Trump reconoce a Jerusalén como la capital de Israel
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Trump reconoce a Jerusalén como la capital de Israel

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que su país reconoce formalmente a la ciudad de Jerusalén como capital de Israel, a pesar de la ola de advertencias y amenazas de países musulmanes y europeos, aunque el traslado a esa ciudad de la embajada estadounidense no será inmediato.

Por lo demás, trascendió a los medios que no se plegará a la pretensión israelí de que la ciudad, anexada en su totalidad al Estado de Israel desde 1980, sea indivisible.

De todos modos, es una decisión que rompe una línea diplomática mantenida por años y que la comunidad internacional teme que pueda convertirse en la chispa que lance una nueva ola de violencia en Medio Oriente.

Resuelto a avanzar en una de sus promesas de campaña, anoche el presidente estadounidenseDonald Trump llamó por teléfono al presidente palestino Mahmud Abbas, al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al rey de Jordania, Abdullah II, y al presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, informó la Casa Blanca. 

"Trump dijo al presidente Abbas que va a mover la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén”, lo que implicaría reconocer a la ciudad como capital israelí, contó a la prensa el vocero del mandatario palestino, Nabil Abu Rudeina.

El anuncio lo hizo desde la sala de recepción diplomática en la Casa Blanca, informó el gobierno estadounidense en un comunicado citado por la agencia de noticias EFE.

Trump también ordenará al departamento de estado que comience el proceso de planificación y construcción de una nueva embajada de Estados Unidos en la “Ciudad Santa”, un proceso que tomará al menos tres años, comentaron funcionarios de la Casa Blanca citados por la prensa local.

Mientras ese proceso se completa y se abra la nueva sede diplomática -actualmente en Tel Aviv- la misión oficial permanecerá en esa ciudad y el presidente seguirá firmando la dispensa que autoriza a su gobierno a mantenerla en la sede antigua otros seis meses como ocurre desde 1995.

La decisión del mandatario, tomada pese a una catarata de advertencias de líderes políticos, religiosos, y los países más poderosos de Medio Oriente y Europa, marca una nueva ruptura unilateral con sus principales aliados en un tema importante, tras abandonar el acuerdo climático de París, las negociaciones comerciales multilaterales con socios en Europa y Asia y amenazar con romper el acuerdo nuclear con Irán.

A contramano de la interpretación internacional sobre el controvertido paso, el secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson, garantizó el “compromiso” de Trump con el proceso de paz en Medio Oriente, y aseguró que hay “muy buena oportunidad” para alcanzar la paz entre israelíes y palestinos.

"El presidente Trump está muy comprometido con el proceso de paz en Medio Oriente”, indicó Tillerson en una rueda de prensa durante una reunión de cancilleres de la OTAN en Bruselas, donde pidió “escuchar cuidadosamente la totalidad” de su contenido.

La comunidad internacional expresó su profunda preocupación por el cambio de status de la ciudad horas antes del anuncio, mientras en los territorios palestinos, la convocatoria de las facciones Hamas y Al Fatah (islamista y nacionalista laica, respectivamente) a los “Tres días de ira”, desde este miércoles y hasta el viernes, auguran días complejos en la conflictiva región.

Si Trump finalmente cumple con su promesa de campaña y mueve la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, eso significaría reconocer a esta última ciudad como la capital de Israel, una decisión que ningún país tomó en los 70 años de conflicto, después de la fundación del Estado deIsrael.

Ningún país reconoce a Jerusalén como capital porque tanto los israelíes como los palestinos la reclaman y la comunidad internacional, con la ONU a la cabeza, reconoce a la histórica ciudad como un territorio dividido: en el que la mitad occidental es aceptada como parte del Estado israelí, mientras que la parte oriental -que incluye a la Ciudad Vieja- es incluida dentro de la región considerada como ocupada desde 1967.

El reconocimiento de Jerusalén como capital israelí no implica admitir además que la ciudad es indivisible. Trump seguramente se guardará esta carta para negociar con los palestinos, que también reclaman a Jerusalén como su capital, según analistas internacionales.

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Trump reconoce a Jerusalén como la capital de Israel

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que su país reconoce formalmente a la ciudad de Jerusalén como capital de Israel, a pesar de la ola de advertencias y amenazas de países musulmanes y europeos, aunque el traslado a esa ciudad de la embajada estadounidense no será inmediato.

Por lo demás, trascendió a los medios que no se plegará a la pretensión israelí de que la ciudad, anexada en su totalidad al Estado de Israel desde 1980, sea indivisible.

De todos modos, es una decisión que rompe una línea diplomática mantenida por años y que la comunidad internacional teme que pueda convertirse en la chispa que lance una nueva ola de violencia en Medio Oriente.

Resuelto a avanzar en una de sus promesas de campaña, anoche el presidente estadounidenseDonald Trump llamó por teléfono al presidente palestino Mahmud Abbas, al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al rey de Jordania, Abdullah II, y al presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, informó la Casa Blanca. 

"Trump dijo al presidente Abbas que va a mover la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén”, lo que implicaría reconocer a la ciudad como capital israelí, contó a la prensa el vocero del mandatario palestino, Nabil Abu Rudeina.

El anuncio lo hizo desde la sala de recepción diplomática en la Casa Blanca, informó el gobierno estadounidense en un comunicado citado por la agencia de noticias EFE.

Trump también ordenará al departamento de estado que comience el proceso de planificación y construcción de una nueva embajada de Estados Unidos en la “Ciudad Santa”, un proceso que tomará al menos tres años, comentaron funcionarios de la Casa Blanca citados por la prensa local.

Mientras ese proceso se completa y se abra la nueva sede diplomática -actualmente en Tel Aviv- la misión oficial permanecerá en esa ciudad y el presidente seguirá firmando la dispensa que autoriza a su gobierno a mantenerla en la sede antigua otros seis meses como ocurre desde 1995.

La decisión del mandatario, tomada pese a una catarata de advertencias de líderes políticos, religiosos, y los países más poderosos de Medio Oriente y Europa, marca una nueva ruptura unilateral con sus principales aliados en un tema importante, tras abandonar el acuerdo climático de París, las negociaciones comerciales multilaterales con socios en Europa y Asia y amenazar con romper el acuerdo nuclear con Irán.

A contramano de la interpretación internacional sobre el controvertido paso, el secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson, garantizó el “compromiso” de Trump con el proceso de paz en Medio Oriente, y aseguró que hay “muy buena oportunidad” para alcanzar la paz entre israelíes y palestinos.

"El presidente Trump está muy comprometido con el proceso de paz en Medio Oriente”, indicó Tillerson en una rueda de prensa durante una reunión de cancilleres de la OTAN en Bruselas, donde pidió “escuchar cuidadosamente la totalidad” de su contenido.

La comunidad internacional expresó su profunda preocupación por el cambio de status de la ciudad horas antes del anuncio, mientras en los territorios palestinos, la convocatoria de las facciones Hamas y Al Fatah (islamista y nacionalista laica, respectivamente) a los “Tres días de ira”, desde este miércoles y hasta el viernes, auguran días complejos en la conflictiva región.

Si Trump finalmente cumple con su promesa de campaña y mueve la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, eso significaría reconocer a esta última ciudad como la capital de Israel, una decisión que ningún país tomó en los 70 años de conflicto, después de la fundación del Estado deIsrael.

Ningún país reconoce a Jerusalén como capital porque tanto los israelíes como los palestinos la reclaman y la comunidad internacional, con la ONU a la cabeza, reconoce a la histórica ciudad como un territorio dividido: en el que la mitad occidental es aceptada como parte del Estado israelí, mientras que la parte oriental -que incluye a la Ciudad Vieja- es incluida dentro de la región considerada como ocupada desde 1967.

El reconocimiento de Jerusalén como capital israelí no implica admitir además que la ciudad es indivisible. Trump seguramente se guardará esta carta para negociar con los palestinos, que también reclaman a Jerusalén como su capital, según analistas internacionales.

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