Mendoza con justicia tironeada y dividida
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Mendoza con justicia tironeada y dividida

Por Daniel Gallardo Periodista de El Ciudadano

Los ciudadanos de esta provincia asisten por estos días, a una verdadera cinchada política en el campo del poder judicial y en donde confluyen los otros dos poderes del estado. Con el argumento de la ineficiencia, lentitud, acumulación de causas y alta litigiosidad se vienen sancionando leyes y aplicando mecanismos que intentan revertir lo denunciado. Una cuestión que no es privativa de Mendoza, ya que la nación está en igual camino. Pero que en el caso del país, es tratar de revertir una manoseada herencia institucional, donde fue sepultada la división de poderes.

La realidad provincial tiene otros ingredientes de los que solo se hablan en esa trastienda política de la que no tiene acceso el común de la gente. Los mismos sirven para sostener intensas batallas en la arena política local.

Uno de los titanes que por estos días se muestra impetuoso ante la justicia es el propio gobernador Alfredo Cornejo. Acusado por esto de avasallador. Pero sin embargo, es quien desde el inicio de la gestión mostró su interés de revertir o cambiar todo aquello, que a su criterio, no sirve desde el Poder Judicial a toda problemática de la vida de los mendocinos. Porque al decir del primer mandatario: “es inaceptable que la justicia haya dado tanto margen para una litigiosidad sin precedentes. Que no haya un solo pronunciamiento de las máximas autoridades y que, para completarla, haya miembros del máximo tribunal que se enrolaron en la cuestionada justicia legítima, que impiden la aplicación estricta de la justicia contra la inseguridad y de quienes delinquen”.

Cornejo redoble la apuesta y va por profundas modificaciones. Entre ellas, elevar el número de miembros que componen la Suprema Corte de Justicia. Una actitud que ha recibido fuerte resistencia por parte de jueces, magistrados, oposición y hasta de algunos círculos internos de la derecha mendocina. Todos los que consideran que el prisma de la justicia pasa por otro péndulo. El que, hasta ahora, muestra la justicia provincial.

Pero, como se está hablando de Alfredo Cornejo, aquel dirigente que con firmes convicciones políticas logró mucho en dos años de gestión, aprovechando la mayoría en el Poder Legislativo tras obtener una avalancha de votos que cosechó hacen dos años y los revalidó el 22 de octubre pasado. Aquel político que no acepta el “no” como respuesta y que no disimula su obstinación cuando se trata de alcanzar objetivos políticos o de gestión. Por eso, sobre el primer objetivo, a muchos ya lo ven actuando en el escenario nacional para después del 2019.

A esa avalancha llamada Alfredo Cornejo quieren anteponerle vallas de contención en su avance de producir cirugía mayor en el poder judicial de la provincia. Una cuestión que no sería fácil de alcanzar, pero que está latente y en franco crecimiento. Esto último porque se estarían escuchando voces dentro del Frente Cambia Mendoza que no están de acuerdo con la idea de acrecentar el número de miembros en la Suprema Corte de Justicia. Algo que, de confirmarse, podría restarle votos al oficialismo en la cámara baja y sumárselos a la negativa de los bloques de diputados del justicialismo y del frente de izquierda de los trabajadores.

El tema de los apoyos en diputados dejaría al descubierto otras cuestiones no menores dentro del Frente Cambia Mendoza. Porque podrían llegar a ser tres los votos que se fugarían: del ex Frente Renovador Guillermo Pereyra, del demócrata Marcos Niven y del PRO Pablo Priore. Este último habría escuchado sugerencias de la cúpula del partido de Mauricio Macri en Mendoza, por no ver con buenos ojos algo que consideran “avasallamiento de un poder sobre otro”. La presión va en aumento y el campo de disputa se ensancha. Ahora se agregan otros componentes y vienen del sector privado. Allí empresarios, industriales, productores y comerciantes nucleados en diferentes organizaciones se han expedido enérgicamente contra el fallo dictado hace una semana por una Cámara compuesta por miembros del máximo tribunal de justicia. En el mismo se refleja que, para determinados casos laborales los intereses a cobrar superan hasta dos veces los índices inflacionarios.

Aquí está Mendoza, envuelta del día a la noche en un cono de sombra sobre uno de los poderes del estado provincial. Que con pronóstico reservado se dirige a culminar otro año judicial. Tiempo que ha sido muy intenso por pesadas causas que están en pleno proceso de investigación. Pero también todo un tiempo en que las cuestiones políticas doctrinarias y los conceptos de aplicar justicia se han chocado de tal manera que hoy el estado mendocino tenga una justicia tironeada y dividida.

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Mendoza con justicia tironeada y dividida

Los ciudadanos de esta provincia asisten por estos días, a una verdadera cinchada política en el campo del poder judicial y en donde confluyen los otros dos poderes del estado. Con el argumento de la ineficiencia, lentitud, acumulación de causas y alta litigiosidad se vienen sancionando leyes y aplicando mecanismos que intentan revertir lo denunciado. Una cuestión que no es privativa de Mendoza, ya que la nación está en igual camino. Pero que en el caso del país, es tratar de revertir una manoseada herencia institucional, donde fue sepultada la división de poderes.

La realidad provincial tiene otros ingredientes de los que solo se hablan en esa trastienda política de la que no tiene acceso el común de la gente. Los mismos sirven para sostener intensas batallas en la arena política local.

Uno de los titanes que por estos días se muestra impetuoso ante la justicia es el propio gobernador Alfredo Cornejo. Acusado por esto de avasallador. Pero sin embargo, es quien desde el inicio de la gestión mostró su interés de revertir o cambiar todo aquello, que a su criterio, no sirve desde el Poder Judicial a toda problemática de la vida de los mendocinos. Porque al decir del primer mandatario: “es inaceptable que la justicia haya dado tanto margen para una litigiosidad sin precedentes. Que no haya un solo pronunciamiento de las máximas autoridades y que, para completarla, haya miembros del máximo tribunal que se enrolaron en la cuestionada justicia legítima, que impiden la aplicación estricta de la justicia contra la inseguridad y de quienes delinquen”.

Cornejo redoble la apuesta y va por profundas modificaciones. Entre ellas, elevar el número de miembros que componen la Suprema Corte de Justicia. Una actitud que ha recibido fuerte resistencia por parte de jueces, magistrados, oposición y hasta de algunos círculos internos de la derecha mendocina. Todos los que consideran que el prisma de la justicia pasa por otro péndulo. El que, hasta ahora, muestra la justicia provincial.

Pero, como se está hablando de Alfredo Cornejo, aquel dirigente que con firmes convicciones políticas logró mucho en dos años de gestión, aprovechando la mayoría en el Poder Legislativo tras obtener una avalancha de votos que cosechó hacen dos años y los revalidó el 22 de octubre pasado. Aquel político que no acepta el “no” como respuesta y que no disimula su obstinación cuando se trata de alcanzar objetivos políticos o de gestión. Por eso, sobre el primer objetivo, a muchos ya lo ven actuando en el escenario nacional para después del 2019.

A esa avalancha llamada Alfredo Cornejo quieren anteponerle vallas de contención en su avance de producir cirugía mayor en el poder judicial de la provincia. Una cuestión que no sería fácil de alcanzar, pero que está latente y en franco crecimiento. Esto último porque se estarían escuchando voces dentro del Frente Cambia Mendoza que no están de acuerdo con la idea de acrecentar el número de miembros en la Suprema Corte de Justicia. Algo que, de confirmarse, podría restarle votos al oficialismo en la cámara baja y sumárselos a la negativa de los bloques de diputados del justicialismo y del frente de izquierda de los trabajadores.

El tema de los apoyos en diputados dejaría al descubierto otras cuestiones no menores dentro del Frente Cambia Mendoza. Porque podrían llegar a ser tres los votos que se fugarían: del ex Frente Renovador Guillermo Pereyra, del demócrata Marcos Niven y del PRO Pablo Priore. Este último habría escuchado sugerencias de la cúpula del partido de Mauricio Macri en Mendoza, por no ver con buenos ojos algo que consideran “avasallamiento de un poder sobre otro”. La presión va en aumento y el campo de disputa se ensancha. Ahora se agregan otros componentes y vienen del sector privado. Allí empresarios, industriales, productores y comerciantes nucleados en diferentes organizaciones se han expedido enérgicamente contra el fallo dictado hace una semana por una Cámara compuesta por miembros del máximo tribunal de justicia. En el mismo se refleja que, para determinados casos laborales los intereses a cobrar superan hasta dos veces los índices inflacionarios.

Aquí está Mendoza, envuelta del día a la noche en un cono de sombra sobre uno de los poderes del estado provincial. Que con pronóstico reservado se dirige a culminar otro año judicial. Tiempo que ha sido muy intenso por pesadas causas que están en pleno proceso de investigación. Pero también todo un tiempo en que las cuestiones políticas doctrinarias y los conceptos de aplicar justicia se han chocado de tal manera que hoy el estado mendocino tenga una justicia tironeada y dividida.

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