"Canelo" Álvarez y Golovkin empataron en la pelea del año
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Por Redacción

"Canelo" Álvarez y Golovkin empataron en la pelea del año

12 asaltos de lucha sin cuartel, de espectáculo real, acabaron sin vencedor ni vencido: nulo en el combate del año por tres cinturones mundiales del peso medio entre dos púgiles de altísimo nivel. El empate registrado en las cartulinas de los jueces puede decepcionar quizás a quienes esperaban de la pelea una clave de futuro: saber quién es el rey en la categoría más equilibrada, pero a la vez hace justicia con la valentía del campeón, Gennady Golovkin, que buscó siempre el KO, y el retador, el mexicano Saúl ‘Canelo’ Álvarez, que contragolpeó con peligro y acabó razonablemente entero, hasta el punto de recuperar la igualdad en los últimos rounds. Golovkin concedió por primera vez algo que no fuera una victoria y deja su palmarés en 37 victorias, un nulo y 0 derrotas, pero retiene sus coronas. Canelo, 49 victorias, dos nulos con éste y una sola derrota, ante Mayweather en 2013, deja claro que es también muy grande.

 

 

Canelo fue el vencedor para uno de los jueces (118-110), Golovkin, tras 18 defensas consecutivas de los cinturones CMB, AMB y FIB del peso medio, fue el mejor para otro de los jueces (115-113), y el tercer juez decretó empate (114-114), abriendo la puerta a un nulo y, quizás, a una revancha que a nadie le disgustaría, porque los dos dejaron el pabellón alto. En el duelo entre el súper pegador que es Golovkin, autor de 23 KO’s consecutivos hasta el año pasado, y el equilibrio de un completo Canelo, no hubo vencedor, al menos rotundo, porque la mayoría de aficionados mexicanos que se dejó oir en el T-Mobile de Las Vegas (22.000 asientos ocupados, lleno hasta la bandera) recibió con desencanto y abucheos la noticia del empate técnico.

 

 

Canelo, con más cartel en Estados Unidos, partía con una bolsa mayor, entre 20 y 25 millones, que la del campeón Golovkin, unos 10 millones. Ocho años más joven (27 por los 35 de ‘GGG’), su esperanza estaba en lograr una pelea larga para resistir la habitual descarga del bombardero kazajo, cuyo plan es unidireccional: buscar el KO, una solución que aplicó al 87 por ciento de sus peleas previas. Lo consiguió el mexicano, aunque no sin apuros: comenzó mejor Canelo, llevándose los dos primeros asaltos con certeras contras, antes de que Golovkin comenzase a sacar lo mejor de su repertorio.

 

La sección central de la pelea fue para el kazajo, sacando rédito cada vez que lograba encerrar en las cuerdas a su rival. Pero esta vez, aunque castigó de lo lindo a Canelo, no encontró la vía del cloroformo, no halló el golpe que pusiera fin a la pelea antes de tiempo, y Canelo volvió a crecer cuando impuso su buen físico y notables piernas ante un rival poco acostumbrado a llegar al límite de la distancia.

 

 

Los últimos asaltos fueron de desgaste y virulencia total, un homenaje al boxeo, cada vez menos acostumbrado a poder ver juntos a dos púgiles de tal talla. Golovkin daba y daba, Canelo encajaba bien y soltaba letales contras, mostrando una resistencia que sorprendió, porque ante la avalancha de golpes del kazajo, cualquier otro boxeador hubier claudicado. No lo hizo Canelo, que justificó su fantástica fama. Y ‘GGG’, lejos de mostrar un boxeo cicatero, fue siempre de cara, porque esa es su forma de pelear. Pero delante tenía una roca.

 

 

Lo mejor para los aficionados al boxeo es que ya huele a revancha. “Por supuesto, quiero otra pelea con él”, dijo inmediatamente Canelo. “¿ves el cinturón? Sigo siendo el campeón, pero sí, quiero pelear otra vez con él”, respondió Golovkin. No hubo KO, no hubo cambio de guardia. Pero el boxeo seguramente vivirá de nuevo este lujo de pelea.

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"Canelo" Álvarez y Golovkin empataron en la pelea del año

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12 asaltos de lucha sin cuartel, de espectáculo real, acabaron sin vencedor ni vencido: nulo en el combate del año por tres cinturones mundiales del peso medio entre dos púgiles de altísimo nivel. El empate registrado en las cartulinas de los jueces puede decepcionar quizás a quienes esperaban de la pelea una clave de futuro: saber quién es el rey en la categoría más equilibrada, pero a la vez hace justicia con la valentía del campeón, Gennady Golovkin, que buscó siempre el KO, y el retador, el mexicano Saúl ‘Canelo’ Álvarez, que contragolpeó con peligro y acabó razonablemente entero, hasta el punto de recuperar la igualdad en los últimos rounds. Golovkin concedió por primera vez algo que no fuera una victoria y deja su palmarés en 37 victorias, un nulo y 0 derrotas, pero retiene sus coronas. Canelo, 49 victorias, dos nulos con éste y una sola derrota, ante Mayweather en 2013, deja claro que es también muy grande.

 

 

Canelo fue el vencedor para uno de los jueces (118-110), Golovkin, tras 18 defensas consecutivas de los cinturones CMB, AMB y FIB del peso medio, fue el mejor para otro de los jueces (115-113), y el tercer juez decretó empate (114-114), abriendo la puerta a un nulo y, quizás, a una revancha que a nadie le disgustaría, porque los dos dejaron el pabellón alto. En el duelo entre el súper pegador que es Golovkin, autor de 23 KO’s consecutivos hasta el año pasado, y el equilibrio de un completo Canelo, no hubo vencedor, al menos rotundo, porque la mayoría de aficionados mexicanos que se dejó oir en el T-Mobile de Las Vegas (22.000 asientos ocupados, lleno hasta la bandera) recibió con desencanto y abucheos la noticia del empate técnico.

 

 

Canelo, con más cartel en Estados Unidos, partía con una bolsa mayor, entre 20 y 25 millones, que la del campeón Golovkin, unos 10 millones. Ocho años más joven (27 por los 35 de ‘GGG’), su esperanza estaba en lograr una pelea larga para resistir la habitual descarga del bombardero kazajo, cuyo plan es unidireccional: buscar el KO, una solución que aplicó al 87 por ciento de sus peleas previas. Lo consiguió el mexicano, aunque no sin apuros: comenzó mejor Canelo, llevándose los dos primeros asaltos con certeras contras, antes de que Golovkin comenzase a sacar lo mejor de su repertorio.

 

La sección central de la pelea fue para el kazajo, sacando rédito cada vez que lograba encerrar en las cuerdas a su rival. Pero esta vez, aunque castigó de lo lindo a Canelo, no encontró la vía del cloroformo, no halló el golpe que pusiera fin a la pelea antes de tiempo, y Canelo volvió a crecer cuando impuso su buen físico y notables piernas ante un rival poco acostumbrado a llegar al límite de la distancia.

 

 

Los últimos asaltos fueron de desgaste y virulencia total, un homenaje al boxeo, cada vez menos acostumbrado a poder ver juntos a dos púgiles de tal talla. Golovkin daba y daba, Canelo encajaba bien y soltaba letales contras, mostrando una resistencia que sorprendió, porque ante la avalancha de golpes del kazajo, cualquier otro boxeador hubier claudicado. No lo hizo Canelo, que justificó su fantástica fama. Y ‘GGG’, lejos de mostrar un boxeo cicatero, fue siempre de cara, porque esa es su forma de pelear. Pero delante tenía una roca.

 

 

Lo mejor para los aficionados al boxeo es que ya huele a revancha. “Por supuesto, quiero otra pelea con él”, dijo inmediatamente Canelo. “¿ves el cinturón? Sigo siendo el campeón, pero sí, quiero pelear otra vez con él”, respondió Golovkin. No hubo KO, no hubo cambio de guardia. Pero el boxeo seguramente vivirá de nuevo este lujo de pelea.

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