alrededor de 170 tipos de HPV y que la forma más común de contagio es la transmisión sexual; no obstante, hay que tener en cuenta que puede adquirirse de otras maneras, como por ejemplo, elementos contaminados en lugares públicos, compartir ropa íntima, toallas, baños o por contagio de la madre a su hijo durante el parto vaginal.
Por ello se insiste en la necesidad de los controles, ya que se trata de una patología asintomática cuyas lesiones suelen aparecer alrededor de los cinco años posteriores al contagio.

Factores de riesgo
La mayoría de las mujeres se infecta en algún momento de su vida con un tipo de VPH, pero sólo unas pocas desarrollan cáncer. Los factores de riesgo que pueden influir en la posibilidad de que una mujer infectada desarrolle o no cáncer incluyen:
– Edad temprana en el primer coito.
– Edad temprana en el primer parto.
– Alta cantidad de embarazos.
– Fumar.
– No realizarse pruebas de detección ni tratar las lesiones precancerosas.
– Uso a largo plazo de anticonceptivos hormonales.
– Muchas parejas sexuales; parejas de alto riesgo.
– Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) u otra infección de transmisión sexual (herpes o Chlamydia trachomatis).
– Inmunosupresión debido al VIH, otras enfermedades, quimioterapia u otras causas.
Estas señales y síntomas también pueden ser causados por otras condiciones que no son cáncer de cuello uterino.
Por ejemplo, una infección puede causar dolor o sangrado. Aun así, si aparece cualquiera de estos problemas, hay que consultar inmediatamente al médico, aunque se cumpla con pruebas periódicas de PAP. Si es una infección, necesitará tratamiento. De ser cáncer, ignorar los síntomas puede permitir que el cáncer progrese a una etapa más avanzada y que se reduzcan sus probabilidades de un tratamiento eficaz.

¡Hacete el Papanicolau GRATIS!
El Ministerio de Salud provincial está realizando una campaña para la prevención del cáncer de útero y cuello uterino. En este sentido, el programa está a disposición de todas las mujeres de la provincia, quienes pueden obtener su turno en http://www.pap.mendoza.gov.ar/index.php. Por otro lado, se informó que el Hospital Sícoli, de Lavalle, realiza el estudio todos los viernes a mujeres de 35 a 64 años, mientras que el 20 de este mes se harán en Costa de Araujo.

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