Pan y carne por las nubes en Mendoza
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Por Redacción
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Pan y carne por las nubes en Mendoza



Diversas asociaciones y cámaras panaderiles del país anunciaron ayer aumentos en el precio de la bolsa de harina, valor que establece el precio final de venta directa de todo producto panificado.


En esta oportunidad –es la tercera vez en el año que sube un producto de materia prima subsidiada–, el kilo de pan alcanzaría la cifra récord de $32 el kilogramo, mientras que la docena de tortitas treparía los $34. Las facturas también incrementan sus costos de producción –a eso se le suma el aumento del combustible y el costo laboral en alza– y llegarían, por primera vez en la historia, a los $50 la docena.


Claro está que muchos de estos incrementos que, como siempre recaen en el consumidor final, tienen origen en la naturalizada especulación de mercado, propia de una cadena de comercio que remarca por fuera de la realidad.


Lo cierto es que el precio de la harina se disparó durante los últimos días alcanzando un techo de $250 en varias provincias del país, entre las que se incluye Mendoza. Esta situación afecta duramente a las pymes y comercios de barrio, primeras víctimas de un panorama empresarial inescrupuloso que se aprovecha del cambio político para sumar rentabilidad con vistas a futuro.


El primero en hablar con los medios sobre el tema fue Emilio Majori, presidente de la Federación Industrial Panaderil, quien consideró que el incremento del pan responde a que, desde hace 20 días, el valor de la harina “se desmadró” y “aumentó el 100%, lo que está influyendo en los costos” de producción. “La bolsa de harina aumentó de $110 o $130 a $240 o $250. Lamentablemente, vamos a tener que trasladar el aumento después de casi 25 días. Además, hace dos años que no existe ningún exabrupto de este tipo en la inflación de los productos farináceos y de la harina. En su momento, acordamos con la Secretaría de Comercio el precio de un pan a $18. Eso luego se fue desmadrando y descolocando”, indicó el representante del sector.


La suba de la bolsa de harina se dio después de que el ahora presidente electo Mauricio Macri prometiera que eliminaría las retenciones al trigo, lo que mejorará sustancialmente el valor de exportación de ese cereal.


Ese plan, que será puesto en marcha en diciembre tras la asunción del jefe de Estado electo, generó una ola de especulación que impactó fuertemente en los precios de algunos productos que conforman la canasta básica de los argentinos.


También los sectores de productos y empresarios que exportan están especulando con una devaluación de alrededor del 40$% del peso después de que integrantes del equipo económico de Macri anunciaran que habrá un tipo de cambio único.


Por su parte, el presidente de la Cámara de Panaderos de La Pampa (provincia que posee gran cantidad de molineras y acopiadoras), Eduardo Duscher, “lo más preocupante es que nadie del actual Gobierno se ha hecho eco” de la suba de la harina “para poder consensuar algún precio con los molineros”, los intermediarios que trasladaron el ajuste a las panaderías.


“Se habla de que los aumentos son por culpa del próximo Gobierno, pero el que está ahora no para nada. Lo bueno sería que el Gobierno que está y los que vienen se sentaran en una mesa. Pero eso no va a pasar”, sostuvo Duscher.


Finalmente, y a modo de conclusión, Majori dijo: “Las circunstancias nos mandan aumentar un 30%. El panadero siempre trata de no aplicar los aumentos que se le vienen, pero no sólo la harina ha aumentado”. Además, al aumentar el combustible, paulatinamente se van incrementando todos los costos de producción y, al respecto, el especialista precisó: “La bolsa de harina subió 120% en quince días. El argumento que nos ponen los molinos es que el productor, si no se le paga más, no quiere vender. Paulatinamente, hay gente que ha aumentado el pan en el mostrador. Hoy lo oficializamos como recomendación un aumento del 30% (para el kilo de pan) y no sabemos si va a seguir aumentando, porque no somos formadores de precios, aplicamos el costo que nos viene para producir”.


Matarifes subieron 33% los costos y el consumidor final los absorbe.


Frigoríficos y matarifes de todo el país aumentaron ayer 33% el kilo de media res puesta en las carnicerías al pasar de $42 a $56, debido a las expectativas de devaluación y el kilo de asado se iría ir a $115.


El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, Alberto Williams, adjudicó el fuerte ajuste en el precio del producto a las “expectativas devaluatorias” y precisó que en el sector creen que el dólar “va a subir a $13 o$14.


“A los productores les viene bien pero a los consumidores no les conviene. Ayer ha pasado a casi $30 el precio en el Mercado de Hacienda, y se anunció otra suba grande para hoy. Si se mantiene no es nada, el problema es si continúan subiendo”, dijo. Por su parte, el comerciante precisó que “a fines de octubre y en el comienzo de noviembre estábamos pagando casi $42 el kilo de media res y hoy nos anuncian a $56, lo que no es un aumento pequeño y repercute en el consumidor. Los frigoríficos y matarifes venden con esos precios y el carnicero pone un margen de utilidad sobre el costo, que puede ser de un 20% o un 30%, según los gastos del comercio que tampoco puede ser muy elevado porque si no, no vende”, finalizó Williams.


Denuncian remarcación “indiscriminada e injustificada”


Federación Económica de Mendoza expresó mediante un comunicado “su preocupación ante al remarcación indiscriminada e injustificada de precios que están sufriendo las Pymes y los comercios de Mendoza por parte de las grandes empresas, que más que formadoras de precios se están comportando como “deformadoras de precios con consecuencias graves también para la población en general”.


“Antes se argumentaba incertidumbre electoral para aplicar las subas. Sin embargo, ya hay presidente electo y gabinete designado, por lo que no encontramos otra justificación que la mera especulación para explicar tales aumentos”, indicaron.


La FEM asegura que las pymes, comercios y productores de las economías regionales no son “formadores de precios”.


La Federación Económica denuncia que durante los últimos años hubo una “concentración económica que se ha dado en desmedro de las pequeñas y medianas empresas y que conspira contra la libre competencia”.


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Diversas asociaciones y cámaras panaderiles del país anunciaron ayer aumentos en el precio de la bolsa de harina, valor que establece el precio final de venta directa de todo producto panificado.

En esta oportunidad –es la tercera vez en el año que sube un producto de materia prima subsidiada–, el kilo de pan alcanzaría la cifra récord de $32 el kilogramo, mientras que la docena de tortitas treparía los $34. Las facturas también incrementan sus costos de producción –a eso se le suma el aumento del combustible y el costo laboral en alza– y llegarían, por primera vez en la historia, a los $50 la docena.

Claro está que muchos de estos incrementos que, como siempre recaen en el consumidor final, tienen origen en la naturalizada especulación de mercado, propia de una cadena de comercio que remarca por fuera de la realidad.

Lo cierto es que el precio de la harina se disparó durante los últimos días alcanzando un techo de $250 en varias provincias del país, entre las que se incluye Mendoza. Esta situación afecta duramente a las pymes y comercios de barrio, primeras víctimas de un panorama empresarial inescrupuloso que se aprovecha del cambio político para sumar rentabilidad con vistas a futuro.

El primero en hablar con los medios sobre el tema fue Emilio Majori, presidente de la Federación Industrial Panaderil, quien consideró que el incremento del pan responde a que, desde hace 20 días, el valor de la harina “se desmadró” y “aumentó el 100%, lo que está influyendo en los costos” de producción. “La bolsa de harina aumentó de $110 o $130 a $240 o $250. Lamentablemente, vamos a tener que trasladar el aumento después de casi 25 días. Además, hace dos años que no existe ningún exabrupto de este tipo en la inflación de los productos farináceos y de la harina. En su momento, acordamos con la Secretaría de Comercio el precio de un pan a $18. Eso luego se fue desmadrando y descolocando”, indicó el representante del sector.

La suba de la bolsa de harina se dio después de que el ahora presidente electo Mauricio Macri prometiera que eliminaría las retenciones al trigo, lo que mejorará sustancialmente el valor de exportación de ese cereal.

Ese plan, que será puesto en marcha en diciembre tras la asunción del jefe de Estado electo, generó una ola de especulación que impactó fuertemente en los precios de algunos productos que conforman la canasta básica de los argentinos.

También los sectores de productos y empresarios que exportan están especulando con una devaluación de alrededor del 40$% del peso después de que integrantes del equipo económico de Macri anunciaran que habrá un tipo de cambio único.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Panaderos de La Pampa (provincia que posee gran cantidad de molineras y acopiadoras), Eduardo Duscher, “lo más preocupante es que nadie del actual Gobierno se ha hecho eco” de la suba de la harina “para poder consensuar algún precio con los molineros”, los intermediarios que trasladaron el ajuste a las panaderías.

“Se habla de que los aumentos son por culpa del próximo Gobierno, pero el que está ahora no para nada. Lo bueno sería que el Gobierno que está y los que vienen se sentaran en una mesa. Pero eso no va a pasar”, sostuvo Duscher.

Finalmente, y a modo de conclusión, Majori dijo: “Las circunstancias nos mandan aumentar un 30%. El panadero siempre trata de no aplicar los aumentos que se le vienen, pero no sólo la harina ha aumentado”. Además, al aumentar el combustible, paulatinamente se van incrementando todos los costos de producción y, al respecto, el especialista precisó: “La bolsa de harina subió 120% en quince días. El argumento que nos ponen los molinos es que el productor, si no se le paga más, no quiere vender. Paulatinamente, hay gente que ha aumentado el pan en el mostrador. Hoy lo oficializamos como recomendación un aumento del 30% (para el kilo de pan) y no sabemos si va a seguir aumentando, porque no somos formadores de precios, aplicamos el costo que nos viene para producir”.

Matarifes subieron 33% los costos y el consumidor final los absorbe.

Frigoríficos y matarifes de todo el país aumentaron ayer 33% el kilo de media res puesta en las carnicerías al pasar de $42 a $56, debido a las expectativas de devaluación y el kilo de asado se iría ir a $115.

El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, Alberto Williams, adjudicó el fuerte ajuste en el precio del producto a las “expectativas devaluatorias” y precisó que en el sector creen que el dólar “va a subir a $13 o$14.

“A los productores les viene bien pero a los consumidores no les conviene. Ayer ha pasado a casi $30 el precio en el Mercado de Hacienda, y se anunció otra suba grande para hoy. Si se mantiene no es nada, el problema es si continúan subiendo”, dijo. Por su parte, el comerciante precisó que “a fines de octubre y en el comienzo de noviembre estábamos pagando casi $42 el kilo de media res y hoy nos anuncian a $56, lo que no es un aumento pequeño y repercute en el consumidor. Los frigoríficos y matarifes venden con esos precios y el carnicero pone un margen de utilidad sobre el costo, que puede ser de un 20% o un 30%, según los gastos del comercio que tampoco puede ser muy elevado porque si no, no vende”, finalizó Williams.

Denuncian remarcación “indiscriminada e injustificada”

Federación Económica de Mendoza expresó mediante un comunicado “su preocupación ante al remarcación indiscriminada e injustificada de precios que están sufriendo las Pymes y los comercios de Mendoza por parte de las grandes empresas, que más que formadoras de precios se están comportando como “deformadoras de precios con consecuencias graves también para la población en general”.

“Antes se argumentaba incertidumbre electoral para aplicar las subas. Sin embargo, ya hay presidente electo y gabinete designado, por lo que no encontramos otra justificación que la mera especulación para explicar tales aumentos”, indicaron.

La FEM asegura que las pymes, comercios y productores de las economías regionales no son “formadores de precios”.

La Federación Económica denuncia que durante los últimos años hubo una “concentración económica que se ha dado en desmedro de las pequeñas y medianas empresas y que conspira contra la libre competencia”.

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