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Nuestros vientos no son negocio para políticos
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Por Redacción

Nuestros vientos no son negocio para políticos



Hoy, tanto nuestro país como la provincia navegan en un océano de contradicciones con una batería de expresiones entre los que gobiernan, quieren seguir gobernando, los que pretenden volver a gobernar y los que alguna vez quieren gobernar.


Es increíble que se diga que baja la pobreza, mientras nuestros pobres e indigentes se amontonan al compás del crecimiento de precarios asentamientos en todo el país. Que se haga alarde que baja la desocupación, cuando la desinversión, el cierre de fábricas, la crisis del campo y la mezcla explosiva de inflación y recesión están haciendo añicos el estándar de vida de asalariados. Profundizando el empleo en negro y ese inadmisible manoseo de los que viven galopando las osamenta de seres que mantienen a como dé lugar el estado de flotación a sus familias, paro no caer precisamente por debajo de implacable línea de la pobreza.


Todo lo expresado tiene contundente muestrario que pega en el rostro de todo este estado provincial cuyano. Como por ejemplo que un poco más de 4 mil familias de Mendoza cocinan a leña como consecuencia directa del estado en viven muchos mendocinos, es decir indigencia absoluta. Dato que proviene de informes oficiales, necesaria aclaración para demostrar que tanto la nación como la provincia saben muy bien del tema. Donde inadmisiblemente se aplica la metodología de ocultar todo porque así lo indica san política electoral.


Pero, volviendo a eso de utilizar leña. En Mendoza, observando a la gente que utiliza la leña que produce nuestro monte nativo uno nota sin mucho análisis que a nadie, léase gobierno, empresarios o aquellos cerebros que todo lo piensan aquí no se les ocurrió en elevar el nivel de vida de los mendocinos utilizando energías renovables. Las mismas que nos coloca la naturaleza autóctona a diario. Las mismas que desde siempre pudieron demostrar como el sol, vientos, ríos, lagos y arroyos de nuestros glaciares y la tierra fértil pueden transformarse en esos recursos energéticos renovables que tanto necesitamos para hoy, para mañana y para el largo futuro de nuestra generaciones.


¿Cómo puede ser posible que en el mundo se esté avanzando a grandes pasos sobre recursos energéticos renovables?; ¿cómo puede ser posible que la República Federativa del Brasil sea el país sudamericano y por ende latinoamericano que esté ampliamente posesionado sobre un tema que Argentina debería ser de arrolladora avanzada?. Preguntas que tienen inmediatas respuestas cuando uno ve que en el balance de ganancias, las cuentas del mundo en el año 2014 arrojaron la imponente cifra de 440 mil millones de dólares. Que 10 mil millones de dólares se invirtieron en Brasil, mientras que en nuestro país solo se notaron un poco más de 2 mil tres cientos millones de dólares por los pocos aprovechamientos de recursos energéticos renovables. Los mismos que se ubican en la Mesopotamia con la elaboración de biodiesel que se elabora a partir del cultivo de la soja o de colza en provincias como Mendoza y la captación de energía eólica que se produce en el sur patagónico.


Lo increíble que tanto nuestro país como nuestra provincia figuran en los mapas satelitales del mundo, donde expertos y científicos estudian estos lugares. Porque son consideradas zonas propicias con altos niveles de excelencias para producir vientos y por el imponente número de ríos de montaña. Cuestión que hace que uno se pregunte uno y otra vez: ¿cómo puede ser posible que entre productores y vecinos de los oasis productivos no se haya instalado la idea de invertir sobre esos bienes que ellos cuidan y que les darían bienestar y desarrollo? Cara opuesta de lo que ocurre en otros países de América y el mundo, cuando uno nota que en el parque industrial ubicado en el carril Rodríguez Peña se fabrican molinos para producir energía eólica que se importa a diferentes países del orbe. Sobre todo, cuando se cae en la cuenta que en nuestro territorio tenemos “constantes, variados y abundante cantidad de vientos” que de acuerdo a esos estudios científicos son grandes aportes de energía pura y renovable. Siendo como dato sobresaliente para la ciencia del mundo que los vientos que se producen en esta parte de Argentina, sobre todo en Mendoza: “¡son ÚNICOS en el planeta!”. Ni hablar del sol, que aquí en nuestra provincia lo tenemos en un 90 % del año.


Nada de esto se habla en plena campaña y en honor a la verdad nunca se habla. Ni está en los planes de nadie. Aún cuando tenemos un recursos no renovable que tiene punto final a la vuelta de la esquina de un futuro no muy lejano, como es el petróleo. Y, cuando vemos que la gente se está volcando lentamente a lo que el medio ambiente les está brindando. Porque las miradas obtusas no permiten pensar o planificar más allá de esas narices de poderosos intereses sectarios. Porque que quienes gobiernan no poseen en sus planes de campaña encontrar soluciones a largo plazo y elevar el estándar de vida de quienes habitan esta tierra. Ciudadanos a los que se les está negando recibir el sabio y aprovechado desarrollo que dicha tierra y el medio ambiente que la contiene poseen guardados en sus puras y renovables entrañas.


 Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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Nuestros vientos no son negocio para políticos

Hoy, tanto nuestro país como la provincia navegan en un océano de contradicciones con una batería de expresiones entre los que gobiernan, quieren seguir gobernando, los que pretenden volver a gobernar y los que alguna vez quieren gobernar.

Es increíble que se diga que baja la pobreza, mientras nuestros pobres e indigentes se amontonan al compás del crecimiento de precarios asentamientos en todo el país. Que se haga alarde que baja la desocupación, cuando la desinversión, el cierre de fábricas, la crisis del campo y la mezcla explosiva de inflación y recesión están haciendo añicos el estándar de vida de asalariados. Profundizando el empleo en negro y ese inadmisible manoseo de los que viven galopando las osamenta de seres que mantienen a como dé lugar el estado de flotación a sus familias, paro no caer precisamente por debajo de implacable línea de la pobreza.

Todo lo expresado tiene contundente muestrario que pega en el rostro de todo este estado provincial cuyano. Como por ejemplo que un poco más de 4 mil familias de Mendoza cocinan a leña como consecuencia directa del estado en viven muchos mendocinos, es decir indigencia absoluta. Dato que proviene de informes oficiales, necesaria aclaración para demostrar que tanto la nación como la provincia saben muy bien del tema. Donde inadmisiblemente se aplica la metodología de ocultar todo porque así lo indica san política electoral.

Pero, volviendo a eso de utilizar leña. En Mendoza, observando a la gente que utiliza la leña que produce nuestro monte nativo uno nota sin mucho análisis que a nadie, léase gobierno, empresarios o aquellos cerebros que todo lo piensan aquí no se les ocurrió en elevar el nivel de vida de los mendocinos utilizando energías renovables. Las mismas que nos coloca la naturaleza autóctona a diario. Las mismas que desde siempre pudieron demostrar como el sol, vientos, ríos, lagos y arroyos de nuestros glaciares y la tierra fértil pueden transformarse en esos recursos energéticos renovables que tanto necesitamos para hoy, para mañana y para el largo futuro de nuestra generaciones.

¿Cómo puede ser posible que en el mundo se esté avanzando a grandes pasos sobre recursos energéticos renovables?; ¿cómo puede ser posible que la República Federativa del Brasil sea el país sudamericano y por ende latinoamericano que esté ampliamente posesionado sobre un tema que Argentina debería ser de arrolladora avanzada?. Preguntas que tienen inmediatas respuestas cuando uno ve que en el balance de ganancias, las cuentas del mundo en el año 2014 arrojaron la imponente cifra de 440 mil millones de dólares. Que 10 mil millones de dólares se invirtieron en Brasil, mientras que en nuestro país solo se notaron un poco más de 2 mil tres cientos millones de dólares por los pocos aprovechamientos de recursos energéticos renovables. Los mismos que se ubican en la Mesopotamia con la elaboración de biodiesel que se elabora a partir del cultivo de la soja o de colza en provincias como Mendoza y la captación de energía eólica que se produce en el sur patagónico.

Lo increíble que tanto nuestro país como nuestra provincia figuran en los mapas satelitales del mundo, donde expertos y científicos estudian estos lugares. Porque son consideradas zonas propicias con altos niveles de excelencias para producir vientos y por el imponente número de ríos de montaña. Cuestión que hace que uno se pregunte uno y otra vez: ¿cómo puede ser posible que entre productores y vecinos de los oasis productivos no se haya instalado la idea de invertir sobre esos bienes que ellos cuidan y que les darían bienestar y desarrollo? Cara opuesta de lo que ocurre en otros países de América y el mundo, cuando uno nota que en el parque industrial ubicado en el carril Rodríguez Peña se fabrican molinos para producir energía eólica que se importa a diferentes países del orbe. Sobre todo, cuando se cae en la cuenta que en nuestro territorio tenemos “constantes, variados y abundante cantidad de vientos” que de acuerdo a esos estudios científicos son grandes aportes de energía pura y renovable. Siendo como dato sobresaliente para la ciencia del mundo que los vientos que se producen en esta parte de Argentina, sobre todo en Mendoza: “¡son ÚNICOS en el planeta!”. Ni hablar del sol, que aquí en nuestra provincia lo tenemos en un 90 % del año.

Nada de esto se habla en plena campaña y en honor a la verdad nunca se habla. Ni está en los planes de nadie. Aún cuando tenemos un recursos no renovable que tiene punto final a la vuelta de la esquina de un futuro no muy lejano, como es el petróleo. Y, cuando vemos que la gente se está volcando lentamente a lo que el medio ambiente les está brindando. Porque las miradas obtusas no permiten pensar o planificar más allá de esas narices de poderosos intereses sectarios. Porque que quienes gobiernan no poseen en sus planes de campaña encontrar soluciones a largo plazo y elevar el estándar de vida de quienes habitan esta tierra. Ciudadanos a los que se les está negando recibir el sabio y aprovechado desarrollo que dicha tierra y el medio ambiente que la contiene poseen guardados en sus puras y renovables entrañas.

 Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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