La Remonta muestra que los negocios no son para mendocinos
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Por Daniel Gallardo
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La Remonta muestra que los negocios no son para mendocinos

Es un lugar que invita a degustar con todos los sentidos lo que la naturaleza sabia le ha entregado al hombre en ese rincón del Valle de Uco. Lugar que además, para muchos, encierra un pedazo de historia, porque allí se procrearon y criaron aquellas mulas y caballos que el ejército de los andes utilizó en la gesta emancipadora que llevó adelante José de San Martín. Es un lugar donde pequeños y medianos productores crían ganado vacuno y caballos como sus ancestros. También donde se producen plantas frutales Premium. Allí la tierra y el agua dotan a ese sitio de “una gran riqueza”, como ningún otro en el resto de la provincia.

 

Como se dijo, “La Remonta de Campo los Andes” es territorio ancestral del Ejército Argentino, o lo era hasta hace poco. La determinación del PEN de vender más de 7.216 hectáreas a privados cambia el statu quo del lugar, creando incertidumbre a los productores de la zona, que por generaciones viven de lo que allí se produce y crea una inigualable oportunidad de inversión a grandes capitales que al acecho esperan el decreto presidencial firmado. Esta última cuestión todavía no ha sucedido, quizá por la fuerte controversia que se ha desatado entre diferentes sectores políticos, ambientalistas y productivos.

 

Las cifras que se dieron a conocer desde diferentes sectores son muy altas. Algo que hablan de la importancia que tiene ese lugar del departamento de Tunuyán; como por ejemplo que las 78 parcelas que componen las 7.216 hectáreas, estarían divididas en 50 hectáreas, con un valor de US$ 30 mil cada hectárea. Cifra que en la sumatoria, para muchos no permitiría que los agricultores que ya están instalados allí puedan permanecer con sus emprendimientos. Familias que necesitarían para mantener sus parcelas alrededor de US$ 15 millones. Una cuestión que ha sido desmentida desde esferas oficiales, tanto de la nación, como de la provincia. A propósito, el coordinador Ejecutivo de la Unidad para el Cambio Rural Alejandro Gennari “ha salido a militar” el proyecto que la administración de Alfredo Cornejo pretende comenzar a cristalizar en el mes de marzo del 2018. El funcionario que depende del Ministerio de Agroindustria de la Nación mantiene acalorados encuentros con diferentes sectores que hacen a la vida de los tres departamentos del Valle de Uco.

 

En sus exposiciones ha recibido todo tipo de objeciones y duros reclamos, sin embargo el funcionario ha asegurado que la inversión que se prevé de más de US$ 300 millones producirá gran beneficio para la zona. Gennari puntualizó que “el agua y la energía eléctrica, en primera instancia; caminos y otro tipo de servicios, después, serán potenciados de manera tal que favorezcan la inversión privada”. Beneficios en los que se colocaría elacento para que sean recibidos esencialmente por los labriegos ya instalados en la zona, asegura el coordinador de la UCAR en cada reunión que realiza. Expresión contextualizada en sus aseveraciones de que no se confundan cuestiones políticas y especiales beneficiados con un lugar que se ha transformado en el paraíso productivo de la provincia. Dichos que son recibidos con el seño fruncido de los que consideran todo lo contrario.

 

Lo que se pretende hacer con La Remonta es, para muchos, cosa juzgada. Una acción que viene pergeñándose desde que ese sitio del oasis productivo del Valle de Uco llegó a conocimiento de potentados inversores del país. Aspecto del que estarían involucrados los Calcaterra. Aquellos cuestionados familiares del presidente Mauricio Macri (ligados por el caso de los Panamá Papers) habrían hecho fuertes contactos en Mendoza y confeccionado el proyecto que espera un “no menos cuestionado decreto presidencial”. Cuestionado, porque para muchos la expropiación de los terrenos del ejército en Campo Los Andes debería pasar por el cedazo del Congreso de la Nación y una vez trasformado en Ley, recién allí quedaría a disposición de un decreto del PEN.

 

La provincia tiene un fuerte e incontrarrestable antecedente de disponer de terrenos del estado para pasarlos a privados. Es el caso de lo sucedido en Malargüe durante las intendencias de Celso Jaque y Juan Antonio Agulles. El primero obtuvo el compromiso presidencial de Néstor Kirchner sobre 53 mil hectáreas pertenecientes al ejército argentino en estratégica zona de ese departamento del sur mendocino. El mecanismo fue una ley del congreso y un decreto presidencial que autorizaban la venta al municipio malargüino de dichas hectáreas por un monto de $ 8 millones. Juan Antonio Agulles fue el que reglamentó durante su intendencia el arrendamiento de diferentes parcelas y el canon que deberían abonar dentro de las 53 mil hectáreas quienes ya tenían aprovechamientos turísticos, explotaciones mineras, pozos petroleros, producción caprina y barrios de la zona periférica de la ciudad cabecera que eran alcanzados por la jurisdicción militar. En definitiva los que estaban en terrenos del ejército fueron priorizados y luego llegaron otros inversores que debieron someterse a las pautas que emanaban del municipio. La clave fue (y es), quienes llevan un buen tiempo en esa vasta zona podrían recibir el beneficio del título definitivo de la tierra.

 

La Remonta cae como espadas de Damocles en las determinaciones de estratégicas políticas de estado que lleva adelante la administración de Alfredo Cornejo. Administración que contó con una pieza clave de su gabinete para confeccionar el proyecto de los terrenos de Campo Los Andes, el ex ministro de Economía, Infraestructura, Energía y Petróleo. Enrique Vaquié, hoy flamante vicepresidente del directorio del Banco Nación se llevó consigo a la capital federal “el cómo, quiénes, cuándo y porqué surgió la idea de transformar los cuestionados terrenos en el millonario negocio de la provincia, algo que no tiene precedentes”.

 

La Remonta muestra sin disimulo su riqueza potencial y despierta su aprovechamiento político y administrativo hacia fuertes inversiones en las que hasta ahora, solo queda claro, que no es un negocio para mendocinos.

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La Remonta muestra que los negocios no son para mendocinos

Es un lugar que invita a degustar con todos los sentidos lo que la naturaleza sabia le ha entregado al hombre en ese rincón del Valle de Uco. Lugar que además, para muchos, encierra un pedazo de historia, porque allí se procrearon y criaron aquellas mulas y caballos que el ejército de los andes utilizó en la gesta emancipadora que llevó adelante José de San Martín. Es un lugar donde pequeños y medianos productores crían ganado vacuno y caballos como sus ancestros. También donde se producen plantas frutales Premium. Allí la tierra y el agua dotan a ese sitio de “una gran riqueza”, como ningún otro en el resto de la provincia.

 

Como se dijo, “La Remonta de Campo los Andes” es territorio ancestral del Ejército Argentino, o lo era hasta hace poco. La determinación del PEN de vender más de 7.216 hectáreas a privados cambia el statu quo del lugar, creando incertidumbre a los productores de la zona, que por generaciones viven de lo que allí se produce y crea una inigualable oportunidad de inversión a grandes capitales que al acecho esperan el decreto presidencial firmado. Esta última cuestión todavía no ha sucedido, quizá por la fuerte controversia que se ha desatado entre diferentes sectores políticos, ambientalistas y productivos.

 

Las cifras que se dieron a conocer desde diferentes sectores son muy altas. Algo que hablan de la importancia que tiene ese lugar del departamento de Tunuyán; como por ejemplo que las 78 parcelas que componen las 7.216 hectáreas, estarían divididas en 50 hectáreas, con un valor de US$ 30 mil cada hectárea. Cifra que en la sumatoria, para muchos no permitiría que los agricultores que ya están instalados allí puedan permanecer con sus emprendimientos. Familias que necesitarían para mantener sus parcelas alrededor de US$ 15 millones. Una cuestión que ha sido desmentida desde esferas oficiales, tanto de la nación, como de la provincia. A propósito, el coordinador Ejecutivo de la Unidad para el Cambio Rural Alejandro Gennari “ha salido a militar” el proyecto que la administración de Alfredo Cornejo pretende comenzar a cristalizar en el mes de marzo del 2018. El funcionario que depende del Ministerio de Agroindustria de la Nación mantiene acalorados encuentros con diferentes sectores que hacen a la vida de los tres departamentos del Valle de Uco.

 

En sus exposiciones ha recibido todo tipo de objeciones y duros reclamos, sin embargo el funcionario ha asegurado que la inversión que se prevé de más de US$ 300 millones producirá gran beneficio para la zona. Gennari puntualizó que “el agua y la energía eléctrica, en primera instancia; caminos y otro tipo de servicios, después, serán potenciados de manera tal que favorezcan la inversión privada”. Beneficios en los que se colocaría elacento para que sean recibidos esencialmente por los labriegos ya instalados en la zona, asegura el coordinador de la UCAR en cada reunión que realiza. Expresión contextualizada en sus aseveraciones de que no se confundan cuestiones políticas y especiales beneficiados con un lugar que se ha transformado en el paraíso productivo de la provincia. Dichos que son recibidos con el seño fruncido de los que consideran todo lo contrario.

 

Lo que se pretende hacer con La Remonta es, para muchos, cosa juzgada. Una acción que viene pergeñándose desde que ese sitio del oasis productivo del Valle de Uco llegó a conocimiento de potentados inversores del país. Aspecto del que estarían involucrados los Calcaterra. Aquellos cuestionados familiares del presidente Mauricio Macri (ligados por el caso de los Panamá Papers) habrían hecho fuertes contactos en Mendoza y confeccionado el proyecto que espera un “no menos cuestionado decreto presidencial”. Cuestionado, porque para muchos la expropiación de los terrenos del ejército en Campo Los Andes debería pasar por el cedazo del Congreso de la Nación y una vez trasformado en Ley, recién allí quedaría a disposición de un decreto del PEN.

 

La provincia tiene un fuerte e incontrarrestable antecedente de disponer de terrenos del estado para pasarlos a privados. Es el caso de lo sucedido en Malargüe durante las intendencias de Celso Jaque y Juan Antonio Agulles. El primero obtuvo el compromiso presidencial de Néstor Kirchner sobre 53 mil hectáreas pertenecientes al ejército argentino en estratégica zona de ese departamento del sur mendocino. El mecanismo fue una ley del congreso y un decreto presidencial que autorizaban la venta al municipio malargüino de dichas hectáreas por un monto de $ 8 millones. Juan Antonio Agulles fue el que reglamentó durante su intendencia el arrendamiento de diferentes parcelas y el canon que deberían abonar dentro de las 53 mil hectáreas quienes ya tenían aprovechamientos turísticos, explotaciones mineras, pozos petroleros, producción caprina y barrios de la zona periférica de la ciudad cabecera que eran alcanzados por la jurisdicción militar. En definitiva los que estaban en terrenos del ejército fueron priorizados y luego llegaron otros inversores que debieron someterse a las pautas que emanaban del municipio. La clave fue (y es), quienes llevan un buen tiempo en esa vasta zona podrían recibir el beneficio del título definitivo de la tierra.

 

La Remonta cae como espadas de Damocles en las determinaciones de estratégicas políticas de estado que lleva adelante la administración de Alfredo Cornejo. Administración que contó con una pieza clave de su gabinete para confeccionar el proyecto de los terrenos de Campo Los Andes, el ex ministro de Economía, Infraestructura, Energía y Petróleo. Enrique Vaquié, hoy flamante vicepresidente del directorio del Banco Nación se llevó consigo a la capital federal “el cómo, quiénes, cuándo y porqué surgió la idea de transformar los cuestionados terrenos en el millonario negocio de la provincia, algo que no tiene precedentes”.

 

La Remonta muestra sin disimulo su riqueza potencial y despierta su aprovechamiento político y administrativo hacia fuertes inversiones en las que hasta ahora, solo queda claro, que no es un negocio para mendocinos.

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