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Por Redacción

Paco “sin códigos”



Sin dudas estamos ante el peor final, para el considerado por todos el peor gobernador que haya tenido nuestra provincia. Esa es la opinión generalizada entre los mendocinos, apenas algunas semanas después de cuando parecía que Paco Pérez se ponía los pantalones largos al reunirse con el gobernador electo para, entre los dos, pelear por un endeudamiento que beneficiaba a ambos y especialmente a la Provincia.


Pero una vez más, como para corroborar todos los comentarios de los pasillos de la Casa de Gobierno, el hombre demostró no tener códigos y prefiere salvarse solo dejándole una bomba de tiempo al próximo gobernador, Alfredo Cornejo. Tener códigos es una cualidad sine qua non para cualquiera que se jacte de ser buena persona; tener códigos es hacer lo que se dice, y ya todos los mendocinos saben que el Gobernador dijo una cosa e hizo otra.


El estupor por esta forma de actuar de Paco Pérez no es solo de los radicales, pues en la misma Casa de Gobierno sus colaboradores, cada vez más desilusionados de él, comentan que siempre fue así, de hacer lo que se le venga en gana. Dicen que las reuniones de Gabinete eran dignas de ser filmadas: cuando algún ministro le hacía alguna recomendación, se podía escuchar los gritos diciendo “Aquí se hace lo que yo diga, con razón o sin razón”.


Otros comentan por lo bajo: “¿Cómo quieren que tenga códigos un hombre sin amigos? Preguntales a sus socios de San Jorge qué opinan de él”. Por estos tiempos, las únicas dos personas en la que se respalda son su mujer, Celina Rodríguez, y el secretario Legal y Técnico, Francisco García Ibáñez, con quien –dicen– hace lo que quiere. Es más, aseguran que el estilo del Paco es ir dejando amigos tirados por el camino, como lo hizo con dos íntimos como Walter Coco Vázquez y Matías Roby.


Peleas puertas adentro:


Las últimas peleas han alejado de su círculo al propio ministro de Hacienda, Juan Gantus, y al asesor Diego Martínez Palau, quienes de a poco empiezan a ver la verdadera cara de Paco Pérez. Por eso es normal que una persona sin remordimientos como el Gobernador, al ser consultado cómo anda, responda: “Bien, mejor que nunca, con mucho ánimo”, como si en la provincia no existiera una verdadera crisis presupuestaria.


Esta situación hace pensar a muchos mendocinos que se está en presencia de lo peor de Pérez, quien se quiere victimizar y no asume sus errores, un Gobernador que no pudo festejar el Día de la Lealtad, algo que precisamente –según algunos allegados– “ha demostrado no tener”.


En fin, un hombre que, por lo que se ve, conduce sólo simbólicamente al justicialismo y está enfrentado con la mayoría de los caciques departamentales y varios legisladores provinciales, quienes hacen llover las críticas sobre él y dudan del “espíritu grande” acuñado por Pérez.


Para sus adentros, Paco debe pensar: “Allá Cornejo y la deuda”, que es lo mismo que olvidarse y desentenderse de todos los mendocinos. Seguramente dentro de siete días será castigado con el voto, y casi con seguridad la parte de la boleta que corresponde al candidato a parlamentario del Mercosur que él integra será la menos votada del PJ.


Mientras tanto, los mendocinos deberemos sufrirlo hasta el 9 de diciembre, y Cornejo aprenderá a no confiar nunca más en un político que sólo quiere salvar su propio pellejo. Ahora vendrán tiempos en que el radicalismo tratará de buscar por otro lado el salvataje que le permita moverse con tranquilidad los primeros días de su mandato.


Por eso, lo único que los ciudadanos desean es que cuando asuma el nuevo Gobierno no se lleve la sorpresa de encontrar una deuda más abultada de lo que dicen.


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Paco “sin códigos”

Sin dudas estamos ante el peor final, para el considerado por todos el peor gobernador que haya tenido nuestra provincia. Esa es la opinión generalizada entre los mendocinos, apenas algunas semanas después de cuando parecía que Paco Pérez se ponía los pantalones largos al reunirse con el gobernador electo para, entre los dos, pelear por un endeudamiento que beneficiaba a ambos y especialmente a la Provincia.

Pero una vez más, como para corroborar todos los comentarios de los pasillos de la Casa de Gobierno, el hombre demostró no tener códigos y prefiere salvarse solo dejándole una bomba de tiempo al próximo gobernador, Alfredo Cornejo. Tener códigos es una cualidad sine qua non para cualquiera que se jacte de ser buena persona; tener códigos es hacer lo que se dice, y ya todos los mendocinos saben que el Gobernador dijo una cosa e hizo otra.

El estupor por esta forma de actuar de Paco Pérez no es solo de los radicales, pues en la misma Casa de Gobierno sus colaboradores, cada vez más desilusionados de él, comentan que siempre fue así, de hacer lo que se le venga en gana. Dicen que las reuniones de Gabinete eran dignas de ser filmadas: cuando algún ministro le hacía alguna recomendación, se podía escuchar los gritos diciendo “Aquí se hace lo que yo diga, con razón o sin razón”.

Otros comentan por lo bajo: “¿Cómo quieren que tenga códigos un hombre sin amigos? Preguntales a sus socios de San Jorge qué opinan de él”. Por estos tiempos, las únicas dos personas en la que se respalda son su mujer, Celina Rodríguez, y el secretario Legal y Técnico, Francisco García Ibáñez, con quien –dicen– hace lo que quiere. Es más, aseguran que el estilo del Paco es ir dejando amigos tirados por el camino, como lo hizo con dos íntimos como Walter Coco Vázquez y Matías Roby.

Peleas puertas adentro:

Las últimas peleas han alejado de su círculo al propio ministro de Hacienda, Juan Gantus, y al asesor Diego Martínez Palau, quienes de a poco empiezan a ver la verdadera cara de Paco Pérez. Por eso es normal que una persona sin remordimientos como el Gobernador, al ser consultado cómo anda, responda: “Bien, mejor que nunca, con mucho ánimo”, como si en la provincia no existiera una verdadera crisis presupuestaria.

Esta situación hace pensar a muchos mendocinos que se está en presencia de lo peor de Pérez, quien se quiere victimizar y no asume sus errores, un Gobernador que no pudo festejar el Día de la Lealtad, algo que precisamente –según algunos allegados– “ha demostrado no tener”.

En fin, un hombre que, por lo que se ve, conduce sólo simbólicamente al justicialismo y está enfrentado con la mayoría de los caciques departamentales y varios legisladores provinciales, quienes hacen llover las críticas sobre él y dudan del “espíritu grande” acuñado por Pérez.

Para sus adentros, Paco debe pensar: “Allá Cornejo y la deuda”, que es lo mismo que olvidarse y desentenderse de todos los mendocinos. Seguramente dentro de siete días será castigado con el voto, y casi con seguridad la parte de la boleta que corresponde al candidato a parlamentario del Mercosur que él integra será la menos votada del PJ.

Mientras tanto, los mendocinos deberemos sufrirlo hasta el 9 de diciembre, y Cornejo aprenderá a no confiar nunca más en un político que sólo quiere salvar su propio pellejo. Ahora vendrán tiempos en que el radicalismo tratará de buscar por otro lado el salvataje que le permita moverse con tranquilidad los primeros días de su mandato.

Por eso, lo único que los ciudadanos desean es que cuando asuma el nuevo Gobierno no se lleve la sorpresa de encontrar una deuda más abultada de lo que dicen.

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