La Reserva Natural Volcán Tupungato en grave peligro
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La Reserva Natural Volcán Tupungato en grave peligro

El Parque Provincial Volcán Tupungato corre serio peligro de extinción, a lo que la aplicación de la flamante Ley de Ordenamiento Territorial y el municipio pueden poner fin. El Estado debe dejar de lado anacronismos para llegar a una solución que deje conformes a los propietarios lindantes y a la vez conseguir que el espacio retome su carácter de santuario de especies autóctonas.

Por Daniel Gallardo

 

La Legislatura mendocina se toma sus tiempos, como también lo hacen el municipio de Tupungato y áreas específicas del Estado provincial; mucho tiempo ha pasado y poco queda para salvar al Parque Provincial Volcán Tupungato.

 

Mucho ha pasado desde que fuera sancionada la Ley provincial 5026 de creación de esta importante reserva ubicada en una rica zona natural del Valle de Uco, aunque el instrumento legal no ha tenido la fuerza suficiente para que Mendoza tenga acceso permanente a ese lugar, es que propietarios particulares que poseen campos colindantes a las 150.000 hectáreas protegidas no permiten acceder a las mismas.

 

 

En algún momento, por determinaciones que se asumieron desde el Estado mendocino, ese sitio llegó a alcanzar un poco más de 200.000 hectáreas. Pero lobbies mineros que reclamaron derechos de cateos hicieron que la situación tuviera que retrotraerse hasta las actuales 140.000 hectáreas, espacio que hoy está encerrado entre campos privados y que por la negativa de los dueños de esas propiedades linderas, el Estado no puede inspeccionarlo en forma diaria.

 

Solo contra el mundo

Ante la situación, un hombre de la zona ha comenzado a tratar de revertir una situación que “es muy grave y que la comunidad mendocina ignora por completo”.

 

Por eso, para el diputado provincial Marcelo Osorio (UCR) es toda una empresa lograr que las dos Cámaras de la Legislatura mendocina sancionen una ley que obligue a particulares y al Gobierno a llevar a cabo negociaciones que concluyan en la apertura del acceso al Parque Natural Tupungato.

 

El trámite parlamentario no será fácil y el legislador lo sabe, por eso lleva adelante otras tratativas, que se las explicó a El Ciudadano. 

 

Dice el diputado que “tiene que haber un compromiso por parte de la intendencia de Tupungato y de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial para sentarse con los particulares de la zona y alcanzar un acuerdo”, por eso afirma: “Es vital contar con la ley que he presentado hace poco en la Legislatura para su tratamiento”.

 

Osorio explica que han sucedido cosas preocupantes, como “el deterioro de caminos y puentes dentro de la reserva, vitales para que se pueda controlar esa riqueza en flora y fauna que se encuentra en el lugar”. Hoy, “no se puede acceder a la reserva porque los caminos naturales están bloqueados por tranqueras de los campos privados”, dice el legislador. 

 

 

Cuando El Ciudadano le preguntó si la acción que ha encarado en la Legislatura no encierra que se puedan abrir caminos para que lleguen empresas que realicen exploración y explotación minera, el diputado respondió: “Nada más lejos de la realidad”. Y en ese sentido explica que “se busca torcer una situación que está perjudicando a los mendocinos, para que el Estado pueda supervisar un lugar que posee –con sus glaciares y periglaciares– la reserva de agua más importante de la provincia”.

 

“Que de igual modo los guardaparques puedan ingresar a ese sitio donde hay una rica flora y fauna, entre la que sobresale una importante población de cóndores y guanacos, entre otras especies”, indica Osorio.

 

“Los campos que rodean la reserva sirven para la cría de ganado vacuno y es algo que debería preocupar, ya que esa actividad está perjudicando la flora del parque natural”, denuncia el diputado, añadiendo que “no siempre la situación fue así”.

 

Recuerda que “antiguos propietarios de dichos campos habían ofrecido ceder senderos de acceso a la reserva, y por negligencias y la burocracia del Estado, pasó el tiempo y no se concretó”. Pero, agrega, “hay un acuerdo del 2013 que suscribieron Mendoza y la Nación, por el que se permitía atravesar terrenos del Ejército Argentino para acceder al Parque Tupungato, lo que nunca se respetó”.

 

Falta una decisión salomónica

La preocupación que hoy manifiesta Osorio debería tener inmediata respuesta de un Estado que tiene que salir de esos ya innecesarios anacronismos. Que, como en el caso del Parque Provincial Volcán Tupungato es inaceptable.

 

Como dice el diputado radical, “todas las partes deben reunirse para encontrar una solución”. Quizá el Estado eche mano a la flamante Ley de Ordenamiento Territorial y la Municipalidad de Tupungato a la sanción de ordenanzas excepcionales. Los dueños de los campos deben tener la garantía de que sus derechos no sean violados, tanto como los mendocinos no deben ver violados los suyos.

 

Todos, recordando lo que dicta la Constitución: “mi derecho termina donde comienza el derecho de los demás”.

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La Reserva Natural Volcán Tupungato en grave peligro

El Parque Provincial Volcán Tupungato corre serio peligro de extinción, a lo que la aplicación de la flamante Ley de Ordenamiento Territorial y el municipio pueden poner fin. El Estado debe dejar de lado anacronismos para llegar a una solución que deje conformes a los propietarios lindantes y a la vez conseguir que el espacio retome su carácter de santuario de especies autóctonas.

 

La Legislatura mendocina se toma sus tiempos, como también lo hacen el municipio de Tupungato y áreas específicas del Estado provincial; mucho tiempo ha pasado y poco queda para salvar al Parque Provincial Volcán Tupungato.

 

Mucho ha pasado desde que fuera sancionada la Ley provincial 5026 de creación de esta importante reserva ubicada en una rica zona natural del Valle de Uco, aunque el instrumento legal no ha tenido la fuerza suficiente para que Mendoza tenga acceso permanente a ese lugar, es que propietarios particulares que poseen campos colindantes a las 150.000 hectáreas protegidas no permiten acceder a las mismas.

 

 

En algún momento, por determinaciones que se asumieron desde el Estado mendocino, ese sitio llegó a alcanzar un poco más de 200.000 hectáreas. Pero lobbies mineros que reclamaron derechos de cateos hicieron que la situación tuviera que retrotraerse hasta las actuales 140.000 hectáreas, espacio que hoy está encerrado entre campos privados y que por la negativa de los dueños de esas propiedades linderas, el Estado no puede inspeccionarlo en forma diaria.

 

Solo contra el mundo

Ante la situación, un hombre de la zona ha comenzado a tratar de revertir una situación que “es muy grave y que la comunidad mendocina ignora por completo”.

 

Por eso, para el diputado provincial Marcelo Osorio (UCR) es toda una empresa lograr que las dos Cámaras de la Legislatura mendocina sancionen una ley que obligue a particulares y al Gobierno a llevar a cabo negociaciones que concluyan en la apertura del acceso al Parque Natural Tupungato.

 

El trámite parlamentario no será fácil y el legislador lo sabe, por eso lleva adelante otras tratativas, que se las explicó a El Ciudadano. 

 

Dice el diputado que “tiene que haber un compromiso por parte de la intendencia de Tupungato y de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial para sentarse con los particulares de la zona y alcanzar un acuerdo”, por eso afirma: “Es vital contar con la ley que he presentado hace poco en la Legislatura para su tratamiento”.

 

Osorio explica que han sucedido cosas preocupantes, como “el deterioro de caminos y puentes dentro de la reserva, vitales para que se pueda controlar esa riqueza en flora y fauna que se encuentra en el lugar”. Hoy, “no se puede acceder a la reserva porque los caminos naturales están bloqueados por tranqueras de los campos privados”, dice el legislador. 

 

 

Cuando El Ciudadano le preguntó si la acción que ha encarado en la Legislatura no encierra que se puedan abrir caminos para que lleguen empresas que realicen exploración y explotación minera, el diputado respondió: “Nada más lejos de la realidad”. Y en ese sentido explica que “se busca torcer una situación que está perjudicando a los mendocinos, para que el Estado pueda supervisar un lugar que posee –con sus glaciares y periglaciares– la reserva de agua más importante de la provincia”.

 

“Que de igual modo los guardaparques puedan ingresar a ese sitio donde hay una rica flora y fauna, entre la que sobresale una importante población de cóndores y guanacos, entre otras especies”, indica Osorio.

 

“Los campos que rodean la reserva sirven para la cría de ganado vacuno y es algo que debería preocupar, ya que esa actividad está perjudicando la flora del parque natural”, denuncia el diputado, añadiendo que “no siempre la situación fue así”.

 

Recuerda que “antiguos propietarios de dichos campos habían ofrecido ceder senderos de acceso a la reserva, y por negligencias y la burocracia del Estado, pasó el tiempo y no se concretó”. Pero, agrega, “hay un acuerdo del 2013 que suscribieron Mendoza y la Nación, por el que se permitía atravesar terrenos del Ejército Argentino para acceder al Parque Tupungato, lo que nunca se respetó”.

 

Falta una decisión salomónica

La preocupación que hoy manifiesta Osorio debería tener inmediata respuesta de un Estado que tiene que salir de esos ya innecesarios anacronismos. Que, como en el caso del Parque Provincial Volcán Tupungato es inaceptable.

 

Como dice el diputado radical, “todas las partes deben reunirse para encontrar una solución”. Quizá el Estado eche mano a la flamante Ley de Ordenamiento Territorial y la Municipalidad de Tupungato a la sanción de ordenanzas excepcionales. Los dueños de los campos deben tener la garantía de que sus derechos no sean violados, tanto como los mendocinos no deben ver violados los suyos.

 

Todos, recordando lo que dicta la Constitución: “mi derecho termina donde comienza el derecho de los demás”.

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