La democracia, siempre la democracia
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La democracia, siempre la democracia

Terminar con ese ignorante desinterés de no votar...

Por Daniel Gallardo Periodista de El Ciudadano

 

La República Argentina convoca nuevamente a sus ciudadanos para que por medio de esa trascendente herramienta que otorga la constitución pueda expedirse una vez más. Como para afianzar el sistema institucional elegido desde el lejano octubre de 1983, que va más allá de los indicadores de la coyuntura política actual.

 

El pueblo de la Nación con capacidad de acción electoral será durante ocho horas el protagonista estelar de un momento donde, solo su opinión es la determinante para indicar el contenido político de lo que finalmente será elegido en octubre venidero. Será su determinación hurgando en los partidos políticos que ofrecen a sus mujeres y sus hombres, la que decidirá cómo debe conformarse el parlamento de nuestro país. De allí que se debe entender de una buena vez que es el ciudadano el que tiene en sus manos los destinos de Argentina con sus poderes y sus instituciones.

 

Lamentablemente los golpes que la gente recibe en su vivir, con el manejo de los fondos que aporta al erario público, en el declive que se manifiesta desde hace algún tiempo en la valoración y real interpretación del contenido de la democracia, hace que el habitante camine con preocupante escepticismo. Algo que se vio incrementado en la tarde del jueves cuando un paquete bomba les estalló a dos empleados de la empresa que tiene la responsabilidad de la supervisión del escrutinio de las PASO.

 

Por eso es vital entender que la democracia tiene pilares fundamentales como la constitución, la división de poderes, el respeto a las instituciones y a las libertades públicas. Donde ese ciudadano juega un papel trascendente. Papel que se inicia con ejercer en plenitud el derecho a sufragar. Algo, que por más que muchos se proponen distorsionar, la gente debe entender que es determinante. Por lo que, ignorar o formar posturas despectivas solo sirve para que sucedan inaceptables cosas desagradables en nuestra vida de país, que la gente con su decidida y legítima participación puede evitar.

 

El sistema de vida elegido solo se fortalece con la contundente intervención del habitante del país. Eso nos indica la democracia. Eso nos debe hacer reaccionar e importar de todo lo que le pase a la nación, a nuestra nación. A la nación que necesita curar las heridas de la democracia, con más democracia, como sabiamente expresaba el extinto presidente Raúl Ricardo Alfonsín. Frases que no se lanzaron a los aires del país porque sí. Las mismas han tenido el sentido de ser acuñadas, junto a quienes hacen honor al dorado cuadro de la historia de Argentina, para que se valore definitivamente el ejercicio libre de la democracia.

 

El acto electoral de las Primarias Abiertas Simultáneas y obligatorias del domingo 13 de agosto de 2017 tiene que quedar en el paso luminoso de cada ciudadano. Que el mismo encierra con mucho orgullo el legado cívico a sus hijos, más allá de doctrinas partidarias, mucho más allá de ganadores y perdedores circunstanciales. Es y será por siempre una acertada acción de determinaciones que asumirán las generaciones que ya están llegando como el ineludible e incuestionable acto mayor de la democracia.

 

Pero para que todo ello ocurra nosotros debemos terminar de una vez por todas con ese ignorante desinterés que en tiempos pasados hizo tambalear y hasta sucumbir en oscuros tiempos autoritarios a la democracia argentina. La misma que hoy nos da una nueva oportunidad de enriquecerla con la madurez de un pueblo que la abrazó con definitiva y determinante sabiduría institucional.

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Terminar con ese ignorante desinterés de no votar...

 

La República Argentina convoca nuevamente a sus ciudadanos para que por medio de esa trascendente herramienta que otorga la constitución pueda expedirse una vez más. Como para afianzar el sistema institucional elegido desde el lejano octubre de 1983, que va más allá de los indicadores de la coyuntura política actual.

 

El pueblo de la Nación con capacidad de acción electoral será durante ocho horas el protagonista estelar de un momento donde, solo su opinión es la determinante para indicar el contenido político de lo que finalmente será elegido en octubre venidero. Será su determinación hurgando en los partidos políticos que ofrecen a sus mujeres y sus hombres, la que decidirá cómo debe conformarse el parlamento de nuestro país. De allí que se debe entender de una buena vez que es el ciudadano el que tiene en sus manos los destinos de Argentina con sus poderes y sus instituciones.

 

Lamentablemente los golpes que la gente recibe en su vivir, con el manejo de los fondos que aporta al erario público, en el declive que se manifiesta desde hace algún tiempo en la valoración y real interpretación del contenido de la democracia, hace que el habitante camine con preocupante escepticismo. Algo que se vio incrementado en la tarde del jueves cuando un paquete bomba les estalló a dos empleados de la empresa que tiene la responsabilidad de la supervisión del escrutinio de las PASO.

 

Por eso es vital entender que la democracia tiene pilares fundamentales como la constitución, la división de poderes, el respeto a las instituciones y a las libertades públicas. Donde ese ciudadano juega un papel trascendente. Papel que se inicia con ejercer en plenitud el derecho a sufragar. Algo, que por más que muchos se proponen distorsionar, la gente debe entender que es determinante. Por lo que, ignorar o formar posturas despectivas solo sirve para que sucedan inaceptables cosas desagradables en nuestra vida de país, que la gente con su decidida y legítima participación puede evitar.

 

El sistema de vida elegido solo se fortalece con la contundente intervención del habitante del país. Eso nos indica la democracia. Eso nos debe hacer reaccionar e importar de todo lo que le pase a la nación, a nuestra nación. A la nación que necesita curar las heridas de la democracia, con más democracia, como sabiamente expresaba el extinto presidente Raúl Ricardo Alfonsín. Frases que no se lanzaron a los aires del país porque sí. Las mismas han tenido el sentido de ser acuñadas, junto a quienes hacen honor al dorado cuadro de la historia de Argentina, para que se valore definitivamente el ejercicio libre de la democracia.

 

El acto electoral de las Primarias Abiertas Simultáneas y obligatorias del domingo 13 de agosto de 2017 tiene que quedar en el paso luminoso de cada ciudadano. Que el mismo encierra con mucho orgullo el legado cívico a sus hijos, más allá de doctrinas partidarias, mucho más allá de ganadores y perdedores circunstanciales. Es y será por siempre una acertada acción de determinaciones que asumirán las generaciones que ya están llegando como el ineludible e incuestionable acto mayor de la democracia.

 

Pero para que todo ello ocurra nosotros debemos terminar de una vez por todas con ese ignorante desinterés que en tiempos pasados hizo tambalear y hasta sucumbir en oscuros tiempos autoritarios a la democracia argentina. La misma que hoy nos da una nueva oportunidad de enriquecerla con la madurez de un pueblo que la abrazó con definitiva y determinante sabiduría institucional.

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