Sig Ragga, música y mucho más
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Joaquín Toledo

Sig Ragga, música y mucho más

 

Por momentos nos recuerdan a Invisible o a alguna de las legendarias bandas de Spinetta. A veces tienen tintes clásicos, otras, nos regalan increíbles melodías jazzeras. Al mismo tiempo, nos llevan a viajar por otras artes como la pintura, la fotografía y el cine.


Sig Ragga es todo eso. Un poco de esto y otro poco de aquello forman una banda impredecible, intuitiva e imposible de encasillar que ahora se sacará (y nos sacará) las ganas de tocar en Mendoza. 
Previo al espectáculo, Nicolás González, guitarrista y corista del grupo, habló con El Ciudadano.


–¿Qué expectativas tienen con respecto a la presentación que será la primera en Mendoza?


–Estamos muy contentos. Nos están pasando este tipo de cosas este año, de ir a lugares nuevos. Hay una expectativas extra porque no sabemos con qué nos vamos a encontrar. Después de 20 años de historia, es la primera vez que se nos da de viajar a Mendoza.


–¿Por qué nunca vinieron a la provincia?


–Siempre tuvimos ganas, el tema es que es complicado moverse. No es fácil tocar en tu propia ciudad, imaginate viajar y mover un grupo de personas tantos kilómetros. Fuimos hace poco a Tucumán y Salta, que era la primera vez que íbamos y fue muy lindo. Estamos cumpliendo un sueño de conocer el país y llevar la música a diferentes provincias.


–¿Qué podés contar del nuevo disco de la banda La Promesa De Thamar que ha estado nominado a varios premios?


–Es un álbum que hicimos, casi en su totalidad en Santa Fe, en nuestra sala de ensayo, y tuvimos tiempo de trabajar cada canción. Estuvimos con la lupa en cada capa, en cada sonido, en cada letra y en cada arreglo. Fue una experiencia muy enriquecedora. Es un disco muy distintos a los demás porque Sig Ragga es un grupo que se va transformando.

 


–En los Premios Gardel estuvieron nominados como ‘Mejor álbum pop rock alternativo’. ¿Ustedes se encasillan en esa categoría?


–En lo personal, me cuesta mucho definir los géneros que manejamos y, a parte, la verdad es que nunca le dimos mucha importancia al género. En ese sentido, Sig Ragga es una banda ecléctica que toma elementos de mucha música que hemos escuchado de diferentes épocas, territorios, dialectos y lenguajes. 


–¿Puede ser entonces que hayan escuchado bastante Invisible o alguna banda de Luis Alberto Spinetta?


–Nos dicen mucho eso y, por supuesto, nosotros admiramos y queremos mucho a Spinetta. Pero no es una referencia directa porque no es la música de la que nos nutrimos nosotros para componer. Lo que sí es cierto es que, seguramente, por las entrevistas que he visto del Flaco, hemos escuchado muchas cosas parecidas como el jazz, Los Beatles, el folclore o la música clásica. Capaz que por eso se genera alguna especie de familiaridad.


–¿Cómo van a fusionar todas sus facetas artísticas en Mendoza?


–La estética y el cuidado, por lo que se ve, es un elemento más que tomamos para comunicar lo que es la idea del grupo, que es integral en ese sentido, porque no solo tomamos elementos de la música para componer, también tomamos elementos de las artes plásticas, el cine, la fotografía y otras cosas más de las que nos nutrimos desde chicos. El grupo tiene que ver con eso, con hacer conversar diferentes lenguajes artísticos.


Con 20 años de carrera y múltiples nominaciones para importantes premios, parece increíble que Sig Ragga nunca haya pisado un escenario mendocino. Es una deuda pendiente, un ítem que los músicos de la agrupación tacharán este viernes cuando, desde las 20.30, presenten su nuevo disco y todos sus hits en N8 Studio (en Godoy Cruz y Mitre, de Ciudad).

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Por momentos nos recuerdan a Invisible o a alguna de las legendarias bandas de Spinetta. A veces tienen tintes clásicos, otras, nos regalan increíbles melodías jazzeras. Al mismo tiempo, nos llevan a viajar por otras artes como la pintura, la fotografía y el cine.


Sig Ragga es todo eso. Un poco de esto y otro poco de aquello forman una banda impredecible, intuitiva e imposible de encasillar que ahora se sacará (y nos sacará) las ganas de tocar en Mendoza. 
Previo al espectáculo, Nicolás González, guitarrista y corista del grupo, habló con El Ciudadano.


–¿Qué expectativas tienen con respecto a la presentación que será la primera en Mendoza?


–Estamos muy contentos. Nos están pasando este tipo de cosas este año, de ir a lugares nuevos. Hay una expectativas extra porque no sabemos con qué nos vamos a encontrar. Después de 20 años de historia, es la primera vez que se nos da de viajar a Mendoza.


–¿Por qué nunca vinieron a la provincia?


–Siempre tuvimos ganas, el tema es que es complicado moverse. No es fácil tocar en tu propia ciudad, imaginate viajar y mover un grupo de personas tantos kilómetros. Fuimos hace poco a Tucumán y Salta, que era la primera vez que íbamos y fue muy lindo. Estamos cumpliendo un sueño de conocer el país y llevar la música a diferentes provincias.


–¿Qué podés contar del nuevo disco de la banda La Promesa De Thamar que ha estado nominado a varios premios?


–Es un álbum que hicimos, casi en su totalidad en Santa Fe, en nuestra sala de ensayo, y tuvimos tiempo de trabajar cada canción. Estuvimos con la lupa en cada capa, en cada sonido, en cada letra y en cada arreglo. Fue una experiencia muy enriquecedora. Es un disco muy distintos a los demás porque Sig Ragga es un grupo que se va transformando.

 


–En los Premios Gardel estuvieron nominados como ‘Mejor álbum pop rock alternativo’. ¿Ustedes se encasillan en esa categoría?


–En lo personal, me cuesta mucho definir los géneros que manejamos y, a parte, la verdad es que nunca le dimos mucha importancia al género. En ese sentido, Sig Ragga es una banda ecléctica que toma elementos de mucha música que hemos escuchado de diferentes épocas, territorios, dialectos y lenguajes. 


–¿Puede ser entonces que hayan escuchado bastante Invisible o alguna banda de Luis Alberto Spinetta?


–Nos dicen mucho eso y, por supuesto, nosotros admiramos y queremos mucho a Spinetta. Pero no es una referencia directa porque no es la música de la que nos nutrimos nosotros para componer. Lo que sí es cierto es que, seguramente, por las entrevistas que he visto del Flaco, hemos escuchado muchas cosas parecidas como el jazz, Los Beatles, el folclore o la música clásica. Capaz que por eso se genera alguna especie de familiaridad.


–¿Cómo van a fusionar todas sus facetas artísticas en Mendoza?


–La estética y el cuidado, por lo que se ve, es un elemento más que tomamos para comunicar lo que es la idea del grupo, que es integral en ese sentido, porque no solo tomamos elementos de la música para componer, también tomamos elementos de las artes plásticas, el cine, la fotografía y otras cosas más de las que nos nutrimos desde chicos. El grupo tiene que ver con eso, con hacer conversar diferentes lenguajes artísticos.


Con 20 años de carrera y múltiples nominaciones para importantes premios, parece increíble que Sig Ragga nunca haya pisado un escenario mendocino. Es una deuda pendiente, un ítem que los músicos de la agrupación tacharán este viernes cuando, desde las 20.30, presenten su nuevo disco y todos sus hits en N8 Studio (en Godoy Cruz y Mitre, de Ciudad).

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