De “neoliberales” ni un ápice
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Por Martín Gastañaga

De “neoliberales” ni un ápice

 

La semana que concluyó se presentó en el Congreso nacional el proyecto de Presupuesto 2018 con el que el Ejecutivo planea desenvolver su gestión para el año entrante. La exposición del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne dejó mucha tela para cortar, y los comentarios y opiniones, como no podía ser de otra manera, estuvieron más a tono con las posiciones políticas de cara a octubre que con el contenido real de la llamada Ley de Leyes.

 

Pero lo que se desprende del documento, claramente, es que para el gobierno de Cambiemos el Estado es el actor principal de la economía. Un rápido repaso por algunos datos no deja lugar a dudas. Por supuesto que hay ajuste –las cuentas públicas están lejos de cerrar a partir de una torta contributiva estrecha en relación a las bocas que alimentar, en un país donde las bondades del populismo dejaron millones de personas en la miseria.

 

Es que el equipo económico sigue apostando a que sea la inversión pública la que alimente el crecimiento. En tal sentido se pauta que llegará al 17% del PBI, contra el 15% de los últimos años. En la región, marcando claramente cuanto de verso hubo en los últimos años, se invierte en promedio el 20% del PBI, es decir que aún estamos lejos de poder compararnos con nuestros vecinos, y esos números también costará alcanzarlos. Mirar la infraestructura de nuestro país es la cabal demostración de la desinversión, dejando de lado además cuánto de ese capital se fue por la cloaca de la corrupción.

 

Un comunicado del Ministerio señaló al respecto que “con el objetivo de cumplir con el ambicioso plan de infraestructura pública a nivel Nacional, el Ministerio de Finanzas da a conocer los primeros 50 proyectos que se van a desarrollar bajo la modalidad de Participación Público Privada (PPP). Esto implicará un compromiso de inversión por parte del sector privado de más de US$ 20.000 millones para la concreción de obras de importancia estratégica para el desarrollo del país”. En la presentación de Dujovne, en rigor, las obras presentadas fueron 52, y la cifra de inversión se precisó en US$ 21 mil millones.

 

El sistema elegido es el de PPP, esta mecánica que se pretende establecer y que de hecho en Mendoza se puso en práctica en la recién inaugurada planta energética de Anchoris, antes de estar sancionada la norma. Se prevé, por ejemplo, construir 2.800 kilómetros de autopistas y más de 4.000 de carreteras en un plazo que alcanza al 2020.

 

Además de la obra pública, también se prevé el aumento del gasto social. a contramano de lo que sucede con los subsidios económicos, que se continuarán reduciendo, el gasto social aumenta del 73 al 76% su participación en el gasto primario. Esto quiere decir que el Gobierno destinará más dinero a los programas sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH). Las prestaciones sociales subirán un 22%, por encima de la inflación promedio proyectada para 2018. En la misma línea, el Ministerio de Desarrollo Social no sufrirá recortes, ya que su gasto también crecerá por encima de la inflación.

 

En lo que respecta a nuestra provincia, Los fondos aumentarán de manera significativa, ya que recibirá $35.572 millones, lo que significa un aumento del 23% de la coparticipación federal frente a los 28.868 millones de pesos de este ejercicio. En cuanto a las obras contenidas en el proyecto, figuran ocho, entre las que se destacan el proyecto hidroeléctrico Los Blancos, lao obras para poner en condiciones el tendido ferroviario del corredor Buenos Aires-Mendoza San Martín, la pavimentación de la autopista Ruta Nacional 7 San Martín-Mendoza, entre los más destacados.

 

El proyecto muestra claramente cómo el macrismo considera que el impulso básico del desarrollo al propio Estado. Motorizando las obras con distintas modalidades contractuales, o conteniendo la pobreza con políticas asistenciales, el anunciado desamparo de grandes capas de la población no llega. Al contrario, todos preanuncian tiempos más complejos para las capas medias. Como se ve, de neoliberales ni un ápice.

 

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De “neoliberales” ni un ápice

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La semana que concluyó se presentó en el Congreso nacional el proyecto de Presupuesto 2018 con el que el Ejecutivo planea desenvolver su gestión para el año entrante. La exposición del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne dejó mucha tela para cortar, y los comentarios y opiniones, como no podía ser de otra manera, estuvieron más a tono con las posiciones políticas de cara a octubre que con el contenido real de la llamada Ley de Leyes.

 

Pero lo que se desprende del documento, claramente, es que para el gobierno de Cambiemos el Estado es el actor principal de la economía. Un rápido repaso por algunos datos no deja lugar a dudas. Por supuesto que hay ajuste –las cuentas públicas están lejos de cerrar a partir de una torta contributiva estrecha en relación a las bocas que alimentar, en un país donde las bondades del populismo dejaron millones de personas en la miseria.

 

Es que el equipo económico sigue apostando a que sea la inversión pública la que alimente el crecimiento. En tal sentido se pauta que llegará al 17% del PBI, contra el 15% de los últimos años. En la región, marcando claramente cuanto de verso hubo en los últimos años, se invierte en promedio el 20% del PBI, es decir que aún estamos lejos de poder compararnos con nuestros vecinos, y esos números también costará alcanzarlos. Mirar la infraestructura de nuestro país es la cabal demostración de la desinversión, dejando de lado además cuánto de ese capital se fue por la cloaca de la corrupción.

 

Un comunicado del Ministerio señaló al respecto que “con el objetivo de cumplir con el ambicioso plan de infraestructura pública a nivel Nacional, el Ministerio de Finanzas da a conocer los primeros 50 proyectos que se van a desarrollar bajo la modalidad de Participación Público Privada (PPP). Esto implicará un compromiso de inversión por parte del sector privado de más de US$ 20.000 millones para la concreción de obras de importancia estratégica para el desarrollo del país”. En la presentación de Dujovne, en rigor, las obras presentadas fueron 52, y la cifra de inversión se precisó en US$ 21 mil millones.

 

El sistema elegido es el de PPP, esta mecánica que se pretende establecer y que de hecho en Mendoza se puso en práctica en la recién inaugurada planta energética de Anchoris, antes de estar sancionada la norma. Se prevé, por ejemplo, construir 2.800 kilómetros de autopistas y más de 4.000 de carreteras en un plazo que alcanza al 2020.

 

Además de la obra pública, también se prevé el aumento del gasto social. a contramano de lo que sucede con los subsidios económicos, que se continuarán reduciendo, el gasto social aumenta del 73 al 76% su participación en el gasto primario. Esto quiere decir que el Gobierno destinará más dinero a los programas sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH). Las prestaciones sociales subirán un 22%, por encima de la inflación promedio proyectada para 2018. En la misma línea, el Ministerio de Desarrollo Social no sufrirá recortes, ya que su gasto también crecerá por encima de la inflación.

 

En lo que respecta a nuestra provincia, Los fondos aumentarán de manera significativa, ya que recibirá $35.572 millones, lo que significa un aumento del 23% de la coparticipación federal frente a los 28.868 millones de pesos de este ejercicio. En cuanto a las obras contenidas en el proyecto, figuran ocho, entre las que se destacan el proyecto hidroeléctrico Los Blancos, lao obras para poner en condiciones el tendido ferroviario del corredor Buenos Aires-Mendoza San Martín, la pavimentación de la autopista Ruta Nacional 7 San Martín-Mendoza, entre los más destacados.

 

El proyecto muestra claramente cómo el macrismo considera que el impulso básico del desarrollo al propio Estado. Motorizando las obras con distintas modalidades contractuales, o conteniendo la pobreza con políticas asistenciales, el anunciado desamparo de grandes capas de la población no llega. Al contrario, todos preanuncian tiempos más complejos para las capas medias. Como se ve, de neoliberales ni un ápice.

 

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