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Por Redacción
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Oyarbide, “el juez más corrupto de la Argentina”




Bajo el título “Corrupción y Democracia en América Latina”, tuvo lugar ayer en el Cannon House Office Building de Washington un foro auspiciado por el Instituto Interamericano para la Democracia, el Foro de las Américas y DLA.

Distintas personalidades destacadas como Alberto Precht, miembro de Transparencia Internacional, entre otras, hicieron un preocupante diagnóstico y plantearon algunas soluciones a ese histórico problema, enquistado en los países de la región.

Precht dio algunos datos alarmantes: recordó que en coimas y sobornos se pierde un 5% del PBI de la economía mundial. Además advirtió que América Latina favorece este tipo de prácticas y que por eso las instituciones carecen en muchos casos de credibilidad.

En este marco, la Argentina fue uno de los casos que se debatieron en el foro. El juez Norberto Oyarbide y el fiscal José María Campagnoli fueron los casos que se exhibieron. Al primero, lo citaron como el magistrado “más corrupto” del país. Mientras que el funcionario judicial fue destacado como un ejemplo del fallido intento del Gobierno por avanzar sobre la Justicia. “En la Argentina, lo alentador es que el intento del Gobierno por avanzar sobre la prensa independiente y la Justicia ha fracasado”, fue una de las conclusiones a las que llegaron los expertos.

La baja calidad democrática e institucional que, según distintos indicadores, presentan Venezuela, Ecuador y Bolivia y, en menor medida, la Argentina, preocupa a la gran mayoría. “Se disfrazan de democracia, pero avanzan sobre las instituciones”, dijo la republicana Ileana Ros-Lehtinen. “No se necesitan mayores pruebas para constatar cómo países, siguiendo prácticas no democráticas cambian sus instituciones para satisfacer sus necesidades políticas, como en los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador”, añadió Ros-Lehtinen. Según la legisladora, “esos mal llamados líderes no creen en el estado de derecho ni en el orden constitucional, las elecciones transparentes ni un sistema judicial imparcial”.

“Es penoso que no se usen los instrumentos existentes para castigar a los funcionarios que expolian a sus pueblos”, agregó Otto Reich, ex secretario adjunto para América latina de George Bush.

Para Guillermo Lousteau, titular del InterAmerican Institute for Democracy, “lo que hay en la Argentina es un saqueo”. Enumeró una serie de casos emblemáticos como la bolsa con dólares encontrada en el despacho de la ex ministra Felisa Miceli, el proceso que sufre Ricardo Jaime y los recientes procesamientos del vicepresidente Amado Boudou.

El periodista español César Vidal definió a la corrupción como “cualquier tipo de desviación de la toma de decisiones, que no se debe ni a la falta de experiencia ni al error humano, sino a lo que uno recibe, ya sea en pago o promesa de ese pago”.

La mayoría de los presentes coincidió en que la denuncia ciudadana es una de las herramientas con las que se cuenta para acabar con este flagelo. “Sólo con el rearme moral de los pueblos y su exigencia a los gobernantes puede plantearse la posibilidad de llegar algún día a tener una región próspera con una democracia plena”, enfatizó Vidal./ Fuente: Infobae.com


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Oyarbide, “el juez más corrupto de la Argentina”

Bajo el título “Corrupción y Democracia en América Latina”, tuvo lugar ayer en el Cannon House Office Building de Washington un foro auspiciado por el Instituto Interamericano para la Democracia, el Foro de las Américas y DLA.
Distintas personalidades destacadas como Alberto Precht, miembro de Transparencia Internacional, entre otras, hicieron un preocupante diagnóstico y plantearon algunas soluciones a ese histórico problema, enquistado en los países de la región.
Precht dio algunos datos alarmantes: recordó que en coimas y sobornos se pierde un 5% del PBI de la economía mundial. Además advirtió que América Latina favorece este tipo de prácticas y que por eso las instituciones carecen en muchos casos de credibilidad.
En este marco, la Argentina fue uno de los casos que se debatieron en el foro. El juez Norberto Oyarbide y el fiscal José María Campagnoli fueron los casos que se exhibieron. Al primero, lo citaron como el magistrado “más corrupto” del país. Mientras que el funcionario judicial fue destacado como un ejemplo del fallido intento del Gobierno por avanzar sobre la Justicia. “En la Argentina, lo alentador es que el intento del Gobierno por avanzar sobre la prensa independiente y la Justicia ha fracasado”, fue una de las conclusiones a las que llegaron los expertos.
La baja calidad democrática e institucional que, según distintos indicadores, presentan Venezuela, Ecuador y Bolivia y, en menor medida, la Argentina, preocupa a la gran mayoría. “Se disfrazan de democracia, pero avanzan sobre las instituciones”, dijo la republicana Ileana Ros-Lehtinen. “No se necesitan mayores pruebas para constatar cómo países, siguiendo prácticas no democráticas cambian sus instituciones para satisfacer sus necesidades políticas, como en los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador”, añadió Ros-Lehtinen. Según la legisladora, “esos mal llamados líderes no creen en el estado de derecho ni en el orden constitucional, las elecciones transparentes ni un sistema judicial imparcial”.
“Es penoso que no se usen los instrumentos existentes para castigar a los funcionarios que expolian a sus pueblos”, agregó Otto Reich, ex secretario adjunto para América latina de George Bush.
Para Guillermo Lousteau, titular del InterAmerican Institute for Democracy, “lo que hay en la Argentina es un saqueo”. Enumeró una serie de casos emblemáticos como la bolsa con dólares encontrada en el despacho de la ex ministra Felisa Miceli, el proceso que sufre Ricardo Jaime y los recientes procesamientos del vicepresidente Amado Boudou.
El periodista español César Vidal definió a la corrupción como “cualquier tipo de desviación de la toma de decisiones, que no se debe ni a la falta de experiencia ni al error humano, sino a lo que uno recibe, ya sea en pago o promesa de ese pago”.
La mayoría de los presentes coincidió en que la denuncia ciudadana es una de las herramientas con las que se cuenta para acabar con este flagelo. “Sólo con el rearme moral de los pueblos y su exigencia a los gobernantes puede plantearse la posibilidad de llegar algún día a tener una región próspera con una democracia plena”, enfatizó Vidal./ Fuente: Infobae.com

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